Cultura

Una invitación a aprender y pensar, sobre Filosofía y Mitología, con Bernardo Borkenztain

El comunicador Bernardo Borkenztain, Químico de Profesión y también estudioso de Filosofía, inicia próximamente dos talleres sobre los que nos pareció interesante aprender y contar. El 7 de marzo a las 18 horas comienza Pensamiento Complejo y el 9 de marzo a las 16 horas, Mitología.

Es posible comunicarse con Bernardo por su celular 093973703  o por las redes sociales.

 

P: Bernardo, ante todo,permitime desearte éxito con los talleres que estás por comenzar, uno sobre Pensamiento Complejo y el otro sobre Mitología. Conversaremos sobre ambos, pero antes,  por si algún interesado en estos temas por casualidad no te conoce, sería bueno que cuentes a los lectores sobre ti y tu trayectoria, que además, es multifacética.

R: Muchas gracias Ana. En cuanto a mis estudios, soy químico, fui docente de la facultad de Química (de joven) y estudié Filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación a nivel de maestría, pero por razones laborales no la he terminado. Paralelamente me he dedicado a la comunicación, siendo columnista en Montevideo Portal durante 14 años, donde me dedicaba principalmente a la divulgación científica y filosófica, además de cubrir el análisis de los temas de actualidad en los que se requiriera de un químico como los problemas con el agua o el cadmio en la yerba, que tuvieron mucha repercusión. Además hice radio, siendo columnista en varios programas como Justicia Infinita, Abrepalabra, Espíritu Libre, Quién te Dice y Juramento Hipocrático. Actualmente reparto el tiempo entre el ejercicio de mi profesión, dictado de talleres y la conducción del programa de televisión “CHARLAS DE MENTES” por Esdrújula TV.

El taller de Pensamiento Complejo

P:  Y ahora nos convoca a esta entrevista, como ya comentamos, tus nuevos talleres. Comencemos por  “Taller de pensamiento complejo”. ¿En qué consiste exactamente? ¿Qué quiere decir ese título? ¿Es un taller sobre filosofía?

R: En efecto, es un taller de filosofía para personas sin formación profesional en el área. Se trata de trabajar desde lo teórico y práctico herramientas para lograr una comprensión más completa de la realidad que nos rodea, sea análisis de situación, comprensión de lo leído, argumentación, etc. Además, este año estoy empezando un segundo taller pero sobre mitología.

P: ¿Hay requisitos previos para quienes se anoten o este taller que está por comenzar? Dicho sea de paso, recordemos …¿cualquiera puede hacerlo?

R: Ningún requisito, más allá de poder conectarse a la videoplataforma en las horas de la clase (18 h Uruguay), porque si bien se comparte luego la grabación se pierde la posibilidad de interactuar y aportar entre todos.

P: Me comentabas en una conversación previa a esta entrevista, que se trata de aprender a disfrutar del pensar y razonar. Confieso que no logro imaginarme cómo se aprende algo así.

R: Es que aprender es un proceso absolutamente placentero y gozoso, pero para eso lo que estás aprendiendo tiene que tener algo de vos. Una parte tuya tiene que estar presente o no podés involucrarte en el proceso. Por eso la filosofía, bien enseñada (y no con los programas detestables de mi época liceal en dictadura) es imposible que no lo involucre a uno porque se trata de pensar la totalidad de las cosas (como decía el Prof. Eduardo Feinmann Z´L) y uno es una parte esencial de esa totalidad, al menos desde nuestro propio punto de vista. ¿Cómo puede no interesarnos aprender de lo que nos involucra tan íntimamente? El tema, insisto, es que tiene que tratar de aspectos de nuestra vida cotidiana como la frustración, la compulsión de consumo, las discusiones en las redes (y cómo ganarlas) o simplemente cómo poder apreciar con más completitud una obra de arte, sea cuadro, película, teatro o cine.

P: ¿Podrías trazar un perfil de la persona a la que imaginás que le resultará más fácil participar en un taller así? Bueno, no sé si la expresión es “más fácil”, pero sí que se conectará bien con el tema.

R: En realidad es muy amplio, tengo alumnos muy jóvenes, en los veinte y también jubilados, pero el requisito en realidad es tener ganas y tiempo. No requiere estudios previos, y por experiencia es autocontenido, no requiere que se estudie previo a la clase. Cada módulo termina con una o dos clases prácticas en las que se aplica lo trabajado a un caso de estudio. Esas son las clases más activas porque yo paso a la función de moderador.

P: Se me ocurre que en la era de las redes sociales y de lo instantáneo, el desafío que te planteás es complicado ¿no? 

R: Sí, para una hora y media para estudiar seriamente un tema es un acto de resistencia existencial, y por eso es tan placentero. Es una devolución unánime que tengo. Las redes nos programan neuroquímicamente para vivir en el presente, como decía Borges, en ese “ápice vertiginoso del tiempo” y perdernos en ese vértigo. Por eso frenarse, resistirse a esa inmediatez y pensar, es un verdadero acto  de existencia auténtica, como diría Heidegger (por oposición a la marea de clicks que te arrastra de las redes). Y se cambia un placer por otro, uno inmediato y sin valor como – por ejemplo- la comida fast food por otro que requiere esfuerzo y preparación como la comida de la bobe. ¿Con cuál te quedarías vos?

P: Genial analogía…Me pregunto…¿Hay pensamiento complejo y pensamiento sencillo?

R: Sí por supuesto, y todos los usamos continuamente. Los actos automatizados como manejar o jugar al tenis de mesa son una sucesión de pensamientos (algunos de naturaleza preconsciente de tan autónomos) simples, mientras que en los momentos de crisis o de disfrute genuino, debemos manejar pensamientos de varias capas simultáneamente, y eso es en esencia el pensamiento complejo, el acto del equilibrista que maneja cinco pelotas todas en el aire a la vez.

P: Te haré una pregunta enervante: ¿para qué sirve participar en tu taller?  

R: Me encanta tu pregunta porque me da la oportunidad de referirme a mi gran Maestro que es Alejandro Dolina.  Él dijo una vez, que un oyente le preguntó que  valor tenía la cultura (y el pensamiento complejo es un aspecto de la cultura como filosofía que es) y Dolina contestó que para las gallinas de su gallinero nada, sus aspiraciones eran un poco de sombra, picotear unos maíces y encontrar un ocasional gusano, pero si, como seres humanos que somos queremos aspirar a algo más, tenemos la capacidad – y agrego, el deber – de aspirar a algo más que una mirada rasante como la de una gallina. Y no hay una sola manera, el pensamiento complejo es un modo, pero practicar un arte o disciplina deportiva, por ejemplo, es otro. Hay muchas maneras y caminos, pero todas comparten el hecho de que permiten desarrollar el espíritu y nos enriquecen. Y por si fuera poco, disfrutando el proceso…

 

P: ¿Cómo entra uno al taller y cómo sale? Mejor dicho…¿te parece que una persona sale distinta de tu taller  o simplemente enriquecida con conocimientos sobre un área que antes no conocía o no dominaba?

R: Es una pregunta aguda esa…Como crítico de teatro pienso que cada vez que una obra me gusta o no me gusta es una eventualidad que depende de muchas cosas, pero que el peor pecado que puede tener una puesta es que no me pase nada, salir, dos horas más viejo e igual que entré. Es mi apuesta total a que mis  estudiantes no salgan solo con el tiempo perdido (entretenimiento es eso, entre-tener, tener a alguien distraído entre el principio y el final sin que pase nada) sino con un aporte que los satisfaga. Obviamente, depende de cada uno lo que hagan con eso…

 

P: ¿Cómo “aprendiste” tú a pensar y razonar?

R: Sigo aprendiendo, no me presento desde la cátedra del superado, como el estudiante de Torá que se presentó al Rabbí diciéndole que era un Tzadik, que qué podía hacer por él… La verdad, empecé a los treinta años, ya hacía seis años que era químico, pero si me sacabas de los tubos de ensayo no sabía nada. Así me enteré de que en mi ex liceo, el Ariel, la profesora María Esther Burgueño daba un taller de literatura para ex alumnos. Fui, y me abrió la perspectiva de un mundo que no solamente ignoraba, sino que ni siquiera sospechaba. Inmediatamente entré a humanidades y me enamoré de la filosofía. Una cosa lleva a la otra y no terminé la carrera, pero tengo artículos publicados y conferencias en congresos en varios países…pero se lo debo todo a María Esther. Y después hice lo que cualquier persona inteligente haría (me casé con ella).

P: Veo que prestaste atención en las clases…genial… ¿ Y cómo tratarías de convencer a la gente a anotarse en tu taller? ¿Qué podés prometerles?

R: Que van a disfrutar, aprender y que podrán pasarles muchas cosas, pero nunca perder el tiempo. Heidegger, que mencioné antes, diferencia la existencia auténtica de la inauténtica, que es la que nos dan los medios electrónicos y el consumo. Les prometo adentrarnos juntos por el peligro y el vértigo de la existencia auténtica, que, inevitablemente,  nos hace mejores.

 

El Taller de Mitología

P: Vayamos al otro taller que estarás haciendo ahora por primera vez, el de Mitología. Me atrevo a suponer que de entrada, ya antes de participar, la gente tendrá más claro de qué se trata. ¿Qué incluye?

R: Sí, es un taller de mitología, que empieza con un módulo que consiste en el ciclo completo de Herakles, desde su nacimiento hasta su muerte y apoteosis (conversión en dios), pero espero poder tratar también la nórdica, hebrea, etc. Ahí los temas los eligen los estudiantes, porque el taller es más expositivo.

P: Creo que lo más conocido-y quizás estoy cometiendo el error de hablar por mi propia experiencia ya que leía mucho de eso de jovencita- es la mitología griega. Los dioses del Olimpo con sus intrigas y debilidades y demás. ¿Estoy siendo simplista y estrecha o esa es la mitología más comúnmente conocida?

R: No solamente es la más conocida, sino que es la que más influyó sobre la hebrea, junto con la egipcia. Hubo un momento en que los griegos post Alejandro hablaban de Zeus-Amón. Pero sin dudas la griega, la nórdica y la mesopotámica son las que tienen las mejores historias (a mi juicio personal). Aclaro que no he estudiado las americanas.

P: ¿En todas las culturas hay mitología? ¿O es algo que pasa por un prisma religioso?

R: Cada grupo humano tiene su conjunto de historias, que constituyen mitos aglutinantes, los cuadros de fútbol o partidos políticos los tienen, pero lo que habitualmente se llama mitos son historias del primer tiempo de una cultura, en la que se mezclan muchos factores, como los religiosos, históricos y por supuesto los simbólicos. Lo esencial es que para que un mito siga resonando en las personas fuera de la cultura originaria como el de Edipo, eso tiene que ver con la universalidad de los temas que trata, algo relacionado por ejemplo con los arquetipos de Jung.

A medida en que una civilización avanza se pierde el valor religioso y aumenta el folklórico aglutinante. Para la época de Alejandro los griegos cultos creían en los dioses pero no ya en los mitos, y para la época de Adriano ya ni creían en los dioses, y quizás por eso un siglo después llegó el monoteísmo  al imperio romano.

P: Ineludiblemente, te pregunto…¿y qué hay con la mitología judía?

R: Es única por un lado y por el otro es bastante convencional, aunque parezca contradictorio. El aspecto único se da por la cultura del guetto de la Edad Media y renacimiento de Europa por ejemplo o de parte del mundo norafricano y asiático, que hacía que las historias, como las de los Golem, fueran bastante originales, pero otras, como el Dybbuk, son traducciones casi literales de las posesiones demoníacas del cristianismo eslavo y germánico. Los aspectos místicos de la Kabballah (que es bastante tardía) están influenciados por las versiones judías del gnosticismo (acá me remito a Gershom Scholem) y a muchos aspectos de la propia mitología griega. Las relaciones entre Sansón y Herakles son muy aparentes, así como en los textos rabínicos Moisés y Josué toman aspectos de los héroes griegos pero dentro de un contexto judío.

Porque esa es la gran diferencia: el héroe judío se caracteriza por la fe y la piedad (algo difícil de ver en Sansón) a diferencia del griego que se define por la Arethé o virtud heroica.

P: Una pregunta sobre la mitología judía, pero que creo se puede hacer extensiva a cualquier otra cultura o religión. ¿De dónde sale? O sea…alguien la “inventa”, no? Para convertirse en mitología ¿tiene que haber pasado mucho de boca en boca ya como creencia popular?

R: Hay que diferenciar la mitología del folklore, porque el segundo es claramente aluvional y con varias apropiaciones de la cultura principal (los judíos de la diáspora siempre fuimos subculturas menores en tamaño). Ahí tenemos los ejemplos ya mentados del Golem y el Dybbuk.

En la mitología hay muchos otros aspectos y muchos son absolutamente originales. Todos los relatos de creación referidos a la Kabbalah son originales y bellísimos.

P: En la mitología judía ¿hay personajes que no existen en otros lados o lo que cambia son las historias de personajes que conocemos de la Biblia?

R: Sí sin dudas, Lilith por ejemplo no es original, pero Moisés es único y Abraham era reclamado aún por los espartanos.

P: ¿Cómo convencés a un potencial interesado a que se anote en este taller?

R: En el programa ABREPALABRA mi columna se llamaba “Las mil noches y una noche” y me dedicaba a contar historias extrañas y divertidas. A todo el mundo le gusta que le cuenten una buena historia en su contexto.

P: ¿Algo que quieras agregar?

R: Sí, que ante cualquier consulta no duden en contactarme al 093973703 o en mis redes sociales que les contestaré en seguida. Muchas gracias por la entrevista, y como dice el leit motiv de mi programa de televisión, sigamos resistiéndonos a la nada…

 

P: Muchas gracias Bernardo

R: A ti Ana

Ana Jerozolimski
(17 Febrero 2022 , 20:24)

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