Mundo Judío

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No. 151
Kedoshim
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Horario de velas en Montevideo, Viernes  6/05  17;39

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¿QUIÉN ES SANTO?

Por Yossy Goldman

¿Quién es santo? ¿El místico en las montañas, el monje en el monasterio o el gurú en el garaje? ¿Quizás es la mujer con la bola de cristal o el yogi que medita? 

La gente hoy se ha enamorado de la Espiritualidad, el Misticismo y la Cábala. Estupendo. Yo mismo he dado una serie de clases de Cábala. El Judaísmo ciertamente es rico en espiritualidad y la perspectiva mística nos ayuda a comprender mas profundamente nuestra fe y su práctica. Pero ¿como definiría “santo” el Judaísmo? ¿Debe uno ser místico para ser santo?

La parashá Kedoshim (Vaikrá Levítico 19-20) comienza con el mandato “sean santos”. Luego lanza una serie interminable de leyes bíblicas que van desde lo religioso a lo ético, respetar a los padres y ancianos, dar caridad a los pobres, ser honesto en los negocios, observar el Shabat, no jugar con lo oculto, el famoso “Ama a tu prójimo”, no tomar venganza, las relaciones prohibidas, todo tipo de cosas que no necesariamente se asociarían con ser mas espiritual.

Así que parece claro de nuestra parashá que mientras que creemos definitivamente en el componente espiritual del Judaísmo, el camino a la santidad no es tan etéreo o de otro mundo sino algo práctico y pragmático. La santidad se encuentra más en las cosas comunes de todos los días que hacemos o no, que en los mantras y la metafísica. El autocontrol, la disciplina, la honestidad, la decencia, hacer lo correcto, esas son las cosas que nos conducen a la santidad. No se necesita un gurú con una guitarra, espiritismo, incienso o túnica largas. Se necesita ser un mentch, controlar las pasiones y comportarse correctamente. Y eso, al contrario de todas las cosas misteriosas, es lo que constituye la santidad.

A fin de cuentas, la Torá nos está diciendo que nuestras normas y valores no deben reflejar ni definirse por los de los demás, como lo expresara el gran pensador y periodista judío-uruguayo, Sr. José Jerozolimski, Z”L: hay dos tipos de judíos, los que dicen “soy judío” y los que otros lo señalan y le dicen “judio”.

Nuestra diferencia se expresa de muchas formas. La misma parashá que nos recuerda guardar el Shabat también nos advierte de tener pesas y medidas justas en nuestro negocio, no mentir, pagarle a nuestros empleados en fecha y no chusmear.

La misma parashá que osadamente declara “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, también nos advierte no ser demasiados sentimentales con todos, ni con tu nuera, cuñada, madrastra, la esposa de cualquiera ni con alguien del mismo sexo.

Si, pienso que hay algo muy santo en una pareja joven que ejercita autodisciplina y espera pacientemente hasta su jupá para expresar el amor de uno por el otro. Muestra carácter, dignidad, y no tengo duda que confirmarán que fue algo por lo que valió la pena esperar. Si, pienso que las parejas casadas que trabajan duro para mantener sus matrimonios y familias intactas, a pesar de que a veces sea difícil, están actuando de una manera divina. Eso también es santo.

Lejos esta de mi no darle importancia a los hombres santos que hacen milagros. Soy un gran creyente. Pero antes que corramos a curanderos o compremos cintas rojas y agua bendita, quizás deberíamos consultar la Torá e intentar primero lo básico del Judaísmo. Vivamos con honestidad, integridad, respeto, honor, dignidad y disciplina. Entonces seremos santos.

EL PODER DEL PENSAMIENTO Y EL HABLA

[D-os le dijo a Moisés que le dijera al pueblo judío] “No deben andar con chismes en su pueblo”. (Vaikrá 19:16)

De acuerdo al Talmud, el chisme “mata” a tres personas: al que lo dijo, al que lo escuchó, y a quien fue objeto del chisme. Que el que lo dijo y el que lo escuchó merezcan ser castigados es comprensible, pero ¿por qué tiene que sufrir la persona de la cual se habló? La respuesta es que hablar sobre las deficiencias de otra persona hace más que desvalorizarlo. Las palabras tienen el poder de traer energía latente a la realidad. Cuando hablamos sobre las características negativas de una persona, estas se activan y refuerzan. Como resultado, su comportamiento empeora y se hace merecedor de castigo.

Inversamente, cuando hablamos sobre las buenas cualidades de otra persona, revelamos y reforzamos esas características. Podemos entonces ser una influencia positiva o negativa sobre la gente; la elección es nuestra.

No sólo está prohibido hablar en forma derogatoria sobre alguien; también está prohibido pensar sobre ellos en forma derogatoria. En ciertas formas, pensar negativamente de alguien es más serio que hablar negativamente de él.

Likutei Sijot, vol. 12, págs. 91-95;

Séfer Hasijot 5750, vol. 2, págs. 429-432.

Levítico (Vaikrá) 19:1 – 20:27

La séptima sección del libro de Levítico continúa con el tema de la sección anterior. El pueblo judío, al convertirse en “un reino de sacerdotes y una nación santa” en la Entrega de la Torá, debe adherirse a un código de conducta específico para cumplir este rol apropiadamente. Así que esta sección abre con D-os ordenándole a Moisés que le diga al pueblo judío que deben ser “santos” (Kedoshim en Hebreo), es decir, que deben atenerse a este estándar de conducta.

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UN NIÑO IRLANDES CON NOMBRE JUDÍO

Por Tuvia Bolton

Escuché esta historia de boca del secretario del Lubavitcher Rebe, Rabi Leibl Groner.

Una mujer de la comunidad de Jabad de Brooklyn, fue interceptada por un policía de tránsito debido a una infracción. Cuando la mujer se detuvo a un costado, y abrió su billetera para sacar su licencia de conducir, el agente vio que en ella estaba la foto del Rebe.

"Discúlpeme, señora", dijo el oficial, "¿es usted una de las discípulas de este Rebe?"

"Si", respondió la mujer.

"Bueno, en este caso no le haré la boleta. ¿Sabe por qué? Pues a este Rebe le debo un gran favor. Él realizó un gran milagro para mí".

"Ya que no me multará, tengo tiempo de escuchar su historia", dijo la dama.

El policía sonrió y le confesó que ella era la primera persona judía a quién relataba su historia:

"Yo solía ser parte de la escolta policial que acompañaba al Rebe al Cementerio Montefiore (donde descansa el Rebe Anterior, y actualmente también el Rebe). Así conocí a algunos de los jóvenes que lo acompañaban y aprendí muchas cosas. Ellos eran muy cordiales, y hablábamos mucho mientras el Rebe rezaba allí.

Un día noté que los muchachos hablaban con mucha excitación. Les pregunté qué pasaba y me respondieron que el Rebe ayudaba a las personas y se producían grandes milagros por sus rezos. Les pregunté si también ayudaba a los no judíos. Ellos me contaron que el Rebe asistía a todas las personas.

Les relaté que mi esposa y yo estábamos casados ya nueve años y aún no teníamos hijos. Y la semana anterior los médicos nos dijeron que jamás podríamos engendrar hijos propios. Ya habíamos gastado mucho dinero en tratamientos, recorrimos decenas de consultorios durante los últimos siete años. Estábamos desesperados. Mi esposa lloraba todo el día.

Los muchachos me recomendaron que la próxima vez, me parara delante del Rebe y le solicitara una bendición. ¡Y así lo hice! Me acerqué y le conté mi problema. El Rebe me pidió que escribiera el nombre de mi esposa y el de sus padres y el mío y el de los míos y rezaría por nosotros. Apenas si pude lograrlo porque mis manos temblaban terriblemente.

Mi esposa quedó embarazada y a los 9 meses dio luz a un varón. Los médicos no podían creerlo, y cuando les contaba acerca de la bendición del Rebe, se rascaban la cabeza.

Pero esto no termina aquí. ¿Sabe usted qué nombre le hemos dado? Su nombre es Mendel, como el Rebe. Al principio mi esposa deseaba ponerle un nombre americano, pero yo me opuse. Lo llamaríamos Mendel, y así en todo momento recordaríamos al Rabino que nos dio la bendición.

Sin embargo, nuestros padres se opusieron terminantemente. Ellos objetaban que si nuestro hijo tuviese un nombre judío, sería perseguido por ello. ¿Para qué hacer sufrir al niño? Yo les respondí que cuando mi hijo viniese a casa llorando pues lo golpearon por su nombre judío, le enseñaría que debe aprender a no comportarse de esta forma. Tus amigos odian a los judíos sin razón, pero tú debes amar a los judíos, ayudarlos. Debes contarles que sin la ayuda de un Rabino judío llamado Mendel, tú no estarías aquí, y quizás así ellos comenzarán a pensar distinto también.

LA MIKVE

Hay una edificación cuya construcción tiene precedencia por sobre una sinagoga. De hecho, se puede vender una sinagoga para recaudar fondos para esta edificación.

Se trata de la mikve, una piscina ritual construida de acuerdo a especificaciones exactas detalladas en la ley judía. La inmersión en una mikve produce una elevación de status. Sus aguas tienen el poder de transformar espiritualmente y producir metamorfosis.

La función primaria de la mikve hoy es su uso en la observancia de las leyes de "Pureza Familiar" judías. Luego de su ciclo menstrual mensual, la mujer se sumerge en la mikve, renovándose espiritualmente e intensificando su relación con su esposo y con toda su familia.

Lo Básico

Desde el comienzo de la menstruación hasta siete dias después de su fin, las parejas no tienen ningún contacto físico directo, ni manifestaciones de afecto físico.

Luego de la caída de la noche del séptimo día, la mujer visita la mikve. Las mikves de hoy parecen un spa de lujo: cuarto de baño y tocador lujoso, toallas frescas, bata cómoda y todas las demás cosas esenciales. La belleza estética del lugar, junto con el rejuvenecimiento y el impulso espiritual experimentado, explican el porque la mikve es frecuentada por muchas mujeres que no practican otra observancia judía formal. 

Después de relajarse y bañarse bien, la mujer entra en las aguas prístinas y cálidas de la mikve. Después de sumergirse, mientras aun esta en la mikve, la mujer recita una bendición especial. Muchas usan este momento sagrado para una plegaria personal y comunicación con D-os. Luego de la inmersión, la pareja reanuda las relaciones maritales.

Algunos Detalles:

• La mujer se sumerge por primera vez en la mikve antes de su casamiento.

• Para la mujer postmenopáusica, una inmersión final la purifica para el resto de su vida.

• La mikve no se requiere durante el embarazo y el amamantamiento, en la medida que no hay flujo menstrual.

• Lo anterior es sólo un tratamiento básico y nada exhaustivo de este tema. Estudiar con una mujer experimentada en esta área es la forma de familiarizarse con esta mitzvá. Tu rebetzin o mentor será capaz de referirte a alguien que se pueda dar instrucciones personales.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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