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Una mirada escéptica desde Israel al posible acuerdo con Irán

Si bien es prematuro vaticinar éxito o fracaso de las negociaciones en cuestión e inclusive del intento de lograr un memorando preliminar que formalice el inicio de dichos contactos, de lo que ya se publica hay claros motivos de preocupación para Israel. Al parecer, es lo mejor que se puede lograr en estos momentos, pero lejos está tanto de las grandes declaraciones iniciales tanto de Trump como de Netanyahu.

Ningún acuerdo que no confirme categóricamente que salen de Irán los 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, lo cual se acerca a nivel militar, puede ser considerado válido o conveniente. El peligro nuclear es el principal, ya que puede conducir a una amenaza existencial, en la que el uranio enriquecido es un componente de varios en la fabricación de una bomba atómica, pero una pieza central indispensable.

Otro problema es que al menos según lo publicado, no hay ni mención de los misiles balísticos. Estos no pueden destruir en Israel pero son una amenaza estratégica que puede alterar seriamente el diario vivir. Cerrar un acuerdo en el que no se determinan limitaciones claras a su producción. Es un serio problema para Israel.

El levantamiento de las sanciones a Irán, significaría que sus cofres se llenarían nuevamente, y no hay motivos para pensar que el régimen destinaría el dinero recuperado al bienestar de su ciudadanía. Lo más probable es que los recursos sean destinados, como sucedió siempre, a los grupos terroristas financiados, armados y en gran medida manejados por Irán, que crearon un anillo de fuego alrededor de Israel.

Aunque Irán no podrá alegar nunca que no sufrió enormes golpes de parte de Israel y Estados Unidos y que un porcentaje importante de su infraestructura militar y de poder ha sido destruída, lejos está de declararse o sentirse derrotado. No sólo por todo lo que le queda sino por su encare, su actitud e ideología. El no haber sido derribado en una guerra contra la Fuerza Aérea más fuerte de la región-la israelí- y la superpotencia mundial, es para Irán una señal de victoria. Eso, sumado a su percepción de los valores centrales, lo cual no incluye la vida diaria de su gente sino su mensaje de fuerza y de odio a lo que simbolizan tanto Estados Unidos como Israel.

Mientras tanto, tal como estamos acostumbrados, hay que prestar atención a la combinación de esperanza de fin de guerra con amenazas de su reanudación.

Así escribió este miércoles 6 de mayo Trump en su red social Truth Social: “Si suponemos que Irán acepta lo que ya ha sido acordado, lo cual es quizás una gran suposición, el ya legendario Furia Épica (A.J: el nombre dado por Trump a su ataque a Irán) estará terminando y el muy efectivo bloqueo  permitirá que el estrecho de Ormuz esté abierto a todos, incluyendo Irán. Si no aceptan, empezará el bombardeo y será, tristemente, de mucho mayor nivel e intensidad  que antes”.

Trump no cambia. Irán tampoco. En el medio, al parecer limitado en su campo de maniobra, está Israel, el único país del mundo contra el que otro país, Irán, jura borrar de la faz de la Tierra.

 

Ana Jerozolimski
(06 Mayo 2026 , 09:57)

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