Entrevistas

Con Martín Aguirre, Director de El País, que recibe este martes el Premio Jerusalem

En tiempos de desinformación, distorsión y mentiras alevosas sobre Israel, los periodistas que rehúsan prestarse a esas corrientes, se destacan por sus principios y valores. No significa que concuerden en forma ciega con Israel o que se abstengan de criticarlo. Pero entre legítima crítica y demonización, hay una distancia sideral.

Ese es el trasfondo de la decisión de la Organización Sionista del Uruguay de entregar este año el Premio Jerusalem a Martín Aguirre, Director del diario “El País”. 

Es importante destacar que se reconocerá al comunicador conocido por su apodo Lic. Orlando Petinatti, con una mención especial.

El acto se llevará a cabo este martes 11 de agosto a las 19.30 hs en la Kehilá.

Martín Aguirre ingresó a El País en 1995 y ha pasado en todas las secciones menos espectáculos y economía. Desde el 2006 se desempeñó como Redactor Responsable y desde el 2014 como Director de Redacción.

Conversamos con él sobre la distinción que recibirá. Este fue nuestro diálogo.

 

Foto: Leo Maine

 

P: Martín, es un gusto realizarte esta entrevista de cara al Premio Jerusalem con el que este año se te honra a ti. ¿Te sorprendió cuando te notificaron al respecto de la Organización Sionista del Uruguay?

R: La verdad que sí. Pasa que todavía me siento joven como para recibir este tipo de reconocimiento. Claramente no acepto el paso de los años. Hablando en serio, yo soy un periodista, que hago opinión, pero no soy activista ni hago defensa de causas en mi trabajo, más allá de las que son obvias, como la democracia, la libertad, el pluralismo, el derecho. Creo que el hecho de que alguien crea que mi trabajo justifica un premio así, muestra el mal momento que estamos atravesando en muchos de estos temas y el hecho que buena parte de los medios y periodistas, han perdido el eje a la hora de analizar algunas cosas.

P: Cuando estaba pensando en las preguntas para plantearte, me embargó cierta tristeza por el hecho que se haya llegado a un punto en el que decir la verdad, defender a Israel cuando uno lo considera justo y no dejarse llevar por la propaganda que lo demoniza, debe ser destacado . ¿Cómo ves este punto?

R: Bueno, es un poco mi respuesta anterior. Yo creo que soy un defensor de Israel en el sentido que es un país que nació apoyado por la ONU, con todo el derecho del mundo a existir y a defenderse. Uno puede tener miradas distintas sobre un gobierno que circunstancialmente gestiona un país democrático. Pero acá se ha perdido todo criterio, y parece que estamos discutiendo cosas que están laudadas desde hace casi un siglo. Y más allá de eso, con acciones en Uruguay que atentan contra la convivencia en nuestro país, de una manera que no se veía hace mucho, como los actos de amenazas contra estudiantes judíos-uruguayos.

P: Hablaremos enseguida de antisemitismo. Pero antes de eso…Más allá del hecho que cada uno tiene derecho a sus opiniones sobre cualquier tema de actualidad, creo que la situación de Israel y su entorno es un desafío especial en el que la distorsión y la desinformación, por decirlo delicadamente, han jugado un papel central. ¿Cómo has vivido este tema, como periodista, director de El País? 

R: Vos sabés que en El País tenemos una tradición de afinidad con la causa del estado de Israel, y con la defensa del derecho de la comunidad judía en Uruguay a vivir en paz y con plenitud de derechos como cualquier uruguayo. Más allá de eso, en la cobertura hemos informado siempre de todo, lo bueno y lo malo. Lo que se percibe esta vez, mucho más que en otros momentos álgidos de la historia del conflicto de Medio Oriente, es un nivel de fanatismo y de desinformación por parte de actores interesados, como nunca había visto desde que hago periodismo. Esto afecta particularmente la cobertura, porque obliga a ser muy cuidadoso con las fuentes, las agencias internacionales, y los medios que se manejan. Porque el sesgo que se ve en muchas publicaciones es tan definido como difícil de escapar. Parece mentira, pero en el momento en que parece que la información es más abundante, y más fácil de obtener, es cuando resulta más difícil separar la información de la propaganda.

P: Creo que no exagero si te coloco del lado de los amigos de Israel, al menos tomando en cuenta el hecho que no estás dispuesto a reproducir mentiras y a sumarte a la corriente que le demoniza, aunque estimo que habrá puntos en los que lo puedes criticar. ¿El tema central al respecto es tu postura sobre Israel o una cuestión de verdad periodística?

P: A ver… En mi mirada de lo que pasa en Medio Oriente siempre influyó mucho la presencia de mi abuelo, que era un gran admirador del pueblo judío en general. Más allá de eso, yo creo que está claro que el mundo decidió hace 78 años que Israel era un país legítimo en la sociedad internacional, y que existiría junto a un estado árabe-palestino. El problema, no te lo voy a explicar a vos, es que los árabes no aceptaron eso, hubo guerras que las ganó todas Israel. Después hubo varios procesos de paz, muchos de los cuales los seguí muy de cerca en la cobertura de Internacionales del diario. Y allí siempre el que estuvo dispuesto a negociar la paz fue Israel, y con quienes aceptaron, se llegó a acuerdos. Los palestinos nunca aceptaron, y así llegamos al estado previo al 7 de octubre. A partir de ahí hay un cambio drástico de todo el panorama, y una situación horrible de la que no terminamos de salir. Pero salió a luz una politización del tema Israel, con esta nueva izquierda global medio infantil, que abrazó una supuesta causa palestina de manera acrítica y fanatizada. Con eso, yo no puedo transar. Porque no tiene justificación histórica ni política. Y porque es una postura prepotente e iliberal. Pero, además, es algo que termina perjudicando a los propios palestinos. Y me hace acordar mucho a esa gente de izquierda en el primer mundo, que se embanderaba con cualquier dictador latinoamericano. Y nosotros sabemos bien el daño que nos ha hecho eso.

P: ¿Te parece que en lo que se refiere a este conflicto, más que nada la guerra desatada por la masacre de 7 de octubre, estar del lado que critica a Israel o del lado que lo defiende es una cuestión de ponerse del lado correcto o equivocado de la historia?

R: No tengo ambiciones tan grandes. Yo creo que hay un pueblo, con el que tenemos lazos muy cercanos, que fue agredido de manera salvaje y sin ninguna justificación. Hay que decirlo claro, nada justifica el 7 de octubre. Eso generó una respuesta, que probablemente haya tenido excesos y dramas, como toda guerra, y como toda respuesta a algo tan atroz. Pero creo que el 99% del debate mundial no tiene nada que ver con eso sino con un momento de la historia en el que hay una especie de reverdecer de ciertas ideas que creíamos por suerte caducas, que miden todo lo que pasa en función de criterios ideológicos estúpidos, de oprimidos y opresores, y donde gente que no tiene ni idea de la historia o de la complejidad del tema de Medio Oriente, siente que se tiene que poner la camiseta de un cuadro, y actúa como si esto fuera un duelo de hinchadas de fútbol. Conozco a una cantidad de periodistas y gente del mundo universitario, que hasta hace dos años no podía ubicar a Israel en el mapa. Y ahora son activistas de teclado, y ponen todo el día en las redes cosas contra Israel.

Problemas de fondo en la cobertura de Israel

P: Evidentemente, sin dar nombres ¿te parece que hay colegas en medios nacionales que no comprenden el cuadro general de la situación en la que se mueve Israel?

R: 100%. Pero, además, hay una estrategia de escrachar y demonizar a quien no se pliega a su manera de ver las cosas. Muy tóxico. 

P: Conocés a fondo el funcionamiento de los medios de comunicación. ¿Cómo dirías que se puede identificar manejos e influencias indebidas de la propaganda anti israelí? Y evidentemente no me refiero a que cada parte intente convencer de su razón. También Israel lo hace. Lo de "indebido" pasa por otro lado...también dinero de por medio.

R: Mirá, yo no sé si dinero, aunque es claro que hay influencia de intereses de países como Irán que en algún momento pueden haber apoyado a ONG´s y grupos específicos. Pero la verdad que desde mi punto de vista, el 99% lo hace por fanatismo ideológico, y necesidad de aceptación de su pequeño grupo social. Y donde mezclan temas de izquierda-derecha, odio a Estados Unidos, y antisemitismo.

 

Antisemitismo en Uruguay

P: Ahora sí, lo que mencionaste al principio… ¿Cómo ves el tema del antisemitismo que recrudece en Uruguay? Yo siempre estuve convencida de que los odios son un flagelo para la sociedad. y en este caso no es sólo un problema de los judíos sino de país. ¿Cómo lo vivís tú. sin ser judío?

R: En Uruguay siempre hubo antisemitismo, como hay racismo, aunque hagamos de cuenta que eso no existe. Pero como que estaba ahí, velado, porque socialmente no era aceptable. Ahora hay sectores que han legitimado el antisemitismo, con la excusa de que es por el conflicto de Medio Oriente. Entonces sale más a luz. De todas formas, para serte sincero, creo que es más un tema ideológico/político que racial o religioso. Gente que ve el mundo de forma binaria, que necesita causas que le muestren que son los buenos luchando contra los malos. Y se han agarrado de este tema, como en otros momentos eran otros. El problema es que es una moda muy peligrosa, porque abona un trasfondo que ya era complicado.

 

Ser periodista hoy en Uruguay

P: Una pregunta general. ¿Cómo es hoy ser periodista en Uruguay? A mí me parece claro que la sociedad está mucho más polarizada que antes, aunque el republicanismo uruguayo es ejemplar y por supuesto que no se comparan las discusiones, por ejemplo con la grieta argentina. ¿Qué grandezas y qué debilidades destacarías?

R: El periodismo no está pasando por su mejor momento en ningún lado. Pero sigue siendo un oficio noble, sacrificado, y fundamental para la democracia. Para debatir cualquier cosa, necesitamos hacerlo sobre ciertos hechos fácticos, que todos asumamos como reales. Ahí está el rol del periodismo. Pasa que en agua revuelta, ganan los inescrupulosos. Y el oficio se ha llenado de activistas, de gente más preocupada por impulsar ciertas causas, que por ayudar a la sociedad a entender el mundo que la rodea. Y también es más simple que aparezcan personas que con poca plata, generan una distorsión enorme en el debate público, con fines muy lejanos a los que tiene el periodismo. Lo vemos eso hoy en la política, en el fútbol, en muchas áreas. Por eso yo siempre digo que la gente vive en una ilusión de que hoy es más fácil y barato estar informado de verdad. Y la realidad es que es todo lo contrario.

P: Mil gracias por tu tiempo Martín  y por todo esto tan conceptuoso. Te deseo que en tu vida profesional y personal goces de muchos momentos emotivos como estimo será dentro en la entrega del Premio Jerusalem.

R: Muchas gracias Ana.

Ana Jerozolimski
(10 Agosto 2026 , 13:44)

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