Mundo Judío

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Festividades de Múltiples Capas - Ver y Creer - "¿Y Si Hay un D-s?" - La Separación de Jalá

 

 



 
 
 
 

 


 

 

 

 


 

 

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 369

Parashá Ree

Horario de velas: 7 de agosto en Montevideo  17:50

FESTIVIDADES DE MÚLTIPLES CAPAS

Por Menachem Feldman

Prácticamente todas las culturas antiguas tenían festividades para celebrar la cosecha agrícola, rindiendo tributo a la generosidad de la naturaleza. Las tres festividades de peregrinación del judaísmo, que se analizan en la porción de la Torá de esta semana, capturan una perspectiva mucho más profunda.

Por un lado, las festividades coinciden con el ciclo agrícola natural: Pésaj es una celebración de la primavera, Shavuot de la cosecha y Sucot de la recolección de los productos. Sin embargo, estas mismas festividades agrícolas también conmemoran eventos históricos que no celebran la naturaleza, sino más bien la relación milagrosa entre el pueblo judío y D-os. Pésaj es la conmemoración del Éxodo milagroso, Shavuot es una conmemoración de la revelación divina en el Sinaí y Sucot es una celebración que sigue a la expiación divina de Yom Kipur.

En el judaísmo, lo natural y lo milagroso no son una dicotomía. Porque la naturaleza no es una fuerza independiente, sino que es una expresión del poder creativo divino.

Las enseñanzas jasídicas profundizan en esta idea. La Cabalá enseña que la realidad física es un reflejo de la realidad espiritual. Por lo tanto, las festividades agrícolas judías son una conmemoración de múltiples capas. Vienen a celebrar la abundancia material de la cosecha, pero también celebran una cosecha espiritual, la recolección de los frutos espirituales.

Pésaj, la celebración del Éxodo, es en primavera. La primavera es la época en la que el trigo comienza a madurar, aunque no ha madurado hasta el punto en que pueda ser cosechado y llevado a casa. Esta festividad es una celebración de la potencialidad. Es una celebración en anticipación a la maduración de los frutos. Lo mismo ocurre con el proceso de crecimiento espiritual. Las Diez Plagas, el Éxodo y la Apertura del Mar no ocurrieron porque el pueblo judío mereciera estos increíbles milagros, sino más bien en anticipación a las alturas espirituales que alcanzarían en el futuro al recibir la Torá e implementar sus enseñanzas en su vida.

La festividad de Shavuot es la celebración de la cosecha. Aunque el trigo aún no está en nuestro hogar, de todos modos celebramos el regalo tangible de los productos con los que hemos sido bendecidos, que ahora podemos sostener en nuestras manos. Del mismo modo, Shavuot es el momento en que recibimos la Torá. Si bien no "llevamos la Torá a casa" al internalizar sus enseñanzas, tenemos el regalo en nuestras manos. Podemos comenzar el proceso de incorporar sus enseñanzas e inspiración.

Y finalmente, en la festividad de Sucot, nuestra alegría es completa, porque los productos han sido recolectados en nuestro hogar. Ahora son nuestros para disfrutarlos. Así como ocurre con los productos del campo, también ocurre con los productos de nuestro trabajo y esfuerzo espiritual. Sucot es la celebración de la internalización de la Torá. Durante los meses entre la Entrega de la Torá y Yom Kipur, el pueblo judío traicionó la Torá al crear el Becerro de Oro. Luego, en Yom Kipur, D-os los perdonó y les dio las segundas Tablas. Nos damos cuenta de que nuestra relación con D-os es incondicional. Incluso si tropezamos, somos capaces de reconectarnos con la Torá, porque en nuestra esencia, la Torá, nuestra alma y D-os son todos uno. Nos damos cuenta de que el "producto", la relación que estamos creando con D-os, está "en nuestro hogar". Ha sido internalizado hasta el punto de que puede sobrevivir a cualquier desafío y superar cualquier distracción. El producto ha sido "recolectado".

VER Y CREER

[Dijo Moshé al pueblo judío en nombre de D-os:,] “Ved, hoy pongo ante vosotros la bendición y la maldición.” (Devarim 11:26)

Una maldición divina es en realidad una bendición que resulta demasiado grande como para revelarse en nuestro limitado mundo y debe, por lo tanto, “disfrazarse” de maldición. Nuestro desafío es verla desde esta perspectiva en lugar de caer en la trampa de enojarnos con D-os.

Se infiere de esto que el dolor y la negatividad existen con el fin de darnos libre albedrío, y este existe a su vez para permitirnos ser merecedores de las recompensas por nuestras elecciones y que no nos sintamos indignos de las bendiciones que nos otorga D-os.

Cuando reconocemos que el mal existe exclusivamente para darnos la libertad de rechazarlo, la lucha contra él se vuelve mucho más sencilla.

Likutei Sijot, vol. 4, págs. 1339-1342.

 

Deuteronomio (Devarim) 11:26 – 16:17

La cuarta sección de Deuteronomio continúa el segundo discurso de despedida de Moshé al pueblo judío. Moshé comienza urgiendo al pueblo a ver (reé, en hebreo) que D-os da a elegir entre una vida de bendiciones y otra de maldiciones, y que la elección depende de cada uno.

“¿Y SI HAY UN D-OS?”

Por Yossy Gordon

Cuando el rabino Schneur Zalman de Liadi, conocido como el "Alter Rebe" (1745-1812), comenzó a enseñar el nuevo camino del jasidismo Jabad, atrajo a muchos tipos diferentes de personas. Algunos sinceros y otros no tanto. Estos últimos se sentían atraídos por la novedosa disciplina intelectual introducida por el Rebe, pero no estaban tan interesados en dar los difíciles pasos necesarios para interiorizar las lecciones en aras de la superación personal.

Uno de esos jóvenes era un hombre de negocios llamado Shlomo Feigin. Aunque era brillante y disfrutaba del desafío intelectual de las enseñanzas del Alter Rebe, tristemente, su corazón no estaba en ello.

Una vez sucedió que Shlomo necesitaba hacer un viaje de negocios a Leipzig. Antes de su partida, el Alter Rebe lo mandó a llamar. Para sorpresa de Shlomo, el Alter Rebe quería escuchar su itinerario de viaje. Cuando el Rebe se enteró de que pasaría por la ciudad de Karlin, le pidió que por favor visitara a su colega, el santo rabino Shlomo de Karlin, y le transmitiera sus saludos. Shlomo prometió cumplir la petición del Rebe.

A su llegada a la casa del rabino Shlomo de Karlin, Shlomo Feigin fue conducido a la sala de espera, directamente adyacente al estudio del rabino Shlomo. Mientras esperaba, escuchó al rabino Shlomo caminar de un lado a otro en su estudio. De repente, la puerta del estudio se abrió de par en par y el rabino Shlomo salió y comenzó a caminar por la sala de espera. De pronto, el rabino Shlomo exclamó en voz alta: "¡Joven, joven, qué será si en verdad hay un D-os en este mundo!".

El rabino Shlomo luego regresó a su habitación. Shlomo Feigin, hipnotizado por esta extraña escena, continuó esperando.

Pasaron unos minutos. El caminar del rabino Shlomo dentro de su oficina se podía escuchar nuevamente en la sala de espera. Otra vez, la puerta se abrió apresuradamente. Salió el rabino Shlomo. Nuevamente vino el caminar y la exclamación: "¡¿Joven, joven, qué será si en verdad hay un D-os en este mundo?!". Cuando esta escena se repitió por tercera vez, Shlomo Feigin se dio cuenta de que esta debía ser la razón de la petición del Alter Rebe de que visitara al rabino Shlomo de Karlin. Se suponía que él debía presenciar esta escena. Se fue y reanudó su viaje a Leipzig.

Algún tiempo después, el bienestar espiritual de Shlomo Feigin dio un giro importante para peor. Eventualmente sucumbió a la promesa de grandeza y poder, y abandonó su fe. Altamente dotado, escaló rápidamente la escalera del éxito hasta que fue designado para una alta posición en el gobierno del Zar.

Pasaron más años. El Alter Rebe pasó a su descanso eterno. El gobierno decidió construir una carretera que atravesaría toda la extensión del país. Para disgusto de la comunidad jasídica, la ruta propuesta para el camino pasaba directamente por el lugar donde los santos restos del Alter Rebe habían sido depositados para descansar. Los jasidim decidieron usar cualquier influencia que tuvieran para cambiar la ruta. Se hicieron averiguaciones, y resultó que el encargado de la ruta era el judío apóstata Shlomo Feigin. Los jasidim estaban muy preocupados. ¿Un antiguo colega convertido en extraño, un hombre como Shlomo Feigin, simpatizaría con esta causa?

Se le pidió al anciano jasid Reb Moshe Vilenker, quien años atrás había pasado tiempo junto a Shlomo en la corte del Alter Rebe, que interviniera. Se aseguró una cita. El anciano Reb Moshe se sentó con Shlomo y le explicó la situación. Sin dudarlo, Shlomo prometió desviar la carretera. Pero tenía una petición para Reb Moshe. ¿Podrían sentarse juntos esa noche y charlar como en los viejos tiempos? Reb Moshe aceptó.

Durante el transcurso de su charla, Shlomo confesó algo muy personal: "¿Ves todo mi éxito, toda mi riqueza, todo mi poder? No puedo disfrutarlo. Escucho constantemente las palabras del rabino Shlomo de Karlin resonando en mi cabeza. '¡¿Joven, joven, qué será si en verdad hay un D-os en este mundo?!'"

LA SEPARACIÓN DE JALÁ

Apuesto a que piensa que jalá se refiere a los dos panes trenzados reservados para las comidas de Shabat. Lo es. Pero jalá es también el pequeño pedazo de masa que sacamos y quemamos antes de hornear cualquier pan.

Originalmente esa masa era dada a un kohen, un descendiente de Aharon quien servía en el Templo. En los tiempos Mesiánicos reinstauraremos esta práctica. Mientras tanto debemos quemar esa jalá antes que podamos comer el pan del cual fue sacada.

El sacar jalá nos enseña que cualquier cosa que se nos ha dado no es solo para nuestro uso. Si tenemos sabiduría, dinero o buena salud, nuestro primer paso es dirigirlas a un propósito divino.

Las mujeres judías tradicionalmene prefieren hornear su propia jalá para Shabat antes que comprarla de una panadería. Es una mitzvá asi que ¿por qué dejarla de lado? Es también un tipo de mitzvá muy femenina, nutriendo los cuerpos y almas de la familia y huéspedes.

Qué:

La jalá se saca de masas de trigo, centeno, cebada, avena o espelta con al menos 1,67 kg. de harina. Si usa menos que eso pero más de 1,21 kg. saque jalá pero no recite la bendición.

El líquido que mezcla con la harina debe ser mayormente agua. Si no, agregue una gota de agua y saque jalá sin recitar bendición.

Las tortas y galletitas a veces también necesitan que se les saque jalá.

Cómo:

Después que haya amasado la masa, antes de darle la forma, ponga toda su masa en una sola asadera o bowl y recite:

Bendito eres Tu, Señor D-os nuestro, Rey del Universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ordenó separar jalá.

Saque un pequeño pedazo (aproximadamente 29 gramos) y diga: “Esto es jalá”.

Envuelva la jalá en papel y póngala en un horno vacío o quémela de cualquier otra forma.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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