Entrevistas

El aporte de la aliá (inmigración) a Israel

Con Igal Palmor, Director de Relaciones Internacionales de la Agencia Judía 

Desde el comienzo de la invasión de Rusia a Ucrania, aproximadamente 4  millones de ucranianos se han convertido en refugiados. Entre ellos, por cierto ,también los ucranianos judíos y otros ucranianos que aunque no lo son, tienen derecho a emigrar a Israel amparados en la Ley del Retorno.

Desde el 24 de febrero y hasta el viernes 1° de abril, casi 21.000 ucranianos entraron a Israel, de los cuales algo más de la mitad llegaron a Israel como nuevos inmigrantes. Casi diariamente se agregan algunos cientos. 

Recurrimos a Igal Palmor, ex diplomático, ex portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, en su calidad de Director de Relaciones Internacionales de la Agencia Judía, para abordar el tema de la inmigración, su aporte a Israel, y también el por qué de la prioridad que Israel da a quienes están amparados en la Ley del Retorno. ¿Se trata de discriminación de otros  o de un derecho legítimo del único Estado judío del mundo de recibir a sus hermanos de los distintos confines del planeta?

Igal Palmor nos lo explica a fondo.

 

P: Igal, es un gusto tener la oportunidad de conversar contigo. En estos días, como bien sabemos, están llegando a Israel refugiados de guerra ucranianos a los que Israel da asilo temporario hasta que pase el peligro en su país; y por otra parte, llegan también refugiados judíos o cuyos padres o abuelos eran judíos, que ingresan a Israel como inmigrantes. Se convierten automáticamente, prácticamente, en ciudadanos, amparados en la así llamada: "Ley de Retorno". ¿Puedes explicarnos de qué se trata y por qué fue promulgada esa ley? 

R: Claro.  La Ley del Retorno ha sido promulgada en los primeros años del establecimiento del Estado de Israel para permitir a cualquier judío en el mundo encontrar cobijo en su territorio en caso de ser perseguido u oprimido o de hallarse en cualquier tipo de peligro, en cualquier lugar del mundo. Estos fueron los años después del Holocausto y una de las lecciones del mismo. Una conclusión práctica era que el Estado de Israel debería siempre  tener sus puertas abiertas a cualquier judío que se encuentre en peligro o que sea perseguido en cualquier país del mundo. 

Recién llegada de Ucrania, al nuevo hogar (Foto: Liron Cohen Fur, oficina del portavoz del Ministerio de Inmigración y Absorción)

 

P: Esa es sólo una de las explicaciones de la Ley del Retorno ¿verdad?

R: Exacto. También tiene otra lógica: la filosofía de reunir de la dispersión a la diáspora judía. Este tipo de ley que da preferencia a la inmigración de un grupo nacional, por ejemplo, existe también en otros países. O sea, países que tienen una diáspora nacional ya sea muy antigua o relativamente nueva, como por ejemplo Grecia o Armenia que tienen una tradición milenaria de dispersión y de diáspora y de comunidades en el exterior fuera de las fronteras de lo que era su reino o su país. Estos países tienen el mismo tipo de ley. Otros países como Italia o Irlanda, por ejemplo, Hungría o hasta España, tienen leyes de inmigración que dan preferencia a quienes son oriundos de este país y cuyos abuelos o antepasados hayan emigrado en este caso al nuevo mundo, pero que hayan emigrado a cualquier lugar.

 

P: Ese es un punto importante de conocer.

R: Así es. Y en nuestro caso, la diáspora judía es también una diáspora milenaria, pero también tenemos nuevas comunidades judías creadas por emigración del siglo XIX y del siglo XX, como las comunidades italianas, españolas o irlandesas. Así que al igual que en aquellos países, nosotros tenemos una ley que anima y da preferencia a la inmigración de miembros de nuestro pueblo, de nuestra nación.  Y como vemos, la Ley de Retorno sirve hoy, por ejemplo, para  acelerar el proceso de inmigración de judíos o personas que tengan padres o abuelos judíos y que quieren emigrar a Israel también de la zona en guerra hoy en Ucrania, lo cual nos devuelve a la primera parte de la explicación ya que el peligro del que hablaba tamibén puede ser por supuesto por una guerra.

P: Y esto ha incidido entonces en determinadas decisiones del gobierno de Israel.

R: Exacto. Dadas las circunstancias de emergencia producidas por la guerra, el Gobierno de Israel ha decidido acelerar el proceso burocrático, reduciéndolo de tres o cuatro meses a una o dos semanas.

 

P: Creo que es importante explicar que en realidad, amparados en la Ley del Retorno llegan a Israel y son recibidos como ciudadanos, no pocos no judíos.

R: Así es. Con  la Ley del Retorno pueden inmigrar, por supuesto, judíos, pueden inmigrar no judíos, gente de ascendencia judía; pero también los conyugues no judíos de una persona judía. Y sus hijos. O sea que es una ley que da una definición muy amplia de las personas que pueden beneficiarse de ella. Además- y aquí te comento algo que es cuestión del gobierno, que no tiene nada que ver con la Agencia Judía- que ha decidido abrir las puertas a una determinada cantidad de inmigrantes ucranianos no amparados por la Ley del Retorno y que tengan, si tienen, algún pariente en Israel, sea cual sea el parentesco. Esa gente puede inmigrar también sin la Ley del Retorno. Y sin cuotas. Y si no tienen pariente, pues habrá cuotas. Pero, en general, tener alguna relación familiar en Israel, hoy en día, para los ucranianos permite inmigrar sin ningún obstáculo. 

 

Un aporte significativo

 

P: ¿Qué importancia dirías que ha tenido la inmigración para Israel?

R: Ante todo la inmigración ha aportado una gran población a Israel. Desde la creacion del Estado en 1948, la Agencia Judía a llevao a Israel  3,3 millones de personas. Así que por supuesto, , se trata de una porción muy significativa de la población. 

P: Por supuesto, Israel tiene hoy algo menos de 9 millones y medio de habitantes.

R: Y de ellos,  unos 7 millones son judíos. La inmigración pues ha contribuido a enriquecer a la población de Israel. Han llegado judíos de numerosas culturas distintas, con distintas sensibilidades, con distintos talentos, y eso ha contribuido a establecer aquí una población muy cosmopolita en su visión del mundo. La gente tiene tradiciones variadas, tanto culinarias como literarias o lingüísticas, tradiciones históricas. Claro que los judíos son todos judíos, pero cada judío lleva su historia personal, lleva consigo una historia familiar, una historia cultural distinta. 

P: Aparte el propio pueblo, el propio elemento judío, que es mayoritario en Israel, es sumamente multifacético, religiosos, laicos, dentro de los propios religiosos...

R: Absolutamente, sí. Se trata de un mosaico de muchas culturas y tradiciones variadas, judíos de oriente, judíos de occidente, judíos del norte, judíos del sur, y todas estas tradiciones coexisten y se mezclan para generar una nueva cultura israelí, pero también respetando las culturas originales y las tradiciones de cada comunidad y de cada país. Además, la inmigración siempre aporta el talento y la ambición de los inmigrantes y añade energía a la sociedad y a la economía del país. Así lo vimos en los años 90 cuando se había derrumbado la Unión Soviética, llegaron en aquella década, de los países exsoviéticos, casi un millón de personas.

Vino gente con cualificaciones profesionales, personas muy cultas con gran ambición para tener éxito personal y profesional en este nuevo país con libertad y democracia, y este empuje, esta energía, contribuyó mucho a ser de Israel el país innovador y tan vibrante que es hoy. 

 

P: ¿Cómo resumir lo que te parece que distintas olas inmigratorias han aportado a Israel? 

R:  Yo  creo que cada una ha aportado su propia cultura, su propia tradición, todo esto enriquece la cultura, la cultura del país a todos los niveles. Así es que somos un país abierto hacia oriente y hacia occidente. Somos un país en el que se puede encontrar de todo, cocina, cocina casera de Persia y de Marruecos; de Polonia y de Yemen. También música de todas partes el mundo. Un embajador francés que yo conocí hace muchos años solía decir: "Ustedes son el pueblo mundo". Y a mí me gustó mucho esta fórmula y yo creo que la respuesta a tu pregunta: "¿Qué aportaron las migraciones?". Yo diría que contribuyeron a formar aquí en Israel lo que el pueblo judío siempre era, pero lo era esparcido en todo el mundo y ahora lo es en Israel, es "el pueblo mundo". 

 

Historias singulares

P: Y en todos estos esfuerzos, ha habido algunos casos que serían excelentes libretos para películas de Hollywood, creo yo, y realmente algunos han sido llevados al celuloide. La salida de Etiopía, de Yemen, de Irak; ni que hablar de los sobrevivientes del Holocausto. ¿Qué te parece a ti que vale la pena destacar?

R:  Yo creo que la historia de Israel está llena de casos de operaciones de acontecimientos que merecen cada uno una película de aventuras, de acción, la verdad es que es una historia con la que nadie se aburre. Ha habido muchas situaciones especiales dignas de contar. Te daré sólo un ejemplo, porque sería interminable.Desde la Agencia Judía te puedo contar de la última vez que hemos ayudado a judíos en Yemen a salir discretamente de su país, pasando por un tercer país y llegando a Israel en el secreto más absoluto hasta que se te terminó la operación. Eso ocurrió hace 5 años, luego fue publicado por todas partes, pero durante su realización, fue una operación secreta. Estas operaciones siguen hasta hoy, y cuando hay judíos que deben ser sacados de emergencia de países muy hostiles y peligrosos pues aquí estamos en la Agencia Judía  para ayudarlos. Y no lo podemos contar todo a la prensa lamentablemente, pero lo que sí contamos puede servir para novelas y películas. Eso es cierto.

Judíos yemenitas a fin de los años 40 del siglo pasado, en camino a Adén, donde los recogerían para emigrar a Israel

 

P:  Yo decía, operativos que servían para libretos de películas…Sabemos que en los primeros años del Estado, cuando se trajo judíos de Irak, de Yemen, uno de esos operativos le llamaban Alfombra Mágica, porque esos judíos nunca habían visto  un avión, ¿verdad?

R: Sí, esto fue el operativo para llevar a los judíos de Yemen, la Alfombra Mágica. Pero creo que en ese caso , aunque es cierto que tenía mucho que ver el hecho que venían de un país muy alejado de la modernidad y nunca habían visto un avión, también había un elemento de una leyenda local .

P: Esos simbolismos son siempre significativos.

R: Así es, y  muy fuerte.

Al Kanfei Nesharim (Sobre alas de halcones), un operativo singular de emigración a Israel

 

Los israelíes y la aliá

 

P: ¿Cómo recibe la sociedad israelí a los nuevos inmigrantes?  Durante un tiempo  había una broma que decía que a los israelíes les gusta el fenómeno de la inmigración como un aporte al país, pero lidiar con los inmigrantes de carne y hueso ya es otra cosa. ¿Cómo lo ves tú?

R: En cierta medida es un poco así. Es decir, los israelíes en general acogen muy calurosamente a la inmigración y le gusta mucho que haya gente que elija vivir en este país y además saben que a veces deben atravesar muchos obstáculos para llegar aquí. Eso siempre nos da la impresión de que vale la pena vivir en este país. Lo que pasa es que luego en la vida cotidiana nunca es fácil para el inmigrante integrarse, aprender el idioma, buscar trabajo, buscar su sitio exacto en la sociedad, empezar a crear estos lazos sociales para establecerse, para tener su propio lugar en la sociedad. Eso es siempre muy difícil, es cuesta arriba.  Siempre la integración es un gran desafío, pero por otro lado, cuando vienen inmigrantes judíos les debe facilitar el hecho que la sociedad es mayoritariamente judía, las fiestas, los días de fiestas nacionales son fiestas judías, el contenido cultural de la vida del país es judía, así que es más fácil. Hay un sentido de pertenecer a esta cultura. Pero la verdad es que siempre resulta difícil inmigrar,  sea inmigrar a Estados Unidos, a Canadá, a Israel o a Francia. Es una vida con muchos retos, no siempre muy fáciles cuando uno no conoce la cultura local y la mentalidad y eso pues es una dificultad, pero para la segunda generación ya es mucho más fácil porque ya nacen aquí o llegan aquí muy pequeñitos y se integran automáticamente.

 

P: ¿Cómo ves la necesidad de maniobrar entre la cultura del país del que uno llega, donde nació, y la nueva, israelí, que va adoptando? 

Como tú sabes yo vine a los 18 años de Uruguay, yo sigo teniendo esa doble identidad, muy integrada a Israel y al mismo tiempo  sigo amando mucho a Uruguay. En el caso de los que inmigraron a Israel por persecuciones o por haber estado viviendo mal donde estaban es distinto. Cuando uno vino simplemente porque quería realizar el sueño de vivir en el Estado Judío se puede preservar también el amor por el país en el que uno nació.

R: Sí, no hay ninguna contradicción entre culturas. No hay por qué tener una sola cultura, yo creo que es una riqueza, dos o tres culturas en su propia persona. Tú que eres uruguaya-israelí lo sabes bien.

 

El gran desafío

P: Israel es hoy un país fuerte, muy desarrollado, con recursos necesarios para recibir a los inmigrantes, pero no fue siempre así, en los primeros años del Estado, durante no poco tiempo los inmigrantes tuvieron que vivir en carpas, en tiendas de campaña, hubo un tiempo inclusive en que la comida debía estar relacionada. A pesar de eso, Israel no dejó fuera a ninguno de sus hermanos que quería instalarse en el país. ¿Cómo se explica?

 

R: Es un misterio. Esto se puede explicar con cifras y análisis de la situación económica y de las medidas gubernamentales para poder dar vivienda y empleo. También se puede explicar por la ambición del nuevo inmigrante para integrarse, pero la verdad es que es una cosa admirable en la que estas olas migratorias, tan impresionantes, centenares de miles de personas, llegadas todo de repente a lo largo de décadas, y no de unos pocos años,  que al final todas se hayan llegado a integrar. Yo atribuiría esto sobre todo a la voluntad propia de los inmigrantes de estar aquí y no en otros países. De formar parte de esta sociedad y no de otra. Es decir, cuando emigra a Estados Unidos, con todo respeto debido, la misma persona podría encontrarse en Canadá o en Australia, y bueno, da lo mismo más o menos. Pero se dio la oportunidad de migrar a tal país u otro y esta persona llega y toma raíces en aquel país y todo es fantástico. Pero inmigrar a Israel es un poco distinto, porque aquí cuando uno quiere estar aquí y cuando uno elige a Israel y prefiere a Israel con las dificultades que conocemos de este país, de esta región del mundo, eso significa querer de verdad reunirse con las raíces antiguas de sus antepasados. No es un país de inmigración únicamente, es también un país de raíces y de historia antigua de nuestro pueblo y creo que este sentimiento de pertenencia hace que los inmigrantes lleguen a integrarse rápidamente y los obstáculos económicos al fin y al cabo desaparezcan a lo largo de los años. A nivel nacional la economía de este país que es tan vibrante yo creo que es el resultado precisamente de este espíritu libre de los inmigrantes que se conectan aquí con sus raíces y se sienten en un país nuevo, pero es nuevo y es antiguo al mismo tiempo.

 

P: Muchas gracias Igal. Hermoso.

R: Gracias a ti. 

Ana Jerozolimski
(04 Abril 2022 , 13:41)

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Fuente: JNS  Foto:  National Photo Collection of Israel, Photography dept. Goverment Press Por Bassem Eid

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