Entrevistas

Con Luis Wilkorwsky, flamante Presidente de la Federación Uruguaya de Boxeo

La nueva etapa en una carrera en boxeo que siente le ha dejado mucho. Es hora, dice, de retribuir.

Luis Wilkorwsky (58)  se siente privilegiado. Tras una carrera de 12 años como boxeador durante la cual tuvo 14 peleas, todas ganadas (8 de ellas por knockout) , terminando invicto, fue electo hace poco más de una semana como el nuevo Presidente de la Federación Uruguaya de Boxeo, lo cual considera una oportunidad para devolver algo de todo lo que ha recibido de este deporte que abrazó años atrás. Comenzó a los 25 años y al retirarse de las peleas continuó entrenando y ayudando a boxeadores más jóvenes.

En el año 2000 recibió el premio al mejor deportista del año, el “Charrúa”. También fue galardonado con el premio de Últimas Noticias, entregado por la prensa. Luis los considera “un logro increíble”.

Algunos datos

Luis fue a la escuela Barón de Río Branco, que de tarde se llama Escuela Brasil, en Avenida Brasil y Berro. De tarde iba a la escuela Ivria, de la cual su padre Raúl fue presidente. El liceo lo hizo completo en el Yavne. Al terminar sus estudios viajó por un año a Israel.

Fue a Macabi y también a Betar.

Tiene 3 hijos de dos matrimonios: Lucas de 11, Nicole de 30 y Marcelo de 33.

 

P: Corresponde ante todo felicitarte por haber sido elegido como Presidente de la Federación Uruguaya de Boxeo. ¿Qué significa esto para vos?

R: Para mí esto es algo increíble, y muchos años atrás no pensado para nada. Lo veía como un puesto muy grande, con muchas obligaciones y no pensaba serlo. Pero estoy  muy emocionado porque en toda mi trayectoria, que terminé invicto, siento que hice muchas buenas amistades, que me las dio este deporte, un deporte que une. En la década en la que fui a Palermo, el club era bastante humilde. Con  el tiempo fuimos mejorando la gestión con amigos y allegados, se fueron sumando otras personas que no solamente eran del ambiente del boxeo. Ahí fui conociendo gente y haciendo relaciones, me junté con gente que ponía mucho entusiasmo en esto y hace como dos años me habían dicho  por qué no me tiro a presidente de la federación. A mí me pareció que no era el momento. Pero este año hubo una movida de un sector del boxeo diciéndome que les parecía que yo podía ser una persona muy útil y les dije que en principio sí, pero quería pensarlo un poco.

P: ¿Qué es lo que te decidió a aceptar?

R: Te cuento que me fui a hablar con un uruguayo que vive en Argentina hace 45 años, Julio García, una gran figura en el mundo del boxeo. Tuvo varios campeonatos mundiales, recorrió el mundo, fue técnico de la Asociación argentina, del CeNARD, el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo. Es reconocido a nivel mundial y en nuestros años hicimos una muy linda amistad. Le pregunté si me podría acompañar, para mí era importante porque es una figura respetada y que sabe cómo guiar la parte deportiva.

P: Es que entiendo que es una responsabilidad, en este campo, presidir la federación…

R: Claro. Abarca juegos olímpicos y panamericanos, dependés del Estado también, estás en contacto con el gobierno constantemente, con el Ministerio de Deporte. No es cualquier cosa ser presidente de una federación  nacional. Hay muchos ángulos a tener en cuenta.

Volviendo a Julio, te diré que me dijo que me va a acompañar por lo que yo representé durante todos estos años, por mi forma de actuar en la vida y el boxeo y no quería dejar de acompañarme. Después de recibir esa respuesta de  su parte, cuando faltaban aún unos diez días para las elecciones, lo llamé y le dije: “Julio, sabés que no importa si gano o pierdo, yo ya me siento ganador de que me quieras acompañar en este desafío”. Imagínate que fue una emoción muy grande para mí, ni que hablar el día que me designaron presidente y mi lista salió ganadora.

P: Y ahora empezó otra etapa…

R: Claro. Va a haber que trabajar mucho, pero eso es lo que quiero hacer, lo tomé únicamente porque quiero hacer una devolución al boxeo de todo lo que me dio a mí. Esto es honorario, pero yo siento que este deporte me dio muchas cosas y siento la necesidad de retribuir algo con mi trabajo, esfuerzo, contactos y todo lo que tenga que ver con eso.

 

¿Por qué boxeo?

P: ¿Qué te atrae de este deporte?

R: Este deporte tiene como una magia. Personas que nunca lo han practicado van a un ring, empiezan a aprender y se entran a copar. Mucha gente que le parece que no puede, o que tiene algunos miedos, eso le sube la autoestima. Independientemente de los golpes es un deporte que te exige mucho entrenamiento, tener muchos reflejos, ser rápido y ágil. Es un deporte muy completo, de hecho muchos deportistas usan la gimnasia del boxeo porque es realmente muy completa y efectiva.  Es un deporte para el que hay que tener cierta habilidad y no es fácil estar en un ring 10 o 12 rounds y aguantar una pelea. Es un deporte muy lindo.

P: Te digo sinceramente-y me imagino que para quien está en eso, sonaré a ignorante- nunca entendí el arte o la gracia de este deporte. Te pegan, te golpean, a veces parece que están por matarte…¿dónde está el atractivo?

R: Las personas dicen: “Bueno, pero se pegan, ¿qué es lo que tiene de lindo?”. Pero hay un arte aquí. Tratar de dar y no recibir. Pero además, te quiero decir que en el boxeo se crean muchas amistades y tu rival lo es durante la pelea, pero después generalmente, no siempre, sacás muchas amistades de muchos rivales. De hecho yo me doy con muchos de ellos y recordamos las peleas.

P: ¿Cuán común es el boxeo en Uruguay?

R : En el pasado el boxeo era uno de los deportes más importantes en Uruguay. Después hubo un bajón  y ahora ha resurgido. Incluso en el último Panamericano, Uruguay sacó una medalla de bronce. Y pienso que en el futuro el boxeo retomará el lugar que tuvo en el pasado, que fue muy importante.

P: ¿Qué hace la Federación Uruguaya de Boxeo? ¿A cuántos boxeadores representa?

R: En la Federación Uruguaya de Boxeo reúne a todos los boxeadores del Uruguay y de ahí salen los que compiten en el exterior, tanto en pre olímpicos,  y todas la competiciones internacionales más importantes ya que el boxeo está en todas. También está la ayuda del Estado a los competidores y a cada federación. Dependemos también un poco del Ministerio de Deportes. De ahí salen los futuros boxeadores que van a representar a Uruguay en distintos marcos.

P: ¿Cuál es la responsabilidad de estar al frente de esta organización?

R: Yo siento que es  super importante porque todo el boxeo de Uruguay depende de la Federación de Boxeo. Pero más que nada, porque  hay mucha gente que  confió en uno si uno llegó a este cargo. No son pocas las personas que quieren llegar a esto. Y yo lo tomé porque el boxeo me dio, aparte de muchos triunfos, muchas amistades y que el que hoy pueda ser presidente. Terminó una etapa y no sabía que llegaría esta otra etapa que creo será muy linda.

Espero llegar a lo más alto posible, dejar todo de mí y dejar mi huella para que después de mi participación de 4 años al frente de la federación, pueda sentir que  cumplí y que logré devolver por  todo lo lindo que recibí.

 

La identidad judía

Junto al Kotel, durante un viaje a Israel para un reencuentro con su generación del Yavne
Junto al Kotel, durante un viaje a Israel para un reencuentro con su generación del Yavne

 

P: ¿Cómo vivís tu condición judía?

R: Para mí el sentimiento judío, la pertenencia, es muy importante, también lo es para mis padres. Pero para mí no chocó con el mundo del boxeo, tan distinto por cierto.Yo me siento 100% judío. No voy al shil a menos que tenga que hacer un rezo por alguien, no es que soy observante, pero tengo el sentimiento muy fuerte. Claro que festejo Rosh Hashana y Pesaj, pero no mucho más.

P: Entiendo que en tu familia ha habido activismo comunitario.

R: Así es. Mi madre, Gladys Trossman,  fue Presidenta de WIZO dos o tres veces seguidas. Es Presidenta de honor y representó a Uruguay en WIZO mundial. Mi abuelo Moisés Trossman  fue el primer presidente del sanatorio israelita que estaba en Avenida Italia. Ya que los menciono a ellos quisiera mencionar también a mi abuela materna Dora Agunin y a mis abuelos paternos José y Berta Wilkorsky, padres de mi padre, todos muy importantes para mí. Te  diré que tengo  varios familiares que han activado. Yo personalmente no he activado en instituciones, más que ir a los movimientos juveniles Betar y Macabi. 

 

Otro mundo

P: Ibas a escuela pública y también a una escuela judía y me imagino que comenzara a adentrarte en el boxeo fue  conocer un mundo muy distinto de aquel al que estabas acostumbrado.

R: Sin duda. El boxeo me abrió otro mundo con otras amistades, entre las que no hay judíos, porque no había judíos entrenando en ese momento.

P: ¿Te fue difícil abrirte camino?

R: No fue fácil. En aquellos tiempos, cuando empecé, también era muy común oír eso de “judío de m…” y yo nunca dejé pasar esas cosas, nunca me hice el tonto sino que encaraba. Iba y decía “mirá, sabés que yo soy judío…así que te pido que me respetes” o “si tenés algo que decir, me decís”. O sea que tuve que luchar un poco con eso. Algunos sé que lo decían sin pensarlo. Pero siento que con el tiempo fui cambiando eso. Además, claro, no se puede generalizar. Yo nunca negaba que soy judío. Fue un trabajo que lo hice yo, me hice respetar como judío y también a la colectividad porque con el tiempo vieron en mí una persona como cualquier otra.

P: Además, llegabas a un entorno muy distinto del tuyo…

R: Sin duda. Fue difícil en muchos aspectos. Primero porque yo no estaba preparado para enfrentarme a esos hombres con mucha experiencia, en general mayores que yo. Entonces mis comienzos fueron medio duros. No la pasaba bien. Pero me gustaba tanto el boxeo que seguí adelante.

Recuerdo que fui a un lugar que era un sótano, en el que había gente muy humilde. Algunos trabajaban como basureros, albañiles, otro no tenían trabajo….el boxeo era su vida. Todos sabían que yo venía de un entorno social diferente. Pero siento que me gané un lugar. Fui todos los días, también al principio cuando ni me dirigían la palabra, nunca falté, tenía y mostraba muchas ganas.  Estaba como loco por lograr mi objetivo de llegar a alguno buen en el boxeo. Y de a poco se fueron abriendo, como te decía, me hice un lugar. Yo venía de flor de  casa en Carrasco y estaba feliz comiendo con mis compañeros de boxeo en un rancho.

Pero lo más importante no es el boxeo

Luis y sus tres hijos, Nicole, Lucas y Marcelo
Luis y sus tres hijos, Nicole, Lucas y Marcelo

 

P: Luis ¿qué dicen tus tres hijos del tema del boxeo?

R: Me alegra mucho que me lo preguntes porque esta es una oportunidad para decir que con todo lo que amo el boxeo, lo más importante en mi vida son mis hijos. Son lo que más quiero en el mundo. Estoy orgulloso de ellos y me siento afortunado de tenerlos.

P: Contame un poquito de ellos. ¿Tienen algún vínculo con el boxeo? Me imagino en realidad que esta pregunta va más que nada para el mayor.

R: Bueno, te cuento que Marcelo, el mayor, peleó por el Palermo, mi mismo club. Y como mi apodo en el club siempre era “el león del Palermo”, a él le pusieron “Kimba”. Peleó sólo una vez defendiendo al Palermo, y ganó. Y fue impresionante la hinchada de la Integral, no sé si eran 100 o 200 chicos que fueron a verlo.

P: No sé si logro imaginarme la escena…genial.

R: Sí, fue muy bueno. Te cuento que Marcelo y  Nicole me acompañaban de chicos a las peleas. Nicole, que ahora tiene 30, iba conmigo de chiquita a todas. Sé que no le gustaba mucho, pero era una fenómeno, siempre se la bancaba, cuando terminaba subía al  ring conmigo. Lucas, que hoy tiene 11, fue conmigo algunas veces al club pero ya no me vio pelear.

P: ¿Qué hacen ahora tus hijos?

R: Lucas, que está por cumplir 12. pasa al liceo. Es fanático del fútbol y juega en el club Relámpago en baby fútbol. Le encanta y está jugando muy bien. Estudia bien, es un niño divino. Nicole, que es Licenciada en Diseño de Moda, acaba de volver de un plan de 6 meses en Israel. Ella era quien estaba a cargo de mis locales en el tema textil al que siempre me dediqué, y del diseño mismo de la mercadería, que vendía en todo el país y exportaba a Argentina. Se movía muy bien en eso.

Marcelo dejó el deporte porque se puso a trabajar muy duro. Estudió Comercio Exterior en la UdelaR y terminó con honores. Hizo luego varios Masters. Representó a Uruguay en competencias como emprendedor y ganó tiempo atrás el premio Obama en Estados Unidos, para jóvenes emprendedores. Desarrolló con dos amigos la muy premiada aplicación Oincs que avisa sobre problemas en el tránsito y hoy tiene la empresa de Marketing Digital Conecta361, de las más importantes en esa área en Uruguay. Siempre tuvo claro qué quiere hacer.

 

P: Luis, te deseo mucha suerte. Que desempeñes este cargo tan feliz como ahora. Y que muchos de tus colegas boxeadores traigan medallas y logros para Uruguay.

R: Muchas gracias Ana.

 

Ana Jerozolimski
(04 Enero 2020 , 19:10)

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