Mundo Judío

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D-os del Cielo y de la Tierra - Las Distanciadas Esposas de D-os - En Sencillo Viticultor de Slonim - Las Plegarias de Shabat I



 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 382

Jaie Sara

Horario de velas: 6 de noviembre en Montevideo 19:01

D-OS DEL CIELO Y DE LA TIERRA 

Por Menachem Feldman

Abraham es indudablemente una de las personas más exitosas de la historia. Comenzó con una idea que lo enfrentó al mundo entero, pero ahora, tres milenios después, sus ideas son la norma.

A Abraham se le llamaba Ivri, "el hebreo", que literalmente significa "del otro lado", no solo porque llegó a Canaán desde el otro lado del río, sino porque, figurativamente, estaba "del otro lado" del sistema de creencias de la sociedad. Mientras que la sociedad era pagana, Abraham el hebreo era el marginado, el que creía en un solo D-os.

Y hoy en día, la mayoría de la población mundial, más de 3.800 millones de personas, se consideran seguidores de una religión abrahámica.

¿Cómo veía Abraham sus logros durante su vida? ¿Cuál consideraba que era su misión? ¿Y cómo evaluaba sus propios éxitos?

En la porción de la Torá de esta semana, leemos sobre cómo Abraham envía a su sirviente Eliezer a Jarán para encontrar una esposa para su hijo Isaac. Al instruir a Eliezer sobre los detalles de su misión, Abraham le asegura que D-os lo ayudará a tener éxito en la búsqueda de una pareja adecuada para Isaac. Abraham dice:

“Y te haré jurar por el Señor, D-os del cielo y D-os de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas del kenaani, en medio de quien habito... El Señor, D-os del cielo, Quien me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi nacimiento, y Quien habló acerca de mí, y Quien me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra", Él enviará Su ángel delante de ti, y tomarás de allí una esposa para mi hijo.” (Génesis 24:3,7)

A Rashi, el clásico comentarista de la Torá, le intriga la descripción que hace Abraham de D-os. En segunda instancia Abraham se refiere a D-os solo como el "D-os del cielo". Sin embargo, antes Abraham se refiere a D-os como "el D-os del cielo y el D-os de la tierra". ¿Por qué el cambio? Rashi explica que Abraham le estaba diciendo a Eliezer lo siguiente:

Ahora Él es el D-os del cielo y el D-os de la tierra, porque lo he hecho conocido en boca de la gente, pero cuando me sacó de la casa de mi padre, Él era el D-os del cielo pero no el D-os de la tierra, porque la humanidad no lo reconocía, y Su nombre no era conocido en la tierra.

Cuando Abraham escuchó por primera vez el llamado de D-os, dejando el hogar de su padre y viajando a lo que se convertiría en la Tierra de Israel, D-os era solo el D-os del cielo. Ahora, decía Abraham, después de décadas de trabajo, D-os no es solo el D-os del cielo, sino que también es el D-os de la tierra. Él se siente en casa en ambos reinos.

Este es el logro de Abraham. Abraham no está satisfecho con un D-os en el cielo; Abraham quiere que D-os se sienta aquí mismo en la tierra.

Cada una de nuestras vidas está compuesta de "cielo" y "tierra". Hay momentos en los que estamos conectados con la espiritualidad, la oración, los actos de bondad y el estudio de la Torá, momentos en los que sentimos lo Divino.

Luego, están los momentos de "tierra". Momentos en los que sentimos que nuestra existencia es mundana. Podemos estar en el trabajo, almorzando, haciendo recados, sentados en el tráfico; la lista suma y sigue.

Abraham nos enseña que el núcleo del judaísmo es acortar la brecha entre el cielo y la tierra. El mensaje del judaísmo es que D-os quiere sentirse en casa no solo en el cielo, sino también en la tierra, que podemos y debemos infundir nuestras actividades terrenales con espiritualidad y significado.

Ser judío es experimentar que D-os es "D-os del cielo y D-os de la tierra".

LAS DISTANCIADAS ESPOSAS DE D-OS

[Abraham le dijo a Eliezer] “Debes ir a mi tierra, a mi familia, y tomar una esposa para mi hijo Isaac.” (Bereshit 24:4)

Los profetas describen frecuentemente la relación entre D-os y el pueblo judío como la de un esposo y esposa.

En este sentido, a todos se nos confía una misión comparable a la que Abraham le dio a Eliezer, salir y encontrar esas almas que se han alejado y traerlas de nuevo a D-os, su “esposo”.

Likutei Sijot, vol. 25, págs. 104,105.

Génesis (Bereshit) 23:1 – 25:18

El nombre de la quinta sección del libro de Génesis se toma de sus primeras palabras, “La Vida de Sara” (Jaiei Sara en Hebreo), y comienza con la muerte y entierro de Sara. Luego seguimos al sirviente de Abraham, Eliezer, cuando compromete en matrimonio a la sobrina nieta de Abraham, Rebeca, para el hijo de Abraham, Isaac. Este relato es seguido por el matrimonio de Isaac y Rebeca y las últimas etapas de la vida de Abraham: su nuevo casamiento con Hagar, su muerte, y el alejamiento de su hijo Ismael de su familia y su misión Divina.

EL SENCILLO VITICULTOR DE SLONIM 

Por Asharon Baltazar

Reb Yehuda Leib se detuvo y escuchó. Sollozos lúgubres provenían de la ventana abierta de la sinagoga. Olvidando hacia dónde se dirigía, se apresuró a entrar y se sorprendió al encontrar a Efraím, un hombre sincero pero sin estudios, de pie en el centro de la habitación, con el rostro enrojecido mientras recitaba los Salmos con vigor y las lágrimas empapaban el pequeño libro que sostenía en sus manos.

A Efraín se le consideraba un maestro viticultor en el pueblo de Slonim. Muy conocido en la zona, su vino, producido solo en pequeños lotes y compartido de forma privada, era uno de los favoritos entre los jasidim. Tal vez podría haber ganado más si hubiera solicitado una licencia y vendido en grandes cantidades, pero Efraím era un hombre sencillo y no tenía idea de cómo solicitar una licencia ni de cómo establecer una empresa comercial.

Esta era la primera vez que Reb Yehuda Leib veía a Efraím rezar con tal fervor. Al llegar al versículo "Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela", se le quebró la voz y las palabras se le atascaron en la garganta. Su cuerpo temblaba de emoción y las lágrimas fluían sin control. Frunciendo el rostro con concentración, Efraín enunció cada palabra una y otra vez. Parecía estar suplicando por su vida.

- "¡D-os Todopoderoso!", gritó de repente. "No dejes que mi familia sufra daño... ¡Por favor, te lo ruego!"

Clavado en el suelo, Reb Yehuda Leib observó en un silencio desconcertado. Y aunque tomó algo de tiempo, esperó hasta que el llanto de Efraín se redujo a sollozos antes de dirigirse a él.

- "¿Puedes decirme qué ocurre?"

Efraín suspiró débilmente. - "Hace menos de una hora, escuché golpes en mi puerta y le abrí a un funcionario del gobierno. Me dijo que la policía venía en camino para allanar mi casa. Habían recibido un aviso anónimo alegando que dirijo un negocio de vino ilegal, y me arrestarían si encontraban alguna evidencia".

- "¿Quién crees que les dijo?", preguntó Reb Yehuda Leib.

- "Sospecho que es el hombre que solía encender mis hornos", dijo Efraín con expresión amargada. "Peleamos por algo no hace mucho. Terminé echándolo de mi casa. Juró vengarse, y considerándolo una amenaza vacía, descarté sus palabras y me olvidé de todo el asunto. Tiene sentido ahora, que él sea el soplón, ya que conocía muy bien mi casa y sin duda sería capaz de hacer que parezca que tengo todo un negocio de vinos en marcha.”

"Me recuperé un poco de la conmoción inicial y logré contarle a mi esposa la horrible noticia antes de correr a la casa del Rebe para buscar su consejo y bendición. Sentí un segundo golpe en el estómago cuando me dijeron que no estaba en casa. Al parecer, está fuera de la ciudad. Mi cabeza daba vueltas. Sin sus oraciones, ¿qué me quedaba por hacer? Así que me apresuré a la sinagoga para rogar por la misericordia de D-os. Y si he de ir a la cárcel, al menos Él debería perdonar a mi esposa e hijos. Una sentencia de cárcel por un delito como este sería ciertamente muy larga..."

Mientras esto ocurría, la policía había estado marchando hacia la casa de Efraím.

Mientras tanto, después de que él diera un portazo y desapareciera en pánico, su esposa improvisó apresuradamente algún tipo de contramedida. Trajo montones de paja del patio y las arrojó por los escalones que conducían a la pequeña bodega del sótano, esparciendo también un poco alrededor de la puerta. Una vez que todo estuvo cubierto de paja, cerró la puerta del sótano con el pestillo.

Momentos después de haber terminado, levantó la vista para ver al encendedor de hornos guiando a la policía de manera casi pomposa. Todo lo que tenían que hacer era seguir la dirección de su dedo índice y descubrir el vino. La gravedad de la situación, junto con el puro terror, se desplomaron sobre ella, y se sintió abrumada. Se acurrucó en un rincón oscuro de la casa, murmurando una oración y esperando lo mejor.

Los oficiales, con sus ojos escrutando las paredes, entraron en tropel por la casa y se dispersaron en una búsqueda. El encendedor de hornos se mantuvo en silencio y vio a la policía revisar la casa de manera infructuosa. Con impaciencia infantil, hizo un gesto hacia la puerta del sótano.

- "¡Miren allí! El vino está justo debajo de esa puerta", jadeó, con los ojos brillando maliciosamente.

El jefe apretó la mandíbula, irritado por la interrupción. - "Silencio. Deje que la policía haga su trabajo".

Los hombros del encendedor de hornos se hundieron, su frustración aumentaba mientras veía a los oficiales poner la casa patas arriba, eliminando constantemente los posibles escondites, pero sin lograr descubrir rastros de fabricación ilícita de vino. Con la casa completamente revisada, no les quedaba más que irse. Cuando el encendedor de hornos vio que los oficiales se volvían hacia la puerta, una vez más no pudo contenerse.

- "¡El judío esconde su vino detrás de esa puerta! ¡Se lo juro!"

El jefe le lanzó otra mirada fulminante. Caminó hacia la puerta y la abrió. Al ver la paja esparcida por las escaleras, estalló furiosamente.

- "¿No sabe que la paja interfiere con la fermentación?", le rugió el jefe al encendedor de hornos, quien se estremecía con cada palabra. "Ya he tenido suficiente de sus mentiras. ¡¿De verdad cree que el judío arruinaría todo su inventario de vino con paja?!"

Cuando Reb Yehuda Leib volvía a contar esta historia, enfatizaba: - "Miren cómo reaccionó instintivamente este sencillo judío de Slonim. Al enfrentarse al desastre, nunca se le ocurrió contratar a un abogado o acercarse a un funcionario público. Para él, ¡era el Rebe o la sinagoga!".

LAS PLEGARIAS DE SHABAT I

Seis días a la semana trabajamos, comemos, dormimos, hacemos ejercicio … y también rezamos. Entonces, en el séptimo día, hacemos una pausa para reconectarnos con el Creador. Pero la plegaria no es solo otro ítem más en la lista de tareas; es parte de la definición del día. Sin las presiones y distracciones de la semana, nos volvemos más contemplativos y enfocados, la actitud requerida para una plegaria real.

Dando la Bienvenida al Shabat

Cuando cae la noche del viernes, le damos la bienvenida al día sagrado con Kabalat Shabat (“La Bienvenida del Shabat”). En muchas congregaciones, este servicio comienza con seis salmos (representando los seis días de la semana), seguidos por una canción profundamente mística para recibir alegremente a la Reina Shabat, Lejá Dodí. Esta es seguida por otros dos salmos que se relacionan con el Shabat. Luego viene o una selección del Zohar que discute la dinámica mística de la entrada del Shabat, o la recitación de un capítulo de la Mishna que comprende algunas leyes básicas del Shabat, dependiendo de la costumbre.

Kabalat Shabat es seguido por el servicio nocturno estándar, adaptado al espíritu del día, incluyendo la Amidá de Shabat. Después de esto, la congregación santifica el día al unísono, con los versículos bíblicos que proclaman el Shabat. Esto es seguido por una breve plegaria de Shabat, un salmo más, y el servicio concluye con el himno Aleinu.

Algo que seguramente notará: la Amidá de los días de semana contiene 19 bendiciones; la Amidá de Shabat solo 7. Las 13 bendiciones del medio en las que pedimos a D-os por nuestras necesidades trastocarían la tranquilidad del Shabat, por lo que las reemplazamos con una bendición proclamando la santidad del Shabat y el agradecimiento a D-os por este regalo preciado.

(Nota: El mejor lugar para la plegaria es la sinagoga. ¿No puede ir? D-os escucha todas las plegarias que salen del corazón. Y es ciertamente preferible rezar en casa en Shabat que desecrar el día sagrado yendo en auto a la sinagoga.)

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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