Israel

Una entrevista desgarradora sobre el peor accidente aéreo de Israel

“La catástrofe de los helicópteros”: 73 muertos

Recuerdo aquella noche terrible del 4 de febrero de 1997, cuando empezaron a circular primero los rumores, luego las noticias parciales y confusas y luego la confirmación de la terrible envergadura de lo ocurrido. Dos helicópteros de la Fuerza Aérea de Israel que llevaban combatientes de diversas unidades de Tzahal en la entonces llamada “franja de seguridad” en el sur del Líbano, chocaron en el aire y se precipitaron a tierra sobre el moshav Shaar Yashuv.Absolutamente todos los soldados murieron: 73 oficiales y soldados de todo el país. Sabras nacidos en Israel, inmigrantes de diferentes confines del mundo, laicos y religiosos, residentes en ciudades , kibutzim y moshavim, judíos y no judíos…todos muertos.

Foto: Tzahal
Foto: Tzahal

 

Fueron días de impresionante duelo.

Entre los muertos estaba Alejandro Hoffman (z”l), hijo de Alicia y Roberto, originarios de Argentina, que se habían radicado en Israel en 1987, con sus dos hijos: Ale de 9 y Barbra de 6. A los 32 años de edad, llegaban con muchos sueños y planes, así como con energías, para vivir primero en el kibutz Dafna en el norte de Israel, luego en el fronterizo kibutz Misgav Am cercano al límite con Líbano, y posteriormente en la localidad de Metula,en el extremo más septentrional de Israel. 

Ale Hoffman (z
Ale Hoffman (z"l)

 

Al cumplirse 10 años del accidente entrevistamos a Roberto y Alicia. Jamás olvidamos lo que nos contaron sobre cómo, al despedirse días antes de su hijo, sintieron que sería la última vez que lo verían.

Pasaron ya muchos años de esta entrevista. Pero compartimos partes de la misma porque esto, en el 23° aniversario de la tragedia, no es una noticia de último momento sino un testimonio humano que desgarra el corazón.

“Ale vivió 19 años. Adoraba a su hermana y la cuidaba tanto que a veces parecía su papá.Era un pibe que llevaba sobre sus hombros las ganas de vivir y de hacer cosas”, recordó el padre. “Todo lo que se propuso en su vida lo cumplió.Era atleta. Jugaba muy bien al fútbol y también al tenis.Pero un día dijo : ´No quiero jugar más al tenis, porque si gano, no tengo con quién festejar. Voy a jugar al basket´. Así era de sociable. Y supongo que si hubiese podido seguir viviendo, habría seguido cumpliendo sus metas. Quería ser médico, cirujano. Todos sus amigos y familiares concuerdan en que si él hubiera seguido viviendo, estaría justamente donde quería estar”.

Le preguntamos qué era lo que más recuerda de su hijo.

“Prácticamente todo”, respondió. “Siempre estuvo atrás mío, también cuando era chico, alentándome por  el tema de los cuadros que yo hago como artista. Estaba siempre, en las buenas y las malas. Siempre parecía muy recio pero los ojos lo vendían, porque andaba con la sonrisa todo el tiempo. Me acuerdo de su responsabilidad”.

Le preguntamos, cuando hacía 10 años de aquella tragedia, cómo había vivido el proceso del duelo.”Al principio,  los primeros casi dos años, uno vive en el limbo. Es algo que no nos enseñaron. Nos enseñaron que los abuelos y los padres se mueren antes, que así tiene que ser  .Y no es así. Creo que es un error enseñarnos eso. A cada uno de nosotros nos va a tocar cuando nos va a tocar. No existe un orden claro. Por otro lado, después de un año y medio o dos, uno empieza a despertar y a ver lo que pasó. Yo siempre digo que aprendo a vivir con eso pero no lo voy a aceptar nunca”.

Roberto reconoce que no se acuerda de Ale todos los días y todo el día. “Pero hay muchas cosas que me hacen acordar: músicas que él había escuchado, aromas de comidas que había comido, charlas que te suenan parecidas, tonos de voz, ver a lo lejos una persona que se le parece. El duelo cambia. El dolor es el mismo. Está ese dicho tan conocido de que "el tiempo hace lo suyo". Cuando no tenemos este tipo de problemas en la vida, pensamos  que el tiempo hace lo suyo para mejor, pero en realidad, a medida que pasa el tiempo la cosa se endurece porque extrañás más y no hay forma. No es que sabés que se fue a Estados Unidos o al Congo, está haciendo su vida y en algún momento lo voy a volver a ver. Acá eso no existe”.

P: ¿En algún momento se les pasó por la cabeza-y me da hasta miedo plantear la pregunta- para qué habrán venido a Israel, donde creo que podemos decir que pasa más que en otros lados que a veces los hijos mueren antes que los padres?

R: No. El día que enterré a mi hijo, dije que no me equivoqué al haber hecho aliá. Y sigo pensando lo mismo. Yo pienso que vivir hay que saber por qué y dónde. Morir también uno tendría que saber por qué y para qué. Si hay un lugar  donde se puede responder a esas preguntas, creo que es acá, en Israel. Yo soy muy idealista. Siempre lo he sido .Acá por lo menos siempre sabré que luché por mis cosas en la vida, que pude hacerlo. No en todo lugar del mundo se puede”.

 

 

En su momento, entrevistamos por separado a Alicia, la mamá de Alejandro, que quería hablar. “Yo siempre hablo. Mis amigos dicen que donde yo entro, entra Ale conmigo, porque no pasa una hora sin que lo nombre. Soy charlatana, pero no es eso. Es que siempre hay algo que me lo recuerda a Ale”.

Y en eso se mezclan el amor, el orgullo, la nostalgia, el dolor…

“La mayor parte de las veces, recordamos con una sonrisa, algo que dijo, algo que hizo...era muy buen pibe..Era muy cómico. Era tan cómico a veces y tan serio otras, y tenía una combinación tan extraña de adultez y niñez que es difícil describir. Es que tenía 19 años, era todavía un nene, aunque era enorme y fuerte. Podía llegar a casa y decirme "mamá, acariciame!"  Y se me apoyaba en el hombro.  O llegaba a veces tan cansado del ejército y me pedía que le saque los zapatos. Yo le decía "Ale, sos grande, sacátelos solo" y él me insistía "dale mamá, sacámelos vos" .Y me pedía, riéndose: "sacáme también las medias y hacéme cosquillas"...Y uno lo veía tan enorme y al mismo tiempo tan dulce, dulce, dulce...”

P: Recordar a tu hijo como vos lo hacés, es un vacío muy grande por un lado , está claro, pero al mismo tiempo algo que está lleno siempre de mucho contenido,¿no es verdad?

R: Por supuesto.Además tengo la ventaja de tener buena memoria y entonces me acuerdo 19 años, minuto a minuto. Y eso también me ayuda. Por eso cada cosa me lo recuerda, porque me acuerdo mucho. Además tenía unos ojos negros que lo vendían. Podía estar con cara seria pero le veías la chispita en el ojo y sabías que te estaba cargando. Siempre estaba contento.Siempre corría.El no podía bajar al colegio sin hacer cien barras de la puerta. Volvía del colegio y se iba a correr tres o cuatro kilómetros. Siempre estaba apurado. Siempre decía que no tiene tiempo.Por lo visto sabía que realmente no tenía tiempo...Un amigo dijo que en 19 años vivió como cien.

P: ¿Qué es lo primero que harías si pudieras estar con él?

R: Abrazarlo y besarlo. Abrazarlo y besarlo mucho.Es mucho tiempo sin abrazarlo y besarlo.Además, era abrazable, se dejaba. Era muy mimoso.

P: ¿Alguna vez tuviste miedo ?

R: Mirá, viviendo junto al límite con Líbano, cada vez que oía algún bombazo, se me estrujaba el corazón. Pero como siempre me avisaba dónde estaba,aunque estuviera en el sur, si había algún incidente en el norte, en el Líbano, él llamaba para avisar "mami, estoy bien,en el sur, pero oí que hubo algo en Líbano...". Siempre nos dejaba tranquilos.Por eso, aquella maldita noche, cuando el jefe del comando norte Gral.Amiram Levin dijo que las líneas están abiertas y que se pide a los soldados que llamen a sus familias , y después de cinco minutos no llamó, entendimos que ya no había quién llame.

P: Robi me dijo que cuando Ale se fue unos días antes del accidente, por última vez, él sintió que ya no vuelve.

R: Así es, él sintió que no vuelve.A la mañana salió por la puerta y cuando todavía lo estábamos viendo subiendo por la escalera, Robi me dijo:"Ahora tenés que ser fuerte vos, porque yo no puedo". El no me dijo que cree que no vuelve, pero lo sintió.

P: ¿Y vos en qué pensaste?

R: Yo también pensé algo.Tenía esos nervios al estómago propio de cuando uno tiene la sensación de que algo no está en su lugar, de que algo está por pasar y que uno no quiere que pase. Eso lo tenía desde el domingo, a tal punto que me subió mucho la fiebre.Yo me había tomado toda la semana libre porque mi suegra había venido después de tres años de no visitarnos. Y todo el tiempo tenía esa sensación.Recuerdo que una cronista del periódico regional me había llamado para hacer una nota sobre madres de soldados en unidades de combate y yo no quería bajo ningún concepto.Decía que no quiero abrirle la boca al diablo..Y no sabía que ya estaba abierta...Esa sensación de que algo no está en su lugar seguía....

P: Y no podías explicarla...

R: Claro que no. Te cuento que durante como un año estuvimos diciendo, como los chicos se habían pasado a sus propios departamentos, que sería bueno pasarnos a uno de ellos porque eran más grandes que el nuestro.Como un mes antes de morir Ale,nos pasamos al dormitorio de ellos.La sensación era tan mala que le dije a Robi que hay que volver a nuestro dormitorio, que había que cambiar todo de nuevo. Algo no está en su lugar, le dije.Era una sensación horrible que me embargó durante res días.Y se me pasó en el instante del accidente.

P: ES increíble...

R: Si, es increíble lo que uno puede estar conectado con su hijo. Cuando fue el accidente yo todavía tenía fiebre y me acosté un rato.Antes de que llegue ese golpe en la puerta, dormí un poco.Soñé que él volvía a casa vestido de blanco pero con la mochila del ejército, una sonrisa de oreja a oreja y me decía: "mamá, me dieron libre y vine a casa".Y yo le decía en el sueño "andáte a lo de Barbi y tranquilizála". Barbi, su hermana, había llorado tanto desde las 10 de la noche, diciendo que ya no tenía hermano, que en el sueño le dije que vaya a calmarla. Y en ese momento escuché el grito de Robi, que acababan de llegar del ejército.Pero el sueño me dejó tranquila,hasta el instante que Robi gritó.

P: Y ahí empezó otra etapa...

R: Ale estuvo declarado desaparecido durante 30 horas, hasta que reconocieron el cuerpo.Cuando vinieron a casa del ejército todavía estaba declarado desaparecido, pero nos aclararon que eso era porque no lo habían reconocido, no porque pudiera estar vivo. Pero la cabeza de la madre, sabés cómo funciona.Yo pensaba que si alguien se podía salvar, con semejante corpachón, ese era mi hijo...Además era el único del equipo que había hecho curso de paracaidista...Esas fueron las 30 horas más difíciles de mi vida.Me puse a pensar en las madres de los desaparecidos en otras circunstancias, cómo hacían para seguir viviendo...Esas horas fueron terribles, no saber si está o no está,dónde está, terrible...

P: Yo muchas veces pensé que quizás soldados desaparecidos debe ser peor que saber que murió. Pero hablando con vos, pienso que no...

R: ¿Sabés qué? En el momento en que , a las doce de la noche del miércoles, vinieron a decirme que reconocieron el cuerpo, sentí alivio.¿Alivio de saber que está muerto? El hecho es que fue alivio porque ahora sé dónde está. Fue terrible también esa sensación de alivio.Por eso te digo que no sé cómo hacen las madres de los desaparecidos, de los secuestrados...

P: ¿Cómo vive hoy Bárbara la muerte de su hermano? Hoy ella tiene 26 años...

R: El primer año para ella fue tremendo.Tenían una relación muy especial estos chicos.El la cuidaba. Ella lo mimaba y él la cuidaba pero había algo más. Cuando ella empezó a gatear Ale gateaba al lado de ella, aunque tenía casi cuatro años .Gateaba y la miraba y le sonreía. Entonces le dije que no gatee , porque así ella no aprendería a caminar. Y él me contestó:"Pero pobrecita, lo único que ve son zapatos.Por lo menos que vea una cara".

P: ¡Qué divino!

R: Sin duda. La cuidaba por todos lados, también cuando entró en secundaria , trepándose al techo del edificio para vigilarla de arriba sin que ella lo vea.Es que Barbi es preciosa y llama mucho la atención.Cuando ella ya tuvo novio , Ale arreglaba con un amigo de él e iban en el coche de atrás para controlar que no haya problemas.

P: Alicia , el que se lo recuerde con tantas cosas lindas ¿ayuda a lidiar con el dolor? Con el tiempo ¿duele menos o duele diferente?

R: Eso de que "el tiempo hace lo suyo",lo hace más difícil. Cada vez lo extrañás más.Ahora tendría que cumplir 30.¿Qué estaría haciendo ahora? El quería ser médico, cirujano de traumatología. Me pregunto cómo sería ahora, qué estaría haciendo.Yo ya podría tener nietos . ¡Ya él le gustaban tanto los chicos! Le gustaba charlar con la gente.No pasaba al lado de nadie sin saludar y preguntar algo. Siempre te quedás pensando cómo sería ahora.

P: Hay una canción hermosa , triste y hermosa, en la que se habla justamente de los soldados que mueren y de cómo pasan de ser los hermanos mayores a los menores, cómo sus hermanas chicas se casan y llaman a sus hijos con sus nombres…terrible.

R: Exactamente.Pero son cosas de la vida.Nadie nos preguntó , así que hay que amoldarse a lo que pasa..

P: Pero siento en tu voz Alicia, que querés seguir adelante, que con todo el dolor, sentís que el mundo no se termina y querés seguir viviendo...

R: Por supuesto. Además, siempre quedan los sueños.Y en los sueños, siempre está vivo.....

 

 

 

Ana Jerozolimski
(14 Febrero 2020 , 15:56)

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Fuente: porisrael.org por Bassam Tawil

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