Entrevistas

Ingeniero uruguayo-israelí, bajo el fuego de Hezbolá en el norte de Israel

Luis Blejer, ingeniero jefe de “Hatanur”, la empresa de abastecimiento de agua en la frontera norte 

Luis Blejer, ex alumno de la Escuela Integral, egresado de la generación 78,se radicó en Israel  en 1980. Vive con su esposa Liat desde hace 26 años en la localidad Guilón en el norte, concretamente desde el día en que Israel celebró 50 años de independencia. Esta semana cumplen 33 años de casados. Tiene tres hijos, dos varones y una mujer, todos ellos fueron oficiales en las Fuerzas de Defensa de Israel.

Trabaja en una corporación regional llamada “Hatanur” que se encarga del  abastecimiento de agua y tratamiento de aguas negras en la frontera norte, en Kiriat Shmona, Metula, Katzerín y el norte de las alturas del Golán. En estos momentos también abastecen de agua a puestos  militares en los que hay soldados en servicio. Evidentemente, por razones obvias, no puede dar ni la ubicación ni los nombres de las bases.

“Hatanur” abastece agua a 7 autoridades municipales: Kiriat Shmona, Metula, Katzerin, Mashdel Shams, Bukata, Ein Kinia, Masade. Las últimas cuatro, son aldeas drusas del Golan. A Metula no se puede entrar, por la asiduidad de los ataques.

 

Luis ve diariamente la situación compleja en el terreno cuando va a las distintas localidades en la frontera norte en el marco del trabajo, acompañado en general por otros colaboradores de “Hatanur”.

“Lamentablemente, hay una franja de seguridad del lado nuestro de la frontera y mucha población evacuada, y no vemos que la gente pueda volver a vivir en estos momentos hasta que no se solucione el problema con Hezbolá,que desde el 8 de octubre está atacando diariamente, constantemente a Israel” , explica.

“Realmente, veo una especie de juego: Hezbolá dispara, nosotros devolvemos, ellos devuelven. Se dice que ambas partes tratan de que esto no pase a mayores”. Pero analiza entendiendo que el problema no es puntual ahora y desaparece pronto. “Sin entrar en política,  creo que se habría tenido que tratar el problema de  Hezbolá en Líbano apenas empezó la guerra en curso.  Ahora  no creo que este gobierno tenga las agallas para hacerlo, pero no quiero entrar en discusión política ni de puntos de vista”.

Se sabe que junto a las decenas de miles de habitantes de la Galilea, la enorme mayoría de la población, que evacuó la región, hay una pequeña minoría que optó por quedarse. Preguntamos a Luis al respecto.

“Sí, hay gente que se quedó, pero muy poca. Por ejemplo, en Kiriat Shmona, se ha quedado la gente que no tiene recursos o no tiene familia, o que no están en condiciones de salud para irse. Hay poco menos del 10% de la población que se quedó. En Metula, no queda absolutamente nadie, sólo una persona que no se quiso ir. En el norte del Golán, en las poblaciones drusas ellos no se van a ningún lado, tampoco en Katzerin la gente no se fue, no fueron evacuados. Pero es lamentable lo que pasa en los kibutzim y los moshavim, en Ramot Neftalí, Manara, Iftaj, Misgav Am, Kfar Giladí, Maayán Baruj, Dan, simplemente quedaron pueblos abandonados”.

El gran problema es que Hezbolá, brazo de Irán en Líbano, al igual que Hamas en Gaza, incrustó su infraestructura armada en medio de la población civil libanesa: sus cohetes, sus armas y túneles . Pero en una envergadura enormemente mayor. Le comentamos a Luis que Israel no se puede permitir destruir Líbano para destruir todo eso. ¿Qué se hace entonces?

“Sí, estoy de acuerdo, no se puede destruir el Líbano, pero creo que hay que hacerles pagar algún que otro precio. No pasaría nada si algún edificio en Beirut o alguna planta de energía en Beirut pagaría el precio. No puede ser que se esconden diciendo: “no somos nosotros, es Hezbolá”.

Luis lo analiza con exactitud. Está claro que Hezbolá usa el territorio libanés para el terrorismo, pero el Estado libanés no lo frena.

 

“Como bien has dicho, es  muy difícil destruir toda la infraestructura que se construyó, también en Gaza, porque son muchos años en los que en parte hicimos vista gorda para no tratar el problema y ahora es prácticamente imposible. Aparte, Hamás es una ideología, o sea, podés destruir a todos ahora y mañana a la mañana estás con el mismo problema”, comenta. Y Hezbolá en Líbano, mucho peor.

 

Pedimos a Luis que agregue todo lo que considere necesario, y pide agregar un comentario personal.

“La gente que vive en el centro del país no tiene ni la más remota idea de lo que está pasando en el norte del país. O sea, el país se termina en Hadera. Y este gobierno también está desconectado totalmente”, recalca. “A modo de anécdota, hace unos días fuimos a saludar a una familia en duelo en Rishon Letzion, y yo acostumbrado que acá en el norte no hay GPS, no hay Waze, y muchas veces no hay internet, me imprimí un mapa y marqué la ruta para saber cómo llegar a donde tenía que llegar en el centro de Rishon. Cuando llegué allá, les mostré el mapa a mis amigos y se rieron, dijeron “cómo, no tenés teléfono inteligente, no escuchaste hablar de Waze”…es que no tenían ni idea que de Hadera para el norte no hay GPS, por el tema evidentemente de los misiles disparados desde Líbano, para no ayudarles con tecnología que puede guiarlos.

 

Luis Blejer nos envía fotos que él tomó en la frontera y que tomó su compañero de trabajo, Shimon Peles, perito en ingeniería, que vive en el kibutz Neot Mordejai. Muestran una pequeña parte de la destruccion en Kiriat Shmona, pero claro que ese no es el único escenario.

 

 

 

 

 

“Muchos de los trabajadores de la corporación trabajan a distancia, no pocos están evacuados. Se encuentran en hoteles, en Herzliya o en TIberíades y trabajan a distancia”, explica. “Les dimos computadoras para que puedan conectarse a distancia y parte del trabajo lo hacen así”.

En un refugio subterráneo en Kiriat Shmona, donde funciona el comando de operaciones de la compañia.
A la derecha, Luis Blejer. Frente a él, Shimon Peles, y en el medio el Director General Abraham Bar El.

 

En su propia casa en Guilon, el peligro no es inmediato , por ahora, ya que están a entre 25 y 30 kms de la frontera. “Tuvimos  2 ó 3 alarmas pero por suerte no cayó nada cerca nuestro”, explica. Claro que en Guilon también tienen “kitát konenút”, o sea el equipo de emergencia, que está alerta 24 horas. “Todo tiene que estar bajo control”, resume.

Ana Jerozolimski
(02 Junio 2024 , 10:59)

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