Entrevistas

Trabajando por la memoria, a 26 años del atentado terrorista contra la AMIA

Con Elio Kapszuk, Director del Departamento de Arte y Producción de  AMIA

Elio Kapszuk,  curador y gestor cultural , tiene sobre sus hombros, junto a su equipo, la responsabilidad de producir materiales que recuerdan a las víctimas del atentado, perpetúan su legado y advierten. Su desafío va mucho más allá de recordar a los que fueron asesinados.  La labor del Departamento de Arte y Producción de AMIA que dirige es realizar las acciones de arte y memoria vinculadas a hacer perdurable tanto la recordación como el reclamo de justicia, a través del arte. 

Le agradecemos mucho que nos haya dedicado tiempo para esta entrevista.

Es nuestro homenaje a la memoria de las víctimas de AMIA 

La AMIA, después del atentado (Foto: Esteban Alterman)

 

 

P: ¿Con qué espíritu te acercás, como parte de AMIA y teniendo la responsabilidad de la producción de una campaña que recuerda y concientiza,  como judío argentino, a un nuevo aniversario del atentado?

R: El departamento de arte y producción de AMIA tiene como una de sus misiones trabajar y generar hitos vinculados a arte y memoria para poder recordar y seguir reclamando justicia de aquello que sucedió el 18 de julio de 1994, cuando una bomba asesina se llevó a 85 personas y produjo más de 300 heridos. Todos los años generamos ideas que permitan y que sirvan de “excusas” para poder traer al presente aquello que sucedió. La memoria necesita de la efeméride, necesita de la recordación, necesita de la generación de sitios simbólicos y físicos de recordación. Si no el tiempo borraría por completo aquello que sucedió. En este 26° aniversario, con muchísima responsabilidad, generamos 15 acciones que van desde materiales audiovisuales hasta exposiciones, todas terminadas de producir durante la pandemia.

 

Las familias, parte integral del desafío

P: Imagino que esto también involucra directamente a las familias ¿verdad?

R: Por supuesto. En varias de las acciones necesitamos de la participación de las familias de las víctimas. El año pasado hicimos una muestra con Julio Menajovsky, que fue uno de los fotógrafos que primero llegó a la AMIA en ese momento. Por este motivo sus fotos se convirtieron en sumamente emblemáticas y muchas veces cuando uno recuerda aquello que sucedió lo recuerda a través de las imágenes. 25 años después nos sentamos con Julio y le propuse hacer una fotografía de estudio en la cual juntáramos a personas que nos permitan contar historias a partir de un encuentro que se daba después del 18 de julio del 94. La realidad es que después de tantos años nos parecía que las fotos del atentado no bastaban para contar lo que había sucedido.

P: Aunque eran muy potentes…pero aquí entiendo que apuntas a otra cosa, no porque no sean fuertes.

R: Así es. Cuando uno dice esto de las fotos suena raro, suena fuerte: cómo que no basta la foto del atentado, las fotos de un atentado que se llevó a 85 personas y 300 heridos. Pero lo que pasa es que en las fotos no estaban reflejados los 25 años de impunidad que habían transcurrido hasta esa idea de reunirnos con el fotógrafo que las tomó.Las fotos del atentado reflejan aquello que sucedió, pero no toda la ola expansiva que puede generar la impunidad. 

P: Esta es una  noción sumamente impactante.

R: La impunidad es la repetición de un crimen día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, es la repetición de ese crimen. Por eso era tan importante poder contar, 25 años después, estos encuentros. 

Así fue que se generaron encuentros sumamente significativos. Por  ejemplo, Ana María Czyzewski con Gustavo y Ángel Antúnez. Ana María trabajaba en la AMIA y llevó a su hija a colaborar ese día porque tenían una auditoría, ella era la auditora; y Gustavo y Ángel eran los tíos de Jorgito, que trabajaba en un bar de la esquina y como AMIA estaba en refacciones siempre que le pedían un café Jorgito lo traía y alguien tenía que bajar a buscarlo porque no podían subir. Así fue como Paola, la hija de Ana María, fue a buscar los cafés que trajo Jorgito. Sabíamos que se había dado esta situación, por eso los juntamos, fue la primera vez que ellos se juntaron, y la realidad que una de las cosas maravillosas que sucede era que fue una de las primeras veces que nosotros nos focalizamos en el encuentro, y empezamos a escuchar: si salía la foto, salía, pero lo primero era poder escucharlos y juntarlos. Fue sumamente emocionante y conmovedor, y también de alguna manera para nosotros muy movilizador, porque si bien venimos trabajando hace muchísimos años con esto, también uno a veces cree que pierde la capacidad de emocionarse, y no es así. Para que te hagas una idea, se hicieron 19 fotos, cada encuentro duraba aproximadamente dos horas, de las cuales para sacar la foto se necesitaban 10 minutos, el resto era charla, poder escucharlos y generar este encuentro. Por eso el vínculo con las familias para nosotros es fundamental. 

P: Imponente…

R: Este año inauguramos de forma virtual una muestra que se llama “Re memoria – Retratos de vida”, del artista Marcos Acosto. Como te decía antes, a veces una foto puede perder sus colores originales, su nitidez; un recuerdo puede distorsionarse un poco por el paso del tiempo, entonces uno cuando recuerda… ¿cómo uno recuerda generalmente, con este concepto de “vivirán tanto como nosotros porque los recordamos”? 

P: Uno piensa que la memoria siempre está allí, pero tenés razón, hay que hacer acciones para garantizar que no se esfume ni diluya.

R: ¿Cómo lo hacemos? Contando una anécdota, pensemos en una situación hasta familiar, uno se acuerda hasta de su abuelo, yo me acuerdo de mi papá, y los trae con la palabra: vivirán tanto como nosotros porque los recordamos. Ahora, queríamos generar y trabajar sobre un concepto que es un ejercicio de la memoria desde la pintura, desde las artes visuales. Entonces cuando uno trae el recuerdo, lo fortalece con la palabra, ¿y desde la pintura cómo se hace? Volviéndolo a pintar. Entonces, más allá de las fotos que ya teníamos en archivo nos comunicamos con todas las familias que pudimos, más del 70%, pidiendo fotos para que Marcos los vuelva a retratar, los vuelva a traer a este presente desde su arte, su acuarela, desde esas maravillosas ganas de vivir que tenían. Eso está reflejado en la muestra. 

Cada año, un nuevo desafío

El video que vemos a continuación, es sobre una singular iniciativa llevada a cabo el año pasado, al cumplirse 25 años del atentado.

 

P: ¿Cómo se renueva el desafío del mensaje que se plantea cada año? La impunidad y falta de justicia no cambian. Cada año, cuando van a organizar el acto recordatorio ¿tienen un nuevo desafío?

R: Por supuesto que cada año es un nuevo desafío cómo mantener vivo el mensaje. El desafío es que esto no se olvide, que esto siga siendo parte de la agenda, que las 85 muertes producidas por el ataque terrorista sigan estando en la agenda tanto de recordación como de reclamo de justicia. La memoria es traer al presente, como decíamos antes, algo que sucedió y hacerlo presente. Nosotros elegimos qué recordar. En ese sentido aquello que recordamos es parte indisoluble de nuestra identidad, porque somos también lo que elegimos recordar. Y por supuesto que cada año es un gran desafío. Cada una de las piezas atiende a un objetivo, a una misión. Este año hay una canción que se llama “No se borra”, compuesta por Mateo Sujatovich, que es el líder de un grupo sumamente popular en Argentina, que está en gran crecimiento, acaba de ser nominado en los premios Gardel, que son los premios de la música en Argentina, es el artista joven más nominado, con siete nominaciones. Él, que tiene 29 años, y junto a Zoe Gotusso, que es otra gran cantante, que tiene 23 años, compuso esta canción, que empieza: “Lo recuerdo, no estuve ahí, me lo contaron para no olvidar”. Habla de la transmisión de generación en generación. 

P: Si lo sabrá el pueblo judío…

 

 

R: Para nosotros uno de los objetivos principales de esta acción era llegarles a las personas que no tuvieron memoria vivencial de aquello que ocurrió el 18 de julio del 94, con un interlocutor válido. Más de la mitad de los argentinos hoy, por edad, no tiene memoria vivencial de lo que sucedió. Es por eso que esta acción, “No se borra”, es tan significativa. Por el otro lado, es una muy bella canción y tiene un invitado especial, que es León Gieco, que por supuesto es sinónimo de gran artista comprometido con toda la lucha por memoria, verdad y justicia, y queríamos que participe porque también es un puente intergeneracional a partir de valores. 

 

 

Fue un atentado no sólo contra los judíos

P: Entiendo que el desafío es recordar el atentado, cometido contra la sede de la mutual comunitaria judía, pero que también fue un atentado contra Argentina como país ¿verdad?

R: La  AMIA siempre planteó a partir de sus acciones que el atentado fue a la AMIA pero que ni sus implicancias ni nada vinculado al atentado es algo solamente comunitario. La bomba explotó en la AMIA, 85 muertos, 300 heridos, pero es un tema vinculado a la Argentina, a la identidad de nuestro país, y que es parte de los crímenes impunes que todavía siguen en nuestro país. Nosotros en las acciones que hacemos lo vinculamos a eso, y no solamente a un tema comunitario. Es muy interesante ver, inclusive, cómo ha cambiado la recordación y el reclamo en todos aquellos que colaboran con nosotros. 

P: Entre ellos, concretamente, también artistas destacados y conocidos, cuya presencia aporta mucho.

R: Así es.  Todas nuestras acciones están vinculadas a encargos que les hacemos a los artistas y que ellos hacen en forma desinteresada. Al principio, y esto un poco uno lo va aprendiendo, se hacía en solidaridad con nosotros, a nosotros nos había pasado algo y se solidarizaban con nosotros. Eso con el tiempo fue cambiando, fue mutado, hoy no existe solidaridad con nosotros sino con esta cadena de generación de contenidos y valores compartidos, muchísimos de los artistas que colaboran con nosotros plantean: ¿qué hacemos este año para que esto no se olvide y que se siga reclamando justicia? Yo creo que la gente no se cansa, la impunidad produce indignación y nuestro trabajo, justamente, es que cuando hay algún color que se empieza a borrar, cuando una foto empieza a perder nitidez, ponerle más énfasis y generar acciones que hagan que si alguien está cansado, volver una y otra y otra vez para que el reclamo y la memoria no pierdan la intensidad que se necesita

 

P: Más allá de lo que ya comentaste, tan significativo, sobre lo imperativo de recordar a nivel nacional, no sólo en el ámbito comunitario  ¿qué actitud ves de parte de la sociedad argentina no judía respecto al atentado de la AMIA? ¿Se entiende como un atentado contra Argentina toda aunque el blanco central haya sido la AMIA?

R: Yo creo, me gusta pensar, que parte de esto tiene que ver con las acciones que venimos haciendo hace tantos años, que la sociedad argentina ha incorporado el atentado a la AMIA como algo que le pasó a la Argentina y no solo a la comunidad judía. Esa es la devolución y el impacto que vemos en cada una de las acciones cuando, por ejemplo, hacemos una acción virtual para que la gente participa y se ponga una pancarta en el pecho a través de filtros que aparecen en Instagram y una página web, y vemos que el impacto de eso son dos millones de alcance, o publicamos un video, el de Ricardo Darín tiene casi 500.000 visitas individuales, hoy, a cuatro días, y ya fue vista por más de dos millones de personas. 

P: Impresionante. Y creo que vale la pena conocer los entretelones de ese video.

 

 

R: Sin duda. Con respecto a la pieza de Darín, me parece que es importante poder destacar en esta pieza, que es distinta a la de “No se borra”… Esta pieza se llama “Detengamos el odio”. Generalmente cuando uno ve un material viejo de una artista, uno a veces dice “uh, qué genio, mirá la vigencia que tiene”. Cuando volvimos a ver hace cuatro años el discurso final de Charles Chaplin en la película “El gran dictador”, por supuesto que pensamos en él como un verdadero genio, pero la actualidad del texto que él decía nos dio mucha indignación. Y 80 años después ese texto es sumamente vigente y nos tiene que interpelar como humanidad, hay algo que hemos hecho muy mal, que estamos en términos humanos en el mismo estadio y con la misma vigencia de ese mensaje humanista que había hecho Charles Chaplin, que fue un artista muy comprometido con su tiempo, en el año 37 empieza a trabajar en esta película, que al principio no tiene el apoyo ni de Hollywood ni de las salas inglesas, que no querían tener ningún problema con nadie, y él sigue con la película y le cambia el final cuando se entera de la invasión alemana a Polonia, y arma este texto, que uno podría sintetizar en una frase: el odio produce matanzas. 

A partir de ahí nos parecía tan fundamental este mensaje, nos parecía que ahí estaba el huevo de la serpiente, y empezamos a pedir a la fundación que tiene los derechos de “El gran dictador” la autorización para poder utilizar este monólogo. Después de muchos años de gestión nos autorizaron a hacerlo este año, nos dieron una licencia sin costo para poder hacerlo, y pensamos en Ricardo Darín para transmitirlo desde hoy. Nos parece que esta pieza es fundamental. Uno a veces puede dejar de amar, pero dejar de odiar es muy difícil, por eso uno tiene la responsabilidad de no fomentar el odio. El odio hace ver al otro como enemigo, le saca los rasgos de humanidad. Entonces ahí uno empieza a permitirse cosas que no haría con un prójimo, y somos todos prójimos. Nos parecía importante transmitir a la sociedad argentina, y te diría que en términos internacionales también, que la única forma de no tener que lamentar más y llorar a muertos por terrorismo, como el que le pasó a la AMIA, es detener el odio, parar el odio, con verdad, con memoria y con justicia. 

P: No puedo agregar ni una letra Elio. Lo has transmitido todo con contundencia, profundidad y gran emotividad. Te agradezco infinitamente por este testimonio. ¿Hay algo que quisieras agregar?

R: Sólo decirte que yo dirijo un equipo que está compuesto por Nadia, Victoria, Gabriel. Este equipo del Departamento de Arte y Producción es el espacio de arte de la institución pero también el Centro Marc Turkow, que es el centro de documentación del judaísmo argentino, y que nada de lo que hacemos lo podemos hacer solos. Lo hacemos con distintos equipos que tiene la institución y también con muchísimas personas, cuyo apoyo permite tener tata repercusión y difusión en todas partes del mundo. Somos quizás el lugar donde se originan las ideas, pero no los responsables de las acciones. Todo lo que hacemos es producto de la sinergia de los trabajos de los distintos equipos y de la gran voluntad de muchísimos artistas, productores, trabajadores de la cultura que nos permiten hacer las cosas que hacemos. 

Nadia Schraier, Victoria López Zanuso, Gabriel Feldman y Elio Kapszuk

 

P: Y es más que oportuno y justo destacarlo. Mil gracias Elio, de corazón.

R: A vos.

 

Ana Jerozolimski
(15 Julio 2020 , 15:47)

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