Rosh Hashana

La primera entrevista al Gran Rabino de la Kehilá, Aharon Gulman, por Rosh Hashaná

Al Rav Aharon Gulman tuvimos el enorme gusto de conocerlo ya años atrás cuando él encabezó una delegación formada por la organización AMIEL para viajar a una serie de actividades a comunidades judías en Ecuador, Perú y Colombia, en la que participamos. Recordamos nuestra alegría compartida cuando ya meses antes de viajar a Montevideo, nos contó que había sido invitado a desempeñarse como rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay.

De cara a Rosh Hashaná nos pareció oportuno, al fin, realizar esta entrevista.

 

Al Rav Aharon Gulman tuvimos el enorme gusto de conocerlo ya años atrás cuando él encabezó una delegación formada por la organización AMIEL para viajar a una serie de actividades a comunidades judías en Ecuador, Perú y Colombia, en la que participamos. Recordamos nuestra alegría compartida cuando ya meses antes de viajar a Montevideo, nos contó que había sido invitado a desempeñarse como rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay.

De cara a Rosh Hashaná nos pareció oportuno, al fin, realizar esta entrevista.

 

P: Es un gran gusto tener esta oportunidad de conversar de cara a los jaguim siendo esta la primera entrevista que te hago desde que asumiste como Gran Rabino de la Kehila, aunque por cierto no la primera que planeamos. Creo que sería bueno comenzar preguntando qué te gustaría que la colectividad judía uruguaya sepa de ti.

 R: Es un verdadero gusto poder estar conversando contigo. Cuando nos conocimos hace unos años participando en las delegaciones de Amiel, no imaginaba en absoluto que unos años después llegaría a tu país de nacimiento, a continuar mi labor rabínica.

Si bien estamos en Montevideo desde hace poco más de medio año, hemos tenido, mi esposa y yo,  la fortuna de conocer a un gran número de miembros de la comunidad y tener interacción con ellos.

Nacimos en Argentina, vivimos en México durante 23 años y los últimos 15 años en Israel. Tenemos 4 hijos y 10 nietos, a los cuales no fue fácil dejarlos y menos en las circunstancias actuales que vive nuestro pueblo. Sin embargo, siempre aceptamos los retos que HaShem nos ha enviado en la vida, a fin de poder aportar lo más que podamos a nuestros hermanos en diferentes partes del mundo y ayudar al fortalecimiento del judaísmo en las comunidades.

La Rabanit Aliza Gulman, parte integral de la misión comunitaria

 

P: ¿Cómo te estás sintiendo en Montevideo?

R: Desde que hemos llegado, la actividad comunitaria ha sido sumamente intensa y estamos dedicados a ella prácticamente sin descanso. Aún no conocemos prácticamente nada de la ciudad de Montevideo y mucho menos del resto del país, pero ya habrá oportunidad. Sin embargo, tenemos claro que hemos venido a estar entregados a la comunidad y enfocarnos plenamente en ella.

 

P: ¿Cómo ves la dinámica comunitaria?

R: Específicamente dentro del ámbito de la Kehilá, percibo un gran interés por dar nuevos bríos y vitalidad. Sin duda, su nueva ubicación en Punta Carretas y su nuevo edificio, han sido un paso muy importante en este sentido. Es muy gratificante observar la gran cantidad de personas que se mueven en sus instalaciones durante todos los días de la semana, participando en diferentes propuestas y actividades de todo tipo.

Específicamente dentro del ámbito de nuestro Beit Knéset, la sinagoga,  es muy reconfortante ver como la participación va creciendo constantemente, en la participación de las tefilot de Shabat  y entre semana, así como en clases, charlas, etc. Y por supuesto, que también es muy agradable percibir el cariño de las personas, con las cuales vamos interactuando.

A nivel comunidad en general, al igual que todas las comunidades en el mundo,  tiene sus grandes logros y aciertos, y también sus debilidades. Dados los difíciles tiempos que se están viviendo en el pueblo de Israel, tanto en Israel como en la diáspora, y dado que se trata de una pequeña comunidad, me gustaría verla más unida, más participativa, más involucrada. Dado que provenimos del mundo de la docencia, de la educación judía, es un área que nos preocupa muchísimo y en la que considero que se deben invertir muchos esfuerzos, nuevas ideas y proyectos, para darles a nuestros hijos  una educación judía de excelencia, como ellos merecen y acorde a la gran capacidad que tienen.

 

P: ¿Te llevaste alguna sorpresa?

R: A nivel de país, me sorprendí al enterarme que toda la población de Uruguay era de un poco más de 3 millones de personas. Ni remotamente pensaba que se trataba de un país con una población tan chica. 

A nivel comunitario me sorprendió el gran sionismo de la comunidad y la gran aliá que ha habido desde aquí, así como también saber que aquellos jóvenes y no tan jóvenes que se acercan a sus raíces y hacen un proceso de teshuvá, de acercamiento a la vida religiosa,  terminan en su mayoría emigrando, al no tener marcos adecuados para su estilo de vida y la educación de sus hijos.

P: Llegaste hace ya unos meses a la Kehila,que funciona por cierto hace mucho tiempo, con múltiples servicios. Cómo  hay que maniobrar?  El nuevo rabino tiene que "aprender" a la institución y adaptarse,o llega con su agenda? Imagino que será una combinación.

R: Definitivamente es una combinación. Yo lo llamo: un shiduj. Obviamente, ambas partes nos vamos conociendo, escuchando, compartiendo ideas, poniéndonos desafíos, alegrándonos con los aciertos, en ocasiones disintiendo. Como sea, ambas partes tenemos un objetivo en común que es el bienestar y el desarrollo de la comunidad, y  en eso estamos trabajando intensamente.

Sin duda uno viene con una “agenda”, con objetivos, con ideas. Para nosotros, lo más importante es romper mitos y motivar a estudiar, estudiar y estudiar. Somos fervientes luchadores de que más y más hermanos de nuestro pueblo se “enamoren” de su judaísmo, que lo vivan con orgullo, con intensidad, con dedicación. Y es por eso que deseamos trabajar con toda la comunidad: niños, adolescentes, jóvenes, parejas, matrimonios, adultos y más adultos.

 

P: ¿Cómo se mide a tu criterio el éxito de un rabino en su misión? ¿Y cuando su comunidad es tradicionalista pero mayormente laica?

R: Ante todo, no soy de poner etiquetas a las personas. Aun no se ha creado un “emunómetro: utensilio para medir el nivel de Emuná, de fe, de cada iehudí, de cada judío”. Es por eso que intento acercarme a todos sin clasificaciones. El éxito de la labor rabínica se puede medir de diferentes medidas y supongo que los parámetros para medirlo difieren según la persona que está evaluando. En mi caso, éxito es ver día a día cómo más y más personas se acercan a nosotros y saben que puedan confiar en nosotros, en mi esposa y en mí. Van dándose cuenta que tienen en nosotros un oído que escucha y una mano extendida; que estamos siempre dispuestos a compartir alegrías y también tristezas. Éxito también es ver cómo cada Shabat se acercan más personas a compartir las tefilot, las seudot y las clases que impartimos. También lo vemos en las clases que impartimos durante los días de la semana.

Éxito también es sentir el cariño incluso cuando estamos caminando en la calle y alguien se nos acerca a saludarnos, a preguntarnos algo. Éxito es cuando una persona te dice que una palabra, un comentario, una clase, lo ha dejado pensando mucho. Éxito es cuando personas comienzan a interesarse más en su propio judaísmo y logra desprenderse de ideas preconcebidas y mitos que no son reales. Éxito es lograr que cada uno logre amar su judaísmo.

Un Rosh Hashaná diferente

P: Estas fechas son especiales para el pueblo judío. ¿Cómo te estás preparando para Rosh Hashana a nivel comunitario? ¿Y personal, familiar?

R: Sabemos que Rosh HaShaná y Iom Hakipurim son días muy especiales para nuestro pueblo y que muchos miembros de la comunidad acuden de manera especial a los batei knéset, las sinagogas del mundo, más que el resto del año. Los preparativos son muchos, ya que hay que pensar en muchos detalles en el ámbito de la Kehilá a fin de que todo fluya de la mejor manera: además de organizar todos los aspectos litúrgicos, que incluyen este año la contratación de un jazán, hay que programar actividades para niños, kidushim, clases especiales, invitaciones a seudot (comidas festivas) en nuestra casa y mucho más. Si bien es una actividad intensa (algunos lo llaman: temporada alta), es una época hermosa donde se siente un despertar muy especial en el seno de los miembros de la comunidad, un acercamiento diferente y un deseo de estar juntos y cerca.

P: Tú has viajado, has sido moré (docente) ,y también director de una escuela judía en México hace muchos años.O sea que éste no es tu primer Rosh Hashana fuera de casa. ¡Es difícil?

R: Si bien hemos viajado mucho, es la primera vez que estaremos sin la familia. A veces, ha ocurrido que algún hijo estuviera en los jaguim en Israel, mientras vivíamos en México, o en su Yeshivá, mientras el resto de la familia se reunía con nosotros. Este año, estaremos “solitos” mi esposa y yo, pero acompañados del cariño de muchas personas de la comunidad. Lo hermoso es que contamos con el total apoyo de nuestra familia y están con nosotros muy cerca, a pesar de la distancia física que nos separa en estos momentos.

La familia completa, que esta vez, no podrá estar  reunida

 

El 7 de octubre

 

P: Rav Gulman…¿Cómo has vivido, como israelí y judío  el 7 de octubre y todo lo que vino después?

R: Fue muy difícil lo vivido en Israel. Al hacer aliá hace 15 años, iba preparado a muchas cosas. Tenía claro que vivir en Israel era nuestro sueño desde jóvenes, pero nuestra labor comunitaria en la diáspora, fue postergando nuestra aliá. Sabíamos muy bien, que íbamos a disfrutar de poder pasear por Israel, visitar tantos lugares hermosos, con tanta historia y espiritual, disfrutar al máximo de productos kasher y mucho más. Sabíamos también, que vivir en Israel no era simple, que había que trabajar duro, que era un país caro, que no hay “domingo”, que la ayuda doméstica es muy cara, que se grita mucho y más. Ïbamos preparado para todo eso. Para lo que no fuimos preparados, fue para vivir y sufrir, la división en la sociedad y el odio entre hermanos. Eso nos causó un gran dolor. Muchos meses antes de Simjat Torá del 5784, terminaba mis clases pidiendo a mis alumnos de Israel y del mundo entero, que hicieran mucha tefilá, que oren, porque sentía que estábamos muy cerca de vivir una tragedia. No soy profeta ni hijo de profeta, pero era tan obvio que se venía algo muy feo. Y fue desolador ver lo que ocurrió. A casi dos años de aquel momento, y viendo lo que ocurre en la sociedad israelí nuevamente hoy, me lleno de tristeza frente a la intolerancia, de la desunión, la agresión y el no darnos cuenta que somos hermanos. Podemos disentir, podemos discutir, podemos estar totalmente en desacuerdo, pero somos hermanos y debemos destacar mucho más lo que nos une y no lo contrario. Con esa sensación llegamos aquí a Montevideo y por eso, también aquí, intento destacar ese punto y ver si logramos desde nuestra pequeña comunidad, más manifestaciones de unión y hermandad entre todos los sectores que la componen.

 

 

 

Una mirada optimista 

 

P: ¿Eres optimista de cara al nuevo año?

 

R: Siepre soy optimista. Sé que todo lo que ocurre y todo lo que nos envía HaShem, es para bien. Obviamente hay veces que uno no logra comprender qué puede tener de bueno determinada situación. Sin embargo, cuando uno ve la grandeza de nuestro pueblo, la maravillosa historia de más de tres milenios, los aportes que hemos hecho a la humanidad, estoy convencido que también estas dificultades que estamos viviendo en la actualidad, las sabremos superar y que nos esperan días maravillosos en el futuro cercano.

P:¿Qué le deseas a Israel ,al mundo judío, a la colectividad judía uruguaya?

 

R: Acostumbramos siempre desearnos Shaná Tová Umetuká, un año bueno y dulce. ¿Qué significa esta palabra “dulce”? Que el año va a ser bueno, lo sé, porque como dije antes, todo lo que envía HaShem es bueno y para bien. Pero no siempre es dulce. A veces en la vida, debemos pasar momentos “amargos” que luego nos damos cuenta que fueron para bien. Sin embargo, nos deseamos que este próximo año no solo sea bueno, sino también dulce; que no tengamos que pasar momentos de amargura y tristeza, de dolor y lágrimas.

Es mi deseo que podamos ver paz: paz en nuestras vidas personales, en nuestras parejas, en nuestras familias, en nuestra bendita comunidad, en todo el pueblo de Israel  y en toda la humanidad.

Es mi deseo ver unión y tolerancia, respeto y diálogo fraternal.

Es mi deseo ver crecimiento espiritual y estudio, concreción de proyectos y buenas cosechas.

Que tengamos todos, ktiva vejatimá tová, que seamos inscriptos para bien en el libro de la Vida.

 

P: Amén, que así sea. ¡Muchas gracias!

R: A  ti.

 

Ana Jerozolimski
(22 Septiembre 2025 , 11:39)

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