Entrevistas

Con Mijal Uziyahu, alcaldesa de Eshkol, la zona más afectada por la masacre

Un mensaje de resiliencia, firmeza y esperanza 

Para quien no conoce el concepto de “jósen”-resiliencia en hebreo- tan común en Israel por la necesidad de lidiar con emergencias y luego levantarse  y seguir, una visita a la zona de Eshkol, a muy corta distancia de la Franja de Gaza, puede ser reveladora. O difícil de entender.

El 7 de octubre del 2023, cuando aproximadamente 6.000 palestinos- la mayoría terroristas de Hamas, la Jihad Islámica y otros grupos pero también civiles- irrumpieron a decenas de comunidades del sur de Israel para perpetrar una masacre, Eshkol fue uno de los blancos principales y de los más sufridos. De sus 32 comunidades, 16 fueron atacadas. De los 1200 asesinados ese día terrible, 259 residían en Eshkol. Y casi la mitad de los secuestrados- 119 de un total de 251- vivían en Eshkol. Pero Eshkol no vive lamentándose e irradiando pedidos de piedad sino de firmeza, de convicción que hay que seguir adelante. El hecho es que hay lista de espera en numerosas de sus comunidades, de parejas jóvenes que quieren vivir en Eshkol.

 

Poco después de la masacre,  se llevaron a cabo las elecciones municipales. En Eshkol , la elegida resultó ser Mijal Uziyahu (49) del moshav Ein HaBsor, una mujer impactante que irradia enorme energía y contagia entusiasmo. La conocimos personalmente hace pocas semanas. Esta es la entrevista que nos concedió.Su mensaje central: lo que define a Eshkol no es la masacre sino la decisión, al día siguiente, de levantarse y no sólo seguir viviendo sino desarrollarse y crecer.

P: ¿Cómo se explica el mensaje central que irradia Eshkol a través de tu voz y la de sus habitantes?

R: Siempre digo, antes que nada, la cita del Rabino Jonathan Sacks que habla de que no somos un pueblo que tiene una historia, sino una historia que tiene un pueblo. Somos un pueblo que ha pasado por miles de años de momentos verdaderamente difíciles de agresiones y persecuciones, y aun así somos un pueblo lleno de alegría de vivir, de elección por el bien y de esperanza, y eso es lo que estamos haciendo. Es cierto que al principio fue muy difícil de ver, porque Eshkol fue realmente el «punto cero», el epicentro del 7 de octubre, con una pérdida enorme de 259 de nuestros residentes (incluidos bebés y niños que fueron asesinados) y 119 secuestrados (la mitad de los secuestrados son de nuestra comunidad). Pero esta es una comunidad que no se victimiza, y elige realmente crecer y definirse a través de esa elección. A pesar del inmenso dolor, la elección es siempre crecer.

Hoy estuve en un acto en el kibutz Nir Oz de un proyecto increíble para inaugurar la capacitación de jóvenes para tecnología e innovación (hi-tech), y la persona detrás de la donación fue una donante extraordinaria llamada Loti, de Australia, sobreviviente del Holocausto. Les dije a todos que ella es el símbolo: si después del Holocausto levantamos un Estado, y si después del Holocausto una mujer como ella formó una familia increíble y sionista que si bien vive en Australia está muy involucrada en lo que pasa en Israel y que ha realizado muchos otros proyectos generosos en el país, esa es la fuerza de nuestro pueblo. Es verdad que hoy en Eshkol somos el símbolo de esto: de la responsabilidad mutua, del espíritu sionista y del espíritu del pueblo judío, pero es algo que existe en todos nosotros.

El viernes tuvimos un encuentro de nuevas familias que se sumaron a nuestra comunidad, y es la segunda vez que se realiza. Dos de las familias están esperando su primer hijo. Es increíble ver no solo cómo nuestras comunidades han regresado, sino también cuánta gente quiere sumarse. 

Plantando semillas de futuro

 

P: Pero esto no significa que todo sea fácil ¿verdad?

R: Por supuesto. No es que todo sea de maravilla. Somos una comunidad que vivió una masacre, una comunidad que sobrevivió a una masacre, y eso se ve en la educación. Los niños enfrentan situaciones difíciles y hay necesidad de tratamientos, e intervenciones de ese tipo. Pero, junto a eso, hay realmente un espíritu tan fuerte de determinación y de crecimiento.

P: Imagino que las nuevas familias que se suman, y seguro también esas familias que esperan bebés, no llegan a Eshkol sin temores. Y nadie les puede asegurar  “eso no volverá a pasar, todo está bien ahora».

R: Es verdad. Nosotros también decimos que, aunque hablamos mucho de resiliencia eso  no significa decir «soy fuerte, nada me conmueve y no tengo ninguna dificultad». Resiliencia también es decir «me cuesta, tengo miedo, necesito ayuda». Eso es verdadera resiliencia, esa flexibilidad para lograr afrontar una realidad cambiante, y no venimos a venderle a nadie una imagen perfecta. Pero entendemos que en cada generación ser parte del pueblo judío conlleva también enormes desafíos. Venir a vivir a Eshkol implica que todavía escuchas los ruidos de la guerra allí cerca, así que sabes que el peligro está cerca, sabes que hay allí una organización terrorista asesina que quiere hacernos daño. Pero unirse a Eshkol es ser parte de comunidades increíbles con gente maravillosa, es ser parte de una comunidad que está escribiendo el próximo capítulo del sionismo, y es un privilegio. Un privilegio estar allí en ese lugar y un privilegio sumarse a estas comunidades.

P: ¿Tienes fuerza de contarme qué pasaron tú y tu familia el 7 de octubre?

 

R: Lo diré brevemente. Yo estaba en una localidad que fue atacada, pero realmente nuestro equipo de respuesta rápida (kitat konanut) y muchas otras personas —70 hombres que salieron a la cerca que rodea el lugar— lograron repeler a los terroristas. Esa misma mañana mi padre, Amnon,  salió a las seis de la mañana del kibutz Nir Oz; su pareja , Tal Atzili sobrevivió allí a la masacre, pero su hijo murió defendiendo el lugar y su nuera fue secuestrada. 

P: Aviv y Liat Atzili de Nir Oz. Ella fue liberada. Una familia destruida.

R: Y te diré que mi hermana Ruth estaba en el kibutz Holit. En determinado momento nos despedimos , pensamos que no sobreviviría. Ese día mi hijo debía estar con un amigo suyo Yam Or, quien terminó siendo secuestrado. Por casualidad, temprano en la mañana decidió volver a casa y no ir allí. Nosotros estuvimos en la pieza blindada y en determinado momento salí a montar el centro de mando de emergencia en nuestra comunidad. Perdimos a muchos amigos. Y lo íbamos viendo en el whatsapp de la comunidad, por los mensajes que iban escribiéndose. Así me enteré por ejemplo que el esposo de una muy buena amiga había muerto sin que ella lo supiera aún…muy duro todo.

P: Qué situación imposible…

R: Sí, y saber que el hijo de una muy buena amiga había muerto. Su esposo no lograba llegar hasta el hijo que vivía en el área de los jóvenes, y finalmente comprender que había sido asesinado, fue durísimo. Esas experiencias terribles ya no las podemos cambiar. Sólo podemos cambiar lo que hacemos de aquí en adelante, y estamos en acción.

Tres de los secuestrados de Eshkol, todos del kibutz Nir Oz, al ser liberados. Saguí Dekel Hen con su esposa, Eitan y Iair Horn con su mamá Ruti y abajo a  la derecha Sasha Trupanov abrazado con su mamá, junto a su novia hoy ya su  esposa- Sapir Cohen. Ambas también estuvieron secuestradas.

 

El mensaje a los palestinos

P: ¿Tienes algo que decirles a los palestinos?

R:  Sí. En primer lugar, siempre digo que estoy orgullosa de ser parte de un pueblo que nunca se ha victimizado. Creo que el mayor problema de los palestinos es su victimismo. Es un pueblo —si se le puede llamar pueblo— que nunca ha asumido la responsabilidad de lo que le sucede. Siempre ha culpado a todo el mundo: a Israel, a Estados Unidos, a todos, en lugar de asumir su propia responsabilidad. Mira cómo en Israel siempre nos señalamos a nosotros mismos primero, nos exigimos estándares más altos, nos exigimos entender qué causó esta falla terrible, tanto la falla militar como la política. Primero nos miramos a nosotros mismos. Sabemos que el culpable del 7 de octubre es Hamás, pero mira cuánto del discurso israelí se dirige a asumir la responsabilidad. Y creo que esa es la fortaleza, porque si después del Holocausto nos hubiéramos dedicado a ser víctimas, no habríamos creado un Estado. 

P: La actitud palestina es totalmente distinta.

R: Los palestinos no asumen la responsabilidad, y hasta que no lo hagan —por ejemplo  rebelándose contra un régimen de terror asesino que los lidera— es problema de ellos; yo no tengo por qué pagar el precio de sus elecciones. Yo vivo de este lado de la frontera, que ni siquiera es una zona en disputa . No somos una zona de territorios disputados u ocupados, no: esta es la línea del plan de partición de Israel de 1947, vivimos del lado israelí pero la otra parte no acepta en absoluto nuestra existencia, no acepta nuestro derecho sobre esta tierra, sigue atacando, sigue actuando mediante el terrorismo y espera que todo el mundo los salve. Lamentablemente, el mundo siente compasión y apoya esta postura victimista, y creo que así les hacen aún más daño, pero es problema de ellos.

 

Entre el sueño de paz y la realidad

P: ¿Cómo ves la posibilidad de pensar en un futuro compartido con los palestinos de Gaza? ¿Cómo los ves a ellos, cuando supongo que ahora está claro, o quizás ya lo pensabas antes, que el problema no son solo los terroristas formales?

R: Debo comenzar recordando lo que dice la Hagadá de Pesaj , que leemos cada año: “En cada generación se levantan contra nosotros para aniquilarnos”, y siempre me decía a mí misma: «Vamos, a qué viene tanto drama, por qué tendría que ser en cada generación». Y ahora entiendo que esta época no es diferente; sí, es esta generación. Si hay algo que comprendí el 7 de octubre es, en primer lugar, que daba por sentada la existencia de Israel y pensaba que nuestra generación lideraría un futuro distinto. Pensaba que hoy me encontraba ante desafíos diferentes a los que mi abuela, que en paz descanse y era sobreviviente del Holocausto, tuvo que enfrentar, pero entiendo que estamos en el mismo lugar.

Mijal y otras autoridades municipales de la zona sur, con el ministro de Defensa Israel Katz y altos oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel

 

P: ¿Y cómo se manifiesta esto en el análisis político de la situación?

R: Antes del 7 de octubre yo estaba más bien en el centro-derecha del espectro político, pero realmente creía que si ellos tenían una vida mejor, nosotros tendríamos una vida mejor, y realmente invertimos mucho en eso. Es importante decirlo: gente de Eshkol se ofrecía como voluntaria para trasladar a enfermos de Gaza a hospitales en Israel, gente de Eshkol se manifestaba por la paz y por un futuro político junto a ellos. Pero ahora no creo que tengamos un futuro compartido. Creo que debemos seguir siendo fuertes. Creo que por ahora debemos vivir cada uno de su lado de la frontera, y pasarán muchos años antes de que podamos siquiera hablar de relaciones. Por ahora se trata solo de reconocer el derecho de cada parte a existir. Y creo que el problema allí es que el fundamentalismo islámico no se los permite; no reconocen en absoluto nuestro derecho a vivir, de lo contrario no se habría llevado a cabo una masacre tan cruel. No hablo de que nos hayan atacado o intentado una maniobra militar: hubo aquí una matanza de personas, fue de un sadismo atroz. Con gente que creció con una educación que nos dehumanizó hasta el punto de considerar permitido violar, quemar vivos, asesinar bebés y masacrar niños, no puedo construir un futuro compartido. Tomará mucho tiempo, pero el primer paso es que el mundo asegure que los palestinos asuman la responsabilidad de sus vidas y dejen de ser víctimas y de culpar a todos. Si quieren una vida compartida, deben empezar por educar a sus hijos para no odiar. No hablo de amar: empecemos por no odiar. Y por ahora, nadie allí parece ir en esa dirección.

P: Y el problema principal es que no  atacaron solo terroristas formales, es decir, miembros oficiales de una organización terrorista, sino que también hubo civiles involucrados y vimos, por supuesto, las celebraciones y lo que hicieron allí...

R: Exacto. No había realmente “no involucrados”.. Ver cómo todos celebraban en las calles mientras secuestraban a nuestros niños, cómo escupían y golpeaban a niños. Nosotros vimos a adolescentes que llegaron a nuestras localidades; hubo un video de un joven llamando por teléfono a sus padres con orgullo contando cómo había matado y violado.

P: Mahmud, que contó emocionado a sus padres por teléfono desde el kibutz Mefalsim, qiue acababa de asesinar a 10 judíos. Y les decía que miren las fotos que había mandado por whatsapp. Sin palabras..

R: Exacto. Mahmud era un civil.

P: Afortunadamente ya fue eliminado por Israel.

R: Así es.

P: ¿Algo que quieras agregar Mijal?

R: Sólo agradecerte. Y que tengamos un buen año.

P: Amén, que así sea. Gracias mil.

R: A ti.

 

Ana Jerozolimski
(15 Septiembre 2026 , 14:38)

Ultimas Noticias Ver más

Esta página fue generada en 0.0770111 segundos (19188)
2026-10-12T15:12:53-03:00