Mundo Judío

MiSinai

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No. 140
Ki Tisá
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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 018/02  19.12
Demás localidades ver en  www.jabad.org.uy

RECOGIENDO LOS PEDAZOS

Por Yossy Goldman

“Es muy tarde” “Ya soy demasiado viejo”. ¿Cuantas veces hemos escuchado esas palabras o, peor, las habremos dicho?

La parashá de esta semana cuenta la historia del Becerro de Oro, el peor pecado a nivel nacional de la historia del pueblo Judío. Francamente, si yo hubiera sido el editor de la Biblia hubiera quitado esta parte. ¡Cuan humillante para los Judíos! Semanas después de haber tenido la revelación mas grande de todos los tiempos, cuando vieron y escucharon a D-os en forma directa y personal, ¿van y se inclinan frente a una vaca? ¿Cuan inconstante puede ser uno? Pero la Torá es osadamente honesta y registra el episodio menos halagador de la historia en todos sus detalles.

¿Por qué?

Quizás la lección mas importante que debemos sacar de este episodio vergonzoso, es primeramente que la gente peca, los seres humanos cometen errores, y aun los Judíos inspirados que vieron la divinidad con sus propios ojos pueden arruinar todo. Y segundo que incluso después aún hay esperanza, no importa qué.

En la misma parashá leemos como D-os le dice a Moisés que esculpa un segundo juego de tablas, para reemplazar las primeras que hizo pedazos cuando bajó de la montaña y quedó conmocionado por lo que los Judíos hicieron. (Del estilo “tu lo rompiste, tu lo arreglas”, como la persona que se durmió durante la charla del rabino y este le dice al shamash que lo despierte. El shamash dice: “Rab, si lo durmió usted, ¡despiértelo usted!”) La Torá no pretende disminuir nuestro respeto por esa generación, sino ayudarnos a entender la fragilidad humana, nuestras debilidades morales y la realidad de las relaciones, espirituales o de otro tipo.

D-os nos dio una Torá perfecta. Las tablas eran hechas por la mano de D-os, eran puras y sagradas, y nosotros lo arruinamos. ¿Esta todo perdido? ¿No hay esperanza? ¿Ya no tenemos redención? Después de todo, ¿puede haber algo peor que la idolatría? Rompimos los dos primeros mandamientos y las tablas se hicieron añicos porque ya no éramos dignos de tenerlas. Fue la infidelidad mas grande.

Así que la Torá nos enseña que no está todo perdido. Tan malo como fue, es posible para el hombre reparar el daño. Moisés hará tablas nuevas. No serán como las de D-os, pero habrá tablas de todas formas. Podemos recoger los pedazos.

Una vez escuché a un colega hablar del significado de romper una copa de vidrio bajo la jupá. Además de no olvidar nunca Jerusalén y rezar por su restauración, esta ceremonia enseña una lección importante para la vida de la novia y el novio que están por embarcarse en su nueva etapa de la vida. ¿Qué sucede inmediatamente después que el novio rompe la copa? Todos gritan “¡Mazal Tov!” El mensaje es claro. ¿Algo se rompió? No es el fin del mundo. Incluso nos podemos reír sobre eso y aun ser felices. Esto también pasará. Un consejo muy práctico y pacificador para la nueva pareja.

Es posible recoger los pedazos de la vida. Sea en nuestra relación con D-os, en nuestro matrimonios, con nuestros hijos o colegas, siempre podemos enmendar y reparar el daño.

Si los Judíos pudieron recuperarse el Becerro de Oro, nuestros desafíos ciertamente son pequeños.

ELEVANDO EL PODER DENTRO DEL PECADO

"[El 10º, 11º y 12º atributos de misericordia Divina son que D-os puede] perdonar faltas premeditadas, faltas por rebeldía y faltas involuntarias." (Shemot 34:7)

La palabra Hebrea para “perdonar” usada en este versículo significa literalmente “cargar” o “levantar”. Basado en esto, Rabí Israel Baal Shem Tov, el fundador del Jasidismo, enseñó que D-os eleva la chispa de santidad en la falta. Nada, ni siquiera un pecado, puede existir a menos que contenga una chispa de santidad. Cuando una persona se arrepiente, D-os eleva la chispa Divina en la falta y la devuelve a su fuente Divina.

Rabí Shneur Zalman de Liadí, el fundador de la rama Jabad del Jasidismo, explicó esta idea de la siguiente forma: Es en realidad imposible elevar un acto pecaminoso; un acto de este tipo es algo malo, y el único tratamiento apropiado es renunciarlo. En cambio, el poder del deseo investido en el acto no es algo malo, porque es posible utilizar este poder para desear tanto el bien como el mal. Cuando nos arrepentimos apropiadamente, despojamos a nuestro poder de desear de su apariencia de mal y lo restauramos a su fuente sagrada.

Likutei Torá, 4:64d.

Éxodo (Shemot) 30:11 – 34:35

La novena sección del libro de Éxodo comienza con las instrucciones finales de D-os relativas al Tabernáculo. D-os le dice a Moisés que levante (Tisá en Hebreo) un censo de los hombres judíos adultos, recolectando una moneda de plata de medio shékel de cada uno. La plata recolectada era usada para comprar aquellos sacrificios ofrendados en nombre de todo el pueblo. D-os luego procede a enseñarle a Moisés cómo construir la Pileta usada por los sacerdotes para lavar sus manos y pies antes de oficiar en el Tabernáculo, cómo hacer y usar el aceite de unción y el incienso, y a quién debería designar para supervisar la construcción del Tabernáculo y elaborar sus elementos y herramientas. Todo esto es seguido por el relato del incidente del Becerro de Oro y sus repercusiones.

SHALOM SHABAT

Por Rivkah Slonim

Mis amigos se sorprenden incluso se afligen, cuando les cuento la manera en que cumplo Shabat. Se sorprenden al escuchar que no escribo, no toco la luz, no uso el teléfono, ni cocino o me comprometo en ninguna actividad que hago usualmente durante la semana, durante veinticinco horas, empezando el viernes cuando baja el sol, hasta el anochecer del sábado

Después de ese pequeño intervalo regreso a la batalla, incorporándome con los demás a ese ritmo vertiginoso de la vida empresarial. Nadie que me vea en el torbellino de mi vida agitada creería que me tomo semejante recreo todas las semanas. "¿Cómo puede permitirse ese lujo?" preguntan. Cuando se enteran que mi observancia también evita las compras, las salidas al cine y un gran abanico de actividades recreativas, levantan una ceja y dicen, "¿Por qué querrías hacer eso?"

Esta reacción no es nada sorprendente. Viene de la suposición natural de creer que cesar nuestras ocupaciones cotidianas no sólo es difícil, sino imposible. Piense en los anuncios del hombre trajeado sentado en la cima de la montaña, "logueándose" para chequear su mail en su laptop; o la bañista en una isla remota que cierra un trato a último momento, creyendo que está de vacaciones.

"Seis días trabajarás y harás toda tu tarea, pero el día séptimo es Shabat, consagrado a Hashem, tu Elokim, no hagas ninguna tarea..." (Éxodo 20:9-10)

Todos parecemos tomar de este Cuarto Mandamiento bastante en serio la parte que dice trabajar durante seis días. Pero el mandamiento entero es pertinente: Shabat es significativo por los días de trabajo y los días de trabajo son elevados por el Shabat.

La Cabalá enseña que D-os se pasó seis días creando un escenario en donde somos todos actores. Él hizo esto contrayendo Su energía y "retirándose", creando así un "vacío", un espacio que llamamos "mundo". D-os permanece oculto para permitirnos ejercer nuestra libertad y libre albedrío. Él está esperando que elijamos Tikun Olam, perfeccionar el mundo. Él está esperando que validemos Su plan pasándonos seis días cada semana elevando este mundo, descubriendo la Divinidad inherente en toda la materia y liberando las chispas de Energía Divina que dan vida a todas las cosas.

Cuando nos sumergimos en nuestro trabajo, sin embargo, se vuelve una lucha permanecer en la superficie. En el interminable conflicto entre lo material y lo espiritual, el peso específico a menudo gana. Es fácil olvidarse de nuestro origen, nuestra razón de ser, de nuestro punto de salida en este viaje que llamamos "la vida".

Shabat es un poderoso recordatorio que nos devuelve al principio. Es una reunión con nuestra propia esencia. Es un retorno a la perfección que existió después de los seis días de Creación, antes del pecado.

Que yo no cocine, haga compras o faxee nada en Shabat es una declaración de principios tanto como un estilo de vida. En Shabat me resisto a hacer uso de las energías y fuerzas del mundo. Suspendo mis esfuerzos por dominar y transformar. Reflejando el modelo original de D-os -cesando después de seis días de invención e innovación- correré el velo y estaré cara a cara conmigo misma y mi D-os.

Eso es lo que experimento cada semana, el viernes cuando el sol está a punto de ponerse, me desconecto de mis asuntos cotidianos. Enciendo las velas de Shabat y algo cambia mientras "limpio" mi mente y tomo una respiración profunda, sabiendo que estoy en un lugar dónde nunca hubiera podido llegar sola.

MODÉ ANÍ

Un nuevo día, nuevos desafíos. En verdad es el mismo desafío de siempre, la batalla constante entre: Yo Quiero y Yo Debo. El primer campo de batalla es la cama, y los primeros tiros comienzan cuando suena la alarma. Yo Quiero se estira para posponer la alarma al menos 10 minutos más; y Yo Debo está listo para saltar de la cama y comenzar el día.

Por eso la primer instrucción del código de leyes judío es: “Uno debe sobreponerse a su cansancio, como si fuese un león, a la hora de levantarse”. Porque si ya ganas esta batalla el resto es pan comido.

Aquí hay una pequeña reflexión para las mañanas: Piensa como cada noche tu alma asciende a los cielos para recargarse, esta mañana D-os decidió devolverte el alma a tu cuerpo y darte una vez más el regalo de la vida, una clara demostración que todavía queda en este mundo una pequeña esquina que tu puedes iluminar. D-os confía que eres capaz de lograrlo.

Ahora repite:

Modé aní lefaneja, mélej jai vekaiam, shehejezarta bi nishmatí bejemla, rabá emunateja.

Te doy gracias a Ti, Rey viviente y Eterno, que me has devuelto mi alma con compasión. ¡Grande es Tu fidelidad!

Estas son las primeras palabras que pronunciamos al levantarnos, estando todavía en la cama. Nuestro primer momento consciente del día lo dedicamos a agradecer a D-os por el regalo de la vida. No importa lo que hayamos hecho la noche anterior, nada puede manchar la pureza de esas primeras palabras que marcan el comienzo de nuestro día consciente.

¿Sigues con problemas para levantarte a la mañana? Usa tu imaginación. Imagínate acostado mientras un rey o un presidente, está frente a ti, esperando que te alistes para cumplir una importante misión.

Bueno, no es un rey o un presidente. Es el que crea y da vida a los reyes, presidentes, y a todo el mundo en todo momento, y a ti. Cada día. Y hoy también.

¡Gracias a D-os que estoy vivo!

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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