Crecimiento Genuino - Escuchar la Voz de D-os - El Leñador y el Gobernador - Escuchar el Shofar

No. 373
Parashá Nitzavim-Vayelej
Horario de velas: 4 de setiembre en Montevideo 18:10

CRECIMIENTO GENUINO
Por Lazer Gurkow
En el primer día de clases, con la esperanza de impresionar a los alumnos con su experiencia, el maestro de mi hermano enumeró las muchas escuelas en las que había enseñado durante la última década. Un niño, debidamente impresionado, pero no exactamente de la manera que el maestro esperaba, se preguntó: "¿Por qué lo despidieron tantas veces?
Siempre es difícil determinar exactamente cuántos empleos anteriores se deben enumerar en un currículum o en una entrevista de trabajo. Enumerar demasiados lugares transmite sofisticación y experiencia, pero también una falta de permanencia y lealtad. Enumerar muy pocos lugares transmite un sentido de confiabilidad constante, pero también una falta de versatilidad y flexibilidad.
De hecho, esta es la misma pregunta que nos hacemos cuando consideramos cambiar nuestra ubicación o lugar de empleo. Mudarnos nos impide echar raíces y construir sobre los éxitos anteriores. Quedarnos en un solo lugar puede resultar en oportunidades perdidas. ¿Cómo equilibramos estas dos importantes pero contradictorias consideraciones?
El nombre de una lectura de la Torá a menudo refleja el tema general de la porción. Los nombres en hebreo de las dos parashot que se leen esta semana son Nitzavim y Vaielej. Nitzavim significa estar firme. Vaielej significa avanzar. El tema general de la primera porción de la Torá es la permanencia estacionaria; permanecer firmemente comprometidos con una vocación o llamado. El tema general de la segunda porción es el impulso hacia adelante; avanzar constantemente y explorar nuevas posibilidades.
A primera vista, las dos parecen contradictorias, sin embargo, a medida que indagamos en el significado interno de estos conceptos, descubrimos que son, en verdad, complementarias. Al analizar los dos nombres notamos el orden en el que están dispuestos. Primero, Nitzavim; nos comprometemos con nuestra posición original. Solo entonces, firmemente arraigados en nuestro estado original, nos permitimos Vaielej: avanzar y buscar nuevas posibilidades.
Siempre debemos preguntarnos por qué buscamos nuevas oportunidades. ¿Es porque en general estamos descontentos, incapaces de permanecer en un lugar por mucho tiempo? ¿O hemos maximizado todo nuestro potencial en esta área y buscamos más espacio para el crecimiento?
La última es una razón aceptable para reubicarse, la primera no lo es. Solo cuando hemos maximizado nuestro potencial en nuestra ubicación actual es apropiado avanzar. En ese punto, permanecer estacionarios puede causar estancamiento y complacencia.
Cuando estamos en un lugar o un trabajo y nos sentimos estancados, podemos elegir irnos; sin embargo, podríamos considerar permanecer en el lugar y satisfacer nuestro deseo de movilidad al introducir ideas nuevas e innovadoras a nuestra estructura existente.
Esto también está implícito en la yuxtaposición de las dos porciones de la Torá. Es posible alcanzar el entusiasmo y el impulso de la movilidad ("Vaielej") incluso cuando permanecemos estacionarios ("Nitzavim"). Los nuevos horizontes no siempre se encuentran en nuevas ubicaciones o lugares de trabajo. A menudo es posible permanecer en nuestra posición actual y encontrar un enfoque novedoso que nos estimule de nuevo.
A medida que nos acercamos a las Altas Fiestas, haríamos bien en incorporar estas ideas en nuestra preparación para el año nuevo. Al final del año pasado, resolvimos mejorar en ciertas mitzvot. Pero al mirar hacia atrás nos damos cuenta de que no estuvimos a la altura de esas expectativas y nos preguntamos cómo enfocar el año venidero.
¿Deberíamos prescindir de las resoluciones del año pasado e intentar resoluciones diferentes este año? ¿O deberíamos volver a comprometernos con las resoluciones del año pasado y perseguirlas hasta tener éxito? El enfoque adecuado es una combinación de ambos. Debemos fortalecer nuestra determinación del año pasado y trabajar para mejorar en esas áreas. Al mismo tiempo, en un esfuerzo por generar un nuevo entusiasmo, también debemos probar con nuevas resoluciones.
Que tengamos éxito en nuestras resoluciones y que se nos conceda un año nuevo bueno y saludable.

ESCUCHAR LA VOZ DE D-OS
[Dijo Moshé al pueblo judío que disfrutarán las bendiciones de D-os, porque] “regresaréis [a Él] y escucharéis Su voz.” (Devarim 30:8)
Al decir “escucharéis la voz de D-os” Moshé no se refería solamente a que obedecerían a D-os, sino a que reconocerían el mensaje interior de Su voz.
La creencia de que D-os es bueno y de que todo lo que hace también lo es nos permite agradecerle por todo en la vida, incluso por lo que parece ser opuesto al bien.
En el mérito de esta creencia, D-os habrá de demostrarnos que absolutamente todo lo que Él hace es bueno.
Hitvaaduiot 5746, vol. 3, págs. 346-348.

Deuteronomio (Devarim) 29:9 – 31:30
En la octava sección de Deuteronomio, Moshé comienza su último discurso de despedida, el día de su muerte. Pide a todos que se pongan de pie (nitzavim, en hebreo) ante él para sellar el Pacto entre ellos y D-os.
La novena sección comienza con el relato de cómo Moshé fue (vaiélej, en hebreo) y consagró a Iehoshúa como su sucesor, y continúa con la escritura de la Torá por parte de Moshé y la orden al pueblo judío de reunirse cada siete años para escuchar su lectura en el Templo Sagrado.

EL LEÑADOR Y EL GOBERNADOR
Por Elchonon Isaacs
El amado mentor de la ieshivá en Rishon Letzión, Israel, el Rabino Jaim Shaul Brook (1894-1965, conocido cariñosamente como Shoiel), era reconocido por su ingenio y claridad. Una vez, mientras animaba a sus alumnos a incrementar sus estudios, relató acerca de cierto Rebe jasídico que tenía una costumbre al concluir el Shabat: le pedía a alguien que compartiera una historia o una anécdota relacionada con los acontecimientos actuales. Luego, el Rebe encontraba y compartía una enseñanza. En una de esas reuniones, se compartió la siguiente historia:
Había un gobernador que fue de viaje de cacería con su asistente más cercano. Todo era maravilloso y la estaban pasando muy bien juntos. Después de varias horas exitosas, las nubes se acumularon y el cielo se oscureció. Empezaron a caer relámpagos, el trueno rugió y comenzó un aguacero torrencial. Al principio, el par intentó encontrar refugio bajo un árbol, pero la lluvia era demasiado fuerte y se empaparon hasta los huesos.
Al caer la noche, intentaron encontrar la salida del bosque húmedo pero, cegados por las cortinas de lluvia, no pudieron hallar el camino correcto. Justo cuando empezaban a entrar en pánico de verdad, vieron un destello de luz a lo lejos. Comenzaron a caminar hacia la luz y llegaron a una vieja cabaña.
Llamaron a la puerta y de ella salió un hombre corpulento y desaliñado, vestido con harapos sucios. - "¿Qué puedo hacer por ustedes?", preguntó con una gentileza que contradecía su aspecto rudo.
- "Queremos pasar la noche aquí hasta que pase la tormenta", respondieron al unísono.
El dueño de la choza los invitó a pasar y comenzó a disculparse por no poder alojarlos adecuadamente.
- "En el pasado, este lugar era un área de descanso para los viajeros", les dijo con melancolía. "Con el tiempo la gente dejó de venir y me fui a la quiebra. Todavía tengo una cabra y puedo ofrecerles leche fresca y tibia si lo desean".
El gobernador y su ayudante estuvieron encantados de refrescarse con un poco de leche de cabra. Poco después, su anfitrión les ofreció colchones de paja para dormir. Agotados, no fueron exigentes y pronto cayeron en un sueño profundo.
A la mañana siguiente, el par fue recibido por la luz del sol que se filtraba a través de los árboles. El gobernador y su ayudante le pidieron indicaciones a su amable anfitrión y le agradecieron su hospitalidad. Pronto estuvieron en camino de regreso a la mansión del gobernador.
Pasaron unos días y un elegante carruaje se detuvo frente a la cabaña. Un oficial uniformado bajó del carruaje e invitó al propietario a ir a la mansión del gobernador. El hombre empezó a temblar. "¿Qué hice mal? ¿Qué será de mí?"
Fue conducido al interior de la mansión y el gobernador lo saludó calurosamente. - "¿Acaso no me reconoces? ¡Soy una de las dos personas que alojaste hace unos días en tu cabaña!"
Llamaron a los sastres y le tomaron las medidas al hombre. Pronto regresaron con ropa nueva y a medida para el aturdido leñador. El gobernador también le obsequió una casa en la ciudad y un generoso regalo monetario.
Esta fue la historia que se relató, y los jasidim ahora se volvieron hacia el Rebe para escuchar lo que agregaría.
Después de un breve momento de silencio, el Rebe comenzó: "Imaginemos que un amigo del leñador le pregunta: '¿Cómo lograste tanto éxito?'. Él respondería: 'Le di al gobernador y a su asistente un poco de leche de cabra y un colchón de paja para dormir'".
El Rebe continuó: "Ahora bien, si el amigo tomara este consejo literalmente y se presentara en la mansión del gobernador con un poco de leche de cabra y un colchón de paja, ¿sería recompensado como lo fue el dueño de la cabaña, o correría el riesgo de ser castigado por ofender al gobernador?
"Cuando el gobernador estaba lejos de su mansión y en apuros, incluso un vaso de leche de cabra y un colchón de paja fueron suficientes para restaurar su ánimo. Pero cuando el gobernador está en su mansión, todo el oro y la plata del mundo no son suficientes para satisfacerlo".
El Rebe levantó la voz y exclamó: "En estos tiempos de exilio, cuando la Shejiná (Presencia Divina) está exiliada junto con nosotros, 'todas nuestras aflicciones son Sus aflicciones', incluso un pequeño servicio, representado por la leche de cabra y un colchón de paja, es dulce y deseable para D-os, y hay mucha recompensa reservada para quienes lo hacen. Pero cuando venga el Mashíaj, y la Shejiná se levante del polvo y regrese a su lugar legítimo, incluso si nos esforzamos y trabajamos duro hasta alcanzar lo que creemos que son los niveles más altos, no será suficiente".
Reb Shoiel concluyó a sus alumnos: "Apresúrense, aprovechen la oportunidad e incrementen un poco en bondad antes de que sea demasiado tarde".

ESCUCHAR EL SHOFAR
Qué: El shofar es un cuerno de un animal kasher al que se le quitó la médula. Si lo soplas, vas a oír su sonido. Si soplas la secuencia indicada de sonidos en el momento indicado del año, has hecho una gran mitzvá.
Cuándo: En la Biblia, Rosh Hashaná es llamado “El día del toque del shofar”. Esa es la mitzvá del día: oír los sonidos del shofar. Dado que Rosh Hashaná dura dos días, necesitamos oírlo durante las horas diurnas de ambos días, a menos que el primer día caiga en Shabat; en cuyo caso, solamente, lo tocamos el segundo día.
Por qué: Básicamente, porque es una mitzvá. Pero los sonidos del shofar también son llamadas de atención. Rosh Hashaná es el momento de sacudirnos de nuestro letargo espiritual, reconectarnos con nuestra fuente y reiniciar un compromiso con nuestra misión divina en este mundo.
Quién: Todos los hombres, mujeres y niños judíos. Todos necesitamos reconectarnos.
Dónde: El lugar de preferencia es tu sinagoga local. Allí se toca el shofar después de la lectura de la Torá.
¿No tienes forma de asistir a la sinagoga? Entonces, contacta al rabino de Jabad de tu zona. Él va a hacer todo lo que esté a su alcance por arreglar una visita a domicilio.
Cómo: Puede parecer muy simple, pero tienes que atenerte a las reglas del juego. A menos que conozcas todas las reglas, mejor será que lo dejes a cargo de tu rabino o de otro profesional. Estos son los puntos básicos:
La persona que toca el shofar recita dos bendiciones y luego toca una secuencia de tres clases de sonidos: 1) Tekiá, un sonido ininterrumpido que dura varios segundos; 2) Shevarim, tres sonidos de longitud mediana; 3) Truá, un mínimo de nueve sonidos muy breves.
Si lo haces en la forma debida, vas a completar treinta sonidos como estos. Ese es el requisito mínimo. En la sinagoga, tocamos un total de cien sonidos, en los que los toques adicionales se reparten en el transcurso de las plegarias que siguen a la lectura de la Torá.
MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193
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Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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