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La Madrugada de Shavuot - La Verdadera Unidad Alrededor de la Torá - Un Jéder en Siberia - Shavuot

 

 

 

 

No. 204

Shavuot
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Horario de velas en Montevideo, Jueves y viernes  25/5 17:26 hrs

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LA MADRUGADA DE SHAVUOT

Por Eliezer Shemtov

Shavuot es una festividad bastante "low profile" en comparación a las demás. No hay que importar nada raro para poder festejarla como D-os manda… No hay que construir nada extravagante… Es una festividad destacada probablemente más por lo que no se hace que por lo que sí se hace: No se duerme la primera noche de Shavuot.

Si bien hay también leyes y costumbres activas que se cumplen en Shavuot como por ejemplo comer comida láctea, decorar las sinagogas con plantas y flores y escuchar la lectura de los 10 Mandamientos en la sinagoga, es la costumbre de quedarse despierto toda la noche de Shavuot la que más esfuerzo requiere y más recuerdos interesantes me traen.

Pero creo que primero corresponden unas palabras de introducción en cuanto al significado de esta costumbre, conocido como Tikun Leil Shavuot, o "la 'corrección' de la noche de Shavuot".

El origen de la costumbre se remonta a hace más de 3300 años en la madrugada del día en el cual recibimos la Torá. El Midrash cuenta que cuando D-os vino a dar la Torá al pueblo judío encontró a todo el mundo durmiendo. Para corregir esa falta, nos quedamos despiertos toda la noche de Shavuot, estudiando la Torá, para llegar a la madrugada despiertos.

Hay que entender este tema. ¿Cómo es posible que todo el pueblo judío haya quedado durmiendo en ese día tan especial? Además: durante 49 días contaban ansiosamente los días en anticipación al gran día. ¿Cómo se entiende, entonces, que luego de tanta preparación faltaron todos a la cita?

Las enseñanzas jasídicas, que siempre nos dan un "insight", una perspectiva más penetrante de las cosas, nos explican el tema de la siguiente manera:

No es que se quedaban durmiendo por insensibilidad, sino que ¡habían decidido recibir la Torá durmiendo! ¿Por qué? Hicieron el siguiente cálculo: D-os es infinito, Su Torá es infinita, el alma es infinita, pero ¡el cuerpo es finito! ¿Cómo se hace para lograr esa conexión entre el alma y D-os sin la interferencia del cuerpo? Siendo que cuando uno duerme su alma se libera del cuerpo, se les ocurrió que la solución sería que reciban la Torá durmiendo para que el alma reciba la Torá ¡sin la interferencia del cuerpo!

Pero fue un error, ya que el objetivo de la Torá es que se la cumpla y exprese por medio del cuerpo y no puenteándolo.

Esto tiene una enseñanza muy relevante para nosotros hoy en día. Hay muchos que creen que las normas de la Torá son un tema netamete "religioso" que tiene que ver principalmente con los "religiosos"… "No tengo que cumplir con los 'ritos' para ser un buen judío," dicen. "Me siento muy judío a mi manera," afirman.

Tikun Leil Shavuot nos enseña que no es así. Ser judío como "D-os manda" implica exactamente eso: cumplir con las cosas como El quiere…. Y lo que El definió es que el nivel máximo de conexión con D-os es por medio de cumplir con las cosas también físicamente, consagrando así al mundo material que El también creó. Dividir entre el mundo material y espiritual es justamente el error histórico que la entrega de la Torá viene a combatir.

No alcanza con ser "buen judío" espiritualmente; hace falta serlo totalmente en todos los aspectos de la vida. Y porque a veces cuesta entenderlo, se nos da una noche entera en el año para contemplarlo…

LA VERDADERA UNIDAD ALREDEDOR DE LA TORÁ

Cada año en Shavuot Hashem nos da la Torá nuevamente, por lo cual es claro que los preparativos para este recibimiento renovado deben ser similares al recibimiento de la Torá la primera vez.

La preparación para recibir la Torá fue la concordia y la unidad. Nuestros Sabios Z"L aprendieron esto del versículo: "Y acampó allí Israel frente al Monte". No está escrito "y acamparon", en plural (como dice el principio del versículo: "Y viajaron de Refidím... y acamparon en el desierto"), sino "y acampó" en singular. Esto indica que se pararon para recibir la Torá "como un solo hombre con un solo corazón".

El Midrash dice: "Hashem quiso dar la Torá a Israel cuando salieron de Egipto, pero estaban divididos los unos con los otros... cuando llegaron al Sinaí se unificaron como una nación... Hashem dijo: La Torá es toda paz. ¿A quién He de entregarla? ¡A la nación que ama la paz!"

No se trata aquí de una unidad común, sino de una "frente al Monte" una unión alrededor del Monte Sinaí, de lo que representa, o sea la Torá y sus Mitzvot (preceptos).

Cuando los judíos se unen por medio de la Torá, esta unión posee una solidez verdadera y eterna, y a su vez ella acarrea un caudal de bendición y éxito de Arriba.

La fuerza de la unidad es extraordinaria. A través de ella puede lograrse todo lo que se desea, incluso si la unión es con fines negativos. En ello radica el secreto de la fuerza. La "generación de la dispersión" (que construyó la Torre de Babel) tenía un solo idioma con una finalidad, la gente estaba unida y consolidada en un cuerpo, sobre esto Hashem declaró: "y ahora no les será impedido todo lo que planifiquen realizar". Sin embargo, esta unión está destinada finalmente al fracaso, ya que la unión no tiene sostén, salvo cuando está basada en la Torá.

La unidad alrededor de la entrega de la Torá es la que posee una base verdadera. Al estar parados frente al Monte Sinaí, Hashem reveló al pueblo de Israel Su dimensión interior. Introdujo en la Torá, alegóricamente hablando, "Su Alma". Por lo tanto, cuando el pueblo judío se une en derredor de la Torá se genera aquí la unidad entre todas las almas de Israel y su fuente primera, el Altísimo. Es así como se alcanza la verdadera unidad de "como una única persona con un único corazón"

De aquí aprendemos que el preparativo para Shavuot es fortalecer el amor al prójimo (Ahavat Israel) y esto debe expresarse en un esfuerzo acrecentado para acercar a otro judío a la luz de la Torá y el cumplimiento de sus preceptos. De esta manera, la unión no será una unión artificial, sino una en derredor de la Torá y sus Mitzvot.

Y hay que ser conscientes de que todo depende de cada uno, hombre y mujer. El Maguid de Mezritch explicó la Mishná que dice: "sabe qué hay arriba de ti" lo que ocurre en las esferas celestiales de los mundos espirituales superiores, todo es "de ti", ¡todo depende de ti y de tu accionar! El hombre debe ver al mundo colocado sobre el platillo de una balanza, y tiene la posibilidad, con una acción, de inclinar la balanza y lograr "la entrega de la Torá". Con una preparación en este espíritu podremos confiar en que nos haremos merecedores de recibir la Torá con alegría e inspiración interior.

Likutei Sijot, Tomo 2, Pág. 297

UN JÉDER EN SIBERIA

Una conversación con Reb Mendel Futerfas.

- ¿Cómo era estar en los campos de trabajo (soviéticos)?

- Esos fueron días de luz.

- ¿Lo dice como un eufemismo?

- No, lo digo con sinceridad. Fueron los días más inspiradores de mi vida.

- ¿Cómo es eso?

- A lo largo de mi vida, siempre sentí que se libraba una batalla entre lo material y lo espiritual. En los campos no existía esa batalla. Toda mi vida pasaba por lo espiritual. Todo lo que tenía que hacer era estudiar la Torá y daven (rezar).

- No entiendo, ¿no tenían que trabajar?

- ¡Por supuesto que teníamos que trabajar! En uno de los campos, mi trabajo era cuidar de un rebaño de cerdos. Empezaba a las 4 de la mañana y no terminaba hasta las 6 de la tarde. En invierno hacía tanto frío que una vez se me congelaron las correas de los tefilín. Cuando empecé a desenrollarlas, se quebraron.

Era un trabajo duro y demoledor, pero sólo en el aspecto físico. Mi alma era libre. No había nada que me reprimiera. Toda mi energía estaba concentrada en rezar y estudiar.

(Asumí que Reb Mendel sabía los rezos de memoria, ¿pero cómo hacía con el estudio de la Torá? Reb Mendel no era famoso por ser el tipo de sabio que memorizaba volúmenes enteros del Talmud; entonces le pregunté:)

- ¿Tenía libros usted?

- ¡¿Libros?! ¿Los rusos me iban a permitir tener textos judíos de los que estudiar?

- Y entonces, ¿cómo estudiaba?

- ¿Cómo estudiaba? Me imaginaba el jéder al que iba cuando era chico. Solía sentarme en la tercera fila. Recordaba el banco en el que me sentaba, los libros que estaban encima. A mi derecha estaba mi amigo Berl, y a mi izquierda mi amigo Zalman. Iosel se sentaba delante de mí. Recordaba sus caras, los juegos que jugábamos, los secretos que nos contábamos. Y recordaba al melamed (maestro): alto, con la mirada severa, pero con una sonrisa cálida y amable. En mi cabeza, lo imaginaba a él y al aula. La escena era tan vívida que podía escuchar al melamed hablar: “Shnaim ojazin betalit… si dos personas se aferran a una prenda y ambas dicen que es suya por completo…”, escuchaba y me concentraba para grabar sus palabras en mi mente. Al poco tiempo, me había enseñado una página del Talmud

Luego me quitaba la imagen del jéder y comenzaba a repasar la página que acababa de aprender. Después de un tiempo, la había memorizado. Luego volvía al jéder para aprender otra página del Talmud. De esta manera, aprendí muchos capítulos del Talmud y buena parte del Tania.

SHAVUOT

D-os le dio la Torá al pueblo judío en el Monte Sinaí hace más de 3300 años. Cada año, en la festividad de Shavuot, renovamos nuestra aceptación del regalo de D-os y Él “vuelve a darnos” la Torá.

La palabra Shavuot significa “semanas” y marca el fin del período de siete semanas que va de Pesaj a Shavuot.

La entrega de la Torá fue un acontecimiento espiritual de gran alcance; un evento que tocó la esencia misma del alma judía para toda la eternidad. Nuestros Sabios la compararon con una boda entre D-os y el pueblo judío. Shavuot, también, significa “juramentos”, pues en este día D-os nos juró eterna devoción, y nosotros, a la vez, nos comprometimos a serle eternamente fieles.

En la antigüedad, se ofrecían en el Templo Sagrado dos hogazas de pan enteras. Era también en este día que la gente empezaba a llevar bikurim, sus primeros frutos y los más selectos para darle las gracias a D-os por la abundancia con que contaba Israel.

La festividad de Shavuot es una festividad de dos días, que comienza con la puesta del sol del 5 de Siván y culmina el anochecer del 7 de Siván. (En Israel, es una festividad de un solo día, que culmina con el anochecer del 6 de Siván).

• Las mujeres y las niñas encienden las velas festivas para darle la bienvenida a esta festividad, tanto la primera como la segunda noche.

• La costumbre es que los hombres se queden despiertos toda la noche estudiando la Torá durante la primera noche de Shavuot.

• Tal como ocurre en otras festividades, se comen comidas especiales y no se pueden realizar “trabajos”.

• En Shavuot, se acostumbra a comer alimentos lácteos, entre otras razones, para conmemorar el hecho de que al recibir la Torá, incluso las leyes de kashrut, el pueblo judío no podía cocinar carne en sus ollas, que todavía tenían que ser kasherizadas.

• El segundo día de Shavuot, se recita el servicio de Recuerdo de Almas Izkor.

• En algunas comunidades, se lee en público el Libro de Ruth, ya que el Rey David, cuyo fallecimiento tuvo lugar en esta fecha, era descendiente de Ruth, la moabita.

 

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