Entrevistas

Presten atención a esta médica israelí que atiende a los pacientes más graves de Covid-19

Con la Dra. Yael Haviv Yadid, Jefa de Cuidados Intensivos de Coronavirus en el Centro Médico Sheba- Tel Hashomer

(Fotos: Sheba)

Con voz suave y firme al mismo tiempo, la jefa de la Unidad de Cuidados Intensivos del Sheba-Tel Hashomer-a la que en la pandemia se le agregó la responsabilidad de dirigir también la UCI de Coronavirus- combina el mensaje sobre el amor por lo que hace, con la preocupación por la intensa segunda ola que se está viviendo y el enojo por lo que considera es una disciplina insuficiente de la población israelí. Da a entender que tiene también ciertas críticas a algunas de las decisiones oficiales en el manejo de la crisis, pero prefiere concentrarse en lo que hay que hacer ahora para frenar el gran ritmo de contagios. Lo primero es entender el peligro y que está en manos de cada ciudadano evitarlo.

Agradecemos a la Dra. Yael Haviv Yadid  que haya dedicado un largo rato en su ocupada jornada, para conversar con nosotros. Hemos aprendido, y esperamos, al publicar esta entrevista, aportar a concientizar a quienes aún no lo entendieron, que esto no es broma ni invento, sino una amenaza que hay que tomar en serio.

Yael tiene 57 años y es desde hace 9 la Directora de la UCI. Es especialista en Cuidados Intensivos y en Medicina Interna. Está casada y tiene 3 hijos de 24, 22 y 16 años. Con una sonrisa responde positivamente cuando le preguntamos si su familia está orgullosa de lo que hace. Le comentamos que seguramente sus hijos tenían claro que cuando los israelíes aplaudían desde los balcones a los equipos médicos como los héroes nacionales, eso incluía a su mamá. “Es cierto, pero todavía hay mucho por hacer”, responde con humildad.

 

P: Dra. Haviv, usted mira a su alrededor, ve lo que está pasando con esta segunda ola de Coronavirus, los contagios que van aumentando, el constante deterioro de la situación…¿y qué piensa?

R: Miro a mi alrededor y me sorprende ver la falta de respuesta de la gente a las reglas. Noto que el espíritu en la calle-quizás en los últimos días  un poco menos que antes- es como si la Coronavirus fuera una gripe. Hay gente que no cree que esto es cierto, que cree que no hay que estar bajo presión por la pandemia. Y ahora vemos el resultado de todo esto. Cuando hay desorden y no se cumplen las reglas, este es el resultado, no sorprende. ¿Qué puedo decir ahora? Que esto se podría haber evitado. Me da mucha tristeza.

P: Me pregunto cómo repartir culpas o responsabilidades. Claro está que la falta de disciplina del público es un factor importante. ¿Cómo analizaría otros elementos? Al Ministerio de Salud Pública, la política del gobierno…¿todos aportaron parte del problema?

R: Yo no quisiera pronunciarme sobre el Ministerio de Salud Pública. Otros ya han hablado. No es inteligente juzgar mirando hacia atrás. Pero sí creo que si hubiera más médicos analizando qué hacer y cómo salir, si tomaran a gente que ha dirigido grandes sistemas y las llevaran a debates en el Ministerio de Salud Pública para analizar cómo actuar, creo que la realidad sería otra. Pero no he estado en ese lugar y no quiero juzgar.  Lo claro es que el resultado muestra que hemos fracasado.

P: ¿La salida fue demasiado rápida?

R: Está claro que había que devolver la actividad, pero se lo hizo en forma desorganizada. Se dijo que la gente salga y la pase bien, y así lo hicieron. Eso no se debería haber hecho.

P: El propio Primer Ministro dijo esa frase “taasú jaím”, algo así como “pásenla bien” o “diviértanse”.

R: Se tendría que haber explicado que aunque todo había mejorado y que por eso habíamos empezado la salida, el virus todavía está aquí, que hay que actuar con cautela. Se tendría que haber hecho cumplir las reglas de modo mucho más significativo.  La sensación es que se perdió el control y que ahora será difícil volver a la normalidad.

¿Qué hay que hacer?

P: ¿Tiene consejos prácticos? 

R: Creo que hay que incrementar el esfuerzo para hacer cumplir las reglas, realizar muchos más tests, investigaciones epidemiológicas en los centros de estallidos…

P: Aunque ahora todo está mucho más disperso por todo el país, a diferencia de la primera ola.

R: Así es. Ese es un serio problema. Y hay que devolver la confianza en el sistema.

P: Se me ocurre que usted seguramente tiene consejos para dar relacionados a lo que usted ve todos los días en el hospital.

R: Sin duda alguna. Valdría la pena compartir fotos de las salas de emergencia y de los sitios en los que están quienes acaban de recibir la confirmación de que están infectados. Que todos vean el pánico en el que se hallan quienes acaban de enterarse de que tienen Coronavirus, que sienten que súbitamente los golpeó un rayo y no saben cómo saldrán del golpe. Se ve que la gente aún no lo entiende debidamente.

P: Y usted lo ve diariamente…

R: Así es. Veo las filas de ambulancias a la entrada de la emergencia. Quizás si la gente lo ve y entiende que en cada una hay una persona que no sabe si saldrá de la enfermedad y cómo, si entiende que esto es real, no un cuento ni una tontería, todo sería diferente. También hay gente dentro del propio sistema de salud pública  que dice que esto es solamente una gripe con buenas relaciones públicas, que no hace falta cierre total… y aunque tengan razón en cuanto a cómo implementar el tema del cierre, la gente escucha sólo una parte y cree que el Coronavirus no es serio. Y no es así.

P: Usted está hablando del Profesor Yoram Lass, ex director general del Ministerio de Salud Pública, que desde el principio criticó el cierre absoluto diciendo que muere mucho más gente de gripe, por resumir su mensaje.

P: No sólo él.  Hay que tener mucho cuidado en cómo se transmiten los mensajes, porque la gente no escucha todo el análisis.

¿Qué se ha aprendido?

Desde la sala de control de Cuidados Intensivos, Yael monitorea el tratamiento a uno de los pacientes internados

 

P: Mucho se analiza la diferencia entre las dos olas de Coronavirus. Pero quizás la mayor diferencia es que desde la primera, se ha aprendido mucho por ejemplo en cuanto al tratamiento ¿verdad? Esto, claro, aunque se sigue experimentando y probando.

R: Sin duda alguna, seguimos aprendiendo sobre la enfermedad. Recordemos que cuando empezamos, a fin de febrero, lo hicimos en base a lo que compartieron con nosotros colegas de China e Italia que ya habían lidiado con el Covid-19. Cuando llegó acá vimos más cosas, fuimos viendo cómo actuar. Todo el tiempo hay cosas nuevas. 

P: ¿Ve cambios en la enfermedad misma?

R: Es indudable que en esta ola la sensación es que la enfermedad da señales de ser menos violenta que antes. Aún hay gente muy enferma y también en estado grave, pero en la primera ola, parecía que las cosas avanzaban como una tormenta que pasaba de 0 a 100 en 2 días. Y hoy no lo vemos. Hoy la sensación es que está más moderada. Aún es peligrosa y claro que la gente se puede morir. Hay gente conectada a ECMO, a respiradores, gente que queda con serias complicaciones. Esto lo vimos en abril y en mayo. La enfermedad parece que está actuando de otra forma. Pero los tratamientos son mejores. La situación cambia ante nuestros propios ojos. Es una enfermedad joven y vamos aprendiendo en movimiento.

P: ¿Cree que el virus mismo ha mutado?

R: No podemos saber aún. Quizás influye el clima, quizás hay alguna mutación, no lo sabemos. Pero está claro que el virus es menos violento. De todos modos, también está claro que nosotros sabemos tratar mejor, que sabemos utilizar remedios anti virales como Remdesivir que antes nos despertaban dudas –se probaron muchas otras cosas- y ahora sabemos que funciona. También usamos anti coagulantes, esteroides, varias cosas que antes no teníamos certeza si servirían y ahora los damos casi de rutina. Hay estudios de laboratorio en base a los cuales podemos estimar si un paciente estará grave o sufrirá la enfermedad en forma liviana. Sin duda ahora somos más inteligentes.

 

Los enfermos de hoy

La Unidad de Cuidados Intensivos de coronavirus, en el Sheba

 

P: Uno de los elementos más destacados en la primera ola de Coronavirus fue que la gente de edad y con enfermedades de fondo, es mucho más propensa a hallarse en grave estado si se infecta. Pero eso no significa en absoluto que sean los únicos en peligro ¿verdad?

R: Por supuesto. No todos los enfermos graves tienen enfermedades anteriores. En estos momento, por ejemplo, dos de los tres pacientes más graves en nuestra unidad, no las tienen. Y de los otros internados en la UCI, la mayoría tampoco. Claro que están sí esas características de gente con presión alta, azúcar, problemas cardíacos, exceso de peso, pero mucha gente que no entra en esas categorías también se enferma y complica. Los enfermos nuevos en esta ola no necesariamente tenían esos problemas. O sea, es indudable que cualquier persona se puede enfermar.

P: Aclaremos el tema de la edad, qué es lo que ve usted ahora.

R: En nuestra unidad de Cuidados Intensivos, los enfermos tienen un promedio de entre 60 y 65 años. Pero claro que con más de 70 aumenta el índice de mortalidad, que es mayor aún sobre los 80. Pero los más graves tienen todos entre 60 y 70. Y hay también gente joven.

P: Y algo que se sabe mucho más ahora es que la enfermedad deja muchas secuelas.

R:  Así es. De la primera vuelta, salieron de nuestra unidad enfermos que no tenían problemas respiratorios previos pero quedaron con los pulmones enfermos. Por todo lo que estamos viendo, hemos abierto una nueva clínica de seguimiento de Coronavirus. Pero como todo esto es muy nuevo, precisaremos tiempo para poder evaluar todo. Y recién un año después de haberse curado del virus, podremos saber realmente cuáles son los efectos tardíos. Yo estoy casi convencida que la gente que se enfermó queda con problemas pulmonares crónicos, además del golpe post-traumático mental y con problemas que seguramente se verán mucho después por las internaciones tan largas e casos de enfermos muy graves. También por el hecho que tuvieron que recibir grandes cantidades de sedantes y anestesia. Pero recién en unos meses podremos saber con exactitud si lo que vemos hoy es algo fijo y realmente se dará así con todos o la mayoría.

Otra característica del Covid-19, aunque todas las enfermedades infecciosas pueden atacar todo el cuerpo, es que aquí también ocurre que ataca por ejemplo el sistema de coagulación, los riñones y otros sistemas, pero además, esto dura mucho tiempo. En casi todas las demás enfermedades infecciosas, en dos semanas uno ve una clara mejoría y sabemos hacia dónde va el paciente. Aquí lleva no menos de tres semanas y a veces después de 6 semanas el paciente  aún tiene el virus. Es muy prolongada.

P: Quisiera volver al llamado que puede salvar vidas, si logra concientizar a quienes hoy no se cuidan lo suficiente. ¿Qué me puede decir?

R: Ante todo, que se cumplan las reglas, porque eso es clave: usar barbijo, mantener distancia y respetar las normas higiénicas. Dado que el contagio es por las pequeñísimas gotas de las que tanto se ha hablado, si se mantiene la distancia, simplemente uno no se puede contagiar.  Claro que es hermoso ir a la playa y sentarse en un café, y que es difícil estar con máscara cuando hace calor, pero los cuidados no son tan exagerados, es bastante sencillo cuidarse y si uno lo hace, hay menos contagio. Así se simple. En el hospital estamos absolutamente todo el tiempo con la máscara.  

P: O sea, está clarísimo, que depende de nosotros mismos.

R: Así es. Claro que el gobierno debe tomar las medidas apropiadas, pero esto está mucho en nuestras manos. Si la gente se hace responsable de sí misma, si nos comportamos debidamente, bajaremos el contagio. No es nada terrible si por un tiempo tratamos de abstenernos de ir a un café. Y quisiera hacer un llamado a los jóvenes, que creen que a ellos no les pasará nada. Pero el tema no es sólo que sí les puede pasar, sino que aunque ellos sean asintomáticos si se contagian, pueden contagiar a otros. Y no está bien que otros estén en riesgo porque los jóvenes se sienten sanos y no se cuidan. Todos debemos cuidarnos.

P: Y quizás para convencer a los que subestiman todo esto, vale la pena recordar nuevamente cosas que usted ve, que ocurren en el hospital, e inclusive el hecho que muchos enfermos mueren solos, que no se pueden despedir de sus familias siquiera….es terrible.

R: En nuestro hospital hemos organizado despedidas de familias de un ser querido internado que estaba por morir. Las escenas son desgarradoras. También hemos visto a jóvenes que fallecieron. No se lo deseo a nadie. Pero quizás una imagen muy fuerte que puedo compartir, aunque su desenlace parece que es positivo-a pesar de que nunca tenemos certeza de si no hay súbitamente un agravamiento- es lo que pasó con una mujer de unos 70 años que llegó a nuestro hospital por una dificultad  respiratoria de otro tipo, no por Coronavirus. Pero al entrar a la emergencia, como se hace ahora, se la testeó y se confirmó que tenía el virus. Estaba esperando internación y me pidieron a mí que evalúe si debemos llevarla a la UCI. Entré a la pieza en la que estaba esperando y la mujer estaba llorando desconsoladamente. Me dijo que hacía tres meses que no salía de la casa, que su esposo salía solamente al supermercado y no entendía cómo es que ella se había contagiado. Estaba desesperada. Decía “me voy a morir, me tengo que despedir de mis seres queridos..¿cómo hago?”. Estaba absolutamente aterrorizada, con una profunda sensación de impotencia. En su caso, por suerte el oxígeno que recibió la ayudó y fue mejorando, aunque aún no la hemos dado de alta y no sabemos si no empeorará. Pero hay que entender la situación. No se la deseo a nadie. La persona que se enferma tiene la sensación de que va a ser ejecutada, de que está condenada injustamente a morir, sin razón lógica ninguna. Todos deben ponerse en ese lugar y entender que en gran medida, uno puede evitar estar en esa situación.

P: Muchísimas gracias Yael. Sin con su advertencia y su fuerte llamado ayudamos a salvar alguna vida, ya toda esta entrevista valió la pena. Muchas gracias.

R: A ti.

Ana Jerozolimski
(07 Julio 2020 , 13:14)

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