Según ha trascendido en diversos medios, está claro que el Presidente de la República Yamandú Orsi se fue molesto del acto de La Noche de los Cristales Rotos convocado por B´nai B´rith Uruguay, por el llamado que formuló en la ocasión el Presidente de la institución que convocó, Jorge Tocar, a reanudar inmediatamente la actividad de la Oficina de Innovación de la ANII en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Se fue sin pronunciar ninguna declaración. Al parecer algunos miembros de su entorno cercano, quedaron más enojados aún.
El orador central del acto, Ing. Ruperto Long, también formuló un llamado en relación a la oficina, pero estimamos que al Presidente le habrá molestado en especial el llamado de Tocar porque representaba a la institución que lo invitó.
Si bien se puede entender la pregunta acerca de si ese acto era el momento para plantear un tema de ese tipo que puede ser tratado en una audiencia directa, no hubo nada en ninguno de los dos discursos que haya sido expresado en forma ofensiva o irrespetuosa. Es comprensible que al Presidente le haya molestado la crítica en público, en un acto al que había sido invitado y al que honraba con su presencia. Pero el enojo y la ofensa de los que tanto se habla en la opinión pública desde el acto, nos parecen fuera de lugar.
Precisamente el Presidente Orsi, que ha tratado todo el tiempo de contener a las fuerzas más duras dentro de su partido y de manifestarse siempre en forma equilibrada y sin exabruptos, puede entender el sentir de muchos en la colectividad judía uruguaya .Es importante que se entienda en la cúpula gubernamental, que la suspensión del acuerdo entre la ANII y la Universidad Hebrea de Jerusalem, no se vio en la colectividad judía como una mera discrepancia por temas políticos. Se lo consideró como una afrenta injusta al Estado de Israel y a la buena tradición de las relaciones bilaterales, que para la colectividad judía tiene gran importancia, porque une a su patria natal con la Madre Patria del pueblo judío todo.
Y enmarcado eso en la serie de incidentes antisemitas que ocurrieron en la sociedad a distintos niveles, algunos con participación de figuras allegadas al gobierno, es imposible verlo con ligereza.
Aún si es legítimo preguntarse si era lo mejor plantear el tema de la ANII en el acto por La Noche de los Cristales Rotos, las palabras dichas tanto por Jorge Tocar como por Ruperto Long al respecto, fueron en tono de aliento a reconstruir y enmendar. No fueron una crítica furibunda e irrespetuosa sino una expresión de dolor. Y un pedido de acercamiento y reconciliación.





