(Texto y fotos: Autoridad de Antigüedades de Israel)
Recientemente se realizó un hallazgo extraordinario en una excavación en un gran estacionamiento de Jerusalem, como parte de los trabajos dirigidos por la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad de Tel Aviv en la Ciudad de David: enormes vigas de madera que se quemaron durante la destrucción del Primer Templo en el año 586 a.C.
Según la directora de la excavación, Efrat Bocher, "las vigas parecen haber servido como techo de un patio interior en un edificio del periodo del Primer Templo. Durante la destrucción, colapsaron sobre el suelo. Creemos que el revestimiento de yeso de las paredes del edificio, derretido por el fuego, cubrió las vigas de madera carbonizadas y, en última instancia, permitió su excepcional preservación".
"Es muy poco común encontrar en Israel madera con una cantidad tan grande de anillos de crecimiento", afirma la Dra. Johanna Regev, de la Autoridad de Antigüedades de Israel, quien está estudiando el hallazgo. "Aquí, en la Ciudad de David, encontramos vigas gruesas con muchos anillos, lo que ofrece un potencial de investigación significativo, ya que un mayor número de anillos de crecimiento permite una mayor resolución en la datación”.
Los directores de la excavación señalan que los residentes que regresaron a Jerusalem, al comenzar a reconstruir la ciudad, probablemente tomaron la decisión deliberada de preservar la memoria de la destrucción dejando atrás restos que contaran la historia de la catástrofe.
"El concepto de un paisaje de la memoria es familiar en muchas culturas de todo el mundo", explica el Dr. Yiftah Shalev, quien dirige la excavación en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel junto al Prof. Yuval Gadot de la Universidad de Tel Aviv. Según el Dr. Shalev, "preservar la memoria es una necesidad humana, que busca conservar lo que una vez existió. Aquí lo vemos en su forma más clara: una elección deliberada de dejar las ruinas en su lugar como testimonio de la destrucción y construir la nueva capa sobre ellas".
"Estamos a las puertas de Tishá be-Av", dijo Bocher días atrás (en el interín el pueblo judío ya conmemoró esa fecha clave del calendario hebreo, que recuerda precisamente, entre otras cosas, la destrucción de Jerusalem). "Este descubrimiento te hace sentir que estás presenciando el momento mismo de la destrucción, el momento en que todo sucedió. Es profundamente conmovedor".





