Entrevistas

Harold Wiener, entre la innovación y la protesta

“Brillante”, era el comentario más moderado que se oía en las mesas de la delegación estatal y empresarial uruguaya que visitó Israel, durante la conferencia del uruguayo-israelí  Harold Wiener, Doctor en química, fundador y director de Terra Venture Partners (www.terravp.com). Se trata de  un fondo de inversiones de capital de riesgo en campos de  impacto y sustentabilidad, apuntando siempre a ideas que sean capaces de cambiar realidades y hallar soluciones a problemas verdaderos con los que lidia la humanidad. El fondo incluye hoy 30 compañías.

En una apasionante conferencia ante la delegación uruguaya, que el propio ministro de Industria, Energía y Minería Ing. Omar Paganini escuchó con gran atención, Harold explicó sobre el mundo de la innovación israelí, sus desafíos y sus logros, y aseguró que en Uruguay – cuya realidad conoce muy bien – hay no menos capacidad y alto nivel. Planteó uno de los grandes “secretos” – palabra nuestra, no suya – de la actitud singular de Israel en el campo de la innovación, que explica en gran parte que este país se haya convertido en “start up nation”:  no hay que tener miedo a fracasar, hay que saber tirarse al agua aunque haya riesgo, pero es mejor fracasar lo antes posible para poder levantarse y seguir adelante. Lo central: aprender debidamente de ese fracaso.

Al finalizar  la conferencia, una foto de recuerdo. El ministro Paganini, Harold Wiener y Leandro Folgar, presidente del CEIBAL.

 

Con varios miembros de la delegación uruguaya

 

 

Un “tip” importante: recalcó que a su entender, un gran éxito emprendedor dependerá de la capacidad de convertir una idea en un negocio ya que apuntar a filantropía, a largo plazo, no funcionará.

Harold, padre de 3 hijos y abuelo de 8 nietos – el dato que más le importa por cierto de su vida – no duerme mucho. Es un dínamo constante de acción emprendedora, pero no sólo en términos de su trabajo al frente de Terra sino también en la causa que hoy le parece clave para la vida de Israel: la protesta.

En una de las manifestaciones

 

Está involucrado a fondo en la misma, pero no simplemente participando en las manifestaciones contra la revolución judicial sino en foros de análisis y búsqueda de soluciones a fondo a problemas intrínsecos de la realidad israelí. Es que a su criterio, las manifestaciones de los últimos meses no son en realidad sólo por el plan de reforma judicial, que gran parte de la población ve como una revolución que apunta a cambiar el fundamento básico del Estado de Israel. “Hay que entender que el plan del gobierno no es simplemente una reforma en el sistema judicial, no se trata solamente de decidir cuántos jueces son elegidos por tales o cuales, ni cuántos votos se precisan para aprobar una ley fundamental”, sostiene. “El problema es que este plan apunta aumentar el poder del gobierno para que haga lo que quiere y nos lleve a un país mesiánico”, dice preocupado. “O sea, esta protesta, que no dudo en llamar casi de guerra, no es por detalles de cómo funciona el sistema democrático israelí, sino por nuestra propia identidad. Es sobre cómo determinar quién es judío, tanto en Israel como en la diáspora, quién tiene derecho a ser judío, quién tiene derecho a rezar como lo desee junto al Kotel”.

Su hija Guili y su compañera Livnat, y su hijo Tal en una de las manifestaciones

 

Harold mira, con una combinación de profundo amor y gran preocupación, más allá de los carteles de las manifestaciones y las explicaciones formales de los ministros y diputados de la coalición sobre cada uno de los proyectos de ley presentados o prontos para ser colocados sobre la mesa. Ve el todo, el significado del paquete entero, y siente que es urgente hallar una solución que sane a la sociedad israelí. “La pregunta es de aquí a 200 años, cómo será Israel. Si será un Estado liberal, con tecnología de avanzada, luz para los pueblos, o un Estado como quieren algunos de los elementos más extremistas de la coalición actual, como los ministros Itamar Ben Gvir y Betzalel Smotrich”, afirma asegurando que no ve otra forma de interpretar muchos de sus planteamientos  y declaraciones.

 

Harold y su esposa Raquel, de bendita memoria, se radicaron en Israel en 1978 por ideología sionista, apasionados por Israel y por el significado del Estado judío en la vida del pueblo judío. “Aquí sentimos que somos un eslabón de continuidad en la larga historia del pueblo judío”, sostiene. Paralelamente a su amor por Uruguay y sus recuerdos de una niñez y adolescencia felices en su patria natal, Harold continúa apasionado por Israel también 45 años después de haber convertido al país en su hogar.  

Esto se manifiesta en dos canales paralelos: el orgullo por lo logrado y la preocupación por lo mucho aún por resolver, que la crisis derivada del plan de “reforma” judicial del gobierno no ha hecho más que exponer con mayor claridad.

El domingo último llegamos temprano al lugar fijado para la conferencia de Harold.  Aprovechamos para empezar a entrevistarlo sobre el tema que más le quita el sueño hoy: lo que debe corregirse en la situación de Israel . Uno de los problemas claves a su entender, es la desigualdad en la repartición de la carga nacional y el  hecho que el sector ultraortodoxo se aboca en su mayoría a estudiar las Sagradas Escrituras y no participa en aspectos productivos de la vda que son claves en todo país.

“Robando” unos minutos a la espera de la llegada de la delegación, empezamos a filmar. Fue sin duda una pequeñísima parte de lo mucho que tiene Harold para decir y que vale la pena escuchar. Prometemos continuación. Pero mientras, vale la pena escucharlo.

 

La entrevista se interrumpió un tanto abruptamente, al comenzar a entrar los miembros de la delegación y el propio ministro Paganini. Esperamos poder continuarla en los próximos días.

Ana Jerozolimski
(31 Marzo 2023 , 06:05)

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