En comunidad

Con Ianai Silberstein, que asume próximamente como nuevo Presidente de la NCI

“Mi gran meta es que pronto quede configurado un grupo de gente con la pasión y el compromiso que la NCI merece para los próximos dieciocho años”

 

Ianai no precisa mucha presentación. El activismo en su comunidad, la NCI, es de larga data. Pero además, todo aquel interesado en ahondar en el pensamiento judío en la colectividad uruguaya, en analizar temas de identidad y vivencia judías, seguro disfruta de leer las ideas que plasma en sus artículos en su portal TuMeser y comparte en las redes.

Al mismo tiempo, tiene claro que asumir como Presidente de su comunidad significa trabajar en forma práctica todos los días. “Las ideas no existen en un vacío, son producto de la acción de los hombres”, nos dice en esta entrevista especial.

P: Ianai, ante todo, quisiera comenzar felicitándote por el nuevo desafío que has tomado y que formalmente comienza en unos días, como nuevo Presidente de la NCI, tu comunidad. ¿Cómo te sentís con esta nueva etapa?

R: Me siento muy halagado, a la vez que siento la responsabilidad, como cada vez que hago algo en comunidad. Soy uno de muchos privilegiados que ha encontrado en esta vocación no tanto de servicio sino de crecimiento personal algo que nos permite desarrollarnos como personas y en especial como judíos. No es algo que se dé por sentado. Por eso siempre agradezco ser parte de una comunidad como la NCI.

P: Vos ya has estado en cargos destacados en la NCI. Confieso que no estoy segura si ya fuiste Presidente, pero te asocio desde siempre con la comunidad y ya antes, con la tnuá, el movimiento juvenil. Es como ser Presidente de tu propia casa ¿verdad?

R: Fui Presidente en el período 2006-2009, entre las presidencias de mis amigos David Raij y Daniel Fraenkel, cuando construimos Bait Jadash en Payán 3030, y fui Secretario y Vice en sus respectivos períodos. En los siguientes nueve años apoyé desde otros lugares las gestiones de Roby Schindler, Daniel Cohn, y ahora Claudio Elkan. En 2015-2018 fui Presidente de la Asamblea de Representantes. Nunca dejé de estar altamente involucrado, aunque me tomé algunos años para resolver temas de índole más personal. Uno en su casa no es Presidente, pero la NCI es mi casa, me he preocupado y he “enloquecido” a mucha gente con algunos temas. Me despierta mucha pasión y compromiso.

P: Conociéndote algo al menos, estoy segura que ya estarás pensando qué contenido original, de fondo, de calidad, darle a tu presidencia. ¿Con qué ideas llegás?

R: Siempre sostuve que la NCI está llamada a hablar y ocuparse de temas que son soslayados por otras instituciones pero que son una realidad en nuestro mundo judío, y por otro lado a poner más alta la vara de lo que yo llamo “la conversación judía”. Es una forma figurativa de referirnos a qué temas ponemos sobre la mesa en relación al judaísmo, sus prioridades, sus conflictos, sus debilidades y fortalezas. Así que básicamente en lo personal ese es mi norte; pero trabajaré con un equipo, y habiendo gente nueva, vamos a escucharlos. Es parte del proyecto. En cuanto a ideas concretas, tal vez sea momento de afianzar y extender la presencia e influencia de nuestro Rabinato, que de por sí ha crecido muchísimo, y por otro lado poder mantener un estándar alto de actividades con contenidos relevantes.

P: ¿Te parece que es un desafío especialmente difícil presidir una comunidad en tiempos de pandemia en los que la dinámica de tantas cosas ha cambiado?

R: Sí. En todo caso, el desafío fue del Presidente saliente, Claudio Elkan, y de los profesionales que dirigen la NCI, David Telias y el rab Dany Dolinsky. En lo personal, he vivido la pandemia con bastante dramatismo, como suelo vivir las experiencias de mi vida. Creo que ha sido un quiebre para la humanidad, pero no me atrevo a predecir cómo se configurará el mundo una vez que pase… o qué quiere decir “que pase”. Eso aplicado al mundo judío, a nuestro pequeño, insular, mundo judío. Yo asumiré ya con el proceso de vacunación en marcha y el virus retrayéndose a nivel mundial, pero todavía falta para ver la otra orilla, y más aun para saber cómo será. La experiencia de transitar los Iamim Noraim 5781 en pandemia fue movilizadora y desafiante, y creo que la NCI lo hizo muy bien; pero no estábamos en la primera ola que atravesamos en diciembre. Si algo nos ha enseñado la pandemia es que la humildad bien entendida es una buena herramienta para tiempos así; dejar de lado la omnipotencia a la que nos hemos acostumbrado y aceptar que en algún punto, por un rato, hay cosas que nos exceden. No me considero religioso, pero ese sería mi acto de fe.

P: Sin duda, una lección importantísima. Ianai, mencioné antes a la tnuá, el movimiento juvenil. Y tanto de la NCI como se llamaba en nuestra juventud-hoy es Jazit- como de otras, siempre se dijo con mucha razón que pasar por esa vivencia enseña muchas cosas para la vida, por todo lo que se hace siendo muy jóvenes. ¿Qué te dejó a vos la vida de tnuá?

R: Para empezar, y como me han enseñado mis amigos, precisamente eso: los amigos de entonces y siempre. No necesariamente “los mejores amigos” pero sin duda los hermanos de la vida, con quienes te reconoces a primera vista y compartís códigos y recuerdos. Yo he tenido una vida con muchos intereses y actividades, afectos en todo el mundo, amigos entrañables que hice en diferentes etapas. Pero los de la Tnuá son otra cosa. Muchos vienen de la infancia. Todos cambiamos pero nos cuidamos y preservamos por aquel tiempo. Dicho esto, la Tnuá nos educó en ser democráticos y plurales. En saber escuchar, en saber expresar, en el valor de las ideas, y en dos valores judíos centrales: el valor del pacto y del código. Si uno ha activado en otras áreas del quehacer humano sabe que estos valores a veces escasean.

 

Pensar mas allá de lo básico e inmediato

P: Hace ya varios años, te has dedicado mucho al tema del pensamiento sobre temas judíos…Bueno, eso de “temas judíos” puede confundir…Digamos mejor temas que pueden interesar en especial al pueblo judío, a Israel, a las colectividades judías en el exterior y por cierto a la colectividad judía uruguaya. Buscás ángulos distintos para encarar las cosas. ¿Es así?

R: Es interesante tu lectura de mis búsquedas… siempre es bueno saber qué toma el otro de lo que uno propone. Básicamente, sí, es como vos decís. En 2003 inicié un proyecto que se llamó “radiomaná” que estuvo al aire siete años, y luego decidí pasar al mundo digital con TuMeser, que ya tiene once años y varias transformaciones.

P: No los mencioné explícitamente, pero sin duda TuMeser es una plataforma clara para pensar a fondo.

R: La idea es siempre la misma: el contenido y el nivel de la conversación judía. Qué temas nos ocupan  a los judíos. Por supuesto, hablo de los judíos uruguayos, aunque abrevamos en otras realidades. Pero la nuestra es una realidad muy sui-generis: somos tan pocos pero tan intensos… tantas tnuot, tantas instituciones, tantos partidos políticos, tantos factores en juego. Al mismo tiempo, para los pocos que somos, la diversidad es enorme. Eso me llena de orgullo.

Con el Sofer Stam (Escriba) Sebastián Grimberg, en el marco de la preparación del Sefer Torá en comunidad

 

P: Claro….porque uno puede preguntarse para qué tantos en una colectividad relativamente chica,pero  ese volcán de actividad y esa diversidad es señal de ganas de hacer .¿Cuáles son los temas que más te preocupan?

R: Empiezo por los temas que, si bien son centrales al judaísmo, yo elijo dedicar menos tiempo y energía por dos motivos: uno, que están largamente cubiertos y discutidos, estudiados, y difundidos; y otro, que nos quitan tiempo y perspectiva para temas que a mi criterio han quedado en la periferia. Entre los primeros te nombro el Antisemitismo, la Shoá, y en otro nivel temas de halajá y denominaciones. Si escuchas una conversación judía en casi cualquier ámbito, verás que indefectiblemente pasa por ahí; yo mismo tuve una etapa muy intensa de discusiones denominacionales o sobre legitimidad y ley judía, pero hoy ya no me ocupa tanto, sólo en la medida que afecta mi comunidad o que me cruzo con mentiras y desinformación. Por eso he tratado de proponer temas que exploran los grandes dilemas éticos que los judíos hemos planteado desde siempre, que nos han obsesionado, y que en un mundo abierto e integrado pueden constituir un gran aporte, una forma de pensar y ver la realidad.

Me interesa pensar en cómo evolucionamos y nos transformamos sin perder la esencia de lo que somos (si dejamos de entender nuestra singularidad, el riesgo de asimilación es mucho mayor que el de los matrimonios mixtos). Mi porfía respecto de lo judío es enriquecernos en su complejidad, sus ambigüedades, sus contradicciones, y en algunos de sus valores verdaderamente centrales. A veces estamos tan ocupados defendiéndonos o confraternizando que nos olvidamos qué somos.

<img title="Ianai disertando en un acto convocado por la Cámara de Representantes del Parlamento, en el 2018, en honor a Elie Wiesel (z"l, sobreviviente de la Shoá, Premio Nobel de la Paz. A su lado, en la mesa, la entonces Presidenta de B´nai B´rith Uruguay Ana Wilenski y el entonces Presidente de la Cámara Gerardo Amarilla (Foto: Martín Cerchiari, Depto. de Fotografía del Parlamento)" src="https://www.semanariohebreojai.com/cnt/media/20210228_094213_fotomartincerchiariianaihomenajeeliewieselrepresentantesaosto2016.jpg" alt="" width="1024" height="684" />
Ianai disertando en un acto convocado por la Cámara de Representantes del Parlamento, en el 2018, en honor a Elie Wiesel (z"l, sobreviviente de la Shoá, Premio Nobel de la Paz. A su lado, en la mesa, la entonces Presidenta de B´nai B´rith Uruguay Ana Wilenski y el entonces Presidente de la Cámara Gerardo Amarilla (Foto: Martín Cerchiari, Depto. de Fotografía del Parlamento)

 

Israel , una vivencia judía y personal

P:¿Cuál es a tu criterio el lugar de Israel en la vida judía?

R: No concibo judaísmo sin Israel. Llámese “tierra” o “Estado”. No hay judaísmo sin Israel. La promesa de la tierra es central a la identidad judía, es hacia dónde vamos, hacia donde nos elevamos (“aliá”). Con todo respeto por los temas teológicos, es una expresión concreta de un concepto mesiánico, un “estado” en un sentido metafísico y físico a la vez. Hoy tenemos el privilegio de que sea una expresión política que yo creo vino para quedarse. Es “esa” etapa de la Historia, y nos tocó a nosotros. Hubo siglos en que Israel fue sólo un concepto, hoy es la plaza pública donde los judíos supimos vivir. Es una realidad, como sea que cada uno quiera explicarla: sionismo, mesianismo, nacionalismo, ventana histórica… está, existe, y cada día se complejiza más, el desafío crece.

P: ¿Y de dónde es tu propia vivencia israelí?

R: Nací en Afula en 1957, hijo de padres pioneros, en el seno de un kibutz. Vivimos en BeerSheba. Volví a Uruguay con casi tres años. Me llamo Ianai; si algo hay en un nombre, como dijera Shakespeare, imaginate… En mi casa se habló hebreo; crecí con música israelí, en la Escuela Integral, en la tnuá. Mis padres eran amigos de los “shlijim”. Éramos judíos porque éramos sionistas, aunque la “ieridá”-irnos de Israel después de haber hecho aliá mis padres- siempre hizo ruido en la familia; eran otros tiempos. En 1976 hice mi propia aliá y en 1980 me gradué en la Universidad de Tel-Aviv. Volví a Uruguay en 1981 e hice mi vida acá. Mi hijo Uriel es graduado en Arte en Bezalel, y mi hija Daniela trabajó como psicóloga educacional en Raanana casi tres años. Mi única hermana, Dalia, vive en Israel hace más de cuarenta años, y ahora también mi madre. Cuando celebré mis sesenta años en Israel se juntó tanta gente como si hubiera sido acá. Esa es mi vivencia israelí. Es mi corazón partido al medio, como dijera mi maestra Haydeé en 1er año de escuela.

Ianai y su hermana Dalia, junto a sus padres Ruth y José

 

Antisemitismo y la memoria de David Fremd. Una vivencia personal.

P: Ianai, el primer acto importante que encabezarás como Presidente,  será  el Acto por la Convivencia, una  ceremonia planteada en términos amplios, contra la intolerancia, en memoria de David Fremd (z"l), aunque abordando el mensaje  general y no centrándose concretamente en su asesinato. Este año contará con la presencia y oratoria de la Vicepresidenta de la Repúblia Beatriz Argimón, lo cual garantiza alto nivel. El asesinato de David fue un golpe terrible para la colectividad, para la sociedad sanducera y de más está decir, más que nada para la familia. Vos tenés un vínculo personal con los Fremd porque tu hija Daniela está casada con Guille, uno de sus hijos. ¿Cómo recordás aquel terrible 8 de marzo?

R: Que David Fremd sea mi consuegro suma sensibilidad y mayor cuidado al elegir las palabras para abrir un acto de esta naturaleza. Aquel 8 de marzo sigue pareciendo irreal, pero lo trágico es que sucedió. Fiel a la personalidad de David y su familia, El Acto no es sobre él sino que, como dijera Rafa Fremd, “para que su muerte no sea en vano”. Los recuerdos personales son de la familia y cada uno elige qué y cómo y cuándo compartirlos, como hizo Rafa con su libro “Un Reloj que no es mío”. El Acto tiene como fin reflexionar sobre lo que significa la convivencia en sociedades cada vez más diversas, en un mundo sobre-comunicado, condicionado por las redes sociales, donde todas las minorías tienen legítima voz. Es un mundo nuevo donde no alcanza con la mera “tolerancia”, un término a esta altura anacrónico. Por eso el Acto se configuró en torno a la fecha del hecho pero para que lo trascienda. Fue muy pensado; la NCI reunió algunos socios muy reconocidos en el área de la comunicación y en el campo intelectual (por suerte no nos faltan) y pensamos este formato y esta aproximación desde diversas disciplinas. El resto lo aporta el orador, y que este año la Vicepresidente haya aceptado es tremendamente significativo.

P: ¿Cómo te parece que se debe abordar el flagelo del antisemitismo? Es que por un lado hay que advertir respecto a quienes pueden resultar dañinos y peligrosos, sin tildar al país todo de antisemita, porque sería injusto y equivocado.

R: Uruguay no es un país antisemita, pero hay uruguayos que lo son. Creo que generalizar hoy, pleno siglo XXI, es el mayor de los pecados, en cualquier área. Hay mucha gente dedicada 24/7 a combatir la desinformación y la calumnia antisemita, a nivel local e internacional. Como te dije al principio, casi no me ocupo de eso, está en buenas manos. No obstante, lo que sucedió en Paysandú en 2016 fue el último y trágico coletazo de un período desgraciado en el gobierno de turno y en la opinión pública uruguaya en relación al tema. El conflicto en Gaza, que fue durísimo, despertó sentimientos atávicos y oscuros que la sociedad uruguaya no procesó debidamente. Al final las redes sociales encontraron el individuo que decidió que el sentido de su vida pasaba por “matar un judío”.

Desafíos comunitarios

P: ¿Cuáles son a tu entender los principales desafíos con los que lidia hoy la colectividad judía uruguaya?

R: Achicar sus estructuras; no duplicar esfuerzos; no competir por los recursos; mantener una diversidad viable; bajar aun más el nivel del prejuicio atávico; educarnos como judíos. Cuando digo educarnos, no digo saber qué contestarle al “otro”, al no-judío, sino saber qué contestarnos a nosotros mismos cuando la vida judía te plantea tantas interrogantes. Saber qué preguntas hacer. En términos de Netflix, disfrutar “Shtisel” pero saber que eso es sólo UN tipo de judaísmo, o que “Unorthodox” es un teleteatro, la sobre-simplificación de un judaísmo muy específico.

Y en tono personal

P: Te solicité esta entrevista como nuevo Presidente de la NCI. Pero el Presidente es además un uruguayo, judío, sionista, con su vida personal, su familia, sus sueños y planes. Me imagino que no me equivoco si apuesto a que tus grandes tesoros son Karin, Daniela y Uriel ¿verdad?

R: No, no te equivocas. Mis hijos están ambos casados ahora; hace quince años andaban en tiempos de Shnat y elección de carreras y vocaciones. Uriel y su esposa Magalí viven en Montevideo, Daniela y Guille en Londres. Es parte del nomadismo judío. Ahora ellos están armando sus vidas y uno verá cómo los acompaña el mayor tiempo posible. La pandemia también nos jaqueó en este sentido, el de los viajes, la libertad que habíamos adquirido de ir y venir.

Ianai y sus hijos en una celebración de Januca

 

 

Mientras tanto, Karin y yo hemos armado una vida llena de proyectos e intereses comunes, algunos más que otros, pero siempre acompañándonos. Ambos tenemos intereses intelectuales importantes, ideas, fuerza, y el deseo de aportar, sumar, hacer “statements”. Karin y yo nos conocimos en la NCI y la NCI ocupa un lugar central en nuestras vidas. Ella ha aportado el proyecto “Laboratorio de Identidad” y ha ofrecido varias charlas sobre temas que pudimos estudiar en nuestra participación en el Instituto Hartman en Ierushalaim. Hemos participado en Limud Argentina, hemos dado charlas en diferentes ámbitos. Asumir como Presidente supone una tarea más cotidiana pero en el mediano plazo la idea es incidir desde las ideas. Cada uno desde su perspectiva e historia personal,  pero tener motivación común es muy buena cosa. Una vez vacunados, y sanos, podremos volver a planificar para acompañar a nuestros afectos donde sea que estén.  

 

Ianai y Karin

 

La Jupá, en la sinagoga de la NCI en Bait Jadash

 

P: ¿Algo más que te gustaría agregar y no te supe preguntar?

R: Me gustaría volver al tema inicial, la razón de esta entrevista: una nueva renovación de autoridades en la NCI. Agradezco y sabes que me gusta mucho poder explayarme y explicar mis ideas, pero creo que en estas instancias los hechos hablan más elocuentemente. La NCI no ha repetido Presidente desde 2003 a la fecha. Con la presidencia de Claudio Elkan dimos lugar a una nueva generación. Que yo ocupe el cargo ahora es coyuntural, una forma de transitar y ayudar a redondear procesos que no siempre son lineales. El promedio de edad de la nueva Directiva está por debajo de los cincuenta años, aun contando con dos sexagenarios… y la Asamblea se ha extendido a cincuenta y cuatro miembros (sí, JAI x 3) para dar cabida a nuevas generaciones y no prescindir de quienes sostienen la comunidad por décadas. De modo que mi gran meta es que pronto quede configurado un grupo de gente con la pasión y el compromiso que la NCI merece para los próximos dieciocho años. Probablemente ya no sea la época de las grandes obras edilicias (Rio Branco, el Ken de la calle Rivera, Bait Jadash), pero sí el tiempo de las grandes ideas. Las ideas no existen en un vacío, son producto de la acción de los hombres. Como judíos deberíamos tenerlo más que claro.

Gracias Ana por esta nueva oportunidad de charlar contigo y compartir con tus lectores.

P: Yo te agradezco a vos Ianai por tus planteamientos siempre profundos e interesantes. Y lo principal, haciendo pensar. Te deseo mucho éxito desde ya al frente de la NCI con la nueva Comisión Directiva. 

R: Muchas gracias.

Ana Jerozolimski
(28 Febrero 2021 , 09:28)

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Por Bryan Acuña Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio. Fuente: wsimag.com

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