Una serie de consideraciones políticas, en parte contradictorias, ha llevado a la coalición de gobierno en Israel a presentar ante la Kneset el proyecto de ley para dispersarse y llamar a elecciones tempranas. Con ello, la coalición espera poder controlar la determinación de la fecha en la que la ciudadanía irá a las urnas, dado que eso sería autoridad de la comisión de asuntos parlamentarios en la que tiene mayoría. La costumbre, sin embargo. es que gobierno y oposición fijen una fecha de común acuerdo.
Lo que precipitó esta decisión fue una carta que escribió el máximo líder espiritual del partido ultraortodoxo Deguel Hatorá, el rabino Lando, indicando a los diputados del grupo no coordinar más ningún paso con el gobierno. Aseguró que no le tiene confianza a Netanyahu, que falta a la verdad, y que no habrá más cooperación entre las partes.
De fondo está al parecer la comprensión que la coalición no aprobará finalmente la propuesta “ley de reclutamiento” debido a la fuerte oposición interna, también de diputados de la propia coalición que consideran que hay que garantizar el reclutamiento de los jóvenes ultraortodoxos porque el país necesita más combatientes. El Primer Ministro quería promulgar la ley, que en realidad lograría regularizar la exención de los jóvenes del sector haredí, no su enlistamiento, pero la casi revuelta interna al respecto no se lo ha facilitado.
Hay varios puntos aquí que vale la pena mencionar.
En primer término, es un tanto sorprendente la postura del mencionado partido ultraortodoxo, que por más molesto que esté con el gobierno, debe tener claro que con la alternativa política conseguirían mucho menos.
En otro orden de cosas, la fecha original de las elecciones planteada por la ley sería el 27 de octubre . Netanyahu quisiera por un lado estirar lo más posible el tiempo y acercarse a esa fecha, ya que le permite decir que el suyo es el primer gobierno en décadas que cumple todo su período. Por otro lado le da tiempo-así lo espera- a alcanzar más logros en las guerra contra Irán y Hamas si se reanudan y contra Hezbolá. Sin embargo, hay de fondo una sombra simbólica compleja para el Primer Ministro: el mes de octubre siempre estará asociado a la masacre de Hamas. Y es indudable que la oposición pondrá énfasis en ese mensaje, en la necesidad de garantizar que quien manejaba el destino de Israel en aquel momento, no merece volver a gobernar.
Sea como sea, aún no hay fecha. Se han barajado opciones como el 1 de setiembre, el 15 de ese mes o el 20 de octubre.




