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Hacemos orden sobre el frágil alto el fuego con Irán

Desde el 8 de abril está formalmente en vigencia un alto el fuego entre Estados Unidos e Israel por un lado e Irán por el otro. Fue declarado por el Presidente Donald Trump quien este lunes dijo que ese alto el fuego se halla en su punto más delicado. La situación es sumamente frágil ya que las tensiones y discrepancias entre las partes se han manifestado no sólo en el estancamiento de las negociaciones diplomáticas sino también en incidentes violentos que dejan claramente la sensación que el colapso general del alto el fuego podría ser sólo cuestión de días.

Trump dijo que el alto el fuego está “en soporte vital masivo” y con apenas “1% de posibilidades de sobrevivir”. Dijo que es una tregua “agonizante”. Esto, tras recibir la respuesta de Irán a su propuesta de acuerdo, que rechazó en forma absoluta, calificándola inclusive de “basura que ni siquiera terminé de leer”, y de “absolutamente inaceptable”.

Irán, por su parte, sostiene que su propuesta es “legítima y generosa”, mientras acusa a Washington de mantener exigencias “unilaterales e irrazonables”.

Lo claro es que si bien no se ha vuelto a la dinámica de guerra que se vivió durante semanas tras el golpe inicial a Irán el 28 de febrero, lo que hay tampoco es calma y tranquilidad.

Las discrepancias centrales

Los puntos principales de la discusión actual son el tema nuclear y el estrecho de Ormuz.

Estados Unidos exige el retiro completo del uranio enriquecido fuera de Irán y  el congelamiento del programa nuclear por aproximadamente 20 años .También limitaciones duraderas a las capacidades misilísticas de Irán, aunque este tema parece no haber cobrado la fuerza que tenía en el planteamiento original dado el grado de amenaza que Israel ve en los misiles. 

Por su parte, Irán se opone a una renuncia total en el tema nuclear e insiste en su derecho de tener energía atómica. Irán siempre alegó que su proyecto nuclear era para fines civiles, pero hay pruebas, como el nivel de enriquecimiento de uranio, de que indefectiblemente busca la bomba atómica. Hoy Irán exige mantener soberanía sobre sus instalaciones nucleares, considera aceptar diluir parte del uranio enriquecido y sacar otra parte, quizás a Rusia, sin desmantelarlo. Pero no renunciar a su “derecho” en el tema nuclear.

El Primer Ministro de Israel Biniamin Netanyahu declaró que mientras Irán tenga material nuclear en sus manos, la guerra no habrá terminado. Dijo esta semana que existe la opción militar para sacar el uranio enriquecido de Irán y alegó que Trump le dijo que lo hará.

 

El otro tema que algunos expertos han llamado “el arma nuclear de Irán para la economía mundial”, es el cierre del estrecho de Ormuz.

Estados Unidos exige a Irán la reapertura total y segura del Estrecho de Ormuz. Considera volver al “Operativo Libertad” que interrumpió días atrás un día después de haberlo iniciado, de escoltar a buques comerciales y petroleros por las aguas de Ormuz.Y sostiene que no permitirá las restricciones impuestas por Irán, por lo cual mantendrá su bloqueo de los puertos iraníes.

Irán  exige el fin del bloqueo naval estadounidense, reclama ser reconocido como dueño estratégico del estrecho de Ormuz y se mantiene en su postura de imponer mecanismos de control del estrecho, inclusive exigiendo pagos por las fibras ópticas submarinas en la zona. 

Ormuz no está paralizado oficialmente pero el tráfico de petróleo y gas por el estrecho se ha alterado.

Irán exige también el levantamiento de las sanciones y el descongelamiento de activos así como compensaciones por los daños sufridos en la guerra y garantías que no será atacado nuevamente.

¿Guerra o alto el fuego?

Ni una cosa ni la otra. Aunque formalmente, tal cual dijo el propio Trump, el alto el fuego está vigente, ha habido en los últimos días no pocos incidentes violentos: interceptaciones de drones, ataques a buques y mutuas acusaciones de violación de la tregua.

Trump recalca ahora que su objetivo es lograr una victoria completa y que si Irán causa una escalada considera la posibilidad de volver a atacarle y lanzar una guerra rápida. No explica por qué cree que en una guerra “rápida” logrará lo que no logró en varias semanas. Ni tampoco cómo garantizar que no se impongan totalmente en Irán los que él llama “los lunáticos” del régimen bloqueando toda posibilidad de un acuerdo.

Del lado iraní, son varias las voces que dejan en claro la actitud militante, de endurecimiento de la línea a seguir, tirando de la cuerda hasta las últimas consecuencias. 

Mohammad Bagher Ghalibaf , presidente del Parlamento iraní, advirtió que las fuerzas armadas están listas para responder y que “cualquier agresión tendrá consecuencias militares”.

Mojtaba Jamenaí, electo como líder supremo tras la eliminación de su padre, ordenó-según fuentes iraníes- “estar listos para una confrontación poderosa con los enemigos” y dijo que la presencia de Estados Unidos en el Golfo terminaría “en el fondo del mar”.

Y el General Akrami Nia (portavoz militar iraní) afirmó que Irán protege sitios de almacenamiento de uranio dando por hecho que puede haber ataques a instalaciones nucleares. Advirtió sobre posibles operaciones de infiltración enemigas.

 

Uno de los elementos claves de fondo para evaluar la situación actual es cuán veraz es la información norteamericana e israelí sobre el porcentaje del arsenal iraní destruido en la guerra. Irán alega que ya ahora tiene más que el 28 de febrero y que “el enemigo no tiene ni idea de la realidad”. Más allá de la discusión sobre los porcentajes, está claro que Irán mantiene aún una cantidad importante de misiles y lanzadores que le permitiría seguir atacando a Israel durante meses. Esta situación, combinada con su  mentalidad  y encare religioso, dificulta el logro de un acuerdo ya que Irán considera que debe presentarse como ganador.

Ana Jerozolimski
(11 Mayo 2026 , 18:59)

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