El Palacio en Llamas - Afirmar Nuestra Herencia - El Comerciante Sagrado - El Día de Nacimiento

No. 331
Horario de velas en Montevideo
31 de octubre 18.56
Lej-Lejá
EL PALACIO EN LLAMAS
Por Yosef Y. Jacobson
¿Cómo surgió la fe judía?
El Midrash describe el nacimiento del judaísmo con la siguiente parábola críptica:
"Y D-os le dijo a Abraham: 'Vete de tu tierra, de tu tierra natal y de la casa de tu padre...'" (Bereshit 12:2). ¿A qué se puede comparar esto? A un hombre que viajaba de un lugar a otro cuando vio un palacio en llamas. Se preguntó: "¿Es posible que el palacio no tenga dueño?". El dueño del palacio miró hacia afuera y dijo: "Yo soy el dueño del palacio". Entonces Abraham, nuestro padre, preguntó: "¿Es posible que el mundo carezca de gobernante?". D-os miró hacia afuera y le dijo: "Yo soy el gobernante, el Soberano del universo".
El desconcierto de Abraham es evidente. Este ser humano sensible contempla un universo brillantemente estructurado, una espléndida obra de arte. Se siente sobrecogido por la grandeza de una puesta de sol y por el milagro del parto; se maravilla ante el rugido de las olas del océano y el latido silencioso y constante del corazón humano. El mundo es, en efecto, un palacio.
Pero el palacio está en llamas. El mundo está lleno de derramamiento de sangre, injusticia y conflicto. Matones, abusadores, violadores, secuestradores y asesinos lo demuelen continuamente, convirtiendo nuestro mundo en un horrible y trágico campo de batalla de indescriptible dolor y horror.
¿Qué le sucedió al dueño del palacio? Abraham llora. ¿Por qué permite D-os que el hombre destruya su mundo? ¿Por qué permite que un palacio tan hermoso arda en llamas? ¿Podría D-os haber creado un mundo solo para abandonarlo? ¿Acaso alguien construiría un palacio y luego lo abandonaría?
El Midrash registra la respuesta de D-os: “El dueño del palacio miró hacia afuera y dijo: 'Soy el dueño del palacio'. D-os miró hacia afuera y le dijo a Abraham: 'Soy el gobernante, el Soberano del universo'”.
¿Cuál es el significado de la respuesta de D-os?
Observe que el dueño del palacio no intenta salir del edificio en llamas ni apagar las llamas. Simplemente afirma ser el dueño del palacio que se está convirtiendo en humo. Es como si, en lugar de salir corriendo, pidiera ayuda.
D-os creó el palacio, el hombre le prendió fuego, y solo el hombre puede apagar las llamas.
Abraham le pregunta a D-os: “¿Dónde estás?”. D-os responde: “Estoy aquí, ¿dónde estás tú?”. El hombre le pregunta a D-os: “¿Por qué abandonaste el mundo?”. D-os le pregunta al hombre: “¿Por qué me abandonaste?”.
Así comenzó la revolución del judaísmo: la valiente aventura de la humanidad por extinguir las llamas de la inmoralidad y el derramamiento de sangre, y restaurar el mundo al palacio armonioso y sagrado que debía ser. El encuentro de Abraham con D-os en presencia de un palacio en llamas dio origen a la declaración de principios del judaísmo: obsesionarse con el bien y horrorizarse ante el mal.

AFIRMAR NUESTRA HERENCIA
[Di-s le dijo a Abraham,] “Le he dado esta tierra a tus descendientes.” (Bereshit 15:18)
Cuando D-os le prometió la Tierra de Canaan a los descendientes de Abraham, toda la tierra se convirtió, y así permanece hasta hoy, en herencia de todo judío, no estando sujeta a negociaciones o tratados.
Es solamente la promesa de D-os a Abraham la que constituye nuestra conexión con nuestra tierra. Cuando expresamos esto con confianza y sin pedir disculpas, la comunidad de naciones reconocerá su verdad. En cambio, basar nuestras demandas sobre la Tierra Prometida en tratados, victorias militares o intrigas diplomáticas socavará el respeto de las otras naciones por nuestra herencia.
Afirmando nuestra conexión inviolable con la Tierra de Israel, aceleramos la Redención Mesiánica, cuando D-os nos otorgará su posesión completa de una manera pacífica.
Likutei Sijot, vol. 15, págs. 100-109.

Génesis (Bereshit) 12:1 – 17:27
La tercera sección del libro de Génesis comienza con la crónica de Abraham, quien fue seleccionado por D-os para fundar el pueblo judío. Esto sirvió para revertir el proceso de degeneración moral en el que la humanidad estaba encerrada desde su expulsión del Jardín del Edén. El nombre de esta sección (Lej Lejá) está tomado de las primeras palabras de D-os a Abraham: “Ve...”, en el cual El le dice que deje su Mesopotamia natal y se asiente en la Tierra Prometida. A lo largo de sus viajes Abraham desafió el paganismo, difundiendo la conciencia de la fuente de toda realidad y de su continua dependencia en un único D-os.

EL COMERCIANTE SAGRADO
Por Elchonon Isaacs
Reb Berel Bieber, el padre de mi abuela, era un jasid de Jabad muy respetado, un estudioso diligente de la Torá y un hombre bondadoso que participaba activamente en los asuntos de la comunidad. Vivía en Novozybkov, Bielorrusia, donde mantenía a su familia con su pequeño negocio.
En 1890, Reb Berel decidió emigrar con su familia a Tierra Santa. Para facilitarlo, primero viajó sólo para sentar las bases de una transición sin contratiempos. Se unió a un nuevo asentamiento religioso en la región de Hadera, donde la principal fuente de trabajo era el drenaje de pantanos.
Después de unas semanas, Berel sufrió una fiebre alta y fue hospitalizado. Gracias al incansable esfuerzo de médicos y enfermeras, se salvó. Cuando se recuperó, el médico le ordenó regresar a Rusia o mudarse a Jerusalén, donde la calidad del aire era mejor que la de las ciénagas. Reb Berel estaba dolido por tener que dejar de trabajar la tierra, lo cual consideraba una misión sagrada, pero la orden del médico prevaleció. Regresar a Rusia era impensable. Se mudó a Jerusalén y, con el tiempo, se estableció en la Ciudad Vieja. Adquirió una pequeña tienda en el barrio musulmán, donde vendía productos básicos como harina y azúcar. Los granos se importaban de Odesa al puerto de Jaffa, y de allí a Jerusalén.
Una vez que el negocio despegó, su esposa e hijos se unieron a él en Jerusalén. El nieto de Reb Berel, Dr. Aryeh Shoshan, relató:
De niño, me encantaba frecuentar la tienda de mi abuelo. Lo veo claramente, sentado en el mostrador, con el rostro radiante, absorto en un volumen del Talmud. Cuando los clientes entraban, lo hacían en silencio, siempre con una excusa para "molestarlo". En cuanto los veía, mi abuelo marcaba su lugar, cerraba el Talmud y los atendía con paciencia y amabilidad.
Un día, un inspector del régimen otomano, que gobernó Tierra Santa de 1517 a 1917, entró en la tienda y le entregó a mi abuelo un documento oficial que declaraba que debía una enorme suma de impuestos. El inspector le advirtió que si no pagaba antes del mediodía del día siguiente, confiscarían la tienda y su contenido.
En cuanto el inspector se fue, mi abuelo volvió a sentarse y a concentrarse en su Talmud como si nada hubiera pasado. Asombrado por su compostura, le pregunté: "¿Oíste lo que dijo esa persona? ¡Mañana te confiscarán la tienda! ¡Parecía serio!". Mi abuelo me miró con una sonrisa siempre reconfortante: “No te preocupes, la ayuda de D-os llega en un abrir y cerrar de ojos”.
Esa noche no pude dormir. Temprano por la mañana, volví a la tienda para presenciar con mis propios ojos cómo D-os ayudaría.
Eran las ocho y le pregunté a mi abuelo: «¿Qué será?». La respuesta fue la misma: “La ayuda de D-os puede llegar en un abrir y cerrar de ojos”. Y regresó a su estudio. Las diez pasaron, luego las once, y volví a preguntar: “¿Qué será?”. Seguía recibiendo la misma respuesta. A medida que pasaban los minutos, sentía que mi corazón latía más rápido y fuerte.
A las 11:15, un concejal irrumpió en la tienda y le preguntó a mi abuelo con voz desesperada y llena de pánico: “Un pelotón de soldados turcos acaba de llegar sin previo aviso y no tenemos nada para alimentarlos. ¿Quizás tengas mucha harina para que podamos hornear pan?”. Mi abuelo cerró su libro deliberadamente y se levantó para atender a su cliente. El funcionario municipal insistió: "¡Por favor! ¡Rápido, ayúdennos a salvarnos a todos!".
El abuelo se levantó y, con calma, se dirigió al almacén detrás de la tienda. Apiló unos cuantos sacos de harina y se los llevó al concejal. El agradecido burócrata sacó rápidamente un fajo de billetes, pagó la harina y se fue tan rápido como había llegado.
Mi abuelo entonces caminó hasta la oficina del gobierno, unas cuadras más allá, y pagó su deuda por completo. Al regresar, se sentó en su silla y reanudó sus estudios, con la misma melodía que le era familiar, ahora con una leve sonrisa en el rostro.
Así tuve el privilegio de presenciar cómo la ayuda de D-os llega en un abrir y cerrar de ojos.

EL DÍA DE NACIMIENTO
¿Qué es lo que tiene de importante el nacimiento? ¿Acaso no estaba uno más cómodo dentro del vientre materno?
Lo que ocurre es que el día en el que uno nació, se transformó en su misma persona, que dejó de ser un bulto en la panza de su mamá. Es por eso que este día es un día para reflexionar: ¿Qué he logrado al llegar aquí? ¿Acaso el hecho de que yo haya salido del seno materno hizo que el mundo mejorara?
Así, cuando el calendario hebreo vuelve a celebrar ese maravilloso día en el que naciste, trata de poner en práctica alguna de estas fantásticas costumbres:
• Encuentra un enclave en el tiempo y en el espacio para pensar acerca del año que transcurrió: en qué aspecto las cosas salieron bien, en cuál no tan bien y qué cosas pueden mejorar.
• Lleva tu vida a un nuevo nivel adoptando una nueva mitzvá.
• En este día, da una cantidad extra de dinero para la caridad. Di algunos salmos más. (Sí, los salmos son judíos, los compuso el Rey David). En el día de tu cumpleaños, tu mazal brilla con un fulgor especial, entonces, pide las cosas correctas.
• Cada año de tu vida corresponde a un salmo. Es tu edad más uno. En el día de tu cumpleaños, aprende el salmo de esta edad que cumples hoy y dilo cada día del año que se inicia.
• Añade más tiempo a tu estudio de la Torá. Comparte con tus amigos todo lo que aprendas.
• Farbrenguen. Es el momento cuando los amigos se sientan todos juntos, brindan lejaim y se alientan los unos a los otros a ser mejores personas. Además, es una excelente manera de agradecer públicamente a tu Creador por haberte dado la vida.
• En tu cumpleaños, come una nueva fruta de la estación para que puedas recitar la bendición Shehejeianu dándole las gracias a D-os por haberte traído al mundo.
• Para los hombres: adquiere una aliá en el Shabat previo a tu cumpleaños. Si en tu cumpleaños se lee la Torá, entonces adquiere también una aliá en ese mismo día.

VIVIENDO MASHIAJ
Por Lazer Gurkow y Aharon Loschak
IOM TOV
Los días de Iom Tov son llamados moadim lesimja, épocas de alegría. Una alegría elevada nos permite ascender sin impedimentos y alcanzar alturas sin precedentes. Sincroniza al cuerpo y alma de una forma que abre canales sin obstáculos entre lo mundano y lo sagrado, y entre lo físico y lo espiritual.
Cuando venga Mashiaj y la Divinidad se revele completamente, estaremos en un estado de alegría completa y alcanzaremos las más grandes alturas con una sincronización completa de cuerpo y espíritu.
Cuando estés en un Iom Tov, alegrándote cantando, bailando o en una comida festiva, recuerda que tu alegría acerca la venida del Mashiaj.
MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193
2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: [email protected].





