Mundo Judío

¿Cuál es el lugar del estudio de la Torá y de los textos judíos clásicos en el Movimiento Masortí?

  En el Movimiento Masortí consideramos que la práctica judía tradicional –sus ritos y sus normas diarias para la consagración de la vida del individuo— constituye el factor cardinal en la unión y en la preservación del pueblo, de su cultura y de sus valores. Esta práctica se erige precisamente sobre el corpus de la literatura clásica del pueblo hebreo. Esta literatura clásica, compuesta por numerosas obras, halla en su centro a la Torá y al Tanaj o Biblia Hebrea en su totalidad inseparables de la tradición interpretativa clásica que ha determinado el acceso particular del pueblo judío a estas fuentes. Solemos denominar esta tradición interpretativa “Torá Oral”. La Torá Oral es en cierto sentido lo que antes llamamos “literatura rabínica”, es decir, un cuerpo de tradiciones orales desarrollado por el autodenominado grupo de los Sabios (heb. =חכמים) o rabinos antiguos. Esta literatura –que luego sería registrada por escrito en distintas codificaciones— incluye tradiciones de carácter legal, narrativo, litúrgico, etc.

La Edad Moderna trajo aparejada consigo la posibilidad de la elección: los judíos tenemos en gran medida la posibilidad de elegir nuestra pertenencia o nuestra desvinculación del pueblo.

Nos hemos abierto a un modo de vida cosmopolita y vemos como un valor supremo nuestra capacidad de integración en las sociedades en las que vivimos. Sin embargo, no por ello hemos negado el valor de nuestra tradición ni hemos renunciado a ser y vivir como judíos.

Consideramos que el acceso a la literatura judía clásica –tanto a la Torá escrita y al Tanaj y a su tradición interpretativa clásica, como a la literatura exegética clásica y a la filosofía judía, cuyos orígenes se remontan a finales de la Alta Edad Media— es un valor fundamental y necesario a fin de llevar una vida judía tradicional plena y colmada de sentido.

Entendemos que de ser estas obras clásicas –que resultan en buena medida los pilares sobre los que se erigen las prácticas y la idiosincrasia judías— relegadas, corremos el peligro de asistir a un proceso de desintegración identitaria.

Hace ya casi un siglo el rabino M. Kaplan[1] se pronunció al respecto de este asunto: “Un judaísmo sin Torá puede aferrarse a la vida durante una generación o dos, pero su fin es inevitable. Por tanto, nuestro problema es qué hacer para reinstalar la Torá en la vida del judío”. Por ello, en nuestro Movimiento bregamos por la instauración o reinstauración de la Torá, de espacios de estudio, de escuelas comunitarias, de institutos de formación docente y rabínica, de espacios de jóvenes en los que fomentar estos textos y educar a través de los valores que ellos vehiculizan.

    Torá: ¿texto divino, revelado o humano? ¿Cuál es la fuente de su autoridad y qué nos conduce a colocarla en el centro de nuestra experiencia judía moderna?

Es necesario aquí, ahondar en una cuestión que suele despertar gran curiosidad y que por lo general no resulta lo suficientemente clara: ¿cuál es la postura del Movimiento Masortí con respecto a la Revelación Divina como la fuente de autoridad del texto y de la ley bíblica? Es decir, ¿acaso se concibe el origen de la Torá como divino y, por consiguiente, creemos fue entregada por Dios? ¿O se trata de un texto desarrollado por humanos cuya sacralidad deriva de otros aspectos?

Cuando hablamos de Revelación Divina podemos generalmente referirnos a dos tipos de Revelación.

El primero es la Revelación Divina ante un colectivo de personas, un pueblo o una comunidad; el segundo es la Revelación que un individuo dice experimentar en determinados momentos y circunstancias de su vida.

Lo que nos interesa aquí es el primer tipo de Revelación, aquel que tiene lugar en el encuentro entre un colectivo de personas y lo divino, es Sinaí y la entrega de la Torá.  Dentro del Movimiento, la postura frente a estas cuestiones es diversa y no existe una convención única al respecto. A los efectos de responder a estas preguntas, el rabino E. Dorff[2] ha confeccionado hace ya algunas décadas un listado de escuelas de pensamiento dentro del Movimiento con respecto a la cuestión de la Revelación. Los corolarios de su estudio siguen estando vigentes hasta el día de hoy y por ello resulta adecuado e ilustrativo sintetizar sus palabras a continuación.

1.La primera postura –generalmente sostenida por la generación de los rabinos y estudiosos fundadores del Movimiento- establece que Dios reveló Su voluntad en el Monte Sinaí, mientras que la misma fue registrada verbal y textualmente por personas.

2. Según la segunda postura, la Torá es un texto escrito por humanos, durante distintas épocas y en distintos lugares, en estado de inspiración divina.

3.   La tercera escuela niega que la Revelación se vea reflejada en la declaración de leyes o ideas específicas, sino que se trata de una experiencia –individual o colectiva— de encuentro con Dios.

4. La cuarta escuela es la de mayor sesgo positivista y naturalista. Según esta corriente, el texto bíblico no es revelado y no contiene ningún elemento divino en sí. Sin embargo, el mismo es aún considerado sacro y vinculante para la experiencia y vida judías, en tanto se trata de una expresión de la voluntad del antiguo pueblo de Israel de declarar su relación con Dios, su historia y sus mitos.

[1]M. Kaplan, A new approach to the problem of Judaism, The Society for the Advancement of Judaism, New York, 1924, p. 43.
[2]E. Dorff, Conservative Judaism: Our Ancestors to our Descendants, Youth Commission, United Synagogue of America, 1977, pp. 110-153.

Referencias bibliográficas para la profundización de los temas aquí tratados: 

 

·         T. Eldad-Appelbaum, Sobre una vida judía. Entre tradición y renovación, trad. Mauricio Acsebrud, Masortí Olamí, pp. 15-20.

·         N. Gilman, Fragmentos sagrados. Recuperando la teología para el judío moderno, trad. L. Moreno, Asamblea Rabínica Latinoamericana, Lilmod, Buenos Aires, 2008, pp. 45-82. 

·         Masortí: entre ideología y comunidad. Reflexión sobre el hoy para nuestro movimiento del mañana, Consejo Intercomunitario del Movimiento Conservador, Masortí, 1994, pp. 44, 75-77. Ver: https://masortiolami.org/wp-content/uploads/2014/11/emet-vemuna-in-spanish. pdf.

·         E. Dorff, Judaísmo conservador: desde nuestros ancestros hasta nuestros descendientes, Comité de Juventud, Sinagogas Unidas de los Estados Unidos de América, Nueva York, 1977, pp. 110-153. (Texto original solo disponible en inglés: E. Dorff, Conservative Judaism: Our Ancestors to our Descendants, Youth Commission, United Synagogue of America, 1977.) 

·         R. Gordis, Entendiendo el judaísmo conservador, Asamblea Rabínica de los Estados Unidos de América, Nueva York, 1978, pp. 62-73. (Texto original solo disponible en inglés: R. Gordis, Understanding Conservative Judaism, The Rabbinical Assembly, New York, 1978.)

 

 


 

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