Mundo Judío

Mi Sinaí

Eleva la Llama - Rectificando Rebeliones - El MIsterioso Hombre en el Carruaje - Bendiciones Antes de Comer 2

No. 360
Bejalotja

Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 5 de junio  17:22
Demás localidades ver en  www.jabad.org.uy

ELEVA LA LLAMA

Por Menajem Feldman

Casi un año después de su llegada al Monte Sinaí, el pueblo judío comenzó su viaje hacia la Tierra Prometida. Antes de que nuestra porción describa el tumultuoso viaje, la Torá reitera el mandamiento de encender la Menorá:

"El Señor habló a Moisés, diciendo: 'Habla a Aharón y dile: 'Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas proyectarán su luz hacia el frente de la Menorá'”. (Bamidbar 8:1-2)

La Menorá es un símbolo de la declaración de misión del pueblo judío. Nuestra tarea es iluminarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea con la calidez, la iluminación y la inspiración de la Torá. A medida que nos adentramos en el mundo para poner en práctica las enseñanzas de la Torá, se nos recuerda que cada uno de nosotros es heredero del legado de Aharón, quien encendía las luces de la Menorá, simbolizando el esfuerzo de Aharón por inspirar e iluminar a todas y cada una de las almas.

La palabra que utiliza la Torá para describir el encendido de la Menorá, behaaloteja, significa “elevar”, lo cual es una palabra inusual para describir el encendido de una llama. Rashi ofrece dos explicaciones de por qué se utiliza esta palabra:

"Está obligado a encender la lámpara hasta que la llama se eleve por sí misma. Nuestros sabios explicaron además a partir de aquí que había un escalón delante de la Menorá, sobre el cual se paraba el cohen para preparar [las lámparas]."

Estas dos explicaciones se aplican también al encendido figurado de las llamas. La primera interpretación explica que se utiliza la palabra “elevarse” porque la llama se eleva de forma independiente y ya no necesita la influencia de la vela que la encendió. Esto nos enseña que cuando buscamos inspirar a otros, ya sea un hijo, un estudiante o un amigo, no basta con acercar nuestra llama a la suya y dejar que se vean afectados por nuestro entusiasmo y pasión. “Elevar” la llama es “encender la lámpara hasta que la llama se eleve por sí misma”, compartiendo el fuego hasta que el receptor ya no necesite al maestro, porque el alumno está inspirado y apasionado por sí mismo.

La segunda interpretación explica que las palabras “cuando te eleves” no se refieren a la llama sino a Aharón, porque Aharón se subía a un escalón para encender la Menorá. Esta interpretación también contiene una lección para cada uno de nosotros: el camino más seguro para elevarse a uno mismo es buscar inspirar a los demás. Mientras que la tendencia natural de alguien que busca crecer espiritualmente puede ser aislarse y enfocarse hacia adentro, la Torá nos enseña que al prepararte para encender la llama de otra persona, tú también te elevarás, tú también te inspirarás.

Este doble mensaje,  que debemos buscar inspirar a los demás hasta que brillen por sí mismos, y que la forma más segura de crecer es inspirando a otros, está en el corazón de lo que el Rebe nos enseñaba constantemente.

Antes de que el rabino Yisrael y la Rebetzin Vivi Deren se casaran y partieran para establecer Jabad en el oeste y el sur de Nueva Inglaterra, tuvieron una audiencia privada con el Rebe. En palabras del rabino Deren:

El Rebe nos dijo algo muy poderoso, que nos sigue guiando hasta el día de hoy. El Rebe dijo: “Ir vet machen lichtig un varem ba andere, un der Aibershter vet machen lichtig un varem ba eich—ustedes deben llevar luz y calidez a los demás, y D-os les llevará luz y calidez a ustedes”. Esa bendición y seguridad es lo que nos mantiene en marcha hasta el día de hoy.

RECTIFICANDO REBELIONES

"El pueblo buscó un pretexto [para rebelarse contra D-os]." (Bamidbar 11:1)

Sin duda que no debemos permitirnos rebelarnos (o ni siquiera considerar rebelarnos) contra D-os. Si esto requiere que nos “forcemos” a adquirir una segunda naturaleza, Divina, que así sea.

Pero la forma más profunda de suprimir una rebelión contra D-os es exponer su verdadera naturaleza: nuestro rechazo a estar satisfechos con nuestro actual entendimiento de D-os y nuestra repulsión por la superficialidad de nuestra relación actual con Él. Nuestra rebelión expresa nuestra desesperación: “Si esto es una vida Divina, ¡no quiero nada de ella!”

Visto bajo esta luz positiva, nuestras rebeliones, y las rebeliones del pueblo judío luego de haber comenzado sus viajes, son un clamor desesperado por un retorno sincero a D-os, por reestablecer nuestra relación con Él en un nivel mucho más profundo que el anterior.

Sefer HaSijot 5751, vol. 2, págs. 598-610. 

Números (Bamidbar) 8:1 – 12:16

La tercera sección del libro de Números abre con D-os diciéndole a Moisés que le instruya a Aharón cómo encender (Behaalotejá en Hebreo) las lámparas del Candelabro del Tabernáculo. Continúa con las preparaciones finales para la partida del pueblo judío del Monte Sinaí y los eventos que ocurrieron en su primer parada en el desierto.

EL MISTERIOSO HOMBRE EN EL CARRUAJE

Por Menajem Posner

Esta historia nos llega de la mano del rabino Yaakov Kaidaner quien la escuchó de un respetable vecino de Vitebsk, quien a su vez la escuchó del nieto del rabino Yaakov Yehoshua Falk, autor del Pnei Yehoshua y uno de los principales protagonistas de la historia.

En la época en que transcurre nuestra historia, el rabino Yaakov Yehoshua, un renombrado talmudista que ejercía como rabino de Frankfurt, nunca había visto al Baal Shem Tov, pero le habían llegado rumores de su piedad, erudición y bondad.

Cada año, el rabino Yaakov Yehoshua tenía el privilegio de hospedar al rabino Dov Ber de Mezritch, un compañero talmudista de primer orden. Siendo enfermizo por naturaleza, el rabino Dov Ber viajaba a las aguas termales de Karlsbad, y se esmeraba en pasar por Frankfurt para deleitarse debatiendo reflexiones de la Torá con el rabino.

A veces, sus conversaciones giraban en torno al Baal Shem Tov, quien ganaba fama rápidamente. El rabino Dov Ber desconfiaba de la nueva perspectiva y enfoque del Baal Shem Tov, y manifestaba sus inquietudes.

Sucedió una vez que, mientras el rabino Yaakov Yehoshua enseñaba a sus alumnos, un carruaje se detuvo frente a la sala de estudio. El pasajero envió a su asistente al edificio para pedirle al rabino que saliera a hablar con él sobre un asunto confidencial.

- “Lo lamento”, dijo el rabino Yaakov Yehoshua, “pero no puedo interrumpir el estudio de la Torá del grupo por el bien de un individuo. Puede pasar, y con gusto hablaré con él cuando haya terminado.”

El asistente regresó al poco tiempo con el mensaje de que el asunto que su maestro deseaba tratar era tan importante que tenía prioridad sobre la clase de Torá.

Al oír aquello, el rabino Yaakov Yehoshua salió y saludó al extraño en el carruaje.

- “Escuche”, dijo el hombre desde su asiento, “el carnicero de su ciudad, en quien todos confían para que les provea carne kosher, en realidad está vendiendo carnes que no son kosher. Esto viene ocurriendo desde hace más de 10 años. Después de su clase, llámelo y hable con él, y verá que admitirá su falta.”

Con eso, hizo una señal a su conductor y el carruaje se alejó a toda velocidad antes de que el rabino tuviera la oportunidad de hacer pregunta alguna.

El rabino citó al carnicero y se consternó al descubrir que el extraño tenía razón. ¡Los habitantes judíos de Frankfurt habían estado comiendo carne no kosher durante una década!

Aunque no podía estar seguro, el rabino sospechaba que el misterioso extraño que parecía conocer el secreto mejor guardado no era otro que el Baal Shem Tov.

Pasó el tiempo y el mismo carruaje se detuvo una vez más frente a la yeshivá de Frankfurt. Esta vez, el rabino salió en cuanto el asistente se lo pidió. Efectivamente, el mismo hombre estaba sentado en el interior.

- “La próxima vez que el rabino Dov Ber venga de visita”, le indicó, “por favor dígale que es imposible que sus pies sanen a menos que venga a mí.”

Nuevamente, el carruaje se alejó estrepitosamente antes de que el rabino pudiera confirmar la identidad de su pasajero, pero no tenía dudas. Tenía que ser el Baal Shem Tov.

Y así fue. La siguiente vez que el rabino Dov Ber vino a Frankfurt, su anfitrión le relató la extraña cadena de acontecimientos y lo animó a visitar al Baal Shem Tov. El rabino Dov Ber viajó a Mezhibuz, donde se convirtió en un devoto discípulo del Baal Shem Tov (y también se curó de sus dolorosas dolencias en los pies).

Con el tiempo, el Baal Shem Tov aconsejó a su nuevo estudiante que hiciera el viaje a Frankfurt. Allí, le contó a su anfitrión todo sobre su recién adquirida reverencia por el Baal Shem Tov, a quien consideraba a la par de los sabios del período mishnaico.

- “¿Pero qué pasó con todas tus preguntas?”, preguntó el rabino Yaakov Yehoshua. “¿Cómo encontraron respuesta?”

- “Te lo explicaré”, respondió el rabino Dov Ber. “Hasta ahora, pensaba que era un simple hombre como nosotros y, por lo tanto, lo cuestionaba a él y a su camino. Ahora lo conozco y he observado que es más un ángel que un hombre. Al reconocer que ni siquiera podemos empezar a comprender quién es realmente, es natural que no podamos entenderlo a él ni a sus caminos, ni tampoco podemos pretender hacerlo.”

BENDICIONES ANTES DE COMER 2

Los seis tipos de bendiciones sobre los alimentos comienzan con Baruj Atá Adonái Elohéinu Mélej Haolam… (Bendito eres Tú, Adonai nuestro D-os, Rey del Universo) y continúan con:

• Para el pan: ...hamótzí léjem mín haáretz (que saca el pan de la tierra).

• Para algo hecho con harina de trigo, cebada, avena, espelta o centeno (pero no es pan): ...boré minéi mezonót (que crea distintas clases de comidas).

• Para el vino (o jugo de uva): ...boré prí hagáfen (que crea el fruto de la vid).

• Para los frutos de un árbol: ...boré prí haétz (que crea el fruto del arbol). 

• Para las verduras, hortalizas o frutas que crecen de plantas (por ej. ananá o banana): ...boré prí haadamá (que crea el fruto de la tierra).

• Para todo lo demás, por ej., lácteos, carne, huevos, y para las bebidas: ...shehakól nihiá bidvaró (por cuya palabra todo fue creado).

Tanto si uno está comiendo una comida ligera o una completa sin pan, hay leyes específicas que se aplican sobre como se dicen las bendiciones en más de un tipo de comida.

• Cuando se comen diferentes tipos de comidas de la misma categoría, se dice una sola bendición. Por ejemplo, cuando se comen manzanas, naranjas y duraznos se dice solo una bendición: haetz. La bendición se hace sobre la comida preferida, con la intención de incluir a todas las comidas de esa categoría.

• Cuando se comen varias comidas de distintas categorías, se dice una bendición sobre cada tipo de comida. Por ejemplo mezonot para galletas, hadamá para ensalada de lechuga, shehakól sobre huevos duros.

Orden de las Bendiciones

Cuando se comen comidas que requieren distintas bendiciones, la prioridad de las mismas es la siguiente: 1) mezonót, 2) hagáfen, 3) haetz, 4) hadamá, 5) shehakól. Por ejemplo: primero diga mezonót sobre galletitas luego haetz sobre uvas, o hadamá sobre apio y luego shehakol sobre leche.

Hay dos excepciones:

• En Shabat y Iom Tov, el kidush sobre el vino precede a la bendición sobre el pan.

• Cuando se comen comidas que requieren la bendición de haetz y hadamá, como una manzana y una banana, diga primero la bendición sobre la comida preferida.

Después de decir la bendición sobre el vino, no son necesarias bendiciones adicionales antes o después de otros líquidos o bebidas.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: [email protected].

 

 

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