Hasta último momento, los padres del joven soldado Itay Chen (se pronuncia Jen) abrigaban la esperanza que la determinación tiempo atrás de que su hijo había muerto en el ataque a su tanque el 7 de octubre había sido un error. Hace pocos días, cuando sus restos fueron identificados formalmente en el Instituto Nacional de Medicina Forense, quedó claro que ya no podían hacerse ilusiones. Itay había vuelto a casa sin vida. Pero al menos se le podía dar digna sepultura.

Este domingo, justamente, se le dio el último adiós, en un funeral en el cementerio Kiryat Shaul en Tel Aviv, en el que participaron miles de personas, altos oficiales y en el que se transmitió una eulogía filmada del enviado especial del Presidente Donald Trump Steve Witkoff, que mantiene un vínculo estrecho con varias familias de secuestrados. Además, se hizo escuchar el audio de lo que decían Itay y sus compañeros del tanque cuando fueron atacados y aún creía que saldrían airosos de esa situación.
Al funeral llegó entre otros el soldado Matan Angrest, que volvió recientemente de un largo cautiverio en Gaza. También él era tanquista y cayó en manos de los terroristas en el ataque del 7 de octubre.
Durante los dos últimos años desde el 7 de octubre, Haguit y Ruby Chen libraron una lucha sin cesar por recuperar a su hijo, pero aunque sus mensajes fueron terminantes, solían mantener un tono cauto en sus discursos. En el funeral, Ruby , el padre, adoptó una línea dura que nunca se le había oído con esa potencia, refiriéndose a su hijo y todos sus compañeros, y dirigiendo un dedo acusador a todos los responsables del 7 de octubre.
Estas fueron sus palabras, que arrancaron fuertes aplausos de los presentes, una escena poco común en un funeral.
“Pido disculpas por haber tardado dos años en traerlos de vuelta. Les prometo que haremos responsables a quienes dicen que era imposible traerlos de vuelta antes y a quienes, por dilatar el proceso debido a consideraciones ajenas a la seguridad nacional, hicieron que 42 soldados y civiles israelíes secuestrados con vida regresaran en ataúdes”, dijo Ruby. También criticó a los políticos “que se suponía que debían ser los adultos responsables y a los altos funcionarios responsables”.
Ruby, que junto a su esposa se despidió de su hijo haciéndole la venia, prometió a Itay que seguiría buscando justicia con quienes “lo pusieron en una base indefensa sin apoyo”.
Lo más fuerte fue el mensaje que dirigió al representante del gobierno presente en el funeral, el ministro Ofir Sofer. Señaló que su presencia representa los valores judíos, pero luego fue muy duro al transmitir el mensaje que pidió al ministro que pase al gobierno todo. “Esto significa para nuestra familia los valores judíos con los que nos criamos, algo que sus colegas no representan”. Le invitó a traerlos al cementerio y le dijo que recorrería con ellos las tumbas de héroes que cayeron defendiendo a Israel. “Les haremos ver la verdad o los echaremos , que se vayan al diablo”.
“Los perseguiremos a todos y no descansaremos hasta que se les exija, bajo juramento, que den explicaciones a todos los israelíes y asuman su responsabilidad, todo en el marco de una comisión estatal de investigación”, declaró el padre de Itay. “ Toda una nación espera respuestas, esperando que se haga justicia con los responsables de la catástrofe”.
El Presidente del Estado Itzjak Herzog, que participó en el funeral, se hizo eco de la exigencia que se forme una comisión oficial de investigación, a la que el Primer Ministro Netanyahu sigue oponiéndose.





