Fuente: chabad.org
Islandia marca un hito con la inauguración del Beit Shvidler Jewish Center en Reikiavik, el primer centro judío y casa de cultura judía de la historia del país. La apertura de esta institución representa un paso histórico para la comunidad judía de Islandia, que durante más de un siglo careció de una sinagoga y de un rabino permanente. Ubicado en la capital islandesa, el nuevo edificio de tres plantas no solo funcionará como espacio religioso y cultural, sino que también fortalecerá la vida judía en Reikiavik, convirtiendo a la ciudad en una referencia para el judaísmo en el norte de Europa.
El Beit Shvidler Jewish Center de Reikiavik es el primero en la historia del país.
«Soñamos con este momento durante años», dijo el rabino Avraham Feldman ante la multitud que llenó el nuevo centro el 7 de julio. «Y ahora estamos sentados dentro de ese sueño que finalmente se hizo realidad».
Ese sueño es el Beit Shvidler Jewish Center de Islandia, un edificio de aproximadamente 836 metros cuadrados (9.000 pies cuadrados) que abrió sus puertas esa noche como el primer centro judío y casa de cultura judía de la historia del país. Con tres plantas y un diseño distintivo, el edificio ya se ha convertido en un nuevo punto de referencia de la ciudad.
Los judíos viven en Islandia desde hace más de un siglo, pero durante la mayor parte de ese tiempo la comunidad no contó con un rabino permanente ni con una sinagoga propia, lo que hacía de Reikiavik la única capital europea sin una institución judía estable.
Eso cambió en 2018, cuando el rabino Avraham y Mushky Feldman llegaron como emisarios de Jabad-Lubavitch y establecieron el primer centro judío del país. Durante los últimos ocho años, la Comunidad Judía de Islandia – Beit Tovah Jabad, la única organización judía activa del país, funcionó desde la casa de la familia Feldman y en espacios temporales. Hasta ahora.
«El centro es un hogar. Es un lugar donde cualquiera puede entrar y sentirse cómodo», expresó Feldman. «Un lugar donde simplemente se puede ser judío».
El nuevo edificio servirá tanto a la comunidad judía local como a los viajeros judíos que visitan Islandia. Además de ofrecer actividades que antes no podían realizarse por falta de espacio, contará con una tienda de productos kosher y judaica, un elegante salón para eventos comunitarios y estará abierto a todos los islandeses interesados en conocer la vida judía.
Dentro del edificio funcionará la Galería de la Vida Judía en Islandia, una exposición permanente que recorre más de cien años de historia judía en la isla mediante fotografías y documentos que hasta ahora no tenían un lugar donde exhibirse.
«Este es exactamente el tipo de lugar que el Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson, imaginó cuando hablaba de Ahavat Israel: brindar a cada judío la oportunidad de conectarse con su judaísmo y celebrarlo».
Jón Gnarr, exalcalde de Reikiavik y actual miembro del Parlamento islandés, destacó la contribución de la comunidad judía al país y la influencia que tuvieron autores judíos en su vida. Definió al nuevo centro como «un puente vivo que conecta culturas, combate la ignorancia y promueve el diálogo y el entendimiento».
«Muchos judíos en Islandia han sentido temor de decir públicamente que son judíos», afirmó. «Por eso la educación y el diálogo son fundamentales».
También dirigieron unas palabras la encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos, Joanie Simon; el rabino Mendy Kotlarsky; el miembro de la comunidad Patrick Sulem; y Mushky Feldman. El jazán Aryeh Leib Hurwitz interpretó tradicionales melodías litúrgicas judías en un lugar donde nunca antes se habían escuchado.
La inauguración recibió además el reconocimiento de las máximas autoridades del país.
La primera ministra Kristrún Frostadóttir, quien ya había participado anteriormente en actividades de la comunidad judía, envió una carta calificando la apertura como «un hito importante para la comunidad judía y para la sociedad islandesa», expresando su deseo de fortalecer la cooperación entre el Gobierno y la comunidad judía. También la presidenta del Parlamento, Þórunn Sveinbjarnardóttir, envió un mensaje especial con motivo de la inauguración.
Más de cien invitados, entre ellos autoridades y rabinos de distintos países nórdicos, participaron del acto.
La noche concluyó con un reconocimiento a los donantes que hicieron posible el proyecto, entre ellos Eugene Shvidler —quien dio nombre al edificio—, Isaac y Tovah Cohen, George y Pamela Rohr, la Fundación Shmuel Isaac y Miriam Popack y Dovid y Rivka Feldman.
«Juntos», concluyó el rabino Feldman, «estamos escribiendo el capítulo islandés de la historia del pueblo judío».





