Matty Zwaig, exdiplomático israelí en Rusia y Bielorrusia, es especialista en Geopolítica.
Matty Zwaig, nacido en Montevideo, se radicó en Israel en 1984, vivió 2 años en el kibutz Farod, 10 en el kibutz Gaaton y años después se desempeñó en cargos diplomáticos en países de la ex Unión Soviética. Se especializó en Geopolitica y por eso le convocamos a esta entrevista.
P: Matty, comencemos por lo muy general. ¿Qué es lo primero que consideras hay que decir sobre la situación geopolítica actual de Israel? Mucho se ha hablado de los logros militares de la guerra desatada por la masacre del 7 de octubre, en varios frentes. Pero no pocos críticos sostienen que el gobierno no supo traducir los logros militares al plano político o diplomático y que con ello desperdició lo conseguido en el campo de batalla. ¿Dirías que hoy Israel está mejor que el 7 de octubre?
R: Hay que dividir la respuesta en varias partes, porque, primero que nada, la palabra “logros” es problemática. Si uno le pregunta a las 1.200 familias que perdieron a sus seres queridos en la masacre, verán los “logros” militares que vinieron después como algo muy relativo. Lo mismo con las docenas de miles de personas o familias de gente herida el 7 de octubre y después, en la guerra.
Por eso yo prefiero no hablar de “logros” sino analizar si estamos mejor desde el punto de vista militar, político y social. Entonces, desde el punto de vista militar, estamos mejor que el 7 de octubre, o sea, mejor que el 6 de octubre, porque estamos con una zona de contención de un 60% de la Franja de Gaza, otra zona de contención en el sur del Líbano y también en el sur de Siria. Desde ese punto de vista, nos es más fácil monitorear el presente y el futuro de las cosas que van sucediendo desde el punto de vista militar a nuestro alrededor.
P: Son colchones de seguridad que no resuelven todo, pero pueden frenar ataques a territorio israelí.
R: Exacto. Luego podemos preguntarnos qué pudimos haber hecho o qué podemos aún hacer con la amenaza de los hutíes desde Yemen, con el propio Irán y en otros frentes. Es indudable que los cielos de Irán, también de Siria, están mucho más abiertos a Israel para que podamos operar según la necesidad de seguridad de Israel. Después está la parte política.
Israel hace muchos años que viene “perdiendo” en la parte política porque la imagen de Israel se ha venido abajo por las campañas informativas y orquestadas por países enemigos. Y cuando digo enemigos, debemos incluir a Catar, tal cual ha dicho el ex primer ministro y actual candidato Naftali Bennett. Catar se ha comportado como un país enemigo ayudando con mucho dinero a todos los antiisraelíes en sus campañas por el mundo. Y si pasamos al tema social, Israel en los últimos tres años y medio con el gobierno actual ha venido deteriorándose en muchísimos aspectos y creo que eso va a ser visto, según todas las encuestas, en los cambios en las próximas elecciones.
P: Eso evidentemente todavía no lo podemos asegurar.
R: Lo sabremos en pocos meses.
P: ¿Qué opinión te merece la crítica que mencioné antes, que hacen no pocos, alegando que el gobierno no manejó bien la situación política y diplomáticamente y así “desperdició” lo conseguido en el plano militar? Lo que yo me pregunto es si acaso avanzar en el plano diplomático no habría significado ineludiblemente hacer concesiones que desde el punto de vista de seguridad Israel no se podía permitir.
R: Israel hoy está sin duda mejor militarmente. Si te referís a retiradas que se habrían exigido a Israel…
P: De hecho, se las exige…
R: Sí, pero yo creo que las retiradas son un preludio de otra ofensiva que puede venir, como pasó en el sur del Líbano. Es decir, yo hoy en día hablo con muchachos jóvenes que están en distintas unidades y, más que nada por mi trabajo, tengo algunas relaciones con unidades de las Fuerzas de Defensa de Israel, y están pasando por las mismas cosas que yo pasé hace 37 años atrás en los mismos lugares en el sur del Líbano cuando era reservista. O sea, el sur del Líbano ha sido una montaña rusa de idas y venidas, de conquistas y de retiradas durante los últimos 40 años. Así que en ese tema puntual, no estamos mejor porque no conseguimos que Hezbolá, después de todos los golpes que recibió de Israel en la guerra del 2006, quede derrotado, en lugar de convertirse en una organización con cuatro veces más cantidad de misiles durante todos los años que vinieron después, capaz de cavar todos los túneles que Israel encontró en el sur del Líbano. Debemos mirar las cosas como son y prepararnos de la mejor manera para el futuro.
P: Cuando uno habla de diplomacia, habrá quienes darán como ejemplo de éxito el vuelco en las relaciones con varios países latinoamericanos. Pero no es exacto.
R: Por supuesto. Logros diplomáticos en el extranjero se han dado por coyunturas. Es decir, si no hubieran ganado ciertos presidentes ahora en América Latina, no habrían importado los logros de Israel porque los gobernantes estarían teniendo la misma postura antiisraelí frente a todo lo que pasa.
P: Pero afortunadamente ganaron presidentes amigos de Israel.
R: Así es. No son como los que miran la narrativa que les parece, para opinar sobre la contraofensiva de Israel contra Hamás, que para muchos es un tema ideológico que analizan no en base a la realidad. Y eso es algo muy triste que ha sucedido en el mundo, porque antes podía haber muchos países que discreparan en distintas cosas con Israel, pero entendían su necesidad de defenderse. Hoy es otra cosa.
P: Exacto, se demoniza a Israel, se lo coloca en el banquillo de los acusados, y se lo hizo antes de que entre siquiera a Gaza a atacar a Hamás en respuesta a la masacre.
R: Es muy duro. Hoy en día tenés países que te dicen: «Israel es un genocida», «Israel no es legítimo», cosas que nunca escuchabas en el pasado. Y se oyen voces así no de países cuya opinión uno puede decir que no tiene importancia, sino de países como Inglaterra, España, Alemania, hasta de Estados Unidos y Canadá llegan voces así.
P: Vuelvo un poco a una pregunta anterior. ¿Qué más se podría haber hecho a nivel político-diplomático para que se considere que los logros militares en el terreno fueron bien aprovechados? Aunque yo comparto muchas críticas a políticas del gobierno, en ese punto no tengo tan claro de qué se habla. ¿Qué se podría haber hecho que no se hizo, sin arriesgar la seguridad?
R: Desde el punto de vista militar, hay que decir las cosas como son, se hizo lo que había que hacer. Es decir, uno puede decir si hubo más fuerza, menos fuerza, si fueron más contundentes en este lugar, en el otro lugar, en la Franja de Gaza, en el sur del Líbano, etcétera, etcétera. Pero, de cualquier manera, hay cosas que se pueden hacer en el frente diplomático para amainar un poco toda esa ola. Y eso no quiere decir automáticamente retirarse de aquí o retirarse de allá.
Es decir, también las “concesiones”, de darle zonas piloto de retiradas israelíes al gobierno libanés, vinieron después de dos años casi, o de un año y medio, de decir que el gobierno libanés no sabe tomar el poder, no sabe tomar una zona y limpiarla de Hezbolá. Entonces, desde ese punto de vista, lo que está haciendo Israel ahora es un tipo de concesión pero para manejar la crisis, o sea tratando de llegar a un punto en el que no arriesgamos realmente la seguridad pero de a poco avanzamos a un punto en el que la administración Trump puede decir que hay un logro. Pero está claro que si en la zona en la que se hace un plan piloto de retirada entra el ejército libanés, o sea el Estado libanés, pero ahí nuevamente crece Hezbolá, todo se volverá a quebrar e Israel va a tener que volver a atacar. Eso ya pasó varias veces, también en el 2024. Pero está claro que la posición israelí es que no tiene ambición territorial en Líbano, que no quiere ni un milímetro del Estado libanés, sino seguridad.
P: Mencionaste a Trump… y creo que un gran problema que tiene hoy Israel es la necesidad de lidiar con un presidente como él, sin olvidar todo lo bueno que hizo por Israel.
R: Es cierto. Y sabemos que también las decisiones sobre temas militares se toman tomando en cuenta cuáles pueden ser las reacciones más que nada de los aliados y, primero que nada, de Estados Unidos. No se puede negar eso. Por otro lado, hay cosas que son solo palabras. Cuando, por ejemplo, Trump dice “no voy a dejar que Netanyahu haga lo que quiera, yo le voy a decir lo que tiene que hacer en el Líbano” y cosas similares… eso es una falacia, porque Israel hace lo que tiene que hacer en el Líbano con Trump y sin Trump. Y si se abstiene de hacer algunas cosas, son cosas que están arregladas con los americanos, como por ejemplo, no bombardear en la zona de Dahia, el bastión de Hezbolá en Beirut. Eso ya ves que hace tiempo que no se hace, y se podría hacer, porque todavía ahí hay mucho para hacer, desde el punto de vista militar, muchas infraestructuras de Hezbolá por destruir.
P: Se ha destruido mucho. A quienes acusan a Israel de haber aplanado gran parte del sur, Israel responde que destruyó todo lo que pudo de lo que Hezbolá había convertido en estructuras terroristas.
R: Exacto. Es como en Gaza. En Gaza hicieron lo mismo. La zona donde disparaban y en la frontera con Egipto es una carretera. Está todo libre de casas, de todo. Lo mismo hicieron en la zona cerca de la frontera con Israel, y eso mejora a corto y largo plazo la seguridad de Israel. Por supuesto no va a mejorar si se retiran totalmente y empiezan todo de vuelta.
P: Nosotros lo tenemos claro, pero ¿cómo lo explicás al mundo?
R: Diciendo que Israel tuvo que neutralizar exclusivamente un peligro militar, porque Hezbolá se había apoderado de muchos pueblos en el sur del Líbano. No todos chiitas, hay también drusos, suníes, cristianos, algunos mezclados, y en la mayoría Hezbolá fue tomando casas y cavando túneles hacia Israel. Todo eso había que destruirlo y, si no se destruía, simplemente iban a volver a intentar disparar hacia Israel desde el sur libanés y tal vez hasta hacer túneles que entren dentro de Israel. Por todo eso se está tratando de cambiar el paradigma de la seguridad del sur del Líbano por años por venir. Y eso fue necesario. Necesario en Gaza, necesario en el sur del Líbano. En Siria se hacen otras cosas. Más que nada se trata de construir a mediano y largo plazo una estrategia junto con los drusos para que realmente, incluso en caso de tener que irnos de ahí, queden fuerzas que tengan mucha relación con Israel. Y ya lo vemos, los drusos están viniendo por cientos y hasta por miles a visitar Israel y hasta chicas drusas de Siria se casan con drusos israelíes. Y hay comercio, de todo. O sea que eso no se va a romper tampoco en cinco minutos y no creo que con la actual situación en Siria puedan realmente llegar a un modelo en el cual había en la época de Assad. Por lo menos no a corto plazo, no en años, me parece. Entonces, desde ese punto de vista, toda la seguridad va a mejorar, pero también depende realmente de si va a haber otros países que van a entrar en los Acuerdos de Abraham, que van a reforzar el eje, digamos, sunita-israelí frente a Irán.
P: El tema es que también del lado sunita vienen problemas, con Turquía a la cabeza… y ahora está el nuevo pacto Turquía, Arabia Saudita y Pakistán.
R: Exacto, pero es prematuro saber qué significado real tendrá en el terreno y qué hará Estados Unidos al respecto.
P: Eso, para otra entrevista. Mil gracias por tu tiempo, Matty.
R: A vos.





