Mes de la Mujer 2021

Los niños uruguayos en pandemia, en el análisis de la pediatra e infectóloga Dra. Mónica Pujadas

Es Integrante del GACH

A la  Dra. Mónica Pujadas (52) hay que presentarla por varias vertientes profesionales. Ante todo, es médica pediatra, epidemióloga, infectóloga pediatra y diplomada en vacunología. Como docente, es Profesora Agregada de Pediatría y Ex Profesora Adjunta del Depto de Medicina Preventiva y Social,ambas en Facultad de Medicina – Universidad de la República.

Y desde el punto de vista de los cargos oficiales que desempeña por sus distintas especialidades, cabe destacar que es Miembro de la Comisión Asesora Técnica de Inmunizaciones del Ministerio de Salud Pública de Uruguay, Consultora de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, así como también Integrante del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) para el manejo de la pandemia por COVID19 en Uruguay.

También es Vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Pediatría.

Con compañeros docentes de la Clínica Pediátrica A en el Centro Hospitalario Pereira Rossell. De izq a derecha: Dres Mercedes Bernadá, Mónica Pujadas, Analía Estavillo, Ma Catalina Pïrez, Natalia Hermida. Atrás: Eduardo Rompani . Cabe señalar que la foto es previa a la pandemia, por lo cual están sin tapabocas. 

 

P: Dra. Pujadas, muchas gracias por aceptar esta entrevista.  Te iba a tratar de usted, por todos estos roles impresionantes que desempeñás, pero reconozco que me cuesta, porque enseguida sentí cercanía.  Me pregunto cuál es la forma más adecuada de presentarte.¿Tu identidad  principal pasa por tu condición de médica? ¿O en el Día Internacional de la Mujer se agregan muchas otras capas?

R: Muchas gracias Ana. Es un placer poder hablar contigo. Me identifico con muchos roles , como nos pasa a las mujeres. Madre, esposa, hija de una de las mujeres que más admiro en el mundo .Y en lo profesional, corren en forma paralela mi amor por la medicina clínica, la relación con mis pacientes, la ciencia y la docencia integral. Sin contar con algunas incursiones en música (totalmente amateurs).

 

P: Eso sí que es original. Me era importante incluir este diálogo en la cobertura del Día Internacional de la Mujer, porque me parece esencial que esté presente  una médica uruguaya, en este año de pandemia. Y a la visión científica y también humana que creo debe tener todo médico, se agrega tu condición de pediatra, lo cual creo que nos puede aportar una visión valiosa sobre lo que este año de locos, por usar una expresión popular, ha significado para los niños. Pero además, tú lo has analizado también en un informe especial para el GACH. ¿Te parece que se ha manejado bien en Uruguay el equilibrio entre las restricciones y la necesidad de que los niños estudien en forma presencial lo más posible?

R: Creo que Uruguay logró un adecuado equilibrio a través de reaperturas basadas en evidencias e información, reguladas y con un permanente monitoreo. Y el tiempo mostró lo acertado de las medidas. No obstante esto, y pese al reinicio precoz de las clases presenciales y las fortalezas en la conectividad que permitieron el aprendizaje remoto, el impacto en el proceso educativo fue inevitable.

P: Acá es muy relevante recordar que no sólo sos  pediatra sino también especializada en infectología, en epidemiología de niños. ¿Qué particularidades tiene esta disciplina? ¿Los niños se infectan distinto de los adultos?

R: Uno de los desafíos desde la infectología pediátrica y la epidemiología fue identificar el rol de los niños en la pandemia, a través del conocimiento que se fue generando. Inicialmente se asumía el comportamiento de COVID como similar al de la influenza, y esto llevó a medidas que, si bien fueron necesarias al inicio de la pandemia, tuvieron sus consecuencias en los niños. Una vez que se fue constatando que en estas etapas los niños se contagiaban menos, y que en los casos de infección cursaban enfermedad más leve y raramente constituían casos índices en los brotes, se pudo avanzar en las reaperturas escolares. En Uruguay los niños continúan estando siempre al final de las cadenas epidemiológicas y reflejan las formas de presentación en la comunidad: aumentan los casos cuando la curva epidémica global aumenta, pero no son los que ocasionan inicialmente ese aumento. No obstante esto, es necesario continuar monitorizando el comportamiento epidemiológico, aprendiendo de lo que ocurre en otros países (por ejemplo lo que ha ocurrido en Israel) y en especial vigilar el comportamiento de las variantes del lvirus que han ido surgiendo.

 

P: Me pregunto si al principio, cuando veíamos que los niños no se contagian prácticamente de Covid-19, estábamos equivocados, o si la mayor cantidad de contagios que se ven ahora, al menos en Israel, son producto de las mutaciones, más que nada de la variante británica.

R: Como decía antes, creo que ambas afirmaciones son ciertas. Se demostró que los niños no eran los supercontagiadores del virus en la sociedad como se pensaba inicialmente. Pero también se viene describiendo un desplazamiento a edades mas tempranas con las nuevas mutaciones, que es necesario considerar. En todo caso además es importante separar a los menores de 12 años de los mayores .Por encima de los 12 años,la dinámica de transmisión es prácticamente igual que los adultos.

P: Ese es un dato importante.

R: A su vez y si bien se enferman menos y en forma más leve, la identificación del llamado síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico puso en alerta a los pediatras, y aunque poco frecuente, es una condición a atender.

P: ¿Cuál es la situación en Uruguay respecto a niños y la pandemia? Me refiero desde un punto de vista médico estrictamente. Y recordemos qué entendemos por “niños”, entre qué edades.

R: En Uruguay, y si bien los pediatras atendemos hasta los 18 años, los registros del Ministerio de Salud Pública categorizan a los menores de 15 años en los informes epidemiológicos. El comportamiento de la epidemia en este grupo etário podría describirse como con una incidencia mucho menor que a las edades mayores, con mayor proporción de casos asintomáticos. Los casos sintomáticos en su inmensa mayoría han sido leves, se han recuperado, han sido muy pocos los que han requerido ingreso a cuidados moderados y menos aún a CTI. No se han reportado fallecidos a la fecha. No obstante, ,los casos pediátricos han aumentado en los últimos meses, acompañando el aumento de casos globales. Y se siguen manteniendo al final de las cadenas epidemiológicas ( o sea se contagian de un conviviente adulto o de un contacto en un centro educativo o deportivo).

 

Los problemas derivados del virus, no son sólo físicos

P: Pero como ya está claro en el mundo todo, los problemas de la pandemia no son sólo el contagio de Covid.  Como pediatra ¿has tenido que enfrentarte a niños cuyo comportamiento cambia, se ve seriamente afectado, por la disminución de los contactos sociales , por el distanciamiento? Lo pregunto sin olvidar que en Uruguay, al no haber habido cierre obligatorio ni confinamiento, seguro que todo esto se vivió muy distinto por ejemplo que en Israel, donde sí los hubo.

R: Sin duda que el efecto COVID que más ha impactado en los niños  al momento en Uruguay es lo que se ha dado en llamar la parapandemia. Aún con las fortalezas de nuestro sistema de salud, con una fuerte atención primaria incluyendo la atención prehospitalaria, se discontinuaron tratamientos en algunos casos, se postergaron controles en salud (por varias razones). El cierre escolar y de centros deportivos, sumado a la permanencia en la casa, ha condicionado un aumento de la obesidad por un lado, de trastornos nutricionales por falta de acceso a alimentos de calidad en sectores desfavorecidos ( aunque los comedores escolares se mantuvieron, en ocasiones no llegaban a ellos). Aumentaron los índices de violencia doméstica. Y muy especialmente aumentaron los trastornos de la esfera de la salud mental , con aumento en trastornos de conducta, del humor, ansiedad entre otros.

P: Da mucha tristeza eso…¿Crees que la pandemia dejará traumas difíciles de resolver?

R: Definitivamente la respuesta es sí. Digamos que es un desafío para toda la sociedad el abordaje y tratamiento del impacto multifactorial de la pandemia en niños y adolescentes. Y que probablemente lleve un tiempo mejorar.

 

Y a nivel personal

P: ¿Cómo vives tu condición de pediatra en pandemia? 

R: Dado el rol múltiple que me ha tocado cumplir, podría decir que lo vivo intensamente, asumiendo el desafío y considerando un honor poder contribuir a enfrentar la pandemia. No deja de ser un ejercicio tanto intelectual como emocional, pasar de controlar en mi policlínica por ejemplo a una niña con un tumor cerebral, a asistir en la internación a un recién nacido con una infección por citomegalovirus, elaborar junto al Comité de Infecciones de mi hospital un protocolo para el manejo de casos y contactos, y reunirme a analizar con mi grupo del GACH las recomendaciones para el reinicio de clases presenciales por dar un ejemplo….  Y todo esto considerando el funcionamiento familiar.

P: Suena realmente a locura…

R: Actualmente mis hijos ya son adultos, y tanto ellos como mi esposo son también docentes de la Universidad de la República. Por tanto el wifi de mi casa sacaba chispas y había que hacer malabarismos para encontrar un sitio para dar clases por zoom…

P: A los médicos que atienden pacientes de Coronavirus, se los puso meses atrás en un pedestal, y se salía a los balcones a aplaudirlos. Y después, cuando la gente no se cuida, siento que echa todo ese homenaje por la borda.¿Cómo lo viviste, como médica?

R: Desde mi condición de pediatra y docente, considero fundamental la empatía y el contacto con la gente. Ponernos en el lugar del otro, entender sus expectativas y frustraciones. Y en especial con los pacientes pediátricos y sus familias, la relación y la confianza que se generan es maravillosa, así como el cariño que nos transmiten. Y lo mismo me pasó con la condición de integrante del GACH. Se generó una gran expectativa y aprobación general a este acercamiento de la ciencia a la gente. Sin embargo, creo que como médicos se debe cultivar la humildad. No me siento cómoda con la exaltación de nuestro trabajo, así como no creo que sea justo que se canalicen inadecuadamente las frustraciones cuando las cosas no van como se espera.

 

Visión de mujer

P: Y ya que estamos haciendo esta entrevista para el Día Internacional de la Mujer te preguntaría cómo es tu experiencia . ¿Se puede avanzar y destacarse en la profesión y también dedicarse a la familia, pero sin sentimientos de culpas por tener que renunciar a algo?

R: En mi caso estoy muy agradecida a la vida porque tengo una familia maravillosa que siempre está apoyando, unos amigos incondicionales y una profesión que amo, y que me permite contribuir a enfrentar la pandemia. Se puede avanzar en la profesión y construir vínculos familiares. No quiere decir que haya sido fácil.

Provengo de una familia de trabajadores, del interior de Uruguay, que hicieron muchos sacrificios para que pudiera estudiar en Montevideo. Soy la primera profesional en mi familia, y cursé la carrera trabajando en casi su totalidad. Y luego sin duda que el construir una familia también exigió sacrificios, y postergaciones sobre todo laborales, pero que por supuesto no me ofrecieron dudas para nada porque la prioridad era clara. Hace 32 años que estamos juntos con mi esposo, y actualmente mis hijos de 22 y 25 años respectivamente están finalizando sus carreras universitarias ( y como decía antes también son docentes). ¡Cómo no estar agradecida a la vida!

P:  Hermosa descripción. ¿Es más difícil a una mujer médica que a su colega hombre abrirse caminos?

R: Sin duda. Aún en este siglo, y en el caso de la pediatría que es una profesión en la que hay amplio predominio de mujeres, no es fácil para las mujeres abrirnos camino. Los cargos de jefaturas en general siguen teniendo amplia prevalencia masculina. Y lo mismo pasa con la ciencia en especial la investigación.

P: ¿Qué consideras que es una mujer feliz y realizada?

R: Sin duda que las expectativas naturalmente pueden ser diferentes para las distintas mujeres. Y el logro de esas expectativas condicionará la felicidad y el sentirse realizada. En mi caso, mi expectativa siempre fue simple: poder compartir la vida con un compañero, poder formar una familia y verla crecer, cultivar la amistad, y poder trabajar en lo que me gusta y que me permita a su vez ser útil a la sociedad. Gozar de la libertad, poder elegir. Y yendo a un deseo más amplio, vivir en una sociedad más justa, más equitativa y en paz.

P: ¿Y tus sueños? ¿Hay muchos todavía por alcanzar?

R: Me considero una privilegiada por haber alcanzado  varios, pero nunca hay que dejar de soñar…..Además de soñar con disfrutar de futuros nietos, y una vejez compartida con mi esposo por ahí sueño con hacer algo de música. Y con ayudar a niños sin hogar . De hecho parte de mi infancia la viví en un hogar en Colonia, sostenido por un convenio entre el entonces Consejo del Niño y las Iglesias Metodista y Valdense y del que mis padres eran directores, y al que llegaban niños en situación de calle o huérfanos. Esa experiencia me marcó, y no descarto poder trabajar en algo parecido.

P: Impresionante tu testimonio Mónica. Te agradezco muchísimo. Te deseo seguir haciendo todo lo que hacés con tanto entusiasmo….y que siempre tengas también más sueños por cumplir.

R: Muchas gracias a ti.

Ana Jerozolimski
(09 Marzo 2021 , 15:34)

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