Entrevistas

La Senadora Carmen Asiaín (PN) expone sobre diplomáticos uruguayos que salvaron judíos en la Shoá

Este miércoles 14 a las 10 de la mañana hora uruguaya

Mañana miércoles 14 de octubre a las 10 de la mañana hora de Uruguay, se transmitirá por Youtube y por el sitio del Parlamento uruguayo, la exposición de la Senadora Carmen Asiaín del Partido Nacional desde la sala del Senado, sobre diplomáticos uruguayos que ayudaron a salvar judíos durante la Shoá. Comentamos a la Senadora que un tema de esa índole, toca evidentemente el corazón de la colectividad judía, porque se refiere a la historia del pueblo judío y  la de Uruguay.

Este es un resumen de la entrevista que le realizamos la semana pasada por zoom.

 

P: ¿Cómo llegaste a este tema?

R: Los caminos por los que nos lleva el Creador… Yo me dedico hace muchos años a cuestiones de libertad religiosa, desde mi formación como abogada y profesora en el ámbito del Derecho profesional. Y llegué a esto por el Derecho. Fui invitada a dar una exposición en el marco del G20 interreligioso que se funda en Australia en 2014, como evento anexo al G20. Después  pasó a ser parte de la agenda del G20, en el que se reunían líderes religiosos de las distintas tradiciones, también representantes de políticas públicas de distintos países y académicos. A mí me toca por la pata académica. El tema en varias oportunidades fue la crisis de los refugiados, entonces pidieron que yo hiciera una perspectiva latinoamericana.

 

La Senadora aclara que la dimensión del tema desde Uruguay , aunque también recibió refugiados, era muy distinta por cierto de lo que se estaba viviendo en Europa, con la llegada de tantos desplazados y migrantes en embarcaciones endebles a las costas europeas. Decidió investigar primero el aspecto de los tratados internacionales de Uruguay. El  tema de fondo lo conocía ya desde su juventud porque de jovencita había estado trabajando en una asociación de Derechos Humanos en la que el otrora Canciller Héctor Gros Espiell había dado una conferencia.

“Aquella conferencia tuvo mucho que ver con el derecho de asilo y programas para el exilio. Entonces ya parto de aquellos años y del estudio de los tratados sobre asilo y refugio, que muchos fueron suscritos en Montevideo, y los principios que estaban plasmados en esos tratados”, explica Carmen. 

 

Frenando a las SS

Y aquí llegó al punto central:

“ Investigando así me encuentro en cancillería y metiéndome por internet, con que Uruguay había sido un ejemplo durante la Segunda Guerra Mundial por su política de puertas abiertas a albergar a personas perseguidas por el régimen nazi, o sea que vinculado al asilo, al refugio, al exilio.  Es ahí que en testimonios y documentos de cancillería me encuentro con el embajador Carlos Gurméndez y sus crónicas, que siendo embajador en Holanda había albergado judíos en su casa, en la embajada pero a escondidas ,  en connivencia con el gobierno uruguayo.

 Y al mismo tiempo un cónsul, Francisco Rivas, en Hamburgo, que también salió a defender ante la amenaza de las SS que se habían acercado y habían querido penetrar el recinto diplomático y salió con la bandera uruguaya y dijo: “No, esto es territorio uruguayo, aquí ustedes no pueden entrar” . Es realmente emocionante”.

 

Recordando tiempos en los que podía quizás perderse la fe en el ser humano, en medio de tanto mal, la Senadora Asiaín, que es una persona creyente, aporta una visión positiva que lleva justamente a lo contrario:

“ El refugio y el asilo tienen tanto que ver con lo religioso, porque en los orígenes los templos servían de refugio, ese lugar sagrado, que protege el cuerpo y el alma, ese confort espiritual que brinda la religión sea cual sea”.

 

Y nos sigue contando. 

“Hago toda esta exposición y al tiempo en una librería me encuentro con un libro escrito por Isac Gliksberg: ´Gurméndez, el Oskar Schindler uruguayo.´. Lo compro inmediatamente y  para la próxima reunión de este G20 interreligioso ya tenía mucha más información. Me quedo entonces  con esos ejemplos maravillosos de esos uruguayos”.

Isac Gliksberg, recordemos, es colaborador de Semanario Hebreo.

 

Carmen entra en detalles: 

“ En el caso de Gurméndez, cuando los diplomáticos son expulsados de Holanda se les provee lugares en un tren que iba a Lisboa para su retorno a sus países de origen y él logra anotar a estas personas que había alojado, que son como 20 judíos, como que eran personal del cuerpo diplomático. Las SS nuevamente tratan de evitarlo y él sale de vuelta en su defensa, los acompaña y les otorga salvoconductos. Es toda una complicación burocrática, no podía darles pasaportes pero algo inventa ahí y logra que lleguen a Lisboa. Ahí algunos se fueron a Estados Unidos pero otros vinieron a Uruguay y se radicaron aquí. Eso es tan emocionante, ver que el país y que habitantes uruguayos fueron quienes pudieron dar acogida a hermanos que estaban en situación de dificultad”.

 

Y aunque en la invitación a la conferencia están escritos y por ende no son secretos, tres nombres, el tercero nos resulta sorprendente: el Dr. Alejandro Pou, abuelo materno del Presidente de la República.

 

Así lo cuenta la Senadora Asiaín: 

 

“La  semana pasada buscando crónicas de los diarios me encuentro con que había otro uruguayo, y nadie me va a creer cuando haga la exposición… Alejandro Pou, de Santiago, que viene a ser el abuelo del presidente. Yo no lo sabía, confieso mi ignorancia, me encuentro con esto la semana pasada. Él no era diplomático, tenía grado consular pero era un médico. 

P: ¿Abuelo?

R: ¡Abuelo, el padre de Julita Pou! Yo tengo pendiente una conversación con Julita para que me cuente algún detalle más. En realidad me tengo que interiorizar más en ese caso. Lo que pude leer de la crónica es que ayudó como médico a un matrimonio judío para salir de Berlín, creo que había ido por cuestiones académicas y los ayudó a salir de Berlín porque estaba complicado, pero no sé más. 

P:¿Qué tiene en la fibra humana gente que es capaz de hacer esas cosas, de arriesgarse para salvar a otras?

R: Ante esa pregunta tan profunda yo me atrevo a decir que lo que esa gente tiene es empatía, es darse cuenta de que todos hemos sido migrantes, el globo se ha poblado porque todos hemos partido de un lugar al otro. A veces buscando nuevos horizontes sin una persecución, pero también por motivos de persecución; todos hemos sido perseguidos a lo largo de la historia en algún momento de la vida, aunque sea por el hambre, por una necesidad de buscar un futuro mejor. Es eso, es solidarizarse con el hermano que está en una situación de dificultad y que necesita nuestro auxilio, que a veces no cuesta tanto, es simplemente un esfuerzo, a veces transgrediendo las normas o excediendo lo que se espera de nosotros, dando un poquito más, pero logrando un resultado que triplica el esfuerzo invertido, porque estamos hablando de personas que de otra manera hubieran tenido un futuro incierto pero bastante oscuro, sin duda.

Esto ya no es más en el corazón y el espíritu de quien brinda esta ayuda, sino que además a consecuencia de este flujo, de estas corrientes humanas que van y vienen y pueblan el  globo, la humanidad se enriquece con tradiciones diferentes en todos los aspectos, desde la ciencia, la cultura, el arte, la gastronomía… Si las sociedades son ricas lo son gracias a la inmigración y el intercambio de distintas culturas que no quedan cerradas en sí mismas sino que, en diálogo con el hermano, van enriqueciéndose y creciendo. 

Ana Jerozolimski
(13 Octubre 2020 , 05:50)

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