En comunidad

El Rabino Mendy Shemtov de JABAD, destaca la importancia de la unidad aún en la diferencia

Esta vez, entrevistar a Mendy fue un estímulo. Su profunda convicción sobre la unidad que puede superar las grandes diferencias, es necesaria en el momento actual en el mundo judío y muy especialmente en el Estado de Israel. Mirando satisfecho hacia el año que terminó y convencido de lo mucho que aún tiene por hacer, el Rabino Mendy Shemtov comparte en este resumen su pasión por el camino que le marcó el Rebe, que inspiró a su padre el Rabino Eliezer Shemtov a fundar con su esposa Roji hace décadas Jabad Uruguay , que lo convenció también a él y que él y su esposa Musya esperan  sea el que sigan también, dentro de unos años, sus propios hijos.

 

P: Mendy, acaba de comenzar el nuevo año 5784 y sé con qué emoción siempre esperás estos momentos. Diría, no sólo como rabino, sino como judío. Y por lo que hemos estado conversando estos días, sé que un tema que te importa mucho destacar  ahora es el tema de la unidad. Desarrollémoslo un poco.

R: Primero de todo, gracias Jana por esta oportunidad y en general gracias por tus esfuerzos invaluables por mantener y constantemente mejorar la propuesta del único periódico judío del Uruguay ¡el Semanario Hebreo! Y también el portal Semanariohebreojai.

P:Muchas gracias Mendy. Por tus palabras y por la presencia de Jabad en estas plataformas.

R: Con enorme gusto, lo sabés. Yendo a tu pregunta, sí,  esta época del año es especial y muy emocionante. Y por varias razones, primero, porque empezamos un nuevo año,  ya que todos los nuevos comienzos vienen acompañados de nuevas oportunidades, esperanzas y energías renovadas. También, la Kabalá enseña que cada año baja al mundo en Rosh Hashaná un nuevo flujo de energía Divina, que jamás antes se había manifestado. Así que todo esto es más que motivo para emocionarse al entrar en un nuevo año.

En particular si miras para atrás y ves un año lleno de desafíos superados, proyectos realizados,  expandidos y emulados, entonces la satisfacción al cerrar un año así, es muy grande. Y este año fue especial a nivel comunitario porque eso es lo que se vio en toda la comunidad, no sólo en Jabad Uruguay: crecimiento y avances en la dirección correcta.

Pero creo qué hay algo más y a nivel mundial.

Muchos hablan de lo que sucede en nuestra querida tierra de Israel con la sensación que se está desarmando todo y que hay una división muy importante en la sociedad, cosa que preocupa a cualquier persona pensante.

P: No me parece que se está desmoronando todo pero es cierto que hay división y preocupación.

R: Me gustaría sugerir otra perspectiva de un tema tan crucial para nuestro pueblo: el hecho de ver tanta gente unida, manifestándose de una forma o de otra, defendiendo una causa u otra, da la sensación y la tranquilidad que la unión no nos está faltando. Me explico: cuando hablamos de “unión” con el “diferente” suena siempre algo utópico, ya que si vos y yo no pensamos igual, no vivimos la vida de la misma manera y no tenemos mucho en común, entonces, “¿para qué y de qué manera podemos unirnos?” Pero de repente, aparece otra voz interior que dice, “mira, no soy tan diferente en esencia de aquella persona a la que llamo “otra”, y en realidad tengo más en común con ella aunque no lo parezca”. Y de repente, las cosas cambian, y ves en las calles de Jerusalem o Tel Aviv, uno de kipá abrazado de uno sin kipá, vecinos que no estaban de acuerdo en muchas cosas, pero ahora marchando juntos por algo que les es importante a los dos porque encontraron algo en común, algo que los une.

P: Es una linda visión optimista de la situación. Podría explicarla en términos políticos relacionados a la polémica actual, pero mejor que vos plantees toda esta idea completa.

R: Lo que quería decir es que claro que están manifestándose en contra de un “otro” pero detengámonos por  un segundo y veamos la mitad llena del vaso al menos por un instante: los que juntos se manifiestan, no es que antes estaban tan de acuerdo en todo y ahora están naturalmente unidos en esto también. ¡Nada que ver! Antes de la manifestación a la que se sumaron, competían, se peleaban quizás, y de verdad casi no tenían nada que ver, pero ahora que se les toca las fibras más íntimas, se ven iguales y unidos para defender lo que es más importante que aquello que los separaba: la esencia.

Y sí, como reza la frase, “dos judíos, tres opiniones”, entonces no siempre (o será que siempre no) estaremos de acuerdo en todo, pero, ¿qué tiene que ver eso con la unión? ¿Qué tiene que ver el estar en desacuerdo con no unirnos? ¿Desde cuándo pensar diferente es razón para no hablar, dialogar, compartir? ¿Desde cuándo es el no vivir de la misma manera la razón legítima para no amarse?

P: Es una muy linda idea. No sé si va siempre de la mano de lo álgido de la discusión política, pero de base, es muy cierta.

R: El Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, conocido por todo el pueblo de Israel como “el Rebe”, dedicó su vida a inculcar y lograr esa claridad en lo que a la unión judía respecta. Por eso recurrían a él para solicitar bendición y consejos judíos de todos los orígenes, judíos a los que quizás les costaba hablar con alguien diferente a ellos, pero en el Rebe veían una guía, una luz, un unificador. Judíos de “izquierda” y de “derecha”, judíos “observantes” y no tanto, judíos “sionistas” y no tanto, judíos “comunistas” y judíos que sufrieron en manos de regímenes de esa ideología, jefes de estado (de todos los colores) y judíos de a pie, adultos y niños, hombres y mujeres. ¡Incluso judíos que no veían las cosas de la misma manera que el mismo Rebe! A pesar de todas estas diferencias, todos vieron al Rebe como un cerebro que vitaliza, aclara y que une a cada órgano del cuerpo que es el pueblo de Israel. Frente al Rebe te sentís único, y a la vez unificado. Con el prójimo, con tu propia esencia y por ende con la esencia del prójimo. Ya que en esencia somos uno.

Y es con estas enseñanzas y ejemplo de vida que el Rebe nos educa y forma para salir al mundo y despertar esa chispa, esa esencia unificadora en el prójimo, que una vez revelada, genera por sí sola, una identidad más clara y una unión más fuerte y sana con el prójimo, con Di-s, con l Tierra de Israel y con la Torá.

Creo entonces, y concluyo esta respuesta con esto: si destacamos la unión que vimos este año tan manifestada, que puso al costado diferencias sociales, ideológicas y “religiosas”, podemos estar tranquilos que si solamente seguimos nutriendo esa conexión esencial que tenemos por ser hermanos, “hijos de un mismo padre” y más aún “órganos de un mismo cuerpo”, si nutrimos esa identidad clara, entonces a pesar de nuestras discrepancias, estaremos más fuertemente unidos aunque mantenemos nuestras diferencias. Estoy convencido de esto.

P: Bueno, es una interpretación muy singular de la crisis que vive Israel, pero sin duda una visión alentadora que vale la pena entender bien, Mendy, me decías el otro día que ha terminado un año de “Hakhel”, que se da uno de cada siete. Recordemos cuál es el significado.

R: Hakhel es la Mitzvá número 612, la penúltima, donde Di-s nos ordena en Su Torá a reunir, congregar, “Hakhel”en hebreo, “a los hombres, a las mujeres y a los más pequeños” en el Templo en Jerusalem cada siete años, para escuchar al Rey leer de la Torá en la festividad de Sucot que le seguía al año de Shemitá, el año sabático, para así generar una instancia de unión con el prójimo, con Di-s y con la Torá, vivenciando cada siete años lo que fue la entrega de la Torá al pie del monte Sinaí, donde fuimos “como un hombre con un solo corazón”. Así concluye la frase que nos enseña de Hakhel: “para que escuchen, aprendan y reverencien a Hashem vuestro Di-s”.

P: ¿Qué importancia puede tener esto para un judío que ama nuestras tradiciones pero que no vive como una persona religiosa?

R: El Rebe nos enseñó que aunque todavía no tenemos en pie el Templo en Jerusalem, podemos y debemos aprovechar el año siguiente a Shemitá, para hacer “Hakhel” cada uno con sus familiares y amigos, asumiendo cada uno el rol de “Rey” para “congregar” y unir a quienes ríen en su alrededor. Esto para nutrit  las cosas más importantes, lo que nos une, con el prójimo, con nuestra identidad y nuestro Padre Celestial. Casa reunión familiar se puede transformar en una reunión de Hakhel. Cada encierro de amigos o de trabajo, se puede convertir en un Hakhel. Si aparte de comer o jugar, hacemos una Mitzvá en ese momento, o compartimos alguna enseñanza milenaria atemporal, logramos “hakhelizar” cada encuentro, y eternalizarlo. Para mi mucho de lo que sucedió este año entoces, arrojó“Hakheles” masivos. Se respiró Hakhel y su mensaje unificador incluso sin saberlo.

P: ¿Tenés claro que lo que nos une supera lo que nos separa?

R: No tengo duda. Es más, como dije antes, creo que lo que vimos este año en todos lados, hasta en las manifestaciones de las que hablamos, fue una expresión de este mismo punto: lo que nos une es más importante y más fuerte de lo que los separa. No digo es “más”, sino que es “más fuerte y más importante”. Porque puede ser que hayan más cosas que nos diferencian, pero la esencia es la esencia y eso nos une a pesar de todo. Un poquito de esencia es más fuerte que todo lo demás.

Un encuentro casual en la calle con Mendy, permitió a Uriel Levinas y Martín Slepian cumplir con la mitzvá de colocarse los tfilin

 

¿Y los rabinos?

P: Mendy, suena divino hablar de unidad y siempre yo diría que hasta nos enorgullecimos de ser un pueblo variado, multifacético. Pero bien sabemos que hay sectores en, digamos, la institucionalidad rabínica, que no aceptan a otros judíos . No como individuos por supuesto, sino por su forma de vivir el judaísmo, por las prácticas de sus corrientes. Lamentablemente lo vemos todo el tiempo en Israel. No generalizo, pero el fenómeno existe y no es un secreto. ¿Qué te parece?

R: Me parece muy doloroso. Me parece que va en contra de todo lo que hablamos. No importa si viene desde “entes rabínicos” como si viene de entes “laicos”. “Otrificar” al otro ( creo que acabo de iventar una palabra) es un crimen, no importa de qué lado venga. No tiene nada que ver con las verdades absolutas, que la Torá expone, que incluyen lo que arriba compartimos: que somos uno. Que venimos del mismo lugar y tenemos un destino en común. Que somos órganos de un mismo cuerpo y nuestras almas son una en su esencia.

P: ¿Qué pasa en la colectividad judía uruguaya al respecto?

R: Creo que, gracias a Di-s, la plaga de la división que está intentando dañar a nuestro pueblo, Di-s nos libre y guarde, y quizás intenta entrar también a nuestra comunidad, está siendo bien controlada. Gracias a Di-s. Hay mucho por hacer, obviamente, pero trabajamos todos día a día y con mucho esfuerzo para que los intentos de división sucumban frente a la labor intensificada de nutrir la esencia que nos une.

 

Resúmenes con visión

P: Mendy, no podemos dejar afuera estas fechas especiales que el pueblo judío celebra.  Hace unos días, Rosh Hashaná. Luego  Iom Kipur.¿Cuál es tu resumen del año que pasó?

R: Te diré ante todo que el año qué pasó, pasó volando. Dejó muchas enseñanzas, muchas lindas experiencias y vivencias, como también desafíos y momentos de dolor.

En lo que respecta a la labor comunitaria, vimos un crecimiento exponencial este año en el trabajo con los jóvenes, con un crecimiento de 300% de participación e impacto, gracias a Di-s. Justo antes de terminar el año, inauguramos “Meirím” para jóvenes universitarios, que pedían una propuesta desde Jabad, tras ver o haber vivido de adolescentes la experiencia de nuestra área dedicada a ese sector “Cteen”.

También vimos la expansión de los programas para niños que no van a escuelas de la red, y la construcción de una mikve para hombres, después de haber iniciado el año pasado con la nueva mikve de lujo para mujeres.

Mendy su papá Eliezer en la ceremonia de colocación de la piedra fundamental para la construcción de la mikve para hombres (Foto: Andrés Aksler)

 

“El Shil Abierto” que fue revolucionario durante la pandemia del COVID, ahora se transformó en “Nuestro Shil” y recibe cálidamente a todo quien entra por sus puertas.  A todos tus lectores que aún no lo conozcan, ¡los esperamos con los brazos abiertos!

P: ¿Y en lo personal?

R: En lo personal fue un año en el cual vimos a dos de nuestros hijos, de 12 y 10 años, viajar a la orilla vecina para estudiar y crecer en un ambiente que mejor les nutría, mientras nos quedamos acá haciendo el trabajo diario por nuestra comunidad y cada uno de sus integrantes. Fácil no fue. Te imaginas, tener hijos menores estudiando lejos de casa, mientras intentas mantenerlos “cerca” y atender al mismo tiempo a los hijos que están en casa y sus necesidades y las de la comunidad entera, no es sencillo.

Mendy, al terminar este lunes Iom Kipur, con uno de sus hijos menores (Foto: Andrés Aksler)
Bendiciendo a Tsémaj, el hijo mayor

 

P: Sinceramente, no sé cómo lo logran. Yo no podría.

R: No es fácil. Para Musya en particular fue, y es, un gran desafío. Súmale el hecho que su familia vive en el exterior y que no siempre quienes viven otra realidad, aunque te quieran mucho, puedan entenderte y lo que estás viviendo... es la vida misma ¿no?

P: ¿Entonces? ¿Por qué lo hacen?

R: Creo que lo que hablamos hasta ahora lo deja en claro, pero lo reitero: la misión del Rebe de abrazar a cada judio no importa quién y no importa cómo ni dónde, esa misión de amor y de unión verdadera con el prójimo, es nuestra misión de vida, es nuestro llamado. No lo cambiaría por nada. Y es más, espero que mis hijos, que son parte de esta misión acá en Uruguay, lo vivan de tal manera que el día de mañana, ellos mismos elijan hacer lo mismo por el prójimo, por nuestro pueblo.

Mendy y su hijo mayor Tzémaj, haciendo la havdalá al finalizar Iom Kipur (Foto: Andrés Aksler)

 

P: ¿Qué planes tenés para el nuevo año que comienza?

R: Seguir adelante, superando los desafíos y ampliando las propuestas que ofrecemos desde Jabad para toda la comunidad y sus integrantes como también fuera de ella. Está claro que hay sed para los conceptos y prácticas que compartimos día a día, así que no tengo planes de frenar, Di-s libre, ni tampoco de continuar, sino de duplicar la propuesta.

En el encendido de la Menorá pública en Trouville (Foto: Andrés Aksler)

 

Un nuevo año de aprendizajes

P: ¿Dirías que el año que termina te dejó alguna enseñanza especial?

R: En Rosh Hashaná compartí en el Shil una reflexión que se basa en conversaciones que tuve con jóvenes en las últimas semanas: Hay dos maneras de vivir la vida: basado en derechos o basado en responsabilidades. La diferencia es que si mi vida se basa en proteger mis derechos entonces, probablemente, difícil sea que me levante en la mañana pensando en “¿qué puedo hacer por los demás, para qué me precisan o qué puedo aportar?” Vivir la vida basada en derechos implica pensar en mí mismo y en lo que quiero, lo que me gusta, lo que me hace sentir cómodo, y, obviamente en lo que preciso. Siempre y cuando no haga nada que afecte tus derechos no tengo ninguna responsabilidad para con nadie.

Una vida basada en responsabilidades es otra cosa. Responde a un llamado, a un propósito. Estoy acá para cumplir una función. Tengo un deber, tengo una responsabilidad para cumplir con mi misión de vida, que me precede y justifica mi existencia! No me levanto por la mañana pensando, solamente,  en lo que preciso y me gustaría conseguir hoy, sino, en ¿qué es lo que se espera de mi? ¿Qué es lo que puedo hacer por alguien hoy? ¿Qué haré hoy para que mi día sea más lindo, más productivo, y no solo para mi sino para los demás, que el día de ayer? Si vivimos con responsabilidad y respondiendo a nuestros deberes, los derechos estarán atendidos solos.

P: Hermoso Mendy.

R: Esto también se traslada a la pregunta: tener una comunidad, ¿es un derecho o una responsabilidad?

Claro que todo judío tiene derecho a una educación judía, a una comunidad judía, a un círculo de contención para que no caiga en momentos de debilidad y para sentirse seguro en todo momento. Pero ¿es sólo un derecho? ¿Quién lo proporciona? ¿Cómo nos aseguramos de que ese derecho exista?

Tener una comunidad con TODO lo que proporciona, y con todo lo que debe proporcionar para todos, es la responsabilidad de cada uno de nosotros. Para tener esa comunidad fuerte que preciso, (y si no pienso que la preciso hoy, ya llegará el momento.. (¿o ya llegó?)) tengo que responder con responsabilidad y hacerla existir y de la mejor manera. Es entre todos y cada uno de nosotros que se construye la comunidad que cada judío tiene – tenemos -  el derecho de tener. Hakhel! Cada uno, cada familia, cada comunidad. Y unidos.

Y este año me lo enseñó de muchas maneras. Por ejemplo en la campaña de canastas solidarias antes de los jaguim,  de las fiestas, en las distintas campañas  de Charidy que hubo, y en los esfuerzos aumentados este año de hacerle llegar comida a quien más lo precise, con los casi mil platos mensuales que preparamos en Jabad. (Por más info visita www.jabad.org.uy/platos).

Frente a “770”, la central de Jabad Mundial, en Estados Unidos, con parte de la delegación de 60 jóvenes uruguayos, que participaron en el Shabaton de Cteen Internacional este año en Nueva York

 

P: Muy fuerte todo esto. Para terminar …¿Cuáles son tus deseos a la colectividad judía toda para este nuevo año que acaba de comenzar?

R : Que tengamos todos, cada uno de nosotros, un año de vida, lleno de bendición y éxito en lo que hagamos y tengamos, un año bueno y dulce, con salud, armonía, bienestar material y espiritual, un año de crecimiento, material y espiritual, y de muchos “idishe najes” de nuestras familias y de nosotros mismos, unidos cada vez más con quien parece ser un “otro” por fuera pero en realidad por dentro es mi hermano, con quien comparto una misma esencia. Que sea este el año de la Redención final, que traerá consigo la paz mundial que tanto anhelamos, con la llegada de nuestro justo Mashíaj, amén! ¡Gmar jatimá tová!

P: Gmar Jatimá Tová Mendy. Para vos, Musya, vuestros hijos, tus padres, todos vuestros seres queridos, y por cierto para toda la comunidad.

R: Igualmente . Muchas gracias.

Ana Jerozolimski
(26 Septiembre 2023 , 19:28)

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