Fotos: Tamar Rausky, gentileza de la OSU
Freddy Nieuchowicz Abramovich, conocido ampliamente como el famoso gran comunicador Orlando Petinatti, no tiene pelos en la lengua. Ni para expresar emociones, ni para recalcar principios y, por supuesto, tampoco para criticar a quien considera que lo merece. Prefiere destacar lo positivo, seguro de que hay mucho, pero ve bien la otra cara de la moneda. A raíz del reciente galardón que se le concedió, una Mención Especial, en la ceremonia de entrega del Premio Jerusalem al periodista Martín Aguirre, Director de “El País”, le realizamos esta entrevista. Sugerimos que no se la pierdan.

P: Lo ineludible es comenzar felicitándote y asegurando lo que ya sabés porque sin duda muchos te lo han transmitido: lo merecido de la mención especial que recibiste. Comencemos por el final. ¿Cómo te sentís ahora, cómo viviste la ceremonia de entrega del Premio Jerusalem a Martín Aguirre y tu inclusión en ella con tus propios méritos por cierto?
R: Gracias, Ana, por tus palabras. La ceremonia del Premio Jerusalem ha tenido una carga muy emotiva para mí desde lo más profundo de mi corazón. No esperaba tanto reconocimiento, aunque yo no hablo por el reconocimiento, hablo porque callarse no es opción.
Quedarse en silencio nunca fue opción desde el 7 de octubre de 2023 y mucho antes tampoco. En lo que respecta a mi parte, estar acompañado de mi hija, parte de mi familia, de mis amigos y de mis compañeros de la radio en ese momento tan especial, me llenó el alma; me han regalado, con el video de presentación y con la distinción, un momento que me acompañará siempre. Si bien en la Kehilá uno se siente como en casa, recibir los abrazos de expresidentes y legisladores luego de mi disertación es, desde el punto de vista profesional, un orgullo y, como judío, la confirmación de que vale la pena hablar. Siempre me expresé en la radio pensando en la audiencia, pensando que era "el amigo judío" que les explicaba cada acción y las razones de la lucha por la libertad y la dignidad. Si al menos uno entendió el mensaje, me siento satisfecho. Antes, durante y luego de la ceremonia, a través de mensajes, muchas personas me demostraron su cariño y su cercanía, y esa cercanía no la siento solamente personal, sino que esos abrazos los siento como un abrazo al pueblo judío, a todos los judíos uruguayos. Aprovecho a felicitar nuevamente a Martín Aguirre por su Premio Jerusalem; su periodismo es un faro que ilumina a todos.
P: ¿Qué significa para vos una mención así? Al actuar como actuaste en los últimos casi tres años, lo hiciste porque así te lo indicaban tus valores, tus principios y me animo a decir tus tripas. ¿Es importante ver que se lo reconoce?
R: Es importante ver que se reconoce el esfuerzo, sí, pero más importante es el reconocimiento de la gente. Cuando uno habla desde el corazón, de manera genuina, la gente valora eso. ¿Es importante el premio y la distinción? Sí, por supuesto, pero lo valioso para mí es hablarle a la gente, con información, con la verdad y que la gente te lo agradezca. Los aplausos están en la colectividad, pero cuando aparecen fuera de ella y te regalan frases como "gracias por hablar, no sabía nada del tema y gracias a vos aprendí" o "no te calles nunca", esos son los premios que como comunicador valoro y, como judío, me reconfortan.
P: Dejaste en claro que el silencio no era una opción, que no puede ser una opción. No todos los que callan son antisemitas ni pro Hamas. Hay miedosos, hay ignorantes... ¿qué es peor?
R: En parte de mi discurso hablé del antisemitismo. Siempre creí que el antisemitismo era producto de la ignorancia. Hoy, con tanta información real y al alcance de la mano, el antisemitismo no es ignorancia, es odio. Los que callan son cómplices, por miedo o por ignorancia, pero porque también creen entender que esta guerra no les pertenece, cuando en realidad es una guerra entre la barbarie y el mundo occidental, entre la civilización judeocristiana y la invasión de gente enferma que son más de la Edad Media que del mundo en el que nos tocó vivir. En definitiva, mucha gente calla, y no la señalo; cada uno, cuando apoya la cabeza en la almohada, sabe cómo actúa. También los judíos que a la hora de poder expresarse callaron...
P: Ya hablamos en el pasado de esto, en otra entrevista, de tu apoyo público a Israel. Recuerdo que habías contado en la radio de tu viaje con tu hija. Pero desde el 7 de octubre, estoy segura que mucho cambió también para vos porque el ambiente general es otro. ¿Cómo lo describirías?
R: El Estado de Israel es una democracia, pujante, vibrante, con un clima de guerra constante producto del terrorismo que lo rodea. Tiene todo derecho de defenderse y defender a su pueblo. La gente debe entender eso y, mientras eso ocurre, es un país startup con infinidad de avances tecnológicos, médicos y de la vida cotidiana que todo el mundo aprovecha, incluso los antisemitas. Yo apoyo a Israel desde siempre porque además es la tierra ancestral del pueblo judío. La tierra de las 12 tribus, del Rey David y de nuestra historia. La política es otra cosa. Al ser una democracia, hay gente con la que uno discrepa y puede no estar de acuerdo con sus acciones o sus frases, pero repito, es una democracia. Más allá de eso, el apoyo a Israel es total.
Entre ataques y apoyos
P: ¿Con qué has tenido que lidiar en lo personal/profesional? Todos saben que Petinatti es Freddy, el de los dos apellidos judíos. Y a quien no lo sabe, te encargás de decirlo. Entonces... ¿has tenido que repeler ataques?
R: Desde el punto de vista profesional me he encontrado con mucha gente ignorante que, leyendo titulares de la prensa —mucha de ella flechada—, suponen saber del conflicto y se sienten corresponsales de guerra. Muchos me dieron vergüenza ajena. La gente sabe que soy judío, no lo escondo y siempre que puedo hablo y también hago humor con ello. Los ataques que he tenido, sobre todo en redes, fueron fugaces y absolutamente inconsistentes. Además, yo elijo a mis enemigos y no son ni los guapos de Twitter, ni los periodistas ignorantes.
P: ¿Has puesto a muchos en su lugar?
R: He hecho lo que tenía que hacer. No me interesa exponer la ignorancia de nadie ni dejar en evidencia a los antisemitas, pero ¡qué lindo cuando eso pasa!
P: ¿Qué es lo peor que te han dicho?
R: Es que lo peor que me pueden decir, no me quita el sueño. No me mueve un pelo, literalmente. Un insulto no me cambia el humor, un ataque no me deprime; por el contrario, sigo con mi vida.
P: Estimo que también recibiste muchas expresiones de apoyo. Yo siempre digo que no es verdad que estamos solos. ¿Tu experiencia también lo indica?
R: Sin dudas, esas son las cosas con las que me quedo: los abrazos, las palabras, el apretón de manos y los agradecimientos de la gente. El pueblo judío en Uruguay no está solo y en el mundo tampoco. Con el tiempo, con los años, el mundo entenderá más claro de qué lado hay que estar.
La crítica desde la izquierda en Uruguay
P: Has sido y sos muy crítico del gobierno actual. ¿Cómo maniobrar entre la merecida crítica a sectores extremistas de la izquierda que demonizan a Israel y mienten descaradamente y aquellos que discrepan pero hablan de otra forma? O no hablan...
R: Si el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, fue capaz de marchar contra Israel, no tengo mucho para decir. Si sigue hablando de genocidio, y de la política israelí como si fuera un analista político del Estado de Israel, no me tiembla ni la voz ni la mano para definirlo como antisemita, y la explicación es muy simple: la definición de antisemitismo que Uruguay adoptó durante la presidencia del Dr. Tabaré Vázquez tiene ejemplos concretos de antisemitismo. Uno de ellos es aplicar un doble rasero a Israel, exigiéndole un comportamiento que no se espera o exige de ningún otro estado democrático. Dicho esto, no lo digo yo, lo dice la definición firmada por Vázquez: Fernando Pereira es antisemita. Por otro lado, justo es decirlo: el presidente de la República merece mi total respeto, pues hasta ahora ha tenido que lidiar con las fuerzas de izquierda por este tema y se ha mantenido con grandeza en sus decisiones.
P: Aunque es indudable que su crítica a Israel es injusta, entra en lo que entran todos aquellos que repiten las acusaciones terroristas de "genocidio", a mí personalmente no me parece que sea antisemita. ¿Te parece que lo que dijo hace unos días en un evento público del Frente Amplio, advirtiendo a que "no nos convirtamos en antisemitas" o algo parecido, fue una falsedad?
R: Creo que es antisemita por definición. Si insiste con el tema del genocidio una y otra vez, si instala el tema del "judaísmo" en un acto del FA que nada tiene que ver con la guerra ni con temas internacionales, si habla de los "judíos uruguayos" pero marchó a favor de Hamas y no levantó la voz cuando lo de Spectorovsky, ni cuando marcharon frente a la Escuela Integral, ni cuando violentaron monumentos, es obvio que busca aplausos fáciles de su tribuna olvidando que detrás hay un mensaje poco pacífico hacia el judaísmo.
Uruguayos, judíos, defensores de Israel
P: Quiero ir a algo que va más allá del tema de la guerra, Israel, el conflicto... ¿te parece que gracias a vos más uruguayos no judíos entienden la singularidad del vínculo judío con Israel, que no socava ni el amor por Uruguay ni la condición de uruguayos?
R: Sin dudas. Y eso también lo remarqué en la ceremonia del Premio Jerusalem. Soy de nacionalidad uruguaya, de religión judía. No es tan difícil entenderlo. Siento por Uruguay un amor incondicional y tan fuerte que todos los días salgo al aire tratando de luchar contra las cosas malas que tenemos, con una sonrisa. Quiero mucho a mi país y lo único que quiero es que la sociedad tenga la tranquilidad necesaria para poder vivir dignamente todos juntos. El vínculo con Israel no se pisa con el amor por Uruguay; la historia del pueblo judío me corre por las venas. Soy uruguayo desde que me levanto hasta que me acuesto y soy judío desde que me levanto hasta que me acuesto. Soy más uruguayo que nunca y más judío que nunca.
Vivencias comunitarias y valores
P: Y desde el punto de vista comunitario... mucha gente recuerda a tus padres en el Yavne. ¿Cuál es tu vivencia comunitaria en Uruguay?
R: Mis padres fallecieron en el 2010 y estas cosas que me suceden dentro de la colectividad mantienen vivos a los dos, y es mi mayor satisfacción. El premio, en realidad, es que me hablen de mis padres, que los recuerden con cariño, que los que estudiaron en el Yavne me cuenten historias de mis padres y que con el pasar de los años tanto Aída como Bernardo, mis padres, sigan siendo motivo de charla y de tanto amor dentro de la colectividad. Me dieron todo lo que pudieron, pero sobre todo valores, y como decía el filósofo Jean-Paul Sartre: "somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros". Siento que yo hice y hago todo lo mejor que puedo con todo lo que me brindaron, con sus valores, su integridad y con su amor. Tengo una tranquilidad de espíritu gigante y un orgullo inmenso por seguir el legado de mis padres.
De cara al nuevo año
P: ¿Qué deseás a la colectividad, al mundo judío, a Israel, a Uruguay, para el nuevo año judío que llega el mes próximo?
R: Paz, paz interior para cada uno de nosotros y para todos. Paz para los dos países y para el mundo entero, y que podamos vivir en un mundo más justo, más sano, sin fanatismos, donde podamos todos los días hacer Tikún Olam.
P: Cumplir con el precepto judío de aportar con nuestras acciones a que el mundo sea mejor. Gracias mil, Peti. Una emoción para mí esta entrevista tan conceptuosa.
R: Muchas gracias Ana.






