La saga de los secuestrados muertos-28 en total, si se consideran ciertos los temores respecto a Tamir Nimrodi- amenaza con poner fin al alto el fuego. Según lo pactado en el acuerdo, hasta el lunes a las 12 del mediodía Hamas debería haber devuelto a Israel los restos de todos. No lo cumplió y entregó solamente cuatro, muchas horas después de lo pactado, alegando que debido a la destrucción en Gaza tiene problemas para encontrar los cuerpos.
Los cuatro fueron identificados en el Instituto Nacional de Medicina Forense. Se trata de Yosi Sharabi, Gai Illuz, Bipin Joshi y Daniel Peretz.

Si bien técnicamente no se podía descartar algunos problemas, la tendencia clara en Israel es no creerle a Hamas, por conocerse las múltiples ocasiones en las que hizo terrorismo sicológico y mintió.
El desafío aquí era doble. Por un lado, lo inmediato: recibir todos los cuerpos de los secuestrados y poder así cerrar esta dolorosa saga. Por otro, el marco más amplio, clave para sentar las bases del cumplimiento del acuerdo todo: no dejarse engañar, no permitir que se normalice violaciones del acuerdo por parte de Hamas y que Hamas-y el mundo-pretendan que Israel cumpla sus compromisos aunque no reciba lo que Hamas le debe dar.
La gran pregunta era qué palancas tiene Israel para presionar a Hamas, si ya el lunes excarceló a todos los terroristas que se había comprometido a entregar, casi 2.000 en total. La mayoría fue entregada a la Franja de Gaza, de ellos 154 deben ser expulsados a Egipto y una pequeña parte fue a Cisjordania. Algunos analistas comentaban que quienes están en Cisjordania, pueden ser detenidos nuevamente. Finalmente, Israel decidió que este miércoles, contrariamente a lo pactado, no abrirá el pasaje fronterizo de Rafah que conecta la Franja de Gaza con Egipto y que limitaría la ayuda humanitaria.
Hamas entendió la presión y entregó a las 22.00 hora local de este martes, otros cuatro féretros a la Cruz Roja Internacional, anunciando que próximamente devolverá otros cuatro. No renuncia a su guerra de nervios contra Israel, a cuentagotas, pero implícitamente, confiesa que mintió.





