Entrevistas

Moshe Teitelbaum, Gte. Gral. de la organización de emergencia Ijud Hatzala-Israel

Siempre están. Llegan rápidamente al escenario de un accidente o un crimen que cobró víctimas, a tratar de ayudar, de salvar vidas. Son los voluntarios de las organizaciones de rescate de emergencia, tanto Ijud Hatzalá como Magen David Adom.

La entrevista que compartimos aquí la realizamos antes del terremoto en Turquía por el cual los voluntarios de Ijúd Hatzalá, como siempre, dejaron todo para salir a ayudar. Era oportuna cuando el tema de los titulares son los atenados y lo es por cierto también ahora, con el terremoto de fondo. Y por supuesto , también en los grandes dramas de la vida diaria, sea accidentes de tráfico o domésticos, toda aquella situación que requiere intervención médica de urgencia.

Conversamos recientemente con Moshe Teitelbaum quien se desempeña como Gerente General de Ijúd Hatzalá Israel. Cabe señalar que existen también infraestructuras de voluntarios de Ijúd Hatzalá en el exterior, capacitados precisamente por los profesionales de la organización. 

Este es su testimonio.

P: Moshé, gracias por esta entrevista sobre el trabajo que la organización a la que te dedicas desde hace ya mucho tiempo.  ¿Se puede hablar de números de las vidas que logran salvar? ¿O se sabe si son más las que salvan que las vidas que se pierden porque ya no hay lo que hacer? 

R: De verdad es una buena pregunta. Nuestro gran empuja al empezar la idea de Ijud Hatzalá era que sentíamos que se perdían muchas vidas de víctimas a las que no se alcanzaba a llegar. Recordemos que en emergencias, los primeros minutos son críticos, tanto si hablamos de ataques terroristas como de accidentes. Es clave que los voluntarios puedan llegar de inmediato. Hoy la estadística muestra que el porcentaje de gente que se salvó en los últimos años por la labor de estos 6.000 voluntarios subió muchos, muchos puntos. Siempre hay más que hacer y que mejorar, pero se ha podido avanzar mucho. 

 

P: ¿Cómo se explica la mejora?

R: Te  voy a dar un ejemplo: si hace cinco o seis años teníamos unas 300 motocicletas, que era la mejor herramienta para llegar rápido -más que los autos y las ambulancias- hoy tenemos más de 1.200 motocicletas y 800 bicicletas eléctricas. Eso hizo un gran cambio en las ciudades, podemos dar en los primeros minutos la respuesta para salvar esa vida. Cada una de esas motos o bicicletas tiene todo el equipo -menos la camilla- que se necesita para los primeros auxilios para salvar a la vida de la gente. Eso está haciendo un gran cambio en la estadística y lo vemos. 

P: Es importantísimo.

R: Sin duda ninguna. Hoy podemos decir también que unas horas después de un ataque fuerte al corazón o un derrame, de lo que la persona puede no recuperarse,  gracias a la gente de Hatzalá salen bastante rápido del hospital. Evidentemente también depende de cuán rápidamente la gente que estaba cerca de la persona a la que le pasó algo, nos llamó. Te puedo asegurar que en la mayoría de los casos, nuestros voluntarios llegan en los dos o tres primeros minutos tras la emergencia. Esa rapidez es la idea de Hatzalá.

P: ¿Se sabe cuál es el tiempo máximo que le puede llevar a un voluntario llegar al lugar en el que lo necesitan? Planteo esta pregunta pensando en cuál es la distribución de los voluntarios en todo el país. 

R: Nuestra labor es encontrar voluntarios en cada punto, también en los kibutzim, en moshavim en el Negev,  para dar una respuesta rápida. Si nosotros sabemos que hay lugares en los que demoramos más de tres o cuatro minutos vamos buscando más gente para ese lugar, porque entendemos que esos minutos se pueden alargar más y eso es crítico para salvar las vidas. Nuestro objetivo es dar la respuesta en uno o dos minutos desde que recibimos la información; lo hacemos muy rápido por el asunto de las motos y las bicicletas. Puedo hablar muchísimo sobre los voluntarios, que son gente que tiene su rutina normal, que trabaja, son padres, tienen familia, dejan todo para correr a atender. A veces se encuentran en situaciones muy difíciles como puede ser un choque muy fuerte. Les damos a ellos muchísima ayuda, apoyo y herramientas para superar esos casos. Por supuesto también en casos como los horrores de los atentados.

 

 

P: ¿Puedes darme algunos ejemplos concretos de qué quiere decir que los voluntarios también precisan apoyo emocional o psicológicos? 

R: Los voluntarios son gente normal, gente de familia, que necesita también ir a dormir, levantarse a la mañana y regresar a la vida normal, a pesar de todas esas cosas difíciles que ven. A veces uno no lo piensa, pero también un accidente puede ser un shock muy grande para una persona, cuando ve gente gravemente herida o muerta. Los ataques terroristas o cosas como las que pasaron en los últimos meses en Israel son emergencias que uno no está acostumbrado a ver y atender, pero nadie puede elegir la emergencia, porque a veces le toca una que está cerca y es el voluntario que está dando respuesta a un ataque terrorista. Nosotros como organización precisamos darle todas las herramientas a los voluntarios para regresar a la vida normal y a su familia de forma tal que se recupere de todo lo que vio y atendió. Por eso tenemos un grupo que se llama Jósen, o sea equipos especializados en resiliencia y apoyo emocional.

 

P: Es algo que precisan víctimas, sea de un atentado o de una catástrofe natural, pero también los voluntarios que los atienden

R: Así es.  Ellos dan también cursos a los grupos que están en todo el país. Después de un ataque terrorista vienen a la zona en la que atendieron los voluntarios, no solo para atender dentro de la organización sino también a la gente de afuera, como vecinos, amigos de la familia. Esos voluntarios son psicólogos y gente que está en ese trabajo hace muchos años, dan la respuesta para permitir la recuperación de la gente. Hoy vemos que es muy importante dar ese servicio también adentro de Hatzalá para poder permitir a los voluntarios seguir adelante después de que vieron lo que vieron.

 

Un mosaico israelí

P: ¿Qué me puedes contar de la composición de este mosaico de voluntarios que forma Hatzalah? Tan variados como la población de Israel, ¿verdad?

R: Si, en Hatzalá tenemos todos los estilos de voluntarios. Tenemos partes donde hay muchos ultraortodoxos, también árabes musulmanes, cristianos, drusos.  Como sabes, en Israel hay de todo, así que entre estos 6.000 voluntarios tenemos también de todo. La cosa linda es que todos vienen a salvar vidas y cero política, cero temas de cosas que chocan con el trabajo de salvar vidas, solo vienen para intentar ayudar. Se puede ver que también en las épocas de mucha tensión entre árabes y judíos, eso nunca se manifestó en nada en Hatzalá. Es un motivo de alegría y un gran orgullo saber que también en las épocas más difíciles que hemos tenido en Israel, los voluntarios vinieron solo para ayudar,  salvar vidas,  gratuitamente, sin preguntar al herido si hoy rezó , a quién rezó o en qué dios cree, solamente para salvarle la vida. Ese es nuestro trabajo.

 

 

Y en primer persona

P: ¿Cuál es tu propia historia hasta llegar al cargo actual en Ijúd Hatzalá Israel?

R: Yo empecé a los 16 años a ser voluntario, hice los cursos básicos y después los más intensos de los paramédicos, manejaba las ambulancias e hice muchos otros estudios y cursos en hospitales para ser un buen paramédico. Eso me trajo a una posición en la que estuve hace muchos años en las estaciones de las ambulancias con nuestra gente. Años desués me pidieron que sea también director de Hatzalá. Fundamos United Hatzalah en los años siguientes. Hoy también tengo mi oficina de trabajo de abogado, y además tengo este cargo también hago eso, y soy el presidente de Hatzalá en Israel. Es un trabajo que siento que ayuda a tanta gente hoy en día, que me resulta muy importante. Como soy  uno de los que empezó todo esto en Israel, siento que es algo en los que siempre hay que empujar hacia adelante para hacer más y más y poder poner todo el esfuerzo para tener la respuesta de los voluntarios y mantener este grupo enorme, que son gente muy especial.

 

Complejo anecdotario

P: ¿Te puedo pedir un ejemplo concreto de una experiencia traumática?

R: Evidentemente, cada ataque terrorista, más que nada cuando hay bebés y niños entre las víctimas, son los que nos golpean más fuerte a cada uno de nosotros. Cuando uno se encuentra con una situación de un bebé que perdió la vida, de un joven, de una familia… Hay bastante qué contar de eso, porque Israel, como sabemos, creció y nació en una situación muy difícil con terroristas atacándole, lidiando con muchos desafíos.  Puedo decir que yo, como crecí en Jerusalem -que es la ciudad que sufrió más ataques terroristas en los últimos 30 años-, vi en los colectivos, en restaurantes,  jóvenes que perdieron la vida por esta situación. Son cosas de las que es muy difícil recuperarse, pero cuando sabemos que estamos haciendo una cosa tan grande y ayudamos a tanta gente, entendemos que esa es la gran labor, que necesitamos seguir adelante. Y sé que hoy somos  mejores.

Siempre les digo a mis paramédicos que el mejor doctor y el mejor profesor puede estar en el hospital con el mejor equipamiento para salvar una vida, pero sin la parte básica del paramédico en el terreno, que hace lo necesario para reanimar a la persona y traerla con pulso, con vida, con presión hasta el hospital, no servirá el mejor hospital del mundo ni el mejor profesor. 

 

P: Muchisimas gracias.

R: A ti

La historia personal

P: ¿Cuál es el resumen de tu historia y la de tu familia?

R: Mi papá y mi mamá vinieron de Buenos Aires hace 50 años, se radicaron en Israel.  Tengo 43 años, nací ya bien en Israel, pero mis padres  hablaban castellano en casa y yo de niño aprendí escuchando. Recuerdo bien que cuando vinieron al colegio le dije a papá que no hablara español porque los chicos se reían, pero hoy le agradezco mucho por este regalo que recibí, porque es una gran ayuda para mí para muchas cosas, en especial para Hatzalá. Mi familia cuidó muchas cosas de las costumbres y gustos argentinos y siempre digo que también después de 50 años, todavía somos nuevos inmigrantes. Eso nunca se te va,  queda para toda tu vida. 

 

P: Muchísimas gracias Moshé. Y que sigan haciendo tan importante trabajo.

R: Gracias a ti. Amén.

 

 

 

Ana Jerozolimski
(09 Febrero 2023 , 19:03)

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