Entrevistas

El judaísmo y la academia: entrevista especial con Shai Abend

Por Sebastián Sansón Ferrari

Sobre el autor: Sebastián es periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Montevideo (UM), corresponsal de la Asociación Católica Latinaomericana y Caribeña de Comunicación (SIGNIS ALC) en Uruguay y colaborador de Vatican News. Ha escrito en Semanario Hebreo sobre diálogo interreligioso. 

 

P: Shai, el  objetivo de esta entrevista es profundizar en el abordaje del judaísmo desde la academia, en concreto desde tu labor como director de la Cátedra Permanente de Judaísmo  Nisso Acher. Como católico que soy, me pareció muy interesante el espacio de entendimiento que promueven desde la cátedra entre cristianos y judíos. ¿Cómo se ha llevado a la práctica?

R: Es interesante porque el paso de la Cátedra de Judaísmo Nisso Acher es una experiencia bastante pionera a nivel internacional y el hecho de que ya desde los inicios haya estado involucrada la Confraternidad Judeocristiana del Uruguay es un factor que hace que esta cátedra sea muy especial. La propia idea de la existencia de la cátedra tiene que ver justamente con pensar o fortalecer el vínculo, el diálogo, el entendimiento entre judíos y cristianos en Uruguay y la Universidad Católica podía ser un excelente vehículo para ello.

De izquierda a derecha: el Director del Departamento de Humanidades de la UCU, la encargada de los aspectos organizativos de la cátedra Maybeth Garcés, el Director del Instituto de Sociedad y Religión dentro del Depto de Humanidades Dr. Néstor Da Costa y  Shai Abend, nuevo director de la Cátedra  de Judaísmo

 

P: Cuando investigaba sobre la cátedra me fascinó esta inspiración inicial. ¿Cómo la han concretado en cuanto al diálogo?

R: El diálogo empezó entre las dos personas que impulsaron la cátedra: estamos hablando de quien fue el rector de la universidad, el padre Antonio Ocaña SJ, y de Nisso Acher, que fue también presidente del Comité Central Israelita, activo miembro de la comunidad. Luego empezaron a ver a quién podían sumar para esta primera aventura y surgió la figura de quien había sido rabino central de la comunidad (rabino Mordejai Maarabi), que tenía título académico y podía servir de puente entre el judaísmo y el mundo académico. Entonces, organizaron unos primeros cursos con él. El primero de forma oficial fue en 2002 y fue sobre filosofía judía medieval y la figura de Maimónides. La experiencia fue positiva e impulsaron un segundo año, en el 2003, que fue sobre profetas y profecías, también lo dio el rabino Maarabi. Después, a partir de 2004, se empezó a proponer un curso anual que tuviera un título, una temática que va variando a lo largo del tiempo y la invitación a que distintos expositores, distintos docentes, participen dando cursos. Ahí surge una instancia de diálogo, porque si uno va revisando el listado, nos podemos encontrar con muchas personas que estaban involucradas en el diálogo judeocristiano, muchos docentes que no eran de la comunidad judía y se animaron a volcar su perspectiva sobre el judaísmo. Lo mismo podemos decir de los participantes porque esta es una cátedra abierta a la sociedad en general y al día de hoy siempre han participado judíos y personas que no son de la comunidad. 

En ese marco de estudiarse, de aprender juntos, se va generando un lazo mayor y diría que se fue formando una especie de comunidad, por lo menos hasta el fallecimiento de Nisso Acher.

Nisso Acher (z"l) y el Padre Antonio Ocaña

 

P: ¿Cómo es la composición de los grupos en general?

R: A principio de año se plantea una temática que es el título central del curso. Dependiendo de la dirección de la cátedra y junto con las autoridades de la universidad (se inserta dentro del Instituto Sociedad y Religión, que a su vez está dentro del Departamento de Humanidades), se definen los invitados. Han sido muy variados para mostrar la diversidad que el judaísmo tiene para ofrecer. Allí se abren las inscripciones y cada uno puede inscribirse a la temática que les interesa. De hecho, en los últimos años ha habido más de un módulo que se puede elegir y, desde este año, está la posibilidad de inscribirse a clases individuales. Si hay alguna persona interesada en una clase puntual y no puede hacer todo el módulo, puede inscribirse en esa sesión. 

P: ¿Tienen alguna medición de las personas judías y cristianas que se han inscripto en los últimos años?

R: Desde 2003 hasta la fecha podría decir que hubo más de 400 personas que han participado del curso y más de 100 docentes. La composición entre judíos y cristianos no es un dato que hayamos relevado. Sí te puedo decir que en los últimos años estamos hablando de un 60% de personas que no son judías y 40% de personas que son de la comunidad.

P: Es una cifra interesante.

R: Sí, creo que es la primera vez que el público no judío supera al público judío, lo cual es una muy buena noticia porque se está cumpliendo el cometido del diálogo.

P: Me decías que, desde tu punto de vista, esta experiencia es pionera. ¿En qué sentido?

R: Por lo menos en dos o tres sentidos: primero, el hecho de que haya una sociedad entre la institución paraguas de la comunidad judía (el Comité Central Israelita) y una universidad es, de por sí, un elemento novedoso. Si hablamos de estudios judaicos, sea en forma de cátedras, cursos o departamentos en el mundo, vamos a encontrar estudios judaicos en cientos de universidades. De hecho, hace poco estaba viendo una información: ya en Estados Unidos hay más de 60 universidades que ofrecen algún tipo de materia de estudios judaicos. Acá en el Uruguay, tanto la UDELAR como la Universidad ORT y la UCU estaban ofreciendo hasta hace dos años alguna propuesta de estudios judaicos. Que haya estudios judaicos no es una novedad. Ahora bien, que la comunidad judía haya estado involucrada desde el comienzo para que sea una experiencia de construcción de diálogo y de ciudadanía sí es una innovación. 

La otra innovación tiene que ver con lo que decíamos al principio, la participación de la Confraternidad Judeocristiana, que de por sí es pionera.

P: En América Latina.

R: Exactamente, de los primeros países, incluso a nivel internacional, donde se da la institucionalización. Entonces, que la Confraternidad haya auspiciado desde el inicio a la cátedra es un elemento innovador. En tercer lugar, una cuestión cronológica: estamos hablando de un curso que el año que viene estará cumpliendo sus 20 años. Un curso que lleve tanto tiempo de una manera ininterrumpida con esta sociedad tripartita que se ha formado es un aspecto a destacar.

Te cuento que yo trabajo también como guía de circuitos judíos. Recibo turistas en Uruguay que están interesados en conocer la historia y la cultura judía. Cuando menciono esto de la cátedra en una universidad católica a muchos extranjeros les llama la atención y aquí en Uruguay debería ser algo que nos llame la atención positivamente. Muestra la esencia de nuestro país como sociedad.

Shai Abend (derecha), en una visita al Shil de la calle Inca, con la entonces directora de la Cátedra Sylvia Goldstein y con el Director del Instituto de Sociedad y Religión en la Universidad Católica, el Dr. Néstor Da Costa

 

P: Además, son experiencias interesantes en un marco de laicismo y ver que desde la academia se apuesta por estos espacios es muy importante para el diálogo de toda la sociedad.

R: Sin duda. Dejame comentar algo que sucede con la cátedra de judaísmo: si repasamos la lista de temáticas, vamos a encontrar una enorme diversidad y tiene que ver con ese carácter multidimensional que tiene el judaísmo. Porque cuando hablamos de judaísmo podemos hablar de la dimensión religiosa, de la dimensión nacional, de la dimensión cultural y, si uno repasa los temas, se encuentra con respuestas a cada una de estas dimensiones. La temática de esta 10ª edición es “Shoá, memoria y judaísmo en Uruguay” y el primer módulo trabajó sobre el legado de la inmigración judía y el segundo módulo está trabajando sobre la Shoá y su memoria en el Uruguay. O sea, el primero habla directamente sobre la llegada de los judíos al país, su inserción y su aporte a la sociedad y el segundo se refiere a cómo un acontecimiento de relevancia mundial como lo fue el Holocausto ha impactado e impacta. 

Ambos, en realidad, apuntan a reflexionar sobre nuestro lugar como sociedad uruguaya con respecto a esta temática. 

Una clase vivencial por el Montevideo judío

P: Cuando incluye este programa un tour por las huellas de los inmigrantes judíos, ¿me podés explicar en qué consiste y cómo se va a desarrollar?

R: El tour es una experiencia que existe de la iniciativa llamada “Bereshit: la experiencia judía” (Bereshit significa “génesis”) y cuenta la historia de la inmigración judía al Uruguay y cómo se fue constituyendo la comunidad que tenemos hoy. Es, por un lado, un resumen y una “bajada” de todas las temáticas que hemos trabajado (rituales, raíces, gastronomía, cultura yiddish, emprendedurismo, la mujer, la Shoá, el antisemitismo, la presencia nazi en Uruguay, entre otras). Por otro lado, es un acercamiento de una manera más vivencial, más lúdica. Lo que proponemos es un recorrido que se denomina “Tras las huellas de los inmigrantes judíos” y consiste en ponerse en los zapatos de ellos, que llegaron de Europa a fines del siglo XIX, conocer sus historias, sus motivaciones, con qué Uruguay se encontraron y cómo se fueron insertando en la sociedad hasta ser plenos miembros de ella. Tiene tres horas de duración, recorremos básicamente tres grandes barrios: la Ciudad Vieja, Goes, Villa Muñoz, Reus (popularmente conocido como “el barrio de los judíos” y el memorial al Holocausto que está en la rambla de Montevideo.

P: ¿Cuándo se desarrolla? ¿Qué día?

R: Lo pusimos al final del curso, en diciembre, cuando el clima acompaña. El curso termina el martes 8 de diciembre y el tour aún no tiene fecha confirmada, pero será uno de los siguientes domingos de diciembre, en la mañana.

P: ¿A él pueden acudir personas que no hayan asistido al curso?

R: Sí, pero habrá un cupo limitado por una cuestión de transporte y de protocolos de distancia. Vamos a tener un desafío, ya que quizá pueda participar menos gente que la que está interesada, pero estamos hablando con las autoridades para que todas las personas que quieran participar puedan tener la experiencia.

P: ¿Dónde hay que inscribirse?

R: Hay que enviar un correo a [email protected] y allí nos transmiten su interés de participar del tour de diciembre, les vamos a confirmar a ese correo la fecha, el horario y los detalles técnicos.

P: ¿Cuál es el costo?

R: 500 pesos, el mismo precio que el de las clases individuales. Ahora, algo interesante sobre el tour y sobre el carácter vivencial: es una manera de sacar los contenidos del aula, de darnos cuenta que la ciudad nos ofrece oportunidades para aprender, transmitir, generar diálogo y tratamos de hacer uso de distintas dinámicas y metodologías para que sea una experiencia lo más interactiva posible. Uno de los sitios que visitamos se lo puede visitar libremente (el memorial al Holocausto), pero lo que tratamos de hacer con este encuentro en especial es generar un puente entre esos sitios y las historias que cuentan. Es una invitación a recorrer la ciudad propia con otros ojos, tratar de descubrir Montevideo desde una experiencia judía.

P: Obviamente esto toca fibras muy íntimas para la comunidad judía.

R: Sí, lo que hacemos en el memorial al Holocausto es, además de explicar, compartir algunas historias de vida, de sobrevivientes del Holocausto que llegaron al Uruguay (algunos ya no están entre nosotros) y también contamos historias de personas que lamentablemente no han  podido sobrevivir a la tragedia. Además, visitamos una sinagoga y, para muchas personas, va a ser la primera vez que estén entrando a un templo judío. Allí no solamente explicamos qué es una sinagoga como lugar de encuentro donde se da no solo las celebraciones propias de la religión, sino también acontecimientos de la vida de la comunidad. Nos adentramos en las historias de las congregaciones. Los acercamos a la cultura y al idioma yiddish, al judeoespañol (también llamado “ladino”). Incluso hacemos una degustación de algunos productos específicos de la cocina judía y utilizamos música judía. Es una manera de generar una experiencia sensorial y un mayor acercamiento a factores de la identidad judía.

P: Qué interesante, combina todas las dimensiones posibles.

R: Surgió hace unos cuatro años en la comunidad, pensando en personas jóvenes interesadas en estudiar temas, investigar sus propias raíces y, a partir de ello, hemos ideado este circuito. Se ofrece a turistas en temporada de verano, se ofrece a locales durante el año y nos pareció muy interesante que sea parte de la currícula. También es un espacio para fomentar el diálogo y el entendimiento. Muchas veces, por no decir siempre, los prejuicios surgen por la falta del conocimiento del otro y, de alguna manera, tanto este tour como la cátedra en sí son puentes, canales, vehículos para que las personas puedan conocer mejor el judaísmo en general y la vida judía en particular. Entonces, cuantas más propuestas y metodologías utilicemos para acercar la vida judía a la gente, vamos a poder intentar reducir el desconocimiento, la ignorancia, combatir algunos prejuicios y generar mejores relaciones entre judíos y cristianos.

En el Memorial del Holocausto del Pueblo Judío en la Rambla

 

Antisemitismo en Uruguay

P: Uno de los temas que abordan en el curso de este año es el antisemitismo en el Uruguay de hoy. ¿En qué lo ves?

R: Cuando llegamos a ese encuentro, venimos con un recorrido de lo que ha sucedido en el pasado y a lo que apunta este encuentro es a mostrarnos distintos aspectos y distintas manifestaciones que puede tener el antisemitismo hoy. Sin ir más lejos, vemos algunos casos de violencia física y de agresiones antisemitas trágicas. La última más reciente sucedió en Paysandú con el dirigente David Fremd Z’L. También se han registrado algunas pintadas antisemitas por parte de neonazis negadores del Holocausto. Pero hay otras manifestaciones que no pasan por la acción física o pintadas, muchas veces se da a través de las redes sociales, a nivel de medios de prensa, de discursos de líderes políticos. Muchas veces es un antisemitismo más latente.

Te voy a poner un ejemplo: en el curso y en el tour precisamos algunos términos. Por lo general, cuando hablamos de judíos encontramos algunos sinónimos: judíos, hebreos, israelitas... Las grandes instituciones del Uruguay llevan este nombre: Comunidad Israelita, Comité Israelita. Estamos hablando de que son instituciones creadas en los años 30-40, cuando la palabra “judío” se usaba con una connotación peyorativa y el término “israelita” era un sinónimo. No obstante, esto ha provocado algunas confusiones, como el ser israelita (el ser judío), ser uruguayo de religión judía con ser israelí, que es el ciudadano del Estado de Israel. Esta confusión es bastante común y se da a nivel del Estado, donde muchas veces actores políticos confunden esto de ser el pueblo judío (que tiene una conexión muy fuerte con el Estado de Israel) pero que son ciudadanos uruguayos. Se da sobre todo cuando sucede algún hecho bélico o cuando el conflicto en el Medio Oriente está activo y manifiesto. Hemos tenido algunas eventualidades antisemitas, de ataques a la comunidad. Nos debería llamar la atención, porque a priori no debería haber relación entre estos asuntos. Que haya un conflicto entre israelíes y palestinos no debería tener una manifestación local de la forma de agresiones físicas, bombas incendiarias (como se han dado en edificios comunitarios). Estos episodios causan mucha preocupación. Digo que está latente porque manifiestan ante determinados disparadores y Alain Mizrahi se ha dedicado a estudiar las manifestaciones de antisemitismo en las redes sociales.

Hay un antisemitismo clásico que viene de intolerancia religiosa, de lo que fue en su momento el antisemitismo cristiano. Por suerte, podemos decir que acá en el Uruguay estas décadas la cultura política ha contribuido al descenso de este tipo de antisemitismo. Cada vez hay mayores instancias de poder dialogar con el otro. Igualmente siguen existiendo (lo vemos en lugares donde no hay presencia judía, como en algunos pueblos del interior). Tenemos un antisemitismo de derecha (podemos hablar de antisemitismo), un antisemitismo de extrema izquierda (esto de confundir el apoyo a la causa palestina o una solución justa para el pueblo palestino, una solución pacífica de estado al lado del Estado de Israel). Muchas personas confunden esta lucha con una lucha antiisraelí o antijudía. Con este encuentro pretendemos exponer, descubrir, analizar las distintas manifestaciones del antisemitismo en nuestro país y ese ya es un primer paso para buscar soluciones.

Tratamos de no quedarnos solo en el análisis. Acá hay una interpelación, hay un intento por incentivar la reflexión: cómo estas temáticas nos atraviesan como individuos y como sociedad.

P: El 14 de octubre la senadora Carmen Asiaín realizó una exposición en el Senado en homenaje a diplomáticos uruguayos que auxiliaron a judíos perseguidos por el régimen nazi. ¿Cómo ve esta iniciativa desde la academia?

R: Es una pregunta interesantísima y, sobre todo, esto que tú puntualizas al verlo desde la academia. Cuando hablamos de la Shoá, estamos hablando de los distintos protagonistas que tuvo el genocidio perpetrado hacia los judíos: estamos hablando del victimario, el asesino (los nazis y sus colaboradores); la víctima (los judíos) y acá tenemos una tercer protagonista: el observador. Y, dentro de esa figura, encontramos dos tipos de actitudes: tenemos al observador pasivo (todo aquel    que vio y calló o miró para el costado) y tenemos la actitud del rescatador (todo aquel que arriesgó su vida por salvar judíos durante la Shoá). Sin duda los diplomáticos tuvieron un rol central en el rescate de los judíos, otorgando visas, muchas veces falsificando documentos, brindando refugio en sedes diplomáticas a judíos que estaban siendo perseguidos en Alemania, Austria y en los países que estaban bajo el nazismo. 

El pueblo judío ha creado una forma de reconocer y homenajear a los que los salvaron. Ese es el título de “justos entre las naciones”, es el que da el centro Yad Vashem de Jerusalem en Israel. El caso del Uruguay es sumamente interesante desde el punto de vista académico porque es uno de los temas que demanda mayor investigación. Acá abro un paréntesis: es una iniciativa que se debe aplaudir, reconocer, felicitar y acompañar porque estamos hablando de que el Parlamento Nacional está dedicando un día de reflexión sobre la importancia de estas acciones de rescate que tienen componentes particulares hacia los judíos, pero que tienen elementos universales de lo que significa ser solidarios frente al sufrimiento del otro o en qué momento un individuo o una sociedad deja de ser un observador pasivo y acude en su búsqueda. Desde el punto de vista simbólico es muy importante.

Desde el punto de vista académico es un debe que tenemos, ya que de los tres nombres, dos (Carlos Gurméndez y el cónsul Florencio Rivas) fueron enviados a la comisión de Yad Vashem que estudia el tema de los justos en las naciones. Al día de hoy Yad Vashem no ha reconocido a ningún uruguayo como justo entre las naciones y esto tiene que ver con una comisión que estudia los requisitos que permiten decidir si se otorga el título o no. Está acompañado de una investigación académica (fuentes, testimonios, entre otros). Se ha investigado poco sobre diplomáticos uruguayos que han auxiliado a judíos.

Siempre hay una motivación personal para abordar una temática: no quedan dudas de que, en el caso de la senadora Asiaín, hay un vínculo familiar que la relaciona con el diálogo interreligioso y se entiende su sincero interés (SSF: su tío, el padre Justo Asiaín, fue uno de los cofundadores de la Confraternidad Judeocristiana del Uruguay). Sí hay casos estudiados de personas que han salvado a judíos y han venido al Uruguay, obteniendo la ciudadanía (tenemos, por lo menos, dos casos de justos entre las naciones que salvaron personas que hoy son uruguayos). No tenemos la evidencia completa sobre los diplomáticos uruguayos. Ojalá esta iniciativa sirva como puntapié para retomar la investigación y reunir mayor evidencia para presentar ante Yad Vashem y se pueda obtener el reconocimiento oficial.

P: Shai, ¿querés agregar algún comentario o idea que no hayas dicho hasta ahora?

R: Me gustaría resaltar la iniciativa, la militancia personal, el sacrificio que ha puesto Nisso Acher en todo este emprendimiento de la cátedra. Si bien decimos que hubo un acompañamiento institucional, la dedicación personal es realmente inspiradora y que la cátedra lleve su nombre es un reconocimiento a ello. Luego de su fallecimiento asumió la escribana Sylvia Goldstein que mantuvo el legado. Yo asumí este año con esa responsabilidad de renovar el contenido en expositores y mantener ese propósito que tuvo Nisso y que tuvo la Universidad Católica, el Comité Central Israelita y la Confraternidad Judeocristiana de que la cátedra fuera un puente para conocer más al judaísmo y de establecer un diálogo entre judíos y cristianos. Es una responsabilidad que se toma con mucha seriedad, pero con mucho entusiasmo y mucha pasión. Ojalá estemos en el camino de contribuir a la convivencia.

Nisso Acher (z"l) con Sylvia Goldstein, en una entrevista conjunta para Semanario Hebreo

 

P: Gracias por el tiempo. Fue un placer conversar contigo. Mazel Tov (¡Buena suerte!), como se dice en hebreo.

R: Gracias a ti, Sebastián, por estar contribuyendo desde tu lugar activamente a la construcción de puentes para promover el diálogo. Mazel Tov! 

 

 

 

 

 

 

 

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