Mes de la Mujer 2021

Sylvia Chebi, CoFundadora y Directora General de ThalesLab

Exhorta a mujeres a dedicarse a la tecnología, para mejorar al mundo 

Cuando mencionamos a Sylvia Chebi, emprendedora tecnológica, el tema del éxito, se pregunta qué es, y lo responde rápidamente. “Quizás poder combinar los afectos y la actividad profesional es el éxito”. Y será por eso que se siente una persona privilegiada, agradecida a la vida por lo que tiene, por trabajar sin sentir jamás que es una carga, ya que ama lo que hace, por tener la hermosa familia que formó con su esposo Ernesto, y por los amigos a los que también le es importante dedicar tiempo. Y el cinturón negro de karate, le agregó cierta seguridad.

 

 

P: Sylvia, es un gusto tener la oportunidad de realizarte esta entrevista. Al fin, debo decir, ya que la intención existe hace tiempo . Cuando te mandé un mensaje para pedirte este reportaje en el marco de la cobertura del Día internacional de la Mujer y me preguntaste sobre qué aspectos me gustaría hablar, te contesté “tu trabajo , tu condición de mujer emprendedora exitosa y mujer familiera" y agregué “cómo se mide el éxito en esos dos mundos”. Y quizás el secreto sea que lográs unir los dos mundos ¿verdad?

R: Gracias Ana por esta entrevista, es un verdadero honor. Me encanta hablar de mi trabajo especialmente porque todavía somos pocas las mujeres en tecnología y me encantaría que haya más. Lo de exitosa… no sé. ¿Qué es el éxito? Quizás poder combinar los afectos y la actividad profesional es el éxito. ¿Cómo se mide? Supongo que para cada persona es diferente. Lo seguro es que para mí el éxito no es dinero o títulos. Es poder hacer lo que me gusta, compartirlo con la gente querida, tener salud mental y física y poder acompañar a los míos en sus decisiones y crecimiento.

P: Divino. Abrazo cada una de tus palabras. Sylvia, entremos en detalles sobre lo que hacés, como emprendedora tecnológica. Contar que fuiste coFundadora de ThalesLab y que sos la Directora General ¿cubre lo central o es una presentación muy parcial e incompleta?

R: Esa presentación cubre perfectamente lo que estoy haciendo ahora profesionalmente. Soy Ing. Electrónica de la Universidad de la República, tengo un MBA de la Escuela de Negocios de Miami de la Universidad Adolfo Ibañez, y un PDD del IEEM de la Universidad de Montevideo. Fui muchos años consultora en Telecomunicaciones, y en un momento vi que los emprendimientos tecnológicos pueden ayudar a un mundo mejor, y me volqué para ese lado, gracias a gente que me abrió la puerta, como Pablo Brenner.

 

El desafío tecnológico

P: ¿En qué consiste el trabajo de tu empresa?

R: Fundamos ThalesLab con el Ing. Nicolás Jodal para poder ayudar a emprendedores tecnológicos a hacer crecer sus empresas, a crear nuevas empresas con tecnologías de punta, y para ayudar a organizaciones privadas y públicas a innovar a través de la tecnología.

 

P: ¿Cuál es el desafío principal en este campo?

R: El desafío es general: los cambios son vertiginosos y hay que adaptarse rápido. Para eso la tecnología es una fuente de oportunidades, porque emprendedores con una buena idea y capacidad de ejecución pueden construir productos o servicios que impacten positivamente la vida de millones de personas en todo el mundo. En Uruguay el desafío es que no hay demasiado financiamiento como en otras regiones, Israel por ejemplo, para proyectos que conllevan un gran riesgo justamente por la condición de innovadores.

 

La mujer en tecnología

Una foto que habla por sí sola. Sylvia, en el medio, entre colegas emprendedores. El cuarto de la derecha es Nicolás Jodal

 

P: ¿Cuán común es  ver a mujeres al frente de compañías tecnológicas exitosas en Uruguay?

R: Las mujeres en tecnología somos pocas en todos lados, y Uruguay no es la excepción. Las mujeres al frente de compañías tecnológicas exitosas generalmente tienen muy bajo perfil, por lo que tampoco se transforman en modelos de rol para las más jóvenes, lo cual es una pena. El problema viene de antes porque hay pocas chicas que estudian carreras tecnológicas. El mundo necesita más ingenieros, nunca hay suficientes, y las mujeres siendo más de la mitad de la población no eligen estas carreras. Esto es una lástima, se está perdiendo mucho talento. Y además si toda la tecnología es desarrollada principalmente por hombres se pierde una diversidad que es muy importante y agrega valor.

P: ¿Te parece que la mujer tiene más obstáculos que salvar que el hombre en su camino hacia el éxito en este campo?

R: La verdad que hasta hace pocos años yo pensaba que no, y que en mi caso no tuve obstáculos. Pero increíblemente mis hijos me hicieron cambiar de idea. Me mostraron cómo situaciones que he vivido a lo largo de mi carrera, que viví quizás de manera jocosa y natural, fueron obstáculos. Y que no debería haber sido así.

P: Qué interesante…¿a qué te referís?

R: Situaciones de machismo, incluso lo que ahora se llama microagresiones, situaciones que si bien no se veían como especialmente graves, eran parte de una cultura socialmente aceptada que poco a poco va creando dificultades para las mujeres. Las nuevas generaciones no aceptan esas situaciones que antes veíamos con naturalidad. Y eso está muy bien. Evidentemente, si hay tan pocas mujeres no solamente en tecnología sino en posiciones de liderazgo en general, es porque todavía hay obstáculos.

Yo soy una priviliegiada porque pude estudiar lo que quise, trabajar en lo que quiero, y hacer una carrera profesional que he ido eligiendo y me da muchas satisfacciones. Pero nuevamente mis hijos (las nuevas generaciones) me hacen ver que no es la norma para la mayoría de las personas y en particular de las mujeres.

P: Estamos acostumbradas a oir sobre los esfuezos que tiene que hacer la mujer para avanzar, al menos en ciertos campos. Y  yo me pregunto si por otro lado la mujer tiene algunas ventajas por sobre el hombre.

R: Hoy hay muchos apoyos para mujeres emprendedoras, para apoyar a más mujeres en tecnología, y eso es una ventaja. Es discriminación positiva. Lamentablemente es necesario porque hasta ahora veníamos muy rezagadas y relegadas, sobre todo en posiciones de liderazgo, alcanza con ver los números. Por lo que esas ayudas y programas hoy son una ventaja. Recuerdo una conferencia de Google que se daba todos los años, el Google I/O, a la que miles de desarrolladores del mundo querían asistir (no sé qué pasa ahora con la pandemia). Cuando se abrían las inscripciones se agotaban en minutos, era una competencia a ver quién podía ingresar la tarjeta de crédito antes porque se agotaba. Y a mí me invitaron directamente y sin costo solamente por ser mujer, porque querían aumentar la cuota de mujeres. Pero eso son casos puntuales de algunas ventajas. El balance sigue siendo negativo en mi opinión.

Combinando trabajo y familia

P: Te hablé antes de la combinación de los dos mundos, el trabajo y la familia. Claro que el dilema de cómo lidiar con todo, no es sólo en este mundo de la tecnología en el que estás , pero en general la percepción es que es un mundo muy exigente en términos de tiempo. ¿Cómo has hecho a lo largo de tu vida con este tema?

R: Como bien decís Ana este tema de la falta de tiempo no es exclusivo de la tecnología. Pero en tecnología (como en casi todo) te tenés que estar formando todo el tiempo porque los avances son vertiginosos y si querés estar al día tenés que aprender y eso lleva tiempo. Yo me recibí hace más de 30 años. ¿Qué cambió más que la tecnología en 30 años? ¡Si no estudio quedo obsoleta! Pero como me gusta, no lo siento como obligación sino que aprender cosas nuevas es lo que más me gusta.

Con respecto al dilema que planteás, lo que siempre he hecho es tener claras las prioridades. Para mí el trabajo siempre fue y es importante, eso lo aprendí de mi familia de origen. Y siempre me importó la superación personal, valores compartidos con mi familia. En un momento se me ocurrió hacer un MBA en Miami, era una semana cada 2 meses. Lo hablé con mi familia y me acompañaron en la decisión. El peso relativo de cada una de las cosas va cambiando según las exigencias. No es lo mismo con hijos chicos que grandes, o si hay alguien enfermo en la familia que requiere más cuidado. Tuve siempre la suerte de poder regular la energía que ponía en un lugar u otro, según las necesidades. De nuevo, se trata de prioridades. Mucha gente me dice por qué trabajo tanto. Y la respuesta es que como me gusta, no lo siento como trabajo.

P: Ese es sin duda el gran secreto, dedicarse a lo que a una le gusta. Me imagino, dado que el día tiene 24 horas, que una termina renunciando a algo ¿no? Y dependerá me imagino de la edad de tus hijos como bien dijiste.

R: Por supuesto. Se dice “todo no se puede”. Yo creo que se puede todo, solo que no todo junto y al mismo tiempo. Y no sólo está el tema de los hijos, también los padres, los amigos, todo lo importante requiere tiempo y energía. Hay que poder combinar y priorizar. ¡Es un arte! Y es fundamental no relegarse. Para mí es fundamental tener tiempo de calidad con mis amigas por ejemplo.

P: Comenté al principio que sos familiera. Estás casada con Ernesto Lejtreger y tienen 3 hijos. Debo decir que tenés una hermosa familia. Hemos compartido varios encuentros familiares, ya que tu suegra Sonia es una queridísima amiga, vecina nuestra durante muchos años en el edificio Shalom. También ese mundo requiere dedicación y tiempo ¿verdad? 

R: Absolutamente. Todo lo que importa en la vida requiere dedicación y tiempo. Tengo una hermosa familia, que vos conocés bien. Ernesto siempre me impulsó en mi desarrollo profesional y yo a él. Somos un gran equipo. Nicolás, Jimena y Joaquín son nuestro orgullo, muy diferentes entre sí y a la vez muy unidos, y con grandes valores. Como comentaba antes, nos enseñan cada día.

En familia. Sylvia y Ernesto con sus hijos: Joaquí, Jimena y Nicolás

 

Además..¡karateka!

P: Casi me olvido…leyendo tu curriculum en Endeavor, veo que sos cinturón negro en karate. No tenia ni idea. ¿Cómo es esa historia?

R: Es una linda historia. Llevaba a mis hijos chicos a un Dojo (academia de Karate) a media cuadra de casa, y el profesor me insistía para que empiece a entrenar. Yo con 32 años me sentía que ya estaba muy mayor para aprender karate, pero el Sensei Carlos Rossi me dijo las palabras mágicas: es una oportunidad única, un grupo de mayores de 30 que recién empieza. Empecé tomándolo como actividad física, pero me apasionó y nunca dejé. Mis hijos Nicolás y Jimena abandonaron, sólo Joaquín retomó hace unos años. En diciembre y en plena pandemia di examen y obtuve mi 3er Dan, todo un logro para mí. Lo que me aporta es mucha disciplina, compito conmigo misma en mi afán de superación personal, y lo que me gusta es que siempre tengo más para aprender.

P: ¿Seguís entrenándote?

R: ¡Sí!

P: ¿El cinturón negro influye en tu sensación si andás por la calle de noche sola? ¿Sentís que realmente te protege?

R: Creo que me da cierta seguridad, por lo menos un posible agresor se sorprendería de que una señora como yo le pegue una patada efectiva! Pero sinceramente creo que en situaciones que he pasado de incidentes en la calle, me arriesgué demasiado en forma instintiva. Racionalmente es mejor no reaccionar.

P: ¿Tuviste que recurrir al karate para defenderte en alguna ocasión?

R: Por suerte no.

 

Y a modo de resumen

P: Volviendo un poco a algo que ya elaboraste al principio…¿Por dónde pasa en tu opinión la realización? 

R: Qué pregunta difícil. Creo que la realización es sentir que podés vivir según tus valores, siendo quien querés ser, y facilitando eso mismo en tu entorno.

En mi caso la realización pasa también por aprender de todos los que me rodean,  cuestionar mis propias creencias y mandatos, y poder reconstruirme y reinventarme para poder ser coherente conmigo, con mis afectos, y con la sociedad tratando de aportar mi granito de arena.

P: ¿Qué es para vos una mujer feliz?

R: Otra pregunta difícil. Hablaría de personas felices más que de mujeres felices. Una persona feliz para mi es quien puede ir logrando los objetivos que se propone. También quien puede reconocer lo bueno que tiene, sea carrera, familia, amigos o todo eso junto. Poder parar e identificar esos momentos de plenitud que a veces damos por sentado y sólo los valoramos cuando los perdemos. La felicidad seguramente sea diferente para cada persona, ese es otro aprendizaje. No hay fórmulas matemáticas para esto.

P: ¿Tenés muchos planes y proyectos aún por concretar?

R: ¡Siempre! Dicen que envejecés cuando tenés más recuerdos que proyectos. ¡Me siento joven!

P: ¿Sentís que vivís la vida que querías?

R: Sin dudas. Soy una privilegiada, aunque nunca planifiqué demasiado cómo sería mi vida. Se fue haciendo.

P: ¿Quisieras agregar algo?

R: Yo quisiera que las personas que hayan llegado hasta acá piensen en qué buenas posibilidades hay en tecnología para las mujeres. E impulsen en las niñas y adolescentes que tengan a su alrededor la idea de que no hay que seguir los estereotipos, que consideren la tecnología como una opción válida para esas niñas, ya que con carreras tecnológicas de diferentes tipos se puede ser independiente, tener una carrera satisfactoria, ayudar a mejorar el mundo y sentirse plena. Todavía muchos adultos no piensan que la tecnología sea para mujeres. Eso es algo que hay que cambiar por el bien de todos.

 

 

Ana Jerozolimski
(07 Marzo 2021 , 07:33)

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