Publicado en el diario digital "EL ESPAÑOL"
En medio de los numerosos desafíos de la guerra antiterrorista que sus enemigos impusieron a Israel desde su fundación, el país se colocó sobre los hombros en los últimos años una misión especial: eliminar a los responsables de la masacre perpetrada el 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel. Y lo está haciendo a pasos acelerados. Casi 2800 ya han sido eliminados, varios de ellos en los últimos días.
Aproximadamente 6000 terroristas palestinos —la mayoría de Hamás, pero también de la Yihad Islámica y otros grupos, a los que también se sumaron civiles gazatíes— invadieron Israel aquel nefasto sábado y fueron responsables del horror. Casi 1200 personas, en su mayoría civiles, entre ellas decenas de menores de edad, fueron asesinadas y 251 fueron secuestradas a la Franja de Gaza. Familias enteras fueron quemadas vivas. Menores de edad, ancianos y enfermos fueron asesinados o llevados por la fuerza a Gaza. Mujeres fueron violadas por varios terroristas, cadáveres fueron hallados con terribles marcas de violencia y clavos en la ingle, y secuestrados —tanto mujeres como hombres— fueron abusados sexualmente por hombres armados mientras no tenían cómo resistir.
Y por dar solo un ejemplo emblemático del horror vivido, es oportuno recordar a la familia Bibas. Shiri fue secuestrada de su casa en el kibutz Nir Oz con sus dos pequeños hijos en brazos: Ariel, que no había cumplido aún 4 años, y Kfir, de 8 meses, los famosos pelirrojos.
Sus captores los estrangularon poco después con sus propias manos. Y cuando mucho tiempo después sus cuerpos fueron devueltos, una multitud de civiles y terroristas vitoreaba. Al padre de los niños, Yarden, el esposo de Shiri, le dijeron en cautiverio que ya no tenía familia. Al recuperar su libertad, lo confirmó.
Desde muy poco después de aquel horror, estaba claro que Israel haría todo lo posible por garantizar que esos crímenes no queden impunes. Fue una promesa que Israel se hizo a sí mismo y tomó una decisión clave para cumplirla. Creó, en el marco de las Fuerzas de Defensa de Israel, una unidad especial, NILI, encargada de ubicar e identificar a los terroristas que atacaron territorio israelí aquel 7 de octubre y eliminarlos.
Destacadas tecnologías de identificación y un gran trabajo de Inteligencia precede a los operativos en los que se elimina a los terroristas del 7 de octubre.
Uno de múltiples ejemplos. Cuando fue eliminado Muhammad Bassam Muhammad Mushtaha, se sabía que había sido, como comandante del batallón Shati de Hamas, quien tuvo en su poder a los secuestrados Tsachi Idan, a la joven soldada Noa Marciano, a Ziv Berman, Omri Miran, Ori Megidish, Naama Levy y Matan Angrest.
Idan fue secuestrado y asesinado en Gaza. Antes, toda su familia fue mantenida cautiva en su casa en el kibutz Najal Oz y las largas horas de penurias fueron filmadas y transmitidas por los terroristas. La hija mayor de la familia, una jovencita de 17 años, fue asesinada. En el video que los propios terroristas filmaron, se ve claramente la desesperación de sus hermanos menores, que lloraban mientras su madre trataba de calmarlos. Finalmente el padre fue secuestrado y volvió en febrero del 2025 en un ataúd.
Noa Marciano fue asesinada por un médico del hospital Shifa de Gaza que también era terrorista. Su cuerpo fue hallado junto al hospital.
¿Está Israel tomando venganza o haciendo justicia?
El sentimiento de venganza es humano, muy especialmente después de crímenes como los cometidos por los terroristas. Pero la venganza no es una política nacional. Es más: en el judaísmo existe el concepto de venganza divina, pero está prohibida la venganza personal.
Según declaraciones formuladas por oficiales y soldados de la unidad NILI en una nota para el Canal N12 sobre su trabajo, está claro que la venganza no es la motivación.
El Capitán A. declaró: «Si actuara por venganza estaría menos enfocado de lo que estoy. Estaríamos menos enfocados como unidad». Pero sí recalcó la importancia de llegar a la mayor cantidad posible de terroristas: «Hay valor en que cada persona que irrumpió en el Estado de Israel el 7 de octubre sea alcanzada de una u otra forma. Hay un valor disuasorio en ello, incluso un valor estratégico. Pero la palabra "venganza" no es parte de mi léxico como profesional en el mundo de los ataques. Quizás al final añade satisfacción, pero no es la razón».
El Teniente Coronel A., oficial profesional en el área de los ataques, fue más allá: «Hay un mensaje en esto. Cuando la organización terrorista Hamás piense en llevar a cabo una incursión en 2030, 2033 o cuando sea, las personas que la integren comprenderán que cerramos el círculo con cada persona que participó en la incursión».
La oficina de prensa de las Fuerzas de Defensa de Israel publica un comunicado oficial cada vez que es eliminado un terrorista participante en la masacre, dando los detalles del sitio al que había irrumpido y a menudo también el detalle de a quién había secuestrado o asesinado. Suele preguntarse a los exrehenes ya liberados cómo se sienten al respecto. En general, comentan que su eliminación no les permite recuperar el tiempo perdido ni olvidar el sufrimiento, pero que sin su victimario, el mundo es mejor. «Él está allí abajo en el infierno ahora, el responsable de que yo haya perdido mi inocencia, y yo estoy aquí, viva de nuevo», comentó Roni Gonen, que había sido secuestrada del festival Nova y fue violada por su guardia en Gaza.
Una característica singular de la lucha que se libra hoy contra los terroristas del 7 de octubre es que Israel lanza estos operativos de acuerdo al Derecho internacional, lo cual le ata parcialmente las manos. Quienes invadieron pero desde entonces no se dedican al terrorismo, no pueden ser un blanco buscado.
De todos modos, hay mucho aún por hacer en la lucha contra el terrorismo antiisraelí.





