Entrevistas

Una mirada respetuosa y sensible del Judaísmo, desde afuera

Con el periodista Juan Andrés Ferreira de “Galería” de Búsqueda

Días atrás leímos a través de Montevideo Portal la nota “Ser o no ser parte del pueblo judío” escrita por el periodista Juan Andrés Ferreira, y quedamos admirados. Por el contenido interesante, por la forma de presentar temas intrincados dentro del propio pueblo judío, y por la altura y respeto con que abordó su trabajo. Además, nosotros mismos aprendimos sobre Judaísmo de lo que transmitió la pluma de este colega no judío.

Evidentemente, no podíamos dejar de solicitarle esta entrevista. 

 

P: Juan Andrés, aunque ya lo he hecho en un mensaje directo personal y también por las redes, quisiera felicitarte también a través de esta vía, por tu excelente artículo “Ser o no ser parte del pueblo judío”. Interesantísimo, respetuoso, desmitificador, estoy segura que muchos judíos -no sólo yo-aprendieron a través de lo que escribiste. Quisiera comenzar preguntándote por qué emprendiste un artículo sobre este tema. Mencionás allí el gran interés que era notorio despertó la serie “Poco ortodoxa”. ¿Pero realmente fue sólo eso?

R: Muchísimas gracias por tus palabras, Ana. Creo que ya lo comenté antes, en el intercambio que tuvimos a través de Twitter. Considero sinceramente que la nota es lo que es gracias a la buena voluntad de las personas que brindaron sus testimonios. Y es lo que es, sobre todo, gracias a la generosidad de los rabinos, que siempre estuvieron a la orden, guiándome y respondiendo a mis dudas con amorosa e infinita paciencia. Debo decir, además, que la nota original tenía el doble de extensión y fue atrozmente duro cortar.

P: No te imaginás cómo te entiendo…Duele mucho “meter tijera” a lo que uno escribe…

R: Así es. Por fortuna cuento con la lectura atenta y la sensibilidad de Carolina Villamonte y Daniela Bluth, editora y directora de la revista, respectivamente. Desde el principio, Daniela me sugirió rutas posibles por donde la nota podía transitar, además de que me proporcionó nombres de personas con las que podría hablar. Si a esto le sumamos que ahora, gracias a este trabajo, me siento un poquito menos ignorante respecto a los mundos que conviven en el judaísmo, no puedo estar más que agradecido.

Juan Andrés Ferreira en la redacción (Foto: Adrián Echevarriaga)

 

“Poco ortodoxa” fue el punto de partida por varios motivos. Tiempo atrás había escrito un perfil de Shira Haas, la protagonista de la miniserie de Netflix (ficción sobre la que además había publicado una reseña en la sección Cultura, de Búsqueda, donde trabajaba antes de ingresar a Galería), y a raíz de eso una amiga, Paola Perkal, me contó sobre una amiga suya, Odeya, y me dijo algo así como que había abandonado la comunidad en la que se había criado. Le pedí su contacto, hablé con ella, y ahí me enteré de la historia de su hermana, Bat-ami, con quien también conversé largamente. A su vez, por intermedio de su hermana, me comuniqué con Mijal Orian, cuyas respuestas, vía mensajes de voz de WhatsApp me parecieron conmovedoramente bellas, como cuando, en un momento dice: “Por lo general la gente está buscando y llega o se encuentra con un novio judío y se convierte. Lo mío no fue así. Yo me enamoré del judaísmo, no del novio.”

P: Me encantó también a mí esa frase de ella cuando leí tu nota. ¿Con qué ideas emprendiste este gran proyecto? Quizás debería preguntar si lo hiciste con algún prejuicio de fondo, pero no me refiero a algo mal intencionado sino a ideas que a veces uno tiene de un tema por no conocerlo a fondo.

R: En ocasiones, al trabajar en una nota, uno sale a buscar una cosa y en el trayecto se encuentra con otras tantas, enormemente válidas y enriquecedoras, y hay que prestar atención y saber escuchar para saber qué camino seguir. Al principio, la nota iba a ser precisamente sobre las ideas que desde afuera se tiene acerca de las comunidades ortodoxas y contrastarlas con  las experiencias reales de las personas que están dentro. Ya tenía los testimonios de Orian y las hermanas Artzi, Odeya y Bat-ami, cuando surgió la posibilidad de asistir, vía Zoom, a una conferencia organizada por la Cátedra de Judaísmo Nisso Acher de la Universidad Católica. La conferencia se llamaba Poco Ortodoxa. Una mirada desde adentro. 

P: Fue un gran evento y me pareció super original que se haga en el marco de la UCU, por más que haya sido de la Cátedra de Judaísmo.

R: Exacto. Contaba con la participación del rabino Eliezer Shemtov, director general de Jabad Uruguay, de Guily Wiluzanski, educadora del Instituto de Formación de Líderes Judíos (Israel), y de Susy Groszman, voluntaria en la organización israelí Hillel, que ayuda a personas que abandonan comunidades ortodoxas a integrarse a la sociedad.

 

La conferencia resultó fascinante. Y me interesó mucho el caso de Hillel, de modo que me puse en contacto con Shai Abend, de la Cátedra de Judaísmo de la UCU, que me proporcionó el contacto con Susy. Shai también evacuó algunas dudas que tenía y me pasó otros contactos, entre ellos, el del rabino Dany Dolinsky. Shai además me dijo algo precioso, al aclararme que cuando alguien ingresa al judaísmo no se le llama “converso” sino que pasa a ser un igual. Dato: todo esto ocurrió en los días previos a Shavuot. 

El Rabino Daniel Dolinsky de la NCI (Foto: Adrián Echevarriaga)

 

P: Precioso. Juan Andrés, yo dije “desmitificador” y me pregunto si ante todo, al comenzar a entrevistar y trabajar en el tema sentiste tú mismo que te cambiaban conceptos que tenías a priori. Y, claro, si te parece que aportaste a aclarar cosas que el promedio de la gente no conoce bien…vos lo llamaste el “misterio” del judaísmo.

R: Por supuesto. Al trabajar en el tema experimenté algo parecido a lo que se menciona en los primeros párrafos de la nota. Para algunas personas, entre las que me incluyo, el judaísmo es un lenguaje, como lo son la música o las matemáticas, un fascinante misterio que revela que al final no hay misterio. Haber trabajado en esa nota me aportó más información, introdujo conceptos nuevos para mí, lo que paradójicamente me hizo más ignorante y a la vez más consciente de mi tremenda ignorancia.

Los contactos

P: Aunque ya hablaste de su generosidad y ayuda, te preguntaría cómo  fue tu contacto con los entrevistados, más que nada los rabinos. 

R: Con Dolinsky intercambiamos mensajes por WhatsApp, luego conversamos telefónicamente y días después nos encontramos en la NCI, a donde fuimos con el fotógrafo, Adrián Echevarriaga, a tomar algunas fotos, hacerle un retrato al rabino. No conocía la sede de la NCI y nunca había estado en una sinagoga. Mucho menos en una Mikve. Con Shemtov no llegamos a vernos en persona. Intercambiamos mensajes de texto y voz vía WhatsApp. Lo mismo ocurrió con Odeya, Bat-ami y Mijal, aunque con ella fue sensiblemente diferente ya que respondía a mis preguntas enviándole mensajes a su hermana. La comunicación con Groszman fue vía mail. Su testimonio, lamentablemente, fue el que más debí recortar por temas de espacio.

El Rabino Mendy Shemtov con sus hijos (Foto: Say Cheese)

 

P: ¿Cómo se ve desde afuera, siendo tú un periodista no judío, las diferencias en el judaísmo? 

R: Solo puedo hablar de mí y puedo decir que observo esas diferencias con respetuosa curiosidad, con genuina fascinación y una creciente avidez de conocer más.

P: ¿Te animarías a decir cuál es el común denominador que captaste más allá de las numerosas diferencias dentro del judaísmo?

R: Creo que mi mirada apenas alcanza a rozar la superficie de algo tan complejo y a la vez sutil y temo decir algo que mañana o dentro de dos horas veré como un atrevimiento o un disparate cósmico. 

P: Ya te lo comenté cuando me comuniqué contigo para felicitarte y pedirte esta entrevista: escribiste con un gran respeto, y seguís con esa línea. Ahora…como todos sabemos, también en nuestro país existe el fenómeno del antisemitismo, yo diría más que nada el popular. ¿Dirías que en tus contactos para esta nota aprendiste cosas por las que dirías a un antisemita “estás hablando sin saber, condenás sin conocer, no tenés razón”?

R: Por supuesto. Considero que el antisemitismo y la judeofobia son producto de la acción de dos venenos mentales: el odio y la ignorancia. Creo que, como dice el Dhammapada, “el odio no se extingue con el odio, solamente se apaga a través del amor”. 

P: Hermoso. ¿Qué es lo que más te interesó de lo que aprendiste?

R: Todo me pareció interesante. Las diferencias entre las distintas miradas me parece un gran tema. La experiencia de Mijal, su historia, sus palabras, resultaron muy emocionantes. Me sentí muy conectado a ella. 

P: Tú abordaste la nota desde un ángulo religioso, o sea qué pasa con la religión, cómo sumarse, si el judaísmo busca conversos o no, cómo ve el judaísmo alguien que se enamoró de la religión, por qué se fue otro… Pero una de las particularidades del judaísmo es que hay mucha gente que no es observante desde un punto de vista religioso pero se siente muy judía. ¿Eso ya es para otra nota?

R: Totalmente. Espero hacerla algún día. Me interesaba mucho acercarme a la religión en el sentido que indica la raíz etimológica del término, que viene del latín y significa “religar”, “volver a ligar” o “volver a unir”, es decir, volver a unir al ser humano con la totalidad. Que existen varias formas de habitar y vivir el judaísmo fue algo que descubrí, precisamente, haciendo esta nota. 

P: Volvamos a “Poco ortodoxa”. Sin minimizar la problemática que hay entre los Satmar, dirán seguramente algunos judíos, quizás especialmente muy religiosos, que la película los presenta de modo muy caricaturesco, aunque no humorístico por cierto, lo cual crea un problema de imagen injusta. ¿Cómo viste tu ese tema al mirar la serie? ¿Deja a un no judío la impresión de que eso tan así no puede ser?

R: Solo puedo hablar de la impresión que la serie dejó en mí. Y lo que alimentó en mí fue el deseo de conocer más y tratar de entender. 

P: ¿Te quedaron preguntas sin responder sobre el judaísmo?

R: Más que preguntas que hayan quedado creo que surgieron otras tantas, lo cual resulta muy estimulante.

P: ¿Y sobre la colectividad judía uruguaya?

R: Por supuesto. Lo único que sé es que hay muchísimo que no sé.

P: ¿Algo más que quieras agregar Juan Andrés?

R: Una palabra, nada más: gracias.

P: A ti. Ya espero tu próxima nota.

R: Muchas gracias.

 

Ana Jerozolimski
(21 Junio 2020 , 10:46)

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