En la noche del viernes Israel recibió a través de la Cruz Roja internacional el cuerpo de otro secuestrado muerto,cuya identidad fue confirmada por el Instituto Nacional de Medicina Forense: Lior Rudaeff del kibutz Nir Itzjak, que fue asesinado en combate a los 61 años y su cuerpo fue llevado a Gaza.

Con su regreso, para recibir digna sepultura, ya no quedan israelíes de origen latinoamericano en manos de Hamas.
Lior era técnico de emergencia médica y chofer de ambulancia voluntario en Magen David Adom, actividad que realizó durante casi 40 años en la zona de Eshkol ubicada a muy corta distancia de la frontera con Gaza. Se desempeñaba además como vice jefe de seguridad de su kibutz y era miembro del equipo de emergencia .El 7 de octubre, cayó defendiendo a su kibutz.

Ahora podrá descansar en la tierra que convirtió en su hogar hace ya décadas, tras llegar a Israel oriundo de Argentina cuando tenía 7 años. Le recordarán su esposa Yafa, sus cuatro hijos Noa. Nadav, Bar y Ben, sus tres nietosTomer, Dagan y Shai, su padre Giora y sus dos hermanos, Idit y Doron.
En Nir Itzjak se destaca una característica muy propia de Lior: su constante disposición a voluntarizarse para lo que necesite la comunidad.
“La mañana del 7 de octubre, Lior escuchó disparos afuera de su casa e inmediatamente salió a ayudar”, recordó en un comunicado especial el Foro de Familiares de los Secuestrados. “El equipo de respuesta a emergencias del Kibutz Nir Itzjak luchó heroicamente cerca de la puerta del kibutz y detuvo a numerosos terroristas. Tras una feroz batalla, Lior cayó y su cuerpo fue secuestrado y llevado a Gaza junto con el de Tal Haimi, de bendita memoria, cuyo cuerpo fue posteriormente repatriado para su sepultura”.
Los demás latinoamericanos
En numerosos kibutzim de la zona adyacente a Gaza, había una importante presencia de latinoamericanos radicados en Israel desde jóvenes y de sus descendientes, en muchos casos ya nacidos en Israel. Llegaron de distintos países, motivados por ideología sionista, y decidieron plasmarla desarrollando esa zona. Por ende, fueron numerosos los israelíes de raíces latinas que resultaron víctimas del asalto terrorista del 7 de octubre. Hubo víctimas mortales y también numerosos secuestrados.
Del mismo kibutz de Lior Rudaeff, hubo otros cinco sudamericanos secuestrados, de los que sólo una residía en Nir Itzjak, Clara Marman. Junto a ella, de su casa, fueron secuestrados su compañero Luis Har, su hermana Gabriela Leimberg con su hija Mía y su hermano Fernando Marman. Las mujeres volvieron en noviembre del 2023 y Luis y Fernando fueron rescatados en un operativo especial en febrero del 2024.
La mayoría eran de origen argentino. Los dos casos más conocidos son los de la familia Bibas y Cunio, ambas del kibutz Nir Oz.
Shiri Bibas y sus dos pequeños hijos Kfir y Ariel tenían ciudadanía argentina por el padre de Shiri, Yosi Zilberman, que había llegado de joven de Buenos Aires, y raíces peruanas por el lado de su madre Margui. Ambos fueron asesinados el 7 de octubre. Shiri y los pequeños fueron secuestrados y en el segundo alto el fuego fueron devueltos sus restos, en febrero del 2025.En esa misma tregua fue liberado Yarden Bibas, el esposo de Shiri. En esa familia, fueron asesinadas tres generaciones.


Los Cunio fueron una de las familias más afectadas por los secuestros, afortunadamente sin víctimas mortales. David Cunio , hijo de los argentinos Silvia y José Luis, fue secuestrado con su esposa Sharon, las pequeñas mellizas de ambos Emma y Yuli de 3 años , su cuñada Danielle y su hija Emilia de 5 años. De otra casa fue secuestrado su hermano menor Ariel, con su novia Arbel Yehud. El hermano mellizo de David, Eitán, estuvo a punto de morir asfixiado con su esposa e hijos en el refugio pero lo salvaron a último momento. A la casa de su abuela paterna entraron terroristas y logró que se vayan cuando les dijo que venía del país de Messi. Sharon Cunio, sus hijas, su hermana y su sobrina fueron liberadas en el primer alto el fuego en noviembre del 2023, Arbel Yehud en el segundo a comienzos de este año y David y Ariel el 13 de octubre último.
También fue estremecedor-aunque afortunadamente terminó bien- el caso de los hermanos Iair y Eitan Horn secuestrados del kibutz Nir Oz. Eitan, que no vivía allí, había ido a pasar unos días con su hermano. En el segundo alto el fuego Iair fue liberado y tuvo que dejar en Gaza a su hermano menor, lo cual le resultó desgarrador. Se abocó de inmediato a la lucha por recuperarlo y no inició siquiera su rehabilitación. Eitan volvió finalmente el 13 de octubre.
Otro caso de secuestrados argentinos fue el de Karina Engel-Bart, quien fue llevada por la fuerza a Gaza el 7 de octubre junto a su esposo Ronen Engel y sus hijas Mika (18) y Yuval (11). Las tres mujeres volvieron en el primer alto el fuego pero su padre y esposo, confirmado muerto tiempo después del secuestrado, fue devuelto recién en las últimas semanas.
También estuvo secuestrada la mexicana Ilana Grytzewski, quien fue llevada por la fuerza a Gaza junto a su novio Matan Zangauker, del que fue separada de inmediato. Ella volvió en el primer alto el fuego y se abocó de inmediato a la lucha por el regreso de su compañero, junto con la madre de Matan, Einav, que se convirtió en uno de los símbolos de la lucha por la liberación de los secuestrados. Finalmente, Matan volvió a casa el 13 de octubre.
Del kibutz Nir Oz también fue secuestrada Shani Goren, que tiene también ciudadanía uruguaya por ser nieta de uruguayos.
Elkana Bohbot, uno de los secuestrados que volvió vivo hace casi un mes, recibió la ciudadanía colombiana por su esposa, Rebeca González, nativa de Colombia, quien se convirtió al judaísmo ya antes de casarse con él.

Orion Hernández Radoux , francomexicano, fue secuestrado con su amiga Shani Luck del festival Nova, y ambos fueron asesinados ese mismo día. Sus cuerpos fueron recuperados tiempo después por el ejército israelí. El mismo destino tuvo el brasilero israelí Michel Nisenbaum asesinado en una carretera de la zona cuando iba a buscar a su nieta.
Bendita sea la memoria de quienes no pudieron sobrevivir a la masacre y buena rehabilitaciòn tras un prolongado secuestro a todos los que volvieron con vida a casa.





