Con información de UNICEF y artículos diversos que analizaron su reporte)
Desde hace ya más de dos años, una de las armas de la organización terrorista Hamas contra Israel en la guerra desatada por la masacre del 7 de octubre, ha sido la demonización de Israel mediante flagrantes mentiras sobre su trato de la población civil palestina. Se le atribuyó a Israel asesinar periodistas y médicos, cuando en la mayoría de los casos quedó confirmado que eran miembros de grupos terroristas. Y una de las narrativas que más “prendió” a nivel mundial, fue la afirmación que Israel causaba "hambruna deliberada" y masiva en la Franja de Gaza. Sin embargo, cuando se analizan los datos recogidos por los propios organismos de las Naciones Unidas, la realidad técnica derrumba la mentira. Ahora falta que los que difamaron a Israel-políticos, periodistas- se disculpen públicamente y digan la verdad. Evidentemente, suena a ciencia ficción.
A mediados de 2026, el Clúster de Nutrición de la ONU —el organismo de vigilancia sanitaria coordinado por UNICEF— llevó a cabo la encuesta SMART sobre la población infantil menor de cinco años en Gaza, realizada entre el 31 de mayo y el 15 de junio. Los resultados mostraron que la tasa de desnutrición aguda en la Franja oscilaba entre el 0,2% y el 0,8% según la gobernación analizada, con un promedio general de 0,5%.

Para comprender el alcance de la manipulación mediática, basta contrastar estos datos con los parámetros regionales e internacionales:
Sin variación respecto al periodo previo al conflicto: El 0,5% promedio se mantiene por debajo del nivel de referencia previo a la guerra en Gaza (0,8%), una cifra históricamente baja equivalente a la de países desarrollados.
Muy por debajo del umbral de la OMS: La Organización Mundial de la Salud fija el umbral de emergencia por desnutrición en el 5%. Las cifras de Gaza se situaron diez veces por debajo de ese límite, clasificando a la región en la Fase 1 de Desnutrición Aguda de la CIF (Aceptable). Esta sigla significa Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (conocida internacionalmente por sus siglas en inglés, IPC: Integrated Food Security Phase Classification).
Índices inferiores a los de países vecinos en paz: Las tasas en Gaza resultaron ser más bajas que las de Egipto (alrededor del 3%), Jordania (entre 0,6% y 2,4%), Siria (más del 5%) o incluso países de Europa Oriental como Bulgaria (4% a 6%).
La manipulación metodológica de la "Fase 5 de Hambruna"
El estudio no solo aporta una radiografía del estado nutricional infantil, sino que desmantela el argumento central utilizado para justificar la declaración formal de "Fase 5 de Hambruna" en agosto de 2025 por el Comité de Revisión de la Hambruna de la CIF.
El nuevo estudio de UNICEF demostró que también las mediciones de peso para la talla (WHZ) en Gaza resultaron ser más bajas que las del perímetro braquial (MUAC) en todos los dominios analizados:
Ciudad de Gaza / Norte: registró la tasa más alta de desnutrición por peso para la talla (WHZ) con un 0,8%, mientras que su tasa por perímetro braquial (MUAC) fue del 1,5%.
Deir al-Balah: registró un WHZ sumamente bajo frente a un 1,9% por MUAC.
Jan Yunis / Rafah: presentó la cifra más baja de desnutrición por peso para la talla con solo un 0,2%.
Desnutrición aguda severa (SAM): el indicador por peso para la talla se mantuvo muy cerca de 0% en toda la Franja.
Incluso al combinar ambos indicadores (niños identificados por WHZ y/o MUAC), la desnutrición aguda combinada en la Franja de Gaza se situó en un 1,3% (2,0% en Deir al-Balah y 0,7% en Jan Yunis/Rafah), cifras a años luz del 30% exigido para sostener la tesis de una hambruna.
Deficiencias reales frente a la propaganda política
Está claro que no se puede alegar que todo está bien en Gaza o que ha estado durante la guerra. Pero la situación está muy lejos de ser la que Hamas describió durante tanto tiempo alegando que Israel prohíbe la introducción de ayuda humanitaria a Gaza, incluyendo alimentos, causando así la hambruna. La realidad dista y distó siempre años luz de esta mentira.
El informe distingue con claridad entre la vulnerabilidad derivada de la falta de variedad en los alimentos y la inanición. La existencia de deficiencias en la calidad de la dieta o en las condiciones sanitarias no equivale a una política de matanza por hambre.
Los datos definitivos proporcionados por el propio sistema de la ONU confirman que la acusación de "hambruna premeditada" fue utilizada como una herramienta de presión política y propaganda contra Israel, desprovista de rigor técnico y desmentida por la evidencia científica sobre el terreno.





