A la inestabilidad inherente al escenario postelectoral de Israel, se agregó la tormenta desatada por el primer ministro Netanyahu al afirmar que los partidos árabes obtuvieron 19 escaños por injerencia de dinero de Catar. El tema fue investigado apenas el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Solberg, se dirigió al Servicio de Seguridad Shin Bet al respecto. Y si bien se continúa estudiando si hubo situaciones indebidas para influir en las elecciones, la conclusión categórica a la que se llegó es que no hay nada que justifique —contrariamente a lo que exige el Likud— cancelar el resultado de las elecciones considerándolos “ilegítimos”.
El Likud ya ha dicho que seguirá “luchando” por su verdad, pero el comunicado transmitido este domingo por la noche a la ciudadanía por el juez Solberg —teniendo a su lado al jefe del Shin Bet, a la Fiscal del Estado y al número dos en la Comisión Electoral Central— es un mensaje de enorme importancia. Es la otra cara de la versión de Netanyahu, quien alega que “las elecciones fueron robadas”, sin que haya ninguna prueba al respecto.
Según el bloque de cambio, la intención de Netanyahu es clara: presentar todo el voto árabe como ilegítimo y comprado, para demonizar su postura y así también hacer imposible que públicamente Eisenkot pueda “animarse” a hacer un gobierno con el partido árabe Ra'am sin ser presentado casi como traidor al Estado judío. Esto deriva de los resultados de las elecciones, según los cuales el primer ministro no tiene cómo formar gobierno, ya que encabeza un bloque de 53 de los 120 escaños del parlamento —de los cuales no hay plena certeza de que los partidos ultraortodoxos lo sigan apoyando— frente a 67 escaños opositores: 48 del bloque de cambio de Eisenkot y 19 de los árabes.
Vale la pena reproducir el mensaje del presidente de la Comisión Electoral Central:
"Por el compromiso de presentarles las cosas tal como son, antes que nada es importante para mí enfatizar: la decisión de ustedes en las urnas será respetada. Es el compromiso del Comité Central de Elecciones con cada ciudadana y cada ciudadano en Israel. A mi lado están aquí la fiscal general y el director del Servicio de Seguridad General. Estamos aquí juntos, y las palabras que les diré están consensuadas entre los tres.
En los últimos días se han publicado muchas cosas sobre la investigación que lleva a cabo el Shin Bet. La mayoría de estas publicaciones no son correctas. La investigación se encuentra en su fase encubierta, se basa en información clasificada y, en esta etapa, por la naturaleza de las cosas, no es posible revelar sus detalles. Sin embargo, es nuestro deber entregarles la información que se puede publicar y aclarar su significado.
Recientemente se descubrieron sospechas graves que requieren examen, relativas al financiamiento de elementos extranjeros destinado a influir en el proceso electoral, y que podría tener una faceta de seguridad. A raíz de la información presentada ante mí, instruí al Servicio de Seguridad General a investigar las sospechas conforme a la ley. Es importante para mí aclarar: las sospechas son sospechas. Para apelar los resultados electorales se requieren pruebas sólidas.
Nuestra postura es que, incluso si las sospechas se confirman, esto no resta validez a la regularidad del proceso electoral ni a los resultados electorales en su conjunto. El examen de las sospechas continuará con toda seriedad. Se establecerá un equipo conjunto liderado por el Shin Bet, la Policía de Israel y la Fiscalía con el fin de llegar a la verdad. El presidente del Comité Central de Elecciones seguirá de cerca el tema hasta la conclusión de las indagaciones. Al mismo tiempo, el proceso electoral se completará según lo previsto. Ambas obligaciones no se contradicen, sino que están entrelazadas.
Deseo aclarar también esto: no hay en estas palabras nada que estigmatice el voto de la sociedad árabe. Los ciudadanos que salieron a votar ejercieron su derecho democrático. Una amplia participación en las elecciones es algo bendito en la sociedad árabe y en todo el público en Israel.
Continuaremos actualizando al público con información verificada, lo más rápido posible y dentro de las limitaciones requeridas.
Ciudadanos de Israel, el día de las elecciones ustedes expresaron su voluntad. Nuestra responsabilidad es proteger su decisión y completar el proceso de acuerdo con la ley. El próximo miércoles se publicarán los resultados oficiales y se entregarán al presidente del Estado, tal como son. Los resultados se publicarán a su debido tiempo. Su voto ha sido contado. Su decisión será respetada.
Gracias y buenas noches".
Este mensaje es una bocanada de aire fresco, propio de la democracia israelí, aun en tiempos turbulentos.





