Mundo Judío

MiSinai

Lentejas y Primogenituras - La Recompensa de la Perseverancia - Un Caballo Cosaco - El Día de Nacimiento

 

No. 180

Toldot
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Horario de velas en Montevideo, Viernes  25/11 19.20 hs.

Demás localidades ver en  www.jabad.org.uy

LENTEJAS Y PRIMOGENITURAS

Por Yossy Goldman

Los niños crecen y van por diferentes caminos. Incluso los hermanos. En la parashá de esta semana leemos del nacimiento de mellizos a Itzjak y Rivka. Iaacov y Esav son muy distintos desde el momento que dejan la matriz. A medida que crecen, sus distintos  caracteres se hacen cada vez más obvios. Iaacov es el “morador de tiendas”, un aplicado estudioso de la Torá, mientras que Esav es un “experto cazador” y un hombre violento.

También leemos como un día, cuando Esav regresa de la caza, exhausto y hambriento, encuentra a Iaacov cocinando un guiso de lentejas. Esav quiere las lentejas; Iaacov ofrece darle el guiso a cambio de su primogenitura. Como el primer mellizo que nació, Esav debería haber sido el escogido para oficiar en el templo de D-os. Esav acepta la oferta y se cierra el trato.

Avancemos rápidamente en unos 275 años. Estamos en el libro de Éxodo ahora, y D-os está enviando a Moshé al Faraón para redimir a Su pueblo. D-os los describe como "B'ni bejorí Israel" – “Israel es Mi hijo, Mi primogénito” (Shemot 4:22). Rashí, citando el Midrash, comenta: “Aquí el Santo Bendito Sea estampó Su sello a la venta de la primogenitura que Iaacov compró de Esav”.

¿Aquí? ¿Cuatro generaciones más tarde? ¿Le tomó tanto tiempo a D-os poner Su sello de aprobación a un trato que suscripto cientos de años antes? ¿Por qué ahora?

El desaparecido Rosh Yeshivá israelí, Rabi M.Z. Neriya, brindó esta explicación: Uno puede vender su primogenitura por lentejas, pero uno no puede comprar una primogenitura por lentejas. Desechar la santa herencia de uno es fácil, pero reclamarla lleva años de esfuerzo y trabajo duro.

El usó la analogía de un héroe de guerra que ganó una serie de medallas por su valentía y coraje bajo fuego. Tristemente, en su vejez se vio obligado a empeñar sus medallas para poder subsistir. Así que alguien llega al prestamista y encuentra estas medallas de guerra a la venta, las compra y se las pone en el pecho. Quizás camine por la calle, orgulloso como un pavo real. ¿Pero tiene algún significado? Todos sabemos que este hombre no es un héroe. De hecho, es nada mas que un tonto patético.

Para vestir el distintivo de “Mi primogénito Israel”, el pueblo Judío tuvo que ser merecedor de este honor. No era suficiente que su padre Iaacov hubiese comprado la primogenitura de un vendedor indigno pero voluntario. Los hijos de Iaacov debían demostrar que entendían lo que significa ser Hijos de Israel.

Cuando Iaacov compró la primogenitura de Esav, fue un trato legal. Uno quería las lentejas y el otro  la primogenitura. Justo y sin rodeos. Pero Iaacov ¿obtuvo ese título consagrado o era como el hombre que compró las medallas de guerra? Generaciones mas tarde, cuando sus hijos pasaron a través del “horno de fundición” de la esclavitud egipcia y aun, con fe y tenacidad asombrosas, mantuvieron su herencia, entonces fueron considerados merecedores del honor de la primogenitura. Ahora, luego de la prueba de fuego, después de la sangre, sudor y lágrimas de la esclavitud, el gran Notario de Arriba, el Comisionado de Juramentos celestial, sacó aquel antiguo documento, el documento de venta en pergamino amarillento agrietándose con el tiempo que ha estado esperando por generaciones, y puso Su rubrica y sello en él. Y El dice “Ahora estoy pronto para estampar mi sagrado sello, ahora eres merecedor de la primogenitura. Hoy tu eres Mi hijo, Mi primogénito, Israel.”

Ser Judío es el derecho de nacimiento de cada judío. Pero no es suficiente que D-os nos escoja, nosotros debemos elegir a D-os. Debemos merecer nuestro derecho de nacimiento viviendo como judíos. El ser elegidos no es una licencia para reírnos o ser condescendientes con los demás. Es mucho más una responsabilidad que un privilegio.

No es suficiente que nuestros padres y abuelos fuesen buenos judíos, que mi Zeide era un rabino o un shojet y mi abuela hacía los mejores blintzes del mundo. ¿Qué estamos haciendo nosotros para merecer nuestro galardón?

Ciertamente, uno puede vender su primogenitura por lentejas. Pero no puede comprar una primogenitura por lentejas.

LA RECOMPENSA DE LA PERSEVERANCIA

[El rey de Filistea y su comitiva] dijo [a Isaac], “Hemos visto que D-os ha estado contigo, por lo que dijimos: Que haya ahora un juramento solemne entre nosotros, y hagamos un pacto contigo.” (Bereshit  26:28)

Primero, los filisteos se apoderaron de los pozos que Isaac había cavado, pero al final lo buscaron activamente para hacer la paz con él. Similarmente, incluso nuestros esfuerzos o tareas espirituales mejores intencionadas pueden a veces volverse en contra, fortaleciendo de hecho las fuerzas que se oponen a la santidad. Sin embargo, aprendemos de Isaac a no desalentarnos frente a dichos contratiempos inesperados. En su lugar, debemos continuar nuestros esfuerzos, que es seguro que eventualmente tendrán éxito.

Likutei Sijot, vol. 1, págs. 29-31.

Génesis (Bereshit)  25:19 – 28:9

La sexta sección del libro de Génesis describe la historia (Toldot, en Hebreo) de Isaac y sus hijos, el justo Jacob y el malvado Esaú. Esaú, el primogénito, le vende su primogenitura a Jacob. La narrativa luego sigue a Isaac en Filistea, enfocándose en el curioso proyecto de cavar pozos. Luego vemos a Esaú casarse. Poco después, Rebeca toma la iniciativa de engañar a Isaac para que le conceda a Jacob sus bendiciones en vez de a su primogénito de hecho Esaú. Luego de darse cuenta que Rebeca estaba en lo correcto, Isaac envía a Jacob a Aram para que se case con la hija de uno de sus parientes.

 

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UN CABALLO COSACO

Por Mendel Futerfas

Reb Mendel Futerfas, quien fuera el mashpía mentor jasídico de la Yeshivá de Lubavitch en Kfar Jabad, estuvo encerrado catorce años en prisiones y campos de trabajo forzado soviéticos por el crimen de ser un jasid de Lubavitch. Durante este tiempo, pasó la mayor parte de sus horas libres en plegaria y estudio. No obstante, eligió no permanecer totalmente apartado de los gentiles que compartían su suerte, y pasaba un par de horas cada día conversando con ellos.

Los colegas de prisión de Reb Mendel tenían diferentes antecedentes: idealistas políticos que habían perdido el favor del régimen stalinista, comerciantes que habían manejado empresas comerciales clandestinas, y gente común encarcelada por crímenes cuya naturaleza delictiva ni ellos mismos, ni muchos de aquellos que los habían arrestado, entendían.

Entre estos últimos había un jinete cosaco, heredero de la tradición de un valiente aunque antisemita pueblo, que vagabundeó por las estepas sobre corceles de fama legendaria.

"Déjame ilustrar cuán precioso era un caballo cosaco. Un caballo común costaba 10 rublos; un buen caballo joven, 20 rublos; un caballo de carrera, 50 rublos; y un caballo cosaco, 500 rublos".

¿Por qué era un caballo cosaco tan caro? El prisionero cosaco explicó cómo se elegían estos caballos. En las estepas próximas al río Don, corrían manadas salvajes de caballos. Cuando los cosacos querían seleccionar un caballo, perseguían a la manada a máxima velocidad. Gran parte de la manada salvaje caería en el camino. Esta era la primera etapa de la selección.

Luego dirigían la manada en estampida con dirección al río. Aquellos caballos que no pudieran cruzar contra la corriente serían arrastrados por ésta. Otra etapa de la selección.

De los que habían cruzado, algunos continuaban su marcha, precipitándose hacia adelante sin pensar en el futuro de la manada en general. Pero dentro de cada manada había uno o varios corceles que, tras cruzar el río, se volverían e intentarían ofrecer asistencia a aquellos que enfrentaban problema para cruzarlo. Cuando los cosacos veían un caballo tal, enfocaban su atención en él. Toda la partida de caza lo perseguiría. A veces, los caballos salvajes lograban escapar. Pero con suficiente frecuencia, los cosacos lograban perseguirlo hasta que, cansado, perdía velocidad al grado de poder ser capturado.

Una vez capturado el caballo comenzaba el proceso de doma. Durante el primer mes, no se hacía ningún intento; el corcel era simplemente demasiado salvaje. En cambio, se lo alimentaba apenas con el mínimo necesario para que sobreviviera y se lo dejaba trotar en un corral con una fuerte y alta cerca. Después del primer mes de inanición, usando tanto comida como palos, el caballo sería entrenado primero para reconocer un amo, luego para aceptar un freno y una montura, y finalmente para consentir en llevar un jinete. Posteriormente, el proceso de aprendizaje del caballo era rápido. El resultado era un corcel poderoso, bravo y dedicado, una ganga a 500 rublos.

Reb Mendel usaba esta historia como alegoría para explicar la conclusión de Capítulo 1 del Tania, donde se explica que el Alma Animal de un judío posee un altruismo innato. Uno podría preguntarse: Dado que estamos hablando de un Alma Animal, es decir, de las tendencias naturales de la persona, ¿cómo le es posible pensar en otros?

Pero la historia del caballo cosaco ilustra que semejante cosa es posible, que sin alzarse al plano de lo intelectual, es posible que un ser piense en el otro. 

También, el proceso de doma conlleva alegorías en nuestro servicio Divino, exhibiendo cómo debemos subyugar nuestras tendencias naturales, doblegándonos nosotros mismos contra nuestra disposición hasta dar a nuestros anhelos otro enfoque.

EL DÍA DE NACIMIENTO

¿Qué es lo que tiene de importante el nacimiento? ¿Acaso no estaba uno más cómodo dentro del vientre materno?

Lo que ocurre es que el día en el que uno nació, se transformó en su misma persona, que dejó de ser un bulto en la panza de su mamá. Es por eso que este día es un día para reflexionar: ¿Qué he logrado al llegar aquí? ¿Acaso el hecho de que yo haya salido del seno materno hizo que el mundo mejorara?

Así, cuando el calendario hebreo vuelve a celebrar ese maravilloso día en el que naciste, trata de poner en práctica alguna de estas fantásticas costumbres:

• Encuentra un enclave en el tiempo y en el espacio para pensar acerca del año que transcurrió: en qué aspecto las cosas salieron bien, en cuál no tan bien y qué cosas pueden mejorar.

• Lleva tu vida a un nuevo nivel adoptando una nueva mitzvá.

• En este día, da una cantidad extra de dinero para la caridad. Di algunos salmos más. (Sí, los salmos son judíos, los compuso el Rey David). En el día de tu cumpleaños, tu mazal brilla con un fulgor especial, entonces, pide las cosas correctas.

• Cada año de tu vida corresponde a un salmo. Es tu edad más uno. En el día de tu cumpleaños, aprende el salmo de esta edad que cumples hoy y dilo cada día del año que se inicia.

• Añade más tiempo a tu estudio de la Torá. Comparte con tus amigos todo lo que aprendas.

• Farbrenguen. Es el momento cuando los amigos se sientan todos juntos, brindan lejaim y se alientan los unos a los otros a ser mejores personas. Además, es una excelente manera de agradecer públicamente a tu Creador por haberte dado la vida.

• En tu cumpleaños, come una nueva fruta de la estación para que puedas recitar la bendición Shehejeianu dándole las gracias a D-os por haberte traído al mundo.

• Para los hombres: adquiere una aliá en el Shabat previo a tu cumpleaños. Si en tu cumpleaños se lee la Torá, entonces adquiere también una aliá en ese mismo día.

 

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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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