Tiempo Designado - Nuestra Triple Relación con D-os - El Rebe que No Elogiaba - Las Tres Semanas

No. 364
Parashá Pinjas
Horario de velas: 3 de julio en Montevideo 17:27

TIEMPO DESIGNADO
Por Menajem Feldman
La palabra bíblica para “festividad” es moed, que significa tanto "tiempo designado" como "encuentro". Las festividades son "tiempos designados" reservados para que nos "encontremos", ya que en la festividad tenemos el espacio para encontrarnos con D-os y con las partes de nosotros mismos que a veces pasamos por alto debido a las exigencias y distracciones de la vida cotidiana.
Cada una de las festividades tiene un tema y una energía únicos. Cada festividad nos da la oportunidad de experimentar e internalizar la inspiración de la época: el éxodo y la libertad en Pésaj, la Torá y la iluminación espiritual en Shavuot, la santidad y expiación en Rosh Hashaná y Yom Kipur, y la alegría en Sucot.
Nuestra porción semanal, Pinjás, enumera las ofrendas que se nos ordena ofrecer en el Santo Templo en cada una de estas festividades. Sin embargo, en lo que parece ser una desviación del tema general, la Torá también describe las ofrendas comunitarias diarias. Las ofrendas diarias ya se habían mencionado antes en la Torá, entonces, ¿por qué se reiteran aquí y, más específicamente, por qué se reiteran en el contexto de las festividades extraordinarias?
Tendemos a ver nuestras vidas divididas entre lo ordinario y lo extraordinario, entre la rutina habitual y la emoción de una experiencia novedosa, entre el hábito y la inspiración.
De hecho, hay momentos que se sienten como festividades. La mano de D-os que sacó a nuestros antepasados de Egipto se siente una vez más presente en nuestra vida. Sentimos la luz de lo alto brillando intensamente sobre nosotros, el viento de la inspiración bajo nuestras alas y el entusiasmo por la vida invadiendo todo nuestro cuerpo. Sin embargo, también hay días que se sienten comunes y monótonos, momentos en los que nos sentimos agotados de energía, desprovistos de emoción y propósito.
La Torá busca enseñarnos que, en verdad, cada momento es un milagro y cada día una festividad. No existe tal cosa como un día ordinario. El magnífico amanecer, el hermoso atardecer, no es menos una expresión del poder Divino que el Éxodo de Egipto.
Al referirse a las ofrendas diarias, la Torá dice:
“El Señor habló a Moisés, diciendo: Ordena a los hijos de Israel y diles: Mi ofrenda, Mi alimento para Mis ofrendas de fuego de aroma agradable para Mi, sean cuidadosos de ofrendarlas en su tiempo designado... Un cordero lo ofrecerás por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás por la tarde.” (Bamidbar 28:1,4)
La Torá se refiere a todos y cada uno de los días como un moed, un tiempo designado único. Como lo expresa Rashi: “En su tiempo designado: Cada día es el tiempo designado prescrito para las ofrendas continuas.”
Rashi nos está diciendo que cada día común puede, de hecho, convertirse en un moed, una festividad, un día lleno de entusiasmo, santidad y alegría. Si nos tomamos el tiempo para experimentar la bendición de la vida con la que D-os nos ha dotado, si designamos una parte de cada día para cumplir el propósito de nuestra creación, entonces, de hecho, todos y cada uno de los días son una festividad.

NUESTRA TRIPLE RELACIÓN CON D-OS
[Dijo D-os a Moshé:] “La tierra será dividida entre aquellos [a quienes has contado.]” (Bamidbar 26:53)
La Tierra de Israel fue dividida entre el pueblo judío de tres formas: (1) por población, es decir, la tribu recibía más tierra cuanto mayor fuera; (2) por sorteo, el cual determinaba qué área recibiría cada tribu; y (3) por herencia, o sea, las propiedades de los padres se transferían a los hijos.
Estos tres métodos reflejan las tres distintas facetas de nuestra relación con D-os: (1) Estamos conectados a Él por una relación de servicio y recompensa. Esto refleja la división lógica de la tierra por población. (2) Fuimos elegidos por D-os para ser su pueblo independientemente de cuán bien cumplamos con nuestra parte en la relación contractual con Él. Esto refleja la división de la tierra por sorteo, el cual no está dictado por la lógica. (3) Estamos conectados con D-os porque somos parte de Él; dado que somos parte de D-os, Él no necesita elegirnos. Esto refleja la división de la tierra por herencia, porque un heredero recibe la herencia de sus padres de manera automática; no tiene que ganarla, como tampoco su padre necesita nombrarlo como heredero.
Estas tres facetas de nuestra relación con D-os son todas importantes, pero en el Futuro Mesiánico nuestra relación de herencia será la de orden superior. Es este aspecto de nuestra relación el que debemos enfatizar en estos momentos en que nos preparamos para la inminente Redención Mesiánica.
Likutei Sijot, vol. 28, págs. 176-181.

Números (Bamidbar) 25:10 – 30:1
La octava sección del libro Números comienza con el relato del nombramiento que hiciera D-os de Pinjas, sobrino nieto de Moshé, como sacerdote. Continúa con el último censo en el desierto, las leyes de herencia, la transferencia del liderazgo de Moshé a Iehoshúa y los sacrificios diarios y los relativos a las festividades.

EL REBE QUE NO ELOGIABA
Por Elchonon Isaacs
“La madre de Rabí Tarfón estaba caminando por el patio en Shabat y se le rompió la sandalia. Rabí Tarfón colocó sus manos debajo de sus pies hasta que ella regresó a casa.
Un tiempo después, Rabí Tarfón se enfermó y sus colegas vinieron a visitarlo. Su madre les pidió que rezaran por su hijo, mencionando que él era sumamente cuidadoso en honrarla. Los sabios preguntaron: - "¿De qué manera?", y ella les relató el episodio.
- "Incluso si hubiera hecho miles de veces más que eso, no habría alcanzado la mitad de su obligación de la Torá", respondieron.” (Talmud de Jerusalem Peah 1:1)
El rabino Avraham Borenstein de Sochaczew (1838-1910), yerno del famoso Rebe de Kotzk, era conocido por sus comentarios talmúdicos y responsas, así como por sus eruditas conferencias que atraían a grandes multitudes a su yeshivá.
Sus conferencias normalmente fluían con facilidad, pero en una ocasión, al enseñar el pasaje sobre Rabí Tarfón, se detuvo y se sumergió en profundos pensamientos. Después de unos momentos, levantó la vista, habiendo experimentado claramente un momento de revelación.
Los presentes estaban intrigados y no tuvieron que esperar demasiado para obtener una explicación.
Reb Avraham comenzó cuestionando la historia. "¿Cómo puede ser algo así?", preguntó. "Una madre preocupada por su hijo enfermo recurre a los sabios con un pedido de oración y relata sus méritos. ¡Pero los sabios no sólo no aceptan el elogio, sino que lo rechazan por completo! ¿Por qué ignoraron las palabras de la madre y las notables acciones de su hijo?".
Su entusiasmo creció y comenzó a balancearse de un lado a otro. "Escuchen la siguiente historia que me ocurrió", continuó.
"Cuando estaba recién casado y vivía con mis suegros en Kotzk, me enfermé al punto de no tener retorno. La familia le envió un mensaje a mi padre en Biala para que viniera de inmediato.
Mi padre, por supuesto, dejó todo y viajó a visitarme. Se horrorizó al enterarse de que mi suegro, el Rebe de Kotzk, parecía indiferente a mi enfermedad y no me había visitado ni una sola vez. La conducta de mi suegro, que era el propio Rebe de mi padre, lo desconcertó y lo entristeció. Juntó valor, entró en el estudio del Rebe y exclamó: - '¡Rebe! Le di a mi querido hijo para su hija, confiando en que usted cuidaría de él. ¡Ahora me entero de que ni siquiera lo ha visitado! ¿Sabe que mi hijo estudia Torá 20 horas al día?'.
Mi suegro, el Rebe, escuchó lo que dijo mi padre y replicó: - '¡¿A eso llamas estudiar?!'.
Mi padre sabía que estaba en presencia de un hombre santo y salió de la habitación con el corazón roto. No dijo una palabra del encuentro a nadie.
A los pocos días mi condición mejoró, mucho más rápido de lo previsto. Después de que me recuperé por completo, mi padre me contó sobre el extraño intercambio que había tenido con mi suegro.
Durante 40 años este episodio ha vivido en mi memoria, y por más que lo intenté, no lograba comprender las acciones de mi suegro. ¿Cómo podía ser? Estaba mortalmente enfermo. Mi padre le pidió a su Rebe que rezara por mí, mencionando los méritos de mi asiduo horario de estudio, sobre el cual se dice: 'Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida te serán añadidos' (Proverbios 9:11). Y aquí, cuando estaba en profunda necesidad de que se aumentaran mis días, ¡mi suegro descartó por completo mi impresionante horario de estudio!
Ahora, al estudiar la historia de Rabí Tarfón y la reacción de los sabios al pedido de su madre, finalmente he ganado algo de claridad.
Cada alma es enviada a este mundo con algo que rectificar. Si no cumplen con esa misión, son enviadas de regreso como una reencarnación hasta que se alcanza el objetivo. ¿Cómo puede una persona saber qué es lo que está aquí para arreglar? Cuando vemos que una persona se siente atraída por una mitzvá en particular y la cumple con celo, podemos asumir que esta es su misión.
Cuando la madre de Rabí Tarfón comenzó a elogiar la diligencia de su hijo para honrarla, los sabios comprendieron que esta mitzvá era el propósito de su vida aquí en la tierra. Temieron que tal vez él ya hubiera alcanzado su meta y, por lo tanto, hubiera llegado el momento de regresar a su Creador. Por eso le dijeron a su madre que él no había cumplido aún ni una fracción de su obligación, otorgándole así, de manera efectiva, más años de vida.
Del mismo modo, cuando mi padre le contó al Rebe de Kotzk sobre mi horario de estudio, el Rebe comprendió que el estudio de la Torá es mi propósito principal en la vida, y quizás debido a mi gran horario de estudio yo ya había completado mi misión y mi tiempo había llegado. Por lo tanto, mi suegro descartó el mérito, preguntando: '¡¿A eso llamas estudiar?!'.
Con esas pocas y breves palabras dejó en claro que mi tiempo aún no había llegado y que mi recuperación era inminente".

LAS TRES SEMANAS
El periodo de 21 días entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av es denominado bein hametzarim, “entre los estrechos", basado en el versículo (Eijah 1:3) que señala: "todos sus perseguidores la alcanzaron entre los estrechos". Los Sabios (Eijah Rabbah 1) explicaron que entre los estrechos se refiere a los días de aflicción que ocurrieron en el período entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av. En este período, muchas calamidades le sucedieron al Pueblo Judío a través de las generaciones. Fue durante este período que tanto el Primero como el Segundo Templo fueron destruidos. Este período fue por consiguiente, establecido como un tiempo de luto por la destrucción de los Santuarios.
Durante éste período, disminuimos la extensión de nuestro regocijo. No se llevan a cabo matrimonios. Nos abstenemos de escuchar música, bailar, realizar viajes de placer, de cortarnos el pelo o afeitarse. De acuerdo a la costumbre Sefaradí, que se basa en la opinión de Beit Yosef, los cortes de pelo son permitidos hasta la semana en la cual Tishá beAv acontece.
Es una costumbre no recitar la bendición Shejeianu durante éste período. Por ende, no estrenamos ropa ni comemos frutas que no hayamos comido en la estación, para que no se requiera recitar Shejeianu. No obstante, si se da la oportunidad de cumplir una Mitzvá que tendrá lugar, como por ejemplo una circuncisión o un pidion haben, entonces la bendición es recitada. Del mismo modo, si una nueva fruta está disponible durante éste período de las tres semanas y quizás no vaya a estar disponible posteriormente, entonces se recita. Como es una costumbre permitir recitar la bendición en Shabat, es preferible preservar la fruta hasta Shabat. Igualmente, una mujer embarazada que tiene el deseo de una nueva fruta, o una persona enferma que la necesita para su salud, puede decir Shejeianu durante las tres semanas.
Es una costumbre ser aún más cuidadoso de lo que uno es habitualmente en lo que respecta a evitar situaciones peligrosas. Las personas piadosas se alejan por un período de tiempo, para reflexionar y estar de duelo por la destrucción de ambos Templos. En algunas comunidades se acostumbra recitar Tikun Jatzot incluso al mediodía.
El Rebe de Lubavitch también impulsó que las Tres Semanas deben ser un tiempo de incrementar la caridad y el estudio de Torá en relación con el versículo, “Sión será redimido mediante la ley, y sus retornantes por medio de la caridad” (Isaías 1:27), particularmente el estudio de aquellas porciones de la Torá que tratan acerca de las leyes y el profundo significado del Sagrado Templo.
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