Cultura

Homenaje en Israel al pintor José Gurvich, en el cincuentenario de su fallecimiento

(Por Juan Lucas Pezzino y Aída Stolar  de la Fundación para la Difusión de la Cultura Uruguaya en Israel)

 

 

El lunes 24 de junio se cumplieron 50 años de la prematura muerte del artista José Gurvich, figura de reconocidisima trayectoria  en las artes uruguayas . Con tal motivo, se llevó a cabo un sencillo, emotivo y significativo acto en el kibutz Ramot Menashé donde Gurvich vivió y donde descansan sus restos junto a su querida esposa “Toto”. El evento fue resultado del trabajo conjunto del hijo del artista, Martín Gurvich, la Fundación Gurvich, la embajada de Uruguay en Israel y la Fundación para la Difusión de la Cultura Uruguaya en Israel.

De izquierda a derecha: el Cónsul honorario de Uruguay en Zijron Yaakov Abraham Maman, el Embajador Etchevarren, Juan Lucas Pezzino de la Fundación, el Dr. Alain Mordetzki, Aída Stolar de la Fundación, Dafna Stern y Martín Gurvich

 

El acto tuvo dos partes. Primero, se realizó junto a su tumba, donde se colocaron hermosas piedras decoradas con motivos de la obra de Gurvich. Y luego se pasó al “moadón” – espacio de reuniones comunitarias del kibutz-  donde se hicieron presentaciones de la obra de José "Yuski" (Josecito en Idish- tal como se le conocíaa en el kibutz) y se proyectaron imágenes de los distintos períodos de creación artística de Gurvich.

El Embajador uruguayo Manuel Etchevarren se dirigió al nutrido  grupo de gente present recordando la figura de José Gurvich en Uruguay desde su infancia. Martín Gurvich , que tenía sólo 11 años al fallecer su padre,  recordó diferentes dimensiones de su personalidad, como ser humano y figura artística de primera magnitud.  Finalmente  la Galerista del Kibutz,  Yonit Kadosh (de la Galería de Arte Ramot Menashe), se explayó  sobre la  temática de la obra de José Gurvich en Ramot Menashe.

 

El kibutz estaba muy presente en la obra de Gurvich

 

 

 

También la temática judía en general

 

Aquí, el sueño de Yaakov
También Uruguay. Aquí, almuerzo en el Cerro.

 

Es oportuno compartir las palabras de Martín Gurvich en memoria de su padre.

Martín Gurvich, de túnica color mostaza, junto al Embajador de Uruguay en Israel Manuel Etchevarren y a Juan Lucas Pezzino y Aída Stolar de la Fundación para la Difusión de la Cultura Uruguaya

 

" El 24 de Junio de 1974 falleció en Nueva York mi padre José Gurvich. Si bien su muerte fue repentina y prematura pues tenía sólo 47 años - y de cierta manera trágica porque falleció el día en que las obras que vinieron de Uruguay para una gran muestra en el Museo Judío de Nueva York salieron de la aduana para ir al depósito de su  Marchand- nos dejó un legado muy importante tanto en cantidad de obras como en la calidad y variedad de las mismas,  y muchos valores humanistas muy positivos y universales.

 

Mis recuerdos de mi padre son de una persona muy cariñosa que amaba a su familia y me amaba muchísimo.

Y por lo que he escuchado de aquellos que lo conocieron, un hombre muy generoso con un gran corazón y muy abierto de espíritu y con un humor muy judío.

Fue un gran artista en búsqueda de la espiritualidad a través del arte.  

Y a pesar de no ser una persona “religiosa” nos dejó una obra llena de espiritualidad judía única en Latinoamérica.

 

Su vida y obra transmiten optimismo y fe en el ser humano . Un verdadero  joie de vivre o felicidad de vivir. Si bien fue un gran alumno del maestro Joaquín Torres García y pintó muchas obras de la tradición Torresgarciana o Universalismo Constructivo, también dejó un legado importante como  artista único e individual con obras muy originales llenas de color, imaginación, tradición judía, mundos cósmicos, formas espaciales y el ser humano universal. Creó un mundo único que fue del Universalismo Constructivo al Hombre Universal . Fue uno de los grandes del Arte Uruguayo y por eso dediqué una gran parte de mi vida y energía para plasmar su deseo de una Fundación y Museo  de su obra en Uruguay.

 

El amaba tanto a Israel como a su país adoptivo Uruguay que lo recibió con los brazos abiertos y le permitió formarse y crear un mundo artístico sin limitaciones ni obstáculos. Israel le abrió su mente, sus ojos y corazón a sus orígenes . Un país en plena formación lleno de optimismo y dinamismo con colores y paisajes diferentes al del Uruguay.

 

Aquí descansa en su amado Kibutz junto a sus padres, hermana, compañeros (javerim)  y a su compañera Toto que sacrificó su profesión y su vida confortable de clase media uruguaya para acompañarlo en su aventura, que parecía por momentos muy incierta y difícil. La vida de un artista es una vida muy especial y requiere mucha fe para acompañarlo.

 

Si bien en Uruguay es uno de los artistas más conocidos del país, en Israel que tanto pintó y amó no tiene mucho reconocimiento y no hemos podido interesar a los Museos de Israel en hacer una gran muestra de su obra. Espero que algún día Israel le hará un homenaje .

 

Que en paz descanse y siga su evolución espiritual hacia esa perfección que tanto buscó a través de su arte rico en formas colores y mensajes"

 

 

 

 

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