Entrevistas

Capitán A., reservista israelí: El 7 de octubre supimos que era una guerra existencial

En un pequeño intervalo en medio de su servicio de reserva (miluim), el Capitán A., nos concede esta entrevista en la que combina el sentimiento de privilegio por aportar a la defensa de Israel con la dificultad a distintos niveles.

A es reservista en un batallón de tanques Merkavá. Cuando comenzó la guerra contra Hamas, era comandante de una compañía de tanques. Resultó herido y por lo tanto pasó a un cargo de logística en su batallón, teniendo como base la comandancia central en territorio israelí, pero entrando y saliendo alternadamente de Gaza. 

Desde el 7 de octubre del 2023, ha hecho ya unos 430  días de servicio de reserva y sabe que habrá más en el horizonte no lejano. Está convencido de la importancia de la misión que las Fuerzas de Defensa de Israel están cumpliendo, orgulloso de ser parte y seguro de que gran parte del mundo no entiende la realidad de la situación.

 

Un compromiso, una responsabilidad

El Capitán A. junto a su esposa, del mismo rango, también movilizada a raíz de la guerra

 

P: Fuiste a la reserva apenas comenzó la guerra, el 7 de octubre del 2023, el día de la masacre cometida por Hamas en el sur de Israel. Creo que antes siquiera de que te hayan llamado, entendiste que era necesario. También tu esposa fue reclutada. ¿Con qué sensación te dirigiste a tu base?

R: Yo diría que como todo el pueblo de Israel. Tenía la motivación de ir a hacer lo que era necesario, sin plantear  muchas preguntas. Y en efecto, antes de que me llamen del ejército, me preparé el bolso. Entendíamos el significado del momento que estábamos viviendo. No preguntamos nada, entramos al coche y viajamos, sin dudar. La necesidad de salir a combatir era clarísima, no era necesario dar muchas explicaciones. 

P: ¿Dirías que se sentía que se emprendía una guerra por la existencia misma de Israel?

R: Absolutamente. Cuando llegamos al sur, terroristas aún daban vueltas por la zona, asesinaban gente en los kibutzim.  No se entendía aun plenamente lo que estaba pasando allí. Durante años conocimos la frase “los sirios están sobre las verjas”, por el avance que habían logrado en la guerra de Iom Kipur en el 73. Pues ahora era Hamas, los gazatíes, que habían cruzado la valla fronteriza  y toda la situación era incomprensible. Nadie había pensado que podía ocurrir algo así.

Entre el temor y el deber

P: A nivel nacional, no podías describirlo mejor. Pero me pregunto cómo sentiste todo esto a nivel personal. Dios no permita ¿tuviste miedo de morir? Tu esposa también estaba movilizada, aunque ella no iba a combate…pero imagino que uno piensa en su familia, ni que hablar quienes van a la reserva y tienen hijos. ¿Cómo se combina esto muy personal con lo nacional?

En unas horas libres , reencuentro con su esposa cerca de su base dentro de Israel

 

R: No diría que sentí miedo, pero claro que hay temor de lo que uno deja en casa. Nadie quiere dejar a su mujer ni correr el riesgo de no concretar el sueño de formar una familia.  Pero uno trata de no pensar demasiado en eso. Yo traté. No me permití hacerlo. Había suficientes cosas de las que ocuparme, que en ese momento eran más urgentes. Claro que también estaba preocupado por mi esposa, porque no siempre tenía claro qué pasa con ella en su unidad, cómo eran las  cosas allí. 

Y en el momento que entramos a la Franja, que cruzamos la frontera entre Israel y el otro lado, ya sentía nostalgia, pero sabía que la misión que debíamos cumplir era lo más importante en ese momento. Eso era lo que teníamos ante nuestros ojos.

P: Fuiste con una misión ..¿y también con un sueño?

R: Por supuesto. El sueño de todos era encontrar secuestrados y rescatarlos. Yo era parte de un cuerpo de blindados por lo cual estaba claro que no sería algo que yo podría hacer personalmente pero sabíamos que operábamos en zonas en las que había secuestrados y que otras unidades lo harían, si los hallábamos En algunas casas una de las tropas encontró equipos de combate de soldados que habían sido secuestrados. Teníamos claro que allí había secuestrados, la información de Inteligencia era clara. Y esa misión la teníamos todo el tiempo frente a nuestros ojos.

 

Las dificultades 

P: El servicio de reserva es demandante, te han llamado varias veces. Eso rompe toda la rutina, tanto la familiar como la laboral.

R: Así es. El 31 de diciembre del 2024 yo había terminado mi servicio en la reserva, en el que por supuesto ya había estado antes. O sea que comencé el 2025  como civil. Volví a mi trabajo y durante cuatro meses enteros pude trabajar, pero a mediados de mayo volví, por 80 días. Pero ahora nos agregaron otras dos semanas, porque la fuerza que nos tenía que cambiar no está pronta, la guerra en Irán influyó también…y en resumen, esta vuelta son 90 días. Y ya se está hablando de otro período en enero, o sea dentro de tan solo unos meses. Es sin duda un gran tema que hay que resolver.

 

P: Estando en el terreno mismo durante la Guerra ¿tenías claro que puedes confiar plenamente en las órdenes que recibes de tus superiores? ¿Y en las decisiones que 4toma el gobierno? Sabemos que hubo momentos-y hay altibajos al respecto- en los se pone signos de interrogación a la sabiduría de las decisiones oficiales. Y no es cuestión de izquierda y derecha. Lo he notado claramente en todo tipo de entrevistas con diversos expertos y altos oficiales ya retirados. Y la gran pregunta es cómo lo sienten las tropas en el terreno, que son las que arriesgan su vida.

R: Yo diría que eso no estuvo muy presente entre nosotros, los soldados y oficiales en el terreno. Una de las cosas más hermosas de los miluim, el servicio de reserva, es que la política en general queda a un costado. Estamos todos juntos, combatimos juntos personas de izquierda, de derecha, religiosos, laicos, todos juntos. Desde jóvenes nos enseñaron que en el ejército no hay lugar para la política. El ejército es un brazo que debe realizar lo que orden el gobierno democráticamente electo .Y hay que obedecerle. Y a los comandantes. Y estar seguros de que nos acompaña lo justo de esta lucha. Y de más está aclarar que el límite es la legalidad de las órdenes. 

P: ¿Alguien pone en tela de juicio la pregunta si presentarse o no al servicio?

R: En absoluto. En mi entorno yo no lo vi para nada. La decisión si presentarse al servicio, sea el regular o la reserva, si acatar o no las órdenes, no puede estar supeditado a posturas políticas para nada. Evidentemente, los reservistas también somos civiles cuando no estamos en el servicio  y por ende, cuando no vestimos uniforme, en nuestro tiempo libre, nuestra obligación es, si lo consideramos, salir a manifestar en contra de lo que creemos o en apoyo a lo que creemos de acuerdo a lo que como ciudadanos consideramos correcto. Pero cuando uno viste el uniforme, esas preguntas no deben tener influencia ninguna.

La injusta distribución de la carga

P: Uno de los temas que creo influyen mucho en los reservistas es la situación, nada nueva por cierto, de un sector entero de la población, el sector haredi, que está exento del servicio militar en bloque, y que el gobierno intenta promulgar una ley que de hecho regularice esa exención. ¿Te duele? ¿Te molesta, sabiendo la cantidad de día que tú has hecho y sigues haciendo en la reserva?

 

R: Claro que a nivel personal los sentimientos pueden ser duros en lo relacionado a esta problemática de lo que solemos llamar “la distribución de la carga”, o sea del esfuerzo por defender al país. Pero la verdad, no es sólo con el sector haredí.  A veces uno está con un grupo de personas y hay alrededor otros jóvenes de tu edad y te das cuenta que sólo una pequeña parte hace servicio de reserva mientras que hay muchos que están sanos, tienen dos brazos y dos piernas y por distintas razones no lo hacen. Y eso es muy duro.

 

P: La diferencia es que en lo que se refiere al sector haredí, es una exención en bloque, no es lo mismo.

R: Sí, entiendo, claro que eso es muy duro. Creo que todos deben aportar. No, no todos deben ser oficiales ni combatientes, pero cada uno debería  dar algo. Y no es fácil sentir que todo recae sobre nuestros hombros. Claro está que es un privilegio pero también es difícil. Y cuando hay que llamar a alguien a convencerlo que se presente nuevamente a la reserva, el problema de fondo nunca es el tema político o desconfianza en el manejo de la guerra, sino las dificultades de la vida de mantener el trabajo, los estudios, la familia, los hijos, la vida de pareja.

P: Es más que comprensible.

 

R: Yo lo siento en carne propia. No he vuelto plenamente a mi trabajo, claro que esto me ha perjudicado. Antes de empezar la reserva, estaba en tratativas para entrar en sociedad en un emprendimiento y hoy siento que tengo que decir gracias si el dueño del negocio continúa empleándome  a pesar de todo lo que no estoy porque tengo que ir al ejército.  Mi esposa me entiende y me apoya pero es difícil. Y esto claro que incide en la formación de una familia. Los reiterados llamados a la reserva nos han perjudicado por varios lados. Y la verdad, hemos gastado mucho en tratamientos de apoyo emocional personal y en pareja, aparte de lo que el ejército da. Y en medio de todo esto, algunos problemas de salud, y los estudios que tuve que dejar y a los que no pude volver. O sea, que las dificultades a nivel personal creo que son las que más inciden en la gente. El tema político lo veo mucho menos.

 

P: Y siempre analizas todo combinando por un lado la visión de la dificultad con lo que te inspira poder aportar ¿verdad?

R: Exacto. Por un lado es un gran privilegio y por otro es difícil. Es difícil saber que esto recae sólo sobre una parte de la población, y por supuesto sobre los cónyuges que son no menos importantes porque apoyan y hacen posible así que se hagan las cosas. Creo que para la pareja a veces es más difícil todavía , porque se quedan en casa con todos los problemas,  y no es que están en medio de la energía de cumplir con una misión militar. Y ni hablemos de la preocupación que tienen.

 

Preguntas de fondo

 

P: ¿Te parece que es razonable pensar que una mayor presión militar terminará derrotando a Hamas?

R: Esa pregunta debe ser dirigida a los políticos. Todos entienden que las acciones militares  son un medio para alcanzar un objetivo político o diplomático. Un logro militar es tal no por sí mismo sino si conduce a algo. Confiamos en quien toma las decisiones en base a la información que tiene en sus manos.

P: Cuando se celebró Iom Haatzmaut, el día de la independencia de Israel, mucha gente se preguntaba qué hay para celebrar con tantos problemas, y en ese momento había todavía 59 secuestrados en Gaza. Hoy son 50. ¿Qué pensabas al respecto?

R: Yo creo que debemos seguir celebrando, debemos tener encare positivo y agradecer por lo que tenemos. Esa es una forma de victoria. Pero claro que debemos ser conscientes y no olvidar lo que falta , a quienes no están con nosotros, por quienes luchamos. Toda esta combinación es muy dura.

 

Un dolor personal

P: Sé que tú perdiste amigos en combate y otros resultaron heridos. Cuando algo así sucede ¿te debilita o te da fuerza?

R: Es muy duro, doloroso, triste, no es algo con lo que uno tendría que lidiar. Pero ayuda a recordarnos por qué estamos haciendo lo que hacemos y por quién estamos luchando. Pero no es sencillo.  El último día recordatorio de los caídos fue muy difícil. Y además no podía estar en dos lugares a la vez y no era sencillo decidir qué tumba visitar. Son planteamientos inhumanos. Perdí dos amigos cercanos. Y otros 5, 6 ó 7 que conocía, a los que vimos en combate…nada sencillo.

 

P: Qué duro…

R: Así es. Un buen amigo mío fue asesinado en la fiesta Nova. Otro buen amigo era un oficial, Mayor del ejército, que hizo conmigo parte del servicio y era muy cercano, de mi cuerpo de blindados. Cayó en combate en Gaza. Y los demás, con cada uno me había encontrado en algún momento, en alguna instancia, a veces un mero saludo, un café compartido, pero cuando te enteras de que cayó, es terrible. Y ni hablemos de os heridos , sea con lesiones físicas o los que quedaron mal emocionalmente, de los que se habla menos. 

A modo de resumen

P: Para terminar, quisiera tocar el tema de las críticas mundiales a Israel por la guerra. ¿Qué mensaje quisieras transmitir?

R: Creo que a quienes nos odian no les cambiará nada de lo que yo diga o explique. Pero conociendo la situación en el terreno y a forma en que llevamos adelante esta guerra, no tengo ninguna duda que la razón nos acompaña, que estamos librando una guerra más que justificada. Yo diría que antes de abrir juicio sobre Israel, la gente tiene que venir y conocer. 

 

P: ¿Quisieras agregar algo?

R: Que cuando nosotros vamos a  la reserva, con toda la dificultad que eso supone, cuando ya estamos allí, estamos con nuestros compañeros, eso es importantísimo. Hay que poner énfasis en los que se quedan en casa esperando que volvamos . Para ellos, cada día es una misión nada sencilla. 

 

P: Te deseo que vuelvas siempre sano en cuerpo y alma y que todo termine lo antes posible.

R: Amén, que así sea.

Ana Jerozolimski
(13 Julio 2025 , 17:40)

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