El fenómeno no es nuevo, pero se ha agravado seriamente desde el 7 de octubre del 2023 y muy especialmente en los últimos meses: anarquistas conocidos como “los jóvenes de las colinas” que se instalan generalmente en puestos no autorizados en Judea y Samaria (Cisjordania) atacan localidades palestinas y causan serios daños. Y cuando el ejército israelí interviene, agreden también a los soldados. Por ahora no ha habido que lamentar víctimas mortales pero en el incidente más reciente y más grave de la última semana, en la zona industria entre Tulkarem y Nablus, cuatro palestinos resultaron heridos y tuvieron que ser hospitalizados. Varios camiones de propiedad palestinas fueron incendiados y las decenas de enmascarados que atacaron el lugar y fueron registrados por las cámaras de seguridad, causaron otros daños.
Los palestinos acusan a Israel de no intervenir debidamente para frenar a los extremistas y el hecho es que no hay suficientes arrestos de sospechosos. Pero tanto en el ejército como en el liderazgo de los asentamientos judíos en el terreno hay una condena tajante a estos hechos y un llamado a actuar con firmeza.
El jefe del consejo local Beit El, Shai Alon, declaró al portal israelí Ynet que “en Israel no puede haber este tipo de delincuencia organizada, que además socavan la soberanía del Estado y los valores morales fundamentales del país”.
Shai Alon agregó que “con estos crímenes, los violentos manchan a todo este emprendimiento de los asentamientos, desestabilizan la autoridad de las fuerzas de seguridad y crean un caos insoportable”.
De la condena, pasó a la exigencia: “Exigimos que se tenga cero tolerancia con violaciones de la ley. Quienes cometen crímenes de odio son delincuentes peligrosos. El sistema encargado de hacer cumplir la ley, tanto la Policía, como las instancias jurídicas y los responsables de la seguridad, deben ocuparse de inmediato y con mano dura y aplicar todo el rigor de la ley, sin dudar y sin tolerar”.
Israel Gantz, jefe del Consejo regional Biniamin, que se desempeña además como presidente del ente representativo de todos los asentamientos judíos en Judea y Samaria, recalcó que apoya al ejército y la Policía para que detengan a los anarquistas que atacaron tanto a civiles palestinos como a soldados. “Todo aquel que toma la ley en sus manos debe ser castigado por la ley”, recalcó.
Varios de los líderes de la población judía en los asentamientos sostienen desde hace tiempo que esos anarquistas no vienen de su seno y no son parte de su sociedad . Esta semana, varias de las figuras más conocidas de ese liderazgo publicaron un comunicado conjunto contra el fenómeno. El jefe del consejo regional Samara Yosi Dagan, el jefe del consejo Kedumim Vatik y el de Karnei Shomron Yonatan Kuznitz proclamaron que “despreciamos y rechazamos en forma terminante la violencia permanente de este sector y exigimos que las autoridades se encarguen de ellos con firmeza”. Aseguran que son “un pequeño grupo de violentos que no representan a la población judía de Judea y Samaria, que no son aceptados aquí y no tienen lugar entre nosotros en Samaria”.
Este es un punto central en su postura: rechazan enérgicamente que se use las acciones de estos vándalos “para manchar más de medio millón de ciudadanos respetuosos de la ley y fieles al Estado que viven en Judea y Samaria”.
Esta semana, horas después de los serios incidentes junto a Tulkarem, el General Avi Bluth jefe del Comando Central, condenó en forma terminante el fenómeno y recalcó que hay que actuar con mano dura contra los violentos, exhortando a una mayor cooperación con la Policía, un punto en el que parece haber varios problemas.





