Por Flavio Harguindeguy, publicado en EL DÍA
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Este pasado jueves 8 octubre de 2026 la coordinadora propalestina de Uruguay realizó la marcha bajo la proclama “Palestina libre o barbarie”.
Tanto la fecha como la proclama fueron provocaciones burdas y el acto cumplió con toda la ritualidad y los clichés propagandísticos “Free Palestine” basados en la desinformación, la tergiversación y el sesgo ideológico.
Analicemos algunos de estos tópicos propagandísticos:
NO ES GENOCIDIO
Repetir el término genocidio hasta vaciarlo de contenido utilizándolo como arma de desprestigio, despertando la reacción emotiva de la solidaridad a la víctima y el rechazo del perpetrador.
Esta maniobra arranca invirtiendo los roles de víctima y victimario, puesto que omite explicitar quién arranco esta guerra y de qué manera.
El 6 de octubre de 2023 los Gazatíes tenían su gobierno y territorio sobre el que imperaban desde 2005 y el 7 de octubre de 2023 atacaron Israel, cometiendo los peores crímenes imaginables: quemaron vivas a familias enteras, asesinaron niños frente a sus padres, apuñalaron embarazadas, violaron hasta la muerte a mujeres, niñas y ancianas, ejecutaron todas las monstruosidades posibles grabándose y emitiendo en vivo el día más mortal sufrido por el pueblo de Israel desde el holocausto.
La utilización del término genocidio es un ardid, una artimaña.
Veamos la definición del término y cómo no encuadra con los hechos.
“Se entiende por genocidio los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”.
1) Israel es un país con capacidad nuclear, si Israel quisiera borrar del mapa al entorno de 2 millones de habitantes de Gaza podría hacerlo en minutos. Tiene la capacidad de hacerlo con armas nucleares, pero también tiene la capacidad de hacerlo con armas convencionales por tierra o por aire. No lo ha hecho. Y no tiene la intención de hacerlo, componente tipificante del genocidio.
2) Si Israel quisiera librar un genocidio contra la nacionalidad árabe, o contra los palestinos, o contra los musulmanes, podría comenzar con los que viven en su territorio. No lo hace. Por el contrario, gozan de plenos derechos, realizan sus vidas, forman partidos políticos, están presentes en el parlamento, son profesionales, técnicos, soldados, agricultores, lo que desean ser sin abandonar sus raíces, creencias o cultura (cosa que no pasa, por cierto, en la Gaza de los “civiles inocentes”).
3) Si Israel quisiera perpetrar el genocidio en Gaza ¿Por qué deja ingresar la ayuda humanitaria? Ayuda que roba Hamás para venderla y someter más a su propia población.
4) ¿Por qué se toma la tarea de desplazar a la población a zonas humanitarias para librar luego los combates?
5) ¿Por qué avisa de los ataques a los pobladores con volantes, con mensajes de texto, con explosivos sin carga que pegan en las azoteas, dando tiempo a evacuar, si lo que quiere es perpetrar un genocidio?
A pesar de que Israel tiene la capacidad de cometer un genocidio, no tiene la intención de cometerlo y no lo está cometiendo.
Quienes sí tienen la intención de cometer genocidio (así lo han expresado) pero no tienen la capacidad, son los terroristas de Hamás.
LOS MUERTOS EN LA GUERRA
Hablar de civiles inocentes muertos sin discriminar combatientes de población civil, dando por buenas las cifras del ministerio de salud de Hamás y sin contextualizar señalando que se está desarrollando una guerra urbana.
Para los “free palestine” criollos o internacionales las FDI solo han matado civiles inocentes, todos mujeres y niños. No pegaron un solo tiro los soldados israelíes que no haya impactado sobre un civil inocente.
Comencemos señalando que no hay una fuente confiable sobre la cifra exacta de muertes. Los números que se manejan surgen del ministerio de salud de Gaza gobernado por Hamás. Otras fuentes como médicos sin fronteras o la propia UNWRA toman las cifras dadas por Hamás.
Nada pasa en Gaza que no tenga el control de Hamás y si bien, en julio del 2026 Hamás disolvió su gobierno para dar paso al acuerdo de paz, no ha depuesto las armas ni el control en el terreno.
Según Hamás hay 73 mil muertos, de los cuales unos 32 mil serían hombres adultos. Hamás no identifica los combatientes, su protección es esconderse en la población civil, no se uniforman para pelear y su arma de combate propagandística es señalar que solo mueren civiles inocentes para que la comunidad internacional presione a Israel.
Si tomamos los hombres adultos como combatientes, la ratio de muertes civiles y combatientes es de 2 ( o sea 2 civiles por cada combatiente). El histórico de esta ratio de las guerras urbanas entre Israel y Hamás es cercano a 1. Y si comparamos con las ratios de las guerras modernas peleadas por otros ejércitos veremos que es de 4 y la de las guerras urbanas incluso puede trepar a 9.
Lo que nos está indicando esta comparación, que parte de los números que da Hamás, es que lo que tenemos en Gaza son las cifras de una guerra y de una guerra peleada de forma ética por parte de las FDI.
Tengamos en cuenta que Gaza concentra 2 millones de habitantes en lo que sería un territorio que no llega a las 2/3 partes del territorio de Montevideo. Allí las FDI han tenido que librar una guerra casa por casa contra terroristas que no se identifican y que se ocultan entre la población civil.
Hablar de la muerte de civiles inocentes sin dar nada de este contexto es ser funcional al aparato de propaganda de Hamás, funcionalidad cumplida siempre a la perfección en los actos como los de ayer y reproducida y amplificada por medios que repiten y repiten sin cuestionar o contextualizar.
LA DESTRUCCIÓN EN GAZA
Exhibir las imágenes de la infraestructura de Gaza destruida sin indicar que en este territorio más chico que Montevideo había más de 700km de túneles utilizados para ocultar y mover tropa terrorista, recibir y acopiar armamento, establecer cuarteles, realizar incursiones militares, ocultar rehenes y todo apoyo necesario a los fines bélicos de Hamás, es desinformar.
Para las FDI no destruir estos túneles es dejar la infraestructura y la capacidad operativa instalada de futuros ataques a la población de Israel.
En este punto de ciudad destruida es importante señalar como Hamás, al igual que se esconde entre los civiles sin uniformarse, se esconde bajo infraestructura civil como Hospitales, Escuelas, Jardines de Infantes o Mezquitas, disponiendo armamento, bases de lanzamiento, cuarteles, comandos, cruces críticos o entradas de túneles debajo de estos lugares que cuentan por el derecho internacional y por la FDI de una protección especial. Protección que cae por su uso bélico y o que requiere de protocolos especiales autoimpuestos por las FDI para proceder pero que claro está, a la hora de la propaganda y la desinformación cada una de estas infraestructuras que es afectada son las preferidas de los voceros internacionales.
Es de todas formas evidente señalar una cierta contradicción en la narrativa propagandística de Hamás cuando tal destrucción material no encuentra su correlato proporcional en bajas de civiles, dado que como se señaló las FDI están peleando una guerra ética, en la cual trasladan a la población a zonas humanitarias, dan avisos antes de bombardear y son consistentes en no utilizar la fuerza de que disponen sobre la población.
EL FALSO ARGUMENTO DEL “ANTISIONISMO”, QUE ES ANTISEMITISMO
No somos antisemitas somos antisionistas, el cliché del momento. Sostener que no se está en contra de los judíos sino de que tengan un Estado propio es una chicana de baja factura. El tener un Estado es lo que permite la protección del derecho internacional y principalmente la protección efectiva de tu propio ejército desplegado en tu propio territorio. ¿Qué pasaría si los judíos no tuvieran un territorio propio con un Estado y Gobierno propio que los proteja? No es necesario usar la imaginación, sólo es necesario estudiar historia: 6 millones de judíos muertos en la Shoá. ¿Y qué pasaría hoy? ¿Cómo les va a las minorías nacionales y religiosas en medio oriente? ¿Cómo les va con los gobiernos teocráticos y autocráticos de la zona? Seamos claros: ser antisionista tiene las mismas consecuencias prácticas que busca el antisemita, pero sin el coraje de decirlo abiertamente.
LAS MARCHAS “POR PALESTINA”
Para finalizar: la parte más importante de la operativa terrorista es el apoyo internacional en lo económico, en lo político y en lo ideológico. Marchas como la del 8 de octubre son parte de la pata política que le lava la cara al terrorismo de Hamás, la Yihad Islámica, las brigadas de al-Aqsa y todos los grupos que hacen de la causa palestina su negocio.
No habrá paz para ambos pueblos mientras que los terroristas encuentren apoyo a sus acciones con campañas de blanqueo ideológico o campañas de recursos económicos que por débiles o inexistentes controles terminan en las manos de quienes aprietan el gatillo.
Esta guerra la inició Hamás en coordinación con Irán para boicotear los acuerdos de Abraham, acuerdos que normalizaban las relaciones diplomáticas de Israel con los Emiratos Árabes, Baréin, Sudán, Marruecos y la posibilidad incluso de hacerlo con Arabia Saudí; es decir, esta fue una guerra deliberada para impedir el avance de la paz.
Hoy es inexcusable asistir al terrorismo con banderitas, cantos y clichés mientras son los palestinos y los israelíes los que ponen el cuerpo y es inexcusable, reitero el término, porque como nunca tenemos acceso a la información, al estudio de la historia para contextualizar y al uso de la razón para no actuar como cretinos.





