Noticias

Cuando el deporte se mancha de odio

por IONATAN WAS

 

En buena parte del mundo, a esta temprana hora del lunes, se está hablando del asunto, sobre todo en España, claro está. Ya todos habrán visto algo de las dantescas imágenes de las calles de Madrid, con todo ese mar de gente, con sus banderas y sus pañuelos y sus caras pintadas y todo su odio sin disimulo, clamando por “Palestina libre”, acusando a Israel de estado genocida; boicoteando al fin y al cabo un evento que no debería traspasar lo deportivo. Fue un poco el corolario de una especie de vuelta paralela a la otra Vuelta (en mayúscula), primero en Pamplona, casi de manera tímida, siguiendo por el País Vasco, donde la cosa se desbordó definitivamente, luego en Galicia, y seguro que en algún otro sitio más. No importaba que, como es usual en estas competencias de largo aliento, el último día debiera ser poco más que un paseo triunfal, un tenue rodaje amistoso en el que los ganadores se sacan fotos y toman champaña para recién apretar en los kilómetros finales. No importaba nada de esto, pues los fanáticos, los propalestinos, los antisemitas o como quieran llamarle, pero sí que eran de a miles, estaban dispuestos a tomar la Castellana y sus alrededores, y ya no hubo ningún orden de Guardia Civil que pudiera frenarlos. Iban a tomar ahora el deporte por asalto, como antes habían hecho con el cine, la música y otras tantas expresiones.  

Aun con todo el exceso de información, me pareció bueno que el lector habitual del Semanario Hebreo pudiera tener otra mirada. Por varios motivos, desde la impronta personal que no deja de ser importante, pasando por saber alguna cosa que no todos dicen, y hasta por el hecho de que muchas veces estas noticias no llegan del todo a nuestro país, enredado siempre en la vorágine política local, los avatares futboleros y las últimas crónicas de sangre.  

Así que lo primero, el contexto, La Vuelta de España. En el ciclismo ultra profesional de hoy, dentro de un calendario con mucha competencia, están lo que se llama las Grandes Vueltas. Tres semanas extenuantes, a veintiuna etapas, con apenas dos días libres, en las que se mezclan días de recorrido plano con otros de montaña, además de la contrarreloj. Estas Grandes Vueltas son en orden cronológico el Giro d’Italia (mayo-junio y con el rosa como color insignia), el Tour de France (julio, amarillo) y La Vuelta a España (agosto-setiembre, rojo). Por supuesto que el Tour es el más prestigioso, el que todos quieren ganar, el que da más euros. Cualquiera de estas competencias, solo terminarlas, implica al menos medio año de entrenamiento, varias horas por día sobre la bicicleta. 

Claro que no solo los ciclistas juegan su partido. Los fanáticos de este deporte, que los hay por miles (incluso en Uruguay), también hacen su propia fiesta. Organizan sus viajes, cargan las bicis y allá van, para rodar algún tramo de la ruta marcada; lo que se llama la caravana. Luego se colocan a los costados de la ruta para alentar con fervor grande a los ciclistas favoritos. Y que sepa el lector: esta gente no tiene nada que ver en la farsa española, aun siendo compatriotas. Seguro no hubieran querido ver todo lo que pasó. Como cuando en el fútbol se mezcla el hincha común con aquel otro que va a armar relajo. 

Las Grandes Vueltas en particular tienen una audiencia muy alta de espectadores, ya sea en el lugar de los hechos como se dijo, o sino también en la televisión. Por este motivo, resulta a la vez una plataforma ideal para los equipos (a los que pertenecen y representan los ciclistas) mostrar sus marcas, sus ropas, sus bicicletas de último modelo. Y no solo eso: también mostrar el país. No en vano desde hace muchos años que existen equipos como el Astana y el UAE: una vidriera para promocionar Kazajistán y los Emiratos Árabes, respectivamente. Claro que la plantilla del equipo no tiene equivalencia, ya que tanto ciclistas como mecánicos y directores son del mundo occidental, salvo a lo sumo un par de excepciones de manera más bien simbólica.

Caso parecido sucedió en el año 2018, con la llegada del equipo Israel Cycling Team, por influjo del millonario israelí-canadiense Sylvan Adams, fanático del ciclismo, muy nombrado por estos días hasta por un posible vínculo con Netanyahu. La irrupción de Adams no escapa a la norma: para fundar un equipo de élite hay que tener e invertir millones de dólares. No queda otra en un deporte con gastos siderales; no solo bicicletas, también mantenimiento, sueldos, infraestructura. Y desde entonces que el Israel Cycling Team (hoy devenido Premier Tech) viene participando de las Grandes Vueltas, más allá de alguna ausencia circunstancial (los equipos pueden bajar de categoría y participar en carreras de segundo orden). 

Pero claro, hasta hace unos pocos días, muchos quizá ni siquiera estaban enterados de Israel Premier Tech, que vale decirlo, apenas tiene un israelí en el plantel, siendo los otros siete ciclistas de diversas nacionalidades, así como también el director general, que es español: justamente español. 

Más allá de lo deportivo, había sido un año sin mayores contratiempos para el equipo, primero en el Giro, luego en el Tour, incluso en el principio de la propia Vuelta, cuyos tres primeros días discurrieron por territorio italiano. Pero fue cruzar la frontera española y ver las primeras escaramuzas, los cánticos, las protestas, las vallas al suelo, ¡los árboles derribados al asfalto!, hasta ciclistas de otros equipos confundidos, empujados, cayendo al suelo, debiendo abandonar... un escándalo sin precedentes. Yo al principio le decía en broma a mi amigo y colega Rubén Friedmann que me iba a España a vender banderas palestinas, el mejor negocio del mundo. Y es que pensaba que la cosa no traspasaría de ese límite. 

Pero claro, unos días después ya estaba claro que no eran solo los navarros o los vascos o los gallegos. De todas las provincias y comunidades, y en especial de Madrid como se vio ayer, parecían estar enfermos por las mismas ansias, empezando por el presidente de la nación española para abajo. Y detalle no menor, amparados por un deporte que, a diferencia de casi todos los otros, no cobra entrada, no revisa, no pregunta, y que en cambio abre las puertas sin distinción de culto ni raza. Aun cuando se lo quiera manchar.

  

Ultimas Noticias Ver más

MiSinai
Mundo Judío

MiSinai

25 Junio 2026


Una Nación Solitaria - Haciendo lo que No es Nuestro Trabajo - El Rabino, el Sastre y el Zar - Bendiciones Miscelaneas               ...

Esta página fue generada en 0.0739028 segundos (16029)
2026-06-25T20:19:27-03:00