En comunidad

60 años de Semanario Hebreo y mi humilde tributo

Por Gisela Spinola

En el estudio de Voz de Sion en el Uruguay. De izquierda a derecha: José Jerozolimski, la locutora Fanny Kazarez, el Vicepresidente de la República Dr. Enrique Tarigo, Gisela Spinola y el locutor Ernesto Girsbergies

 

 

 

Fue mi primer trabajo… Tenía 21 años y estaba estudiando profesorado de Historia en el Instituto de Profesores Artigas…. Lo conocí a través de un gran amigo, con el cual empezamos a trabajar juntos en el Semanario Hebreo… fue  Iero mi primer jefe. Con todo lo que ello conlleva para uno cuando siendo un poco más que un adolescente inicia su vida laboral. 

Lo  leía jueves a jueves desde hacía varios años… lo admiraba. Ansiaba conocerlo. Nunca pensé que por más de una década iba a formar parte de ese núcleo selecto de los “hacedores* del Semanario… un lujo que pudimos disfrutar unos pocos…Fue a la primera persona que le confíe mis inquietudes espirituales y religiosas… sentimientos muy personales que comprendió y me apoyó de la mejor forma…con los mejores consejos. 

Cómo describirlo…. Desde el punto de vista humano y profesional.. Un don de gente supremo… un trabajador incansable… Pero cuando uno dice incansable a veces no se llega a comprender a carta cabal lo que esto significa…. Incansable significa que nunca paraba… no descansaba jamás… siempre cargado de carpetas, portafolio, diarios de todas partes, allá llegaba Iero a la imprenta y empezaba el remolino… Que seleccionar notas, que seleccionar fotos, que transcribir reportajes, que escribir el Editorial… todo a mano… todo a lapicera.. Y eran hojas y eran más hojas…. Y esperar a que fuera jueves y ver a ese hijo de papel nacer semana a semana… y cada vez era como una primera vez… con la misma ansiedad… con la misma ilusión de que esa “ventana al mundo judío “ se convirtiera una vez más en ese nexo entre la sociedad uruguaya y la israelí… Siempre con la convicción de que esa ventana era una herramienta fundamental para estrechar lazos… para acercar dos mundos, para ensanchar y profundizarlos….

Y siempre con la misma humildad y sencillez. Se codeara con quien se codeara.. Desde un mandatario a uno de sus colaboradores…. Con todos era igual.. Con la misma educación y con la misma fraternidad y generosidad. 

Siempre peleando para defender con uñas y dientes los principios democráticos - cabe recordar que nos tocó vivir momentos muy tensos y de mucha incertidumbre cuando todavía andábamos padeciendo los últimos momentos de la dictadura militar y durante varios meses y antes de cada cierre, nos visitaban unos sujetos  que venían mirar lo que se iba a publicar… Pero a Iero nunca le tembló el pulso… lo que creía y estaba convencido que era justo, allí aparecería en las páginas del Semanario…

Si aprendí… claro que aprendí… de cultura y de  religión judía , de política internacional, de la historia y la  realidad de Israel , de Medio Oriente… Aprendí con la convicción que era imposible haberlo hecho en un lugar mejor y al lado de un gran profesor…. Que además, nunca pretendió serlo. Pero lo era. Y te contagiaba su amor al trabajo y especialmente su amor y su compromiso   a los valores que la causa  judía  e israelí representaban. Compromiso puro y absoluto.

Y cómo no recordar esos ratitos en que llegaba Taiby, su esposa, a buscarlo para salir hasta el bar de la esquina a tomar algo… y ahí compartir con ella decenas de fotos que sacaba de su bolso… eran fotos de Ana, que habían llegado desde Jerusalem.. Años después serán las, de, Ariel y las de los nietos en la medida que fue creciendo la familia… esa familia de la que siempre me permitieron sentirme parte.

Anécdotas… recuerdos… tendría miles para poder contar. Pero no nos daría toda esta, edición del Semanario. 

Cómo no quererlo. Cómo no extrañarlo. Cómo no admirarlo. Si sólo pudiera verlo un segundo, le diría Gracias IERO . MUCHAS GRACIAS. 

Ultimas Noticias Ver más

Esta página fue generada en 0.0483730 segundos (40077)
2021-03-07T23:47:06-03:00